Un poco de nuestra historia
Les cuento un poco de nuestra historia. Cuando conocí a Agosto, yo era un desastre y ella no quería nada.
Verdaderamente, siempre peleábamos porque, según ella, en nuestra primera interacción, la ignoré. Lo cierto es que ella dio el primer paso (hoy lo admito, Agosto), y desde entonces jamás pensé amarla tanto. En vista de que ella merecía lo mejor, cambié; ambos lo hicimos.
Había un momento que siempre amé y que es una de esas sensaciones que siempre colecciono y guardo para siempre: cuando llevábamos mucho tiempo sin hablar, ya sea por estar ocupados o por falta de tiempo, y solo nos acompañaban un par de mensajes para dejarnos saber que todo estaba bien o no. Pero cuando volvíamos a hablar, fuera de lo que sucedía o de cualquier cosa, justo ahí sucedía algo gracioso o decíamos algo y estábamos riendo a carcajadas. Todas las sensaciones negativas se iban, y solo éramos ella y yo congelados en ese momento. Todo parecía bueno, todo era paz.
Ella era paz.
Volvería a vivir todo con Agosto sin siquiera pensarlo, aunque debo admitir que muchas veces pensé que no.
Con Agosto descubrí que todas las demás personas fueron simulacros y temblores sin importancia, porque ella era el verdadero terremoto.