Capítulo 1
Ahora que lo pensaba, esa sería la primera vez que acudiría a la agencia de entretenimiento de la que tanto le había hablado el señor Kanemi-san. Quizá habían sido aproximadamente tres meses desde que había estado insistiendo aquel hombre sobre presentarse a una audición para convertirse en un talento de aquella empresa, ya sea como modelo u idol.
Shimizu Haruki, a sus veintidós años de edad no había tenido la más mínima intención de convertirse en ninguna de esas profesiones; de hecho estaba estudiando su último año en la academia de artes. Sin embargo, un par de situaciones que se fueron acumulando habían resultado en conseguir otro empleo que pudiera ayudarle de manera económica.
Los materiales para sus pinturas no eran baratos, los gastos de su casa tampoco eran fáciles de resolver, a pesar de que su madre hacía lo posible con sus dos empleos. Sabía que tenía que hacer algo, para ayudar a su madre y a su hermana menor que empezaría su primer año en preparatoria.
Esa era la razón por la que seguía a aquel hombre que era más bajito que él. Tenía conocimiento de las múltiples estafas que sucedían con este tipo de profesiones, no quería caer en ninguna, sin embargo, el señor Kanemi-san le había parecido muy honesto y gentil. Así que aceptó la oferta de intentar entrar a la audición.
Miró con detenimiento el edificio a donde se dirigían. De primera vista era bastante imponente, también la zona era conocida por tener oficinas de grandes empresas, así que eso dejaba aún más tranquilo a Haruki.
― No te quedes atrás, Shimizu-kun ― habló el pequeño hombre, Kanemi Yuto era su nombre.
El joven apresuró el paso a la puerta giratoria que se encontraba en la entrada principal de dicho edificio. Siguió a aquel hombre castaño, con curiosidad seguía observando a su alrededor. Se registraron en el lobby donde le dieron a Haruki un gafete con el cual pasó los torniquetes para dirigirse al elevador y subir al piso 23.
― Buen día Kane-chan ― habló una mujer al entrar a la recepción que se encontraba a unos pasos de la salida del elevador
Haruki observó la amplia recepción. En el centro estaba una placa con el nombre de la empresa a la cual habían ido, con una letra cursiva aparecía “Orion”.
― Rei-chan, buen día ― respondió el hombre haciendo una reverencia ― He venido con Shimizu-kun para la audición ― informó
― Ah~ ― exclamó con una gran sonrisa ― Tu eres el que estuvo persiguiendo meses, ¿cierto? ―
― Ah… yo… ― balbuceó Haruki ligeramente avergonzado
― No te preocupes chico, Kane-chan tiene buen ojo para los talentos ― animó, guiñandole el ojo
― ¿Se encuentra Yamamoto-san? ― preguntó Kanemi
― Si, los está esperando en la sala Sirius ― informó con una sonrisa
― Entonces, vamos para allá. Muchas gracias Rei-chan ― agradeció el hombre antes de avanzar hacía el pasillo izquierdo. El joven hizo una reverencia ante la mujer antes de seguir a Kanemi
― ¿Sala Sirius? ― preguntó curioso Haruki
― Las salas de entrenamiento y de juntas tienen nombre de estrellas o de constelaciones. Al director le pareció una buena metáfora para la empresa de entretenimiento ―
― Ya veo ―
Siguieron caminando y Haruki observaba como había demasiadas salas, algunas de ellas estaban vacías o en otras podía ver a otros chicos y chicas practicando coreografías frente a grandes espejos que tenían una extensión de toda una pared.
Kanemi se detuvo frente a una puerta la cual también, al igual que todas por las que habían pasado tenía un letrero con el nombre colgando. Antes de entrar tocó tres veces antes de adentrarse al lugar.
Haruki lo siguió sin decir más, al entrar, observó a una hermosa mujer que vestía con ropa deportiva dejando ver su trabajado cuerpo. Su rostro era realmente hermoso también, sus facciones delicadas y joviales. Haruki pensó que era la mujer más bella que había visto hasta ahora.
Se sonrojó cuando se percató que la mirada de aquella mujer estaba sobre él. Se avergonzó por haber sido descortés y se había quedado viendo de esa manera a la mujer.
― Así que es él ― soltó la mujer cuando se acercó a los dos.
Observó de pies a cabeza al joven con detenimiento, analizando cuidadosamente también el rostro sonrojado de Haruki, quien evitaba la mirada de aquella hermosa mujer.
― Es delgado, no se ve ejercitado. Podríamos mejorar eso ― inició ― Su cabello color durazno es realmente sinigual, es un buen atractivo. Mantengámoslo de ese color ― La mujer acarició su cabello y lo jaló un poco para conocer qué tan largo estaba ― El color de sus ojos son casi del mismo tono que el de su cabello, me agradan. ―
Kanemi veía emocionado mientras asentía orgulloso de cómo describió al Haruki
― ¿Seguro que es mayor de edad? Parece muy joven ― preguntó un poco desconfiada la mujer
― Tengo 22 años ― intervinó Haruki nervioso
― Perfecto. Tu voz también es linda, es suave ― sonrió de lado haciendo sonrojar al joven ― ¿Cuánto mides? ―
― Un metro setenta y cinco ―
― Lo veo bien Kanemi ― aprobó la mujer ― Desde mi perspectiva podría probar ser modelo, tengo algunas sesiones esta semana. Será una gran oportunidad para saber si puede hacerlo o no ― sugirió
― Me parece muy bien Yamamoto-san ― respondió ilusionado Kanemi. De inmediato volteó a ver al joven que se veía bastante desconcertado por aquella situación ― Una disculpa Shimizu-kun, te presento a Yamamoto Yaeko. Ella es una de las directoras asociadas de la compañía ― después volteó a mirar a la mujer castaña ― El es Shimizu Haruki ―
Haruki se sorprendió un poco y de inmediato hizo una reverencia ante la mujer, quien solo sonrió divertida. Le parecía muy adorable aquel joven.
― ¿Puedo llamarte por tu nombre Shimizu-kun? ― preguntó de pronto la mujer
― Eh… eso sería… ― balbuceó el pelirrosa, no muy seguro sobre cómo negarse. De inmediato la mujer se carcajeó
― Era broma. Solo quería ponerte en aprietos. Entiendo que no es algo que le dejarías hacer a alguien a quien acabas de conocer. Pero, en unos días te lo volveré a pedir ― advirtió pero Haruki no sabía si estaba bromeando o no
― Yamamoto-san es muy bromista, Shimizu-kun. Te acostumbraras ― intervino Kanemi
― Kanemi tardó en acostumbrarse ― indicó divertida ― En fin… ― inició y su expresión cambió drásticamente a una seria ― Shimizu-kun, si aceptas pertenecer de manera temporal a la empresa en estos momentos Kanemi te llevara a el área de Talento para generarte un contrato. Cómo estarías a prueba, este solo duraría tres meses, y después de ello se te daría si así lo quieres uno permanente. Tú puedes negociar las condiciones con ellos y te darán a conocer los beneficios ― soltó la mujer, aturdiendo ligeramente a Haruki por la información
― De acuerdo ― fue lo unico que atino a decir el joven
― No te preocupes, Kanemi te ayudará y te orientará con todo eso ― explicó mientras le daba unas palmaditas en los hombros del chico ― Si te convencen, entonces te veré en dos días en la sala Centauros a las 10 de la mañana ― finalizó
Haruki solo asintió, y junto a Kanemi salió de ahí.
Era verdad sobre que Kanemi le explicaría todo, él le explicó a detalle y también le ayudó a negociar con las personas de talento de la empresa por sus horarios complicados de sus clases que aún tendría al menos hasta que terminara la universidad. También sobre la remuneración le asesoró para poder pedir una cantidad considerada por llamado.
Haruki estaba confiado en que solamente estaría de manera temporal en ese empleo en lo que terminaba la universidad y después conseguiría otro trabajo. Así que estuvo conforme con lo que negoció. Solo esperaba hacerlo bien durante el contrato temporal y su primera prueba sería aquel llamado para una sesión fotográfica.
― Shimizu-kun, nos vemos aquí dentro de dos días. Te estaré acompañando a tus llamados. espero que nos llevemos bien, y gracias por confiar en mí ― diciendo esto el hombre hizo una reverencia ante el chico
― Le agradezco por cuidar de mi Kanemi-san. Estaré puntual para el llamado ― aseguró Haruki haciendo una reverencia hacía aquel hombre
― Puedes pasar al salón Rigel por algún bocadillo antes de irte, Shimizu-kun. Debes estar hambriento por estar aquí toda la mañana ― ofreció Kanemi con una sonrisa
― Ah… gracias Kanemi-san ― dijo sonriendo mientras se dirigía a donde le había indicado su manager desde ahora
Haruki entró al lugar y vio asombrado aquel sitio lleno de bocadillos que lucían deliciosos. No había nadie ahí, se imaginaba que la mayoría estarían en sus respectivas prácticas. Así que con emoción casi corrió para llegar a la mesa donde estaban dichos alimentos, los cuales veía que estaban unas etiquetas con el nombre del bocadillo y el número de calorías que contenía.
Haruki tragó saliva. Nunca se había puesto a pensar en las calorías que tenía lo que se llevaba al estómago, así que se imaginaba que en esa industria era una de las cuestiones relevantes. No le dio más importancia, tomó varios de ellos y se los fue llevando a la boca casi con desesperación. Todo le resultaba realmente sabroso así que no pudo evitar emitir sonidos de satisfacción cada vez que comía un bocado.
― Me alegra que sean de tu agrado ― escuchó la voz de un hombre detrás de él
Haciendo que el pelirrosa se atragantara con la comida que había llevado a su boca. Giró su cuerpo para voltear a ver a la persona que lo había interrumpido, mientras daba golpecitos en su pecho para que la comida siguiera su rumbo a través de su garganta para llegar a su destino.
El hombre le pasó un vaso de agua de inmediato para ayudarle en el proceso a Haruki. El joven una vez que sintió su vida fuera de peligro, fue más consciente de la persona frente a él.
Un hombre bastante apuesto, cabello azabache con algunos rayos de color azul. Era mucho más alto que él, quizá unos veinte centímetros. El color de sus ojos eran azules grisáceos que brillaban con intensidad y estaban dirigiendo una mirada penetrante, con una media sonrisa. La presencia de ese hombre le imponía, no había necesidad de algo más que su sola postura y de su lenguaje corporal.
No sabía quién era, pero sacaba la conclusión de que era alguien importante.
― Buenas tardes ― dijo rápidamente el pelirrosa mientras hacía una reverencia ante el hombre
― Buenas tardes… ― inició y se quedó mirando al joven, esperando algo ― ¿Cuál es tu nombre? ―
― Ah, si… ― dio un respingo Haruki antes de responder ― Mi nombre es Shimizu Haruki, encantado de conocerlo ― diciendo esto volvió a hacer una reverencia
― Mucho gusto Shimizu-kun. Mi nombre es Igarashi Ryusei ― se presentó mientras le daba una sonrisa amable
Haruki lo miró embelesado, ese hombre era realmente atractivo. Aquella expresión podría quitarle el aliento a cualquiera, incluso él estaba en ese preciso momento. Disfrutando la vista en realidad.
― Veo que los bocadillos son de tu agrado ― volvió a hablar el hombre
― Eh… si, si. Estan muy buenos ― respondió de inmediato y nerviosamente rascó su nuca pensando si lo habría visto devorando como si no hubiera un mañana hacía unos momentos atrás
― Es un alivio ―
― ¿U-usted… los hizo? ― preguntó casi por reflejo Haruki. En su cabeza quería darse un golpe interno, era claro que no era el cocinero, pero por los nervios se le salió una pregunta como aquella.
El hombre sonrió divertido y estaba conteniendo una carcajada lo que hizo avergonzar a Haruki porque tal vez se estaba burlando de él
― No, pero son elegidos con sumo cuidado para ustedes ― informó con seriedad
― Ah… gracias… ― no supo más que decir, y desviaba la mirada para observar con más detenimiento al pelinegro quien lo observaba sin despegar la vista de él
Haruki estaba nervioso y cohibido por la atención dirigida de ese hombre que no supo que hacer, tampoco era bueno haciendo conversación con desconocidos.
― ¿Eres nuevo? ― cuestionó Igarashi
― Si, hoy acabo de firmar mi contrato temporal ― dijo con una gran sonrisa, recordando que comenzaría a trabajar ahí pronto
― Señor ― ambos chicos voltearon a ver a una mujer que se asomaba por la puerta. Venía vestida muy elegante, tenía en sus manos una tableta. ― Es hora de su reunión ― anunció la mujer con seriedad
― Un gusto en conocerte Shimizu-kun, debo irme ― Igarashi le dirigió una última mirada al joven pelirrosa antes de salir ahí con esa mujer detrás de él
Haruki solamente se quedó mirando por donde se fue aquel hombre, deducía que esa mujer era su secretaria, así que sus suposiciones sobre que era una persona importante ahí tenían más sentido ahora.
Soltó un suspiro con alivio. La mera presencia de esa persona había hecho estragos con sus emociones y sensaciones. Era la primera persona que lo ponía así de nervioso en toda su vida. Y también… había sido el primer hombre que le parecía realmente atractivo que había llamado su atención.
No es como si esas cuestiones antes le hubieran interesado, estaba más centrado en sus creaciones en pinturas que en una relación con otra persona. Así que esas sensaciones que provocó ese hombre eran un poco raras para él. Esperaba que no tuviera que volverse a encontrar con él.