Bienvenido Виктор
La tensión que se respira en la mansión podría cortarse con un cuchillo, todos guardan silencio mientras buscan algo de calor frente a la chimenea. Han permanecido ahí tres días con sus noches y nadie se atreve a sugerir regresar a casa, fueron convocados para dar la bienvenida al nuevo integrante de la familia y no se moverán de ahí hasta que eso no suceda.
—Déjame verlo —demanda el cabeza de familia—, este niño se llamará como yo.
—Como indiques, padre.
Se levanta del sillón desde el cual contempló todo el alumbramiento y sale de la habitación apoyado en un bastón. Ha esperado este día con ansia, ese niño será un digno heredero del apellido Novikov, se encargará personalmente de ello. Está impaciente por comenzar, debe supervisar cada uno de sus pasos y para que eso suceda lo primero que debe hacer es organizar que el recién nacido y sus padres vivan bajo su techo, no puede arriesgarse a cometer el mismo error que con su hijo.
Виктор Novikov llegó a EE. UU., hace más de tres décadas, después de pasar una temporada en México aprendiendo el oficio que sería su fachada en el país vecino, todo bajo las órdenes de Iván Serov, quien lo mandó con instrucciones específicas al nuevo mundo.
Novikov siempre fue astuto, posiblemente el haber nacido en el seno de una paupérrima familia y ser el menor de siete hermanos, lo orilló a buscar formas creativas de cubrir sus carencias. Nunca sintió que su situación lo pusiera en desventaja, sino todo lo contrario. Pese a que la comida era escasa, él siempre estuvo bien alimentado, situación que no agradaba a sus hermanos, quienes no perdían oportunidad para demostrar su falta de aprecio por él. Desde pequeño comprendió que no podía confiar en nadie, ni siquiera dentro de su propia casa, tenía que ser cauteloso para que no le pusieran las manos encima y si lo hacían lo tomaba como práctica, esas fraternales golpizas fueron de gran utilidad en años venideros.
La necesidad fue su maestra, aprendió a ver la oportunidad en cada obstáculo, a sacar provecho de cualquier situación. A corta descubrió el valor de la información: trabajaba en lo que fuera, sus estudios terminaron cuando aprendió a escribir, suma y restar, con eso podría abrirse camino en la vida. Ese día asistía al deshollinador cuando un abrupto movimiento en la casa de junto llamó su atención, la mucama sostenía una almohada mientras alguien recostado intentaba quitarla de su rostro, la mucama oprimía con fuerza hasta que dejó de haber movimiento. Su patrón lo llamaba, pero él quería saber quién estaba recostado, cuando la mujer levantó la almohada sus ojos siguieron con sigilo la mancha roja en la nivea funda. Al levantar la mirada la mucama lo vió, por un momento sintió miedo, los gritos del deshollinador lo sacaron del trance en el que estaba, el corazón le latía desbocado, bajo la mirada y vió que en la esquina se encontraba un policía, fue deprisa a su encuentro, sin importar los improperios que su patrón. Al verlo, la mucama se apresuró a la puerta al tiempo que le llamaba.
—Niño, ven, tengo un plato de comida caliente para ti —aunque sabía que eso no era cierto le dió curiosidad saber qué podría ofrecerle. Con cautela regresó sobre sus pasos, subió los tres escalones que lo separaba de la puerta y se irguió frente a la despeinada mucama, quien tenía el rostro rojo, no sabía si por el esfuerzo físico de quitar una vida o por ir a su encuentro. —Vi lo que hizo.
—No sé de qué hablas, pero nadie le creería a un mocoso de las calles.
—Vi lo que hizo —se mantenía firme en su discurso, no por moral, sino por curiosidad.
—Te doy una moneda y un plato de comida.
—Quiero cien monedas y la comida se la puede ahorrar.
—Eres un pequeño bribón —intentó sujetarlo de la solapa, pero él fue más rápido.
—Le diré al policía que busque la almohada.
—!Está bien, está bien¡ Aguarda aquí.
La mujer regresó con un morralito de piel y se lo entregó, jamás había visto tantas monedas. Ser poseedor de información lo llevó hasta la cima, pasó de ser un pequeño andrajoso vagando a las orillas del río Moskvá, a ser un magnate de las telecomunicaciones, pero esto no sucedió de forma fortuita, desde que llegó a tierras del sueño americano se relacionó con las personas adecuadas. Desde entonces ha grabado, fotografiado y filmado hasta el más mínimo detalle de la vida de cada uno de sus conocidos, cuenta con expedientes de todo aquel que le rodea, ya sean empleados, familiares, amistades, clientes o familiares, nunca sabe cuando podrá requerir esa información como moneda de cambio.
Su carismática personalidad compensó la falta de físico en la juventud, esto lo llevó a tener varias novias, aunque en la intimidad mostró su verdadero yo. Su primer matrimonio duró poco menos de dos años, del cual no se produjo ningún fruto; el segundo, pese a que era la perfecta sumisa, no le dio ningún vástago, así que puso fin a dicho contrato antes del segundo año; el tercero y último, fue mucho más productivo, al mes de haber contraído nupcias, Mary se encontraba encinta. Ella le dio dos hijas y un varón, pero éste último resultó ser un inútil pese a sus esfuerzos por hacer de él un hombre Novikov. Lo único bueno que ha logrado en la vida es casarse con Isabella, la hermosa chica con la cual ha engendrado el futuro de esta familia.