Sociedad GFDCC - Volumen 1

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Summary

En un futuro distante, un proyecto en conjunto entre los países más poderosos ha llevado al mundo a una nueva era bélica. Los GEAR, dispositivos que usan energía lumínica en lugar de proyectiles físicos, se han convertido en las armas predilectas para todos y prácticamente un elemento característico de la época. Un joven recién graduado de una academia militar, sin tener mucha idea de que hacer con su vida, sin querer se involucra con una banda criminal que atenta contra la seguridad de su país y con un grupo mercenario con un curioso e inusual nombre. El encuentro lo ayudará a descubrir un secreto de su ciudad y a tomar una decisión que afectará su futuro.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Prólogo

Los pasajeros que transitan por los pasillos de la estación internacional de M-Train no pueden evitar detener la mirada en un grupo de diez jóvenes que destaca entre la multitud. No es solo por el inusual tono de sus ojos, sino también por los objetos que llevan consigo, algunos de ellos lo bastante peligrosos como para hacer que más de uno se aleje con disimulo. Las miradas se deslizan entre la curiosidad y la cautela, en caso de tener que salir corriendo. Sin embargo, los chicos no tienen intenciones hostiles, al menos contra la población civil.

Una estación internacional de M-Train, nombre con el que se conoce a cualquier modelo de tren eléctrico, no requiere demasiadas palabras para definir su propósito. Su imponente estructura, que suele elevarse hasta tres niveles, está diseñada no solo para facilitar el tránsito de los viajeros, sino también para atraer a curiosos y transeúntes con sus numerosos establecimientos. Los tonos claros dominan las paredes, los suelos y los techos, reflejando la luz de manera que cada rincón permanezca iluminado.

El joven que encabeza al grupo, de poco más de veinte años, deja escapar un bostezo largo y contenido, soltando el peso del agotador viaje. Fueron más de diez horas en movimiento, y son casi las nueve de la noche. Sus pensamientos vagan entre la cena y la idea de hundirse en un sueño profundo, mientras sus párpados libran una batalla contra el cansancio. Las miradas curiosas que lo rodean no le son ajenas, pero está tan acostumbrado que hace tiempo dejaron de inquietarlo.

Un leve temblor recorre su cuerpo. A pesar de la chaqueta y las capas de ropa que lleva debajo, el frío le cala hasta los huesos, como solo puede ser en un país asentado en la vasta región polar del norte. La maleta que carga a la espalda apenas le ofrece algo de refugio contra la helada. En otro tipo de circunstancias le preocuparía sufrir hipotermia y no tener a nadie conocido que lo auxilie.

Algunos de los chicos se cubren la nariz con el cuello de sus camisas para no inhalar el aire helado que la calefacción no puede eliminar. Otros se tocan el cuello o la columna para aliviar el malestar acumulado tras casi diez horas de viaje en asientos poco confortables. Todos concuerdan en que para un viaje internacional la próxima vez no elegirán un M-Train tan barato.

El líder da media vuelta para dirigirse a sus compañeros. Tampoco le agrada estar allí mucho tiempo y quiere ser lo más breve posible.

—Ya recibí indicaciones del alcalde. Empezaremos mañana por la mañana. Por ahora, iremos al hotel y descansaremos.

El resto de los chicos se alivian de oír esas palabras. Incluso consideraron desobedecer si los obligaban a trabajar de inmediato tras un viaje tan agotador. Agradecen tener un empleo, pero saben que el descanso es igual de necesario, sobre todo si quieren cumplir con los dos objetivos que los han traído a esa ciudad. Uno de ellos parece sencillo, aunque en realidad es el más complicado de los dos.

—Ojalá nos ganemos una mejor reputación. —El líder del grupo sonríe.