LA PUERTA AZUL

All Rights Reserved ©

Summary

Tras su regreso a casa luego de varios años fuera, Wrángel se encuentra con una nueva e inquietante visita desconocida que lo conoce perfectamente. Esto es sólo el principio de muchas otras sorpresas inimaginables que le esperan en su hogar. Mientras el tiempo pasa, Wrángel va notando cada vez más y más sucesos inexplicables, cosas que no respetan ni responden a la lógica, razón o a lo científico, lo que provoca que empiece a dudar de todo a su alrededor; de lo que es real y de lo que es irreal; de lo que es cierto y de lo que es falso, y de lo que es un sueño y lo que no lo es. Viéndose obligado a afrontar situaciones que pondrán en riesgo su cordura, conciencia, vida y realidad, tendrá que buscar las respuestas a todas sus dudas, así como averiguar la forma de escapar de aquel lugar.

Status
Complete
Chapters
32
Rating
n/a
Age Rating
18+

I—LA BIENVENIDA—I

“Espero que llegue a tiempo”

LA PUERTA AZUL

I—LA BIENVENIDA—I

Por fin estoy de vuelta en casa; nunca pensé extrañar tanto un lugar, quizá el estar fuera del país me hizo extrañar tantas cosas… bueno, me hizo extrañar todo. No hay nada como abrir la puerta de tu hogar y sentirte acogido por cientos de momentos personales acaecidos en cada rincón de la casa. A pesar de no ser tan grande, los pocos veinticinco metros cuadrados me han hecho vivir tanto buenos como malos momentos; aunque para ser sincero, esta vez siento algo distinto, no sé cómo explicarlo, pero, definitivamente la sensación que sentía hasta antes de partir hace cinco años, ya no es la misma a la que estoy sintiendo ahora, es…se siente… diferente.

Al abrir la puerta principal y entrar, percibí un aroma ajeno al que había en la casa, mientras que antes se lograba apreciar un aroma a madera de roble con canela, ahora el aroma que se desprendió inmediatamente después de abrir la puerta es… rayos, no sé siquiera como describirlo, simplemente es completamente adverso a cualquier otro aroma u olor que haya conocido nunca. A pesar de la portentosa fragancia presente en cada rincón de la casa, todo lo demás luce exactamente igual a como lo dejé justo antes de partir.

Dejé mis dos maletas y mochila a un lado de la puerta de la entrada y procedí a revisar el baño. Todo en orden, no hay rastros del tiempo más allá del polvo, pero es cosa de limpiar, lo único que llamó mi atención fue que, en el cristal templado de la regadera habían formados pequeños cristales de hielo, pero nada alarmante, es común que un lugar como este se formen dichas estructuras, pues las bajas temperaturas lo permean.

Misteriosamente el espejo ubicado arriba del lavamanos no presentaba ningún signo ni de polvo ni de frío, quiero pensar que, la formación de los cristales de hielo sobre el cristal templado de la regadera pueda deberse a que, unas pocas horas antes de partir de casa tomé una ducha, lo que provocó que gotas de agua quedasen estampadas sobre el cristal y, como no había nadie que secase, las bajas temperaturas hicieron lo suyo con el rastro de agua que allí se encontrase.

Saliendo del baño caminé hacia la sala, todo en orden, deslicé las cortinas para que entrase más luz a la casa, nunca me ha gustado ver oscuro mi hogar cuando es de día, lo percibo como anormal y me provoca conflicto ese hecho. Al tener la luz natural del exterior noté la gran cantidad de polvo y tierra que se había impregnado sobre el sofá y la pantalla del televisor, así como también en el mueble sobre el cual ésta recae.

Es extraño que la sala se encuentre tan sucia, pues recuerdo muy bien haber dejado todo completamente cerrado cual vacío hermético y, curiosamente en el suelo se encontraba polvo, pero de una forma peculiar, parecía un código de barras plasmado en el piso, había una línea gruesa de polvo y luego una línea sin este, impecable diría yo; después otra línea gruesa de polvo y así sucesivamente.

El “código de polvo” como le llamé, era bastante extenso, pues abarcaba desde la pared de la entrada, hasta poco antes de empezar la cocina-comedor. He de decir que me fue casi imposible quitarlo, pero todo ha de doblegarse a mi voluntad y, después de pasar una hora tratando de limpiarlo, conseguí removerlo.

Continué con el área de la cocina-comedor, revisé la alacena, el refrigerador y la mesa, todo estaba en orden, vacío y sin rastro alguno de deterioro. Pensé que sería de las partes más afectadas por el pasar de los años, pero me di cuenta de que no fue así. Para ese punto solamente me hacía falta entrar a mi habitación, pero justo antes de ir llamarón a la puerta. Me extrañó eso, pues eran alrededor de las diecisiete horas, y las únicas personas aledañas a la zona son tres familias, la familia Arbiter, la familia Petresyav y la familia Liksaz.

Sorprendentemente no era ningún miembro de alguna de las tres familias, era una persona que parecía ser mostrenca, pues su apariencia daba a entender que era oriunda de la vagancia.

Era alta, poco más de un metro con noventa centímetros, ya que al abrir la puerta claramente noté que su altura era superior a la mía, no por mucho, puesto que no tuve que alzar demasiado la vista, por ello le calculo que ha de ser cuatro centímetros más alta que yo; tenía el cabello largo, aproximadamente hasta sus hombros, de color entre castaño y rubio, aunque tenía partes donde se apreciaba ser de color negro profundo; no pude ver sus facciones del rostro, debido a que su cabello le cubría completamente; llevaba puesta una gabardina gris muy desgastada; un reloj de bolsillo; un pantalón negro con manchas azules en forma de espiral, y unas botas blancas.

Al abrir la puerta y ver a esta persona me quedé completamente atónito, nunca antes le había visto en la zona, cosa que me sorprendió y extrañó bastante, pues antes de partir hace cinco años, ya tenía yo viviendo unos diez en la casa. Afortunadamente volvió a mí el estado de ataraxia y pude interactuar con la anómala; sin embargo fue ésta quien reaccionó primero. Luego de abrir la puerta y quedar atónito, la misteriosa persona soltó una risa sostenida breve, como si le hubiese causado gracia el verme en tal estado, y tras ello me dijo:

Veo que ya has vuelto, siempre es un placer volverte a encontrar. Bienvenido seas una vez más a tu amado hogar.

Tras escuchar sus palabras me quedé sin aliento, por más que quería reaccionar, moverme o si quiera hacer un sonido con la boca me fue imposible, sentí un nudo en la garganta que me impidió producir algún ruido. Fue como si estuviese paralizado, siendo mi consciencia y olfato lo único que poseía en tal momento. Extrañamente el olor que desprendía esta desconocida era exactamente igual al que percibí cuando recién entre a la casa, y que continúa impregnado en cada espacio de esta.

Luego de unos breves segundos de observancia, la extraña persona se retiró, no sin antes decirme:

Tu periplo en el mismo designio es imperecedero.

El hecho me dejó sin palabras, esa persona pareciera conocerme de hacía mucho tiempo atrás. Sin duda fue desconcertante el encuentro, no puedo asegurar si se trataba de una mujer o un hombre, pues inclusive su voz se escuchaba neutra, como si ésta pudiese ser tanto femenina o masculina. Sin esperar mucho tiempo luego del encuentro, cerré la puerta, y un poco consternado, pero sin más por hacer, retomé el rumbo que tenía hacia mi habitación, la cual queda justamente enfrente de la puerta principal.

Una vez adentro del cuarto suspiré profundamente, la reminiscencia de varios momentos acaecidos en toda la casa aunque en especial en mi habitación, propugnaron a que me sintiese en el lugar al que pertenezco. Mi cama la dejé cubierta con plástico protector para evitar que se empolvase durante mi ausencia; no obstante, al quitarlo de mi cama ésta se encontraba con ciertas partes cubiertas por polvo, mas a pesar de ello no se veía deteriorada ni nada por el estilo.

Inmediatamente después me dirigí al armario, en el cual además de tener ropa, también tengo mis libros allí. Todo parecía estar en orden, así que fui por mis maletas para disponerme a desempacar todo mi equipaje y acomodarlo en su lugar correspondiente.

Luego de desempacar decidí limpiar la casa y ventilarla un poco, buscando que se dispersase el aroma que persistía por toda la misma. Mientras limpiaba la sala me percaté de que el tiempo estaba pasando muy rápido, pues hasta hace no mucho eran las diecisiete horas y para ese entonces eran las diecinueve.

Al principio pensé que algo andaba mal con el reloj que tengo en la cocina-comedor, pues no podía concebir que se hubiesen pasado ya dos horas. Una vez terminado de limpiar toda la casa decidí tomar una ducha, para poder dormir fresco y relajado en un par de horas después.

Saliendo de la regadera vi una luz tras la puerta, lo cual me preocupó, ya que no había dejado ninguna luz encendida más que la del baño. Tras cambiarme abrí la puerta y encontré la luz de la cocina-comedor y de la sala prendidas. Entré en alerta a pesar de que la casa cuenta con un sistema de seguridad avanzado, el cual me hubiese notificado de cualquier posible intruso, pero a la vez pensé en que quizás con los años, los sensores o el mismo sistema pudiese haberse dañado o necesitar de actualizaciones para su óptimo desempeño.

Estaba en la puerta del baño, en lo que pensaba que podría haber provocado que se encendiesen las luces de esa manera, cuando de repente escuché una voz que dijo:

*Sistema de luces activado, modo luz nocturna en funcionamiento. Hora de activación a las diecinueve horas con treinta minutos. Hora de desactivación a las siete horas con treinta minutos.

Para entonces se me había ido el alma del cuerpo, pues la voz la escuché justo detrás de mí, pero cuando entré en razón recordé que había instalado un sistema autónomo de ciclo cerrado en la casa. No podía creer que tenía presente el sistema de seguridad, mas no de las demás funciones, me sentí realmente como un tonto, me era increíble haber podido olvidar algo como eso en tan sólo cinco años de ausencia.

Programé el sistema de luces para que encendiese una iluminación tanto adentro como afuera de la casa. La hora de activación para la luz nocturna es a las diecinueve horas con treinta minutos, y su hora de desactivación es a las siete horas con treinta minutos. Lo manejé de esta manera debido a que, a partir de las diecinueve empieza a oscurecer y para los treinta minutos más tarde se tiene una oscuridad total; mientras que a las siete empieza a esclarecer y para los treinta minutos después se tiene claridad total.

Coloqué altoparlantes en la casa para que se dieran avisos, como el que me asustó de la luz nocturna. Puse dos en las esquinas superiores de la puerta dentro del baño, dos de igual modo, pero en mi habitación, y un par en la misma ubicación en la puerta principal. Sin duda debí de haber colocado un recordatorio para no haberme llevado el susto de las luces y por la voz del sistema.

Para finalizar mi primer día estando de regreso en casa salí a comprar despensa y medicinas para tener en la casa por cualquier situación que pudiese llegar a presentarse. Si bien es cierto que por la zona no hay ninguna tienda en donde se pueda comprar algo, pues el asentamiento más cercano queda aproximadamente a veinte minutos en automóvil, y caminando me tardaría cerca de una hora con veinte minutos, no me iba a esperar hasta mañana para comprar lo básico y necesario.

Afortunadamente fui en mi carro, así me evité la larga caminata y el inmenso frío que se siente por las noches. Mientras conducía fui apreciando con increíble nostalgia el caer de la nieve y la bella luna en su máximo esplendor, algo que sin duda alguna había echado de menos.

Regresé a casa a las veintiuna horas, guardé las compras y me preparé un té de manzanilla antes de irme a dormir. El aroma que se percibía antes desapareció, lo cual me tranquilizó bastante, pues a pesar de que no me era desagradable o inclusive insoportable la fragancia, sí me incomodaba el hecho de no saber el origen de tal olor, cómo describirlo y el hecho de que se encontrase presente en cada espacio de mi hogar.

Ya para las veintidós estaba listo para descansar, me acosté en la cama y me dispuse a dormir, me quedé dormido hasta las siete de la mañana del día siguiente. He de decir que en algún momento, quizá unos pocos minutos después de haber cerrado los ojos, vi un color azul a través del cristal templado de la puerta de la habitación, lo cual es extraño, pues las luces que se encienden tanto adentro como afuera de la casa, son de un color blanco claro.

La verdad es que estaba muy cansado como para abrir los ojos y ver que era exactamente esa luz, además no le tomé importancia, podía ser simplemente mi imaginación, así que tras unos minutos, me acostumbré a la tenue luz que veía y después la dejé de ver. Eso fue todo lo que recuerdo, por lo que considero que inmediatamente después de aquello me dormí.

Sin lugar a duda ayer fue un día con bastantes emociones, primero con la sorpresa de encontrar la casa oliendo a esa fragancia que me es desconocida, los cristales formados en el cristal templado de la regadera, la formación del código de polvo y mi encuentro con aquella misteriosa y extraña persona que, de no haberle visto personalmente creería que fue un hecho apócrifo. me pregunto que me prepara el día de hoy, espero poder visitar a la familia Petresyav y ponerme al día con ellas, pues estoy más que seguro que durante los últimos cinco años, debieron de haber pasado cosas cuando menos interesantes, o sino solamente platicar mientras admiramos el hermoso paisaje que nos regala Noruega.