🎀 · Parte Única
Holis 💕
Antes de que sigan con la lectura me gustaría dejar en claro los siguientes puntos:
🎀 · La pareja principal y las demás son chico×chico, por lo que si este tipo de contenido te incomoda o sos homofóbico, te recomiendo que salgas de acá y busques algo que sea de tu agrado.
🎀 · Algunas partes del OneShot están ambientadas como un chat o una red social, el caso es que estoy teniendo problemas en la plataforma al momento de agregar imágenes por eso simplemente no voy a agegar imagenes, sin embargo dejaré las interacciones en redes sociales y chats porque son relevantes para la tram
🎀 · La categoría es +18, pero igual quiero aclarar que en ocasiones se usará un lenguaje vulgar y se hará mención de relaciones sexuales explícitas.
🎀 · Como siempre, me disculpo si el contenido incomoda a alguien, o si alguna acción o comentario de parte de los personajes hace sentir mal a alguien. Ademas, puede contener faltas ortográficas.
Ahora sí, sin nada más que decir, pueden continuar con la lectura 🫂💖
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—No entiendo para que me traes aqui. —se quejó Sehun mientras caminaba al lado de Jongin.
—¿Porque eres mi mejor amigo? —contestó Kim, sonriendo.
Rodó los ojos y optó por guardar silencio ya que estaba seguro de que si abría la boca solo soltaría alguna queja. Llevaban casi dos horas recorriendo un centro comercial en busca de un regalo perfecto para Jongdae porque en una semana sería su cumpleaños y Jongin estaba como loco organizando una fiesta sorpresa para su hermanito.
Sehun no compartía la euforia de Jongin pues, su relación con Jongdae ya no era muy estrecha a pesar de que siempre se veían obligados a interactuar por la amistad de años con Jongin, y también, porque Jongdae resultó ser muy persistente y se la pasaba molestándolo con ciertos temas en específico.
Cabe destacar que en un inicio a Sehun le hizo gracia el atrevimiento de Jongdae al insinuarse ante él como si nada, pero luego de haberlo rechazado más de tres veces y seguir recibiendo comentarios fuera de tono con algún coqueteo discreto, la situación se tornó algo complicada porque, obviamente, Sehun no era ciego, y más de una vez se vió tentado por aquel pequeño demonio de ojos inocentes, pero no podía ceder tan fácil porque Jongdae era lo más preciado para su mejor amigo.
Literal, a Jongin solo le faltaba dejarlo sobre su mesita de luz de tanto que lo adoraba.
Y sobre todo, siempre confiaba en que Sehun cuidaría bien de Jongdae y no dejaría que nadie se le acerque —porque Jongin era bastante celoso de su hermano—. Sehun simplemente no podía ir y cogerse a Jongdae luego de asegurar que cuidaría de él, eso no solo haría que rompiera su promesa sino que también destruiría su amistad con Jongin.
Las cosas eran claras y simples, cuidar a Jongdae era igual a estar bien con Jongin, tocar a Jongdae era igual a estar mal con Jongin.
—Tu celular lleva sonando no sé cuanto tiempo —se quejó Jongin a la vez que señalaba el celular de Sehun, alzó una ceja e hizo una mueca de interrogación—. Luego dices que no andas con nadie.
Sehun suspiró porque, de hecho, no andaba con nadie, ya sabía quien podría ser la persona que le estaba enviando mensajes y por eso no quería contestar ni echar un vistazo.
—Podría ser importante. —volvió a decirle Jongin.
Estaba dispuesto a ignorar los mensajes, pero lo pensó mejor y Jongin tenía razón. Podría ser su madre o una de sus hermanas, y sinceramente, Sehun prefería estar a solas en una habitación soportando los coqueteos de Jongdae, que recibir "una charla" de su mamá o hermanas, por no contestar unos mensajes.
Encendió el celular e hizo click en la aplicación de forma distraída y el chat se abrió al instante mostrando una imagen seguida de muchos otros mensajes, Sehun le agradeció a todos los Dioses que Jongin estaba a una distancia prudente y muy distraído viendo unos gatitos de peluche en unos de los estantes más bajos.
Deslizó su dedo por la pantalla del celular y fue leyendo cada uno de los mensajes que le envío Jongdae esa mañana.
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"Holis 😗"
"¿Como estás hoy? ¿Algo que quieras compartir conmigo?"
"Yo estoy estudiando, aunque la profesora no vino asi que salí a tomar un café"
"[Foto 📷]"
"¿Tú que haces?"
«Lo siento, estoy ocupado»
"¿Pero por qué tan frío, my love?"
"¿Quieres algo para animarte un poco? 😉"
«No, gracias, estoy ocupado»
"[Foto 📷]"
"La tomé esta la mañana, especialmente para tí, my love ❤️"
«Bueno, linda foto 🙄»
"Sí, ya sé, ahora tienes algo para imaginar en la noche 🫢"
«Eres tan sucio»
"Pero te gusta que lo haga sin avisar"
"[Foto 📷]"
«Qué servicio, hasta le pusiste filtro 😯»
"Le quitas la emoción a todo, my love 😔💔"
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—¡¿Con quién estás hablando?!
Sehun sintió que, de alguna manera, el pene se le metió dentro del culo del susto que se llevó, pero por suerte, sus reflejos fueron rápidos y atinó a apagar su celular y abrazarlo contra su pecho como si fuera la cosa más preciada de toda su vida.
Y lo era, si Jongin viera aquello simplemente... Quedaría despitado, literal.
—Wah, ¿por qué lo escondes tanto? —cuestionó Kim, sonriendo.
Sehun agitó su cabeza y se acomodó el cabello azabache mientras trataba de tomar una postura mas relajada, lentamente, alejó el celular de su pecho y lo guardó en su bolsillo.
—Es una chica... Envío una foto y... Es privado. —finalizó.
—Ah, entiendo.
Jongin asintió rápidamente y se alejó para ver otras cosas, pero Sehun ya no tuvo la valentía de volver a encender el celular, además, no tenía nada que decirle al niño así que simplemente encendió el móvil unos segundos para cerrar el chat y nada más, luego corrió hacia donde estaba Jongin.
—¿Ya encontraste algo? —cuestionó, moviéndose a su lado.
Jongin negó mientras pasaba la mirada por una estantería llena de agendas con felpa, brillitos y demás, sentía que todas esas cosas podrían gustarle a Jongdae por la textura o lo visual, pero simplemente no había algo que terminara de convencerlo.
—No lo sé... —murmuró algo inseguro mientras se apretaba el labio inferior con dos dedos—. Al principio pensé en llevarle un peluche de gato, pero no tiene mucho sentido porque, ¿para qué llevarle un peluche si puedo llevarle uno real? —Sehun iba a negar al instante porque aquello no era una buena idea, pero para su sorpresa, Kim se adelantó con la respuesta adecuada—. El problema es que no sé si podría gustarle del todo, porque debe ser un regalo pero ese tipo de regalo también lleva una gran responsabilidad.
Sehun se relamió los labios y mientras parpadeaba la respuesta salió de él con sutileza y rapidez a la vez.
—Jongdae es de todo, menos responsable.
—Exaaacto —exclamó el castaño, sonriendo como si hubiera dado en un gran punto—. ¿Ves? Luego dices que no lo conoces.
Sehun rodó los ojos en todas las direcciones posibles y guardó silencio, caminó junto a Jongin mientras miraba todo a su alrededor y entonces fue cuando vio a cierta persona que hace días sus mejor amigo estaba evitando, así que sin dudas, se detuvo y a su vez, sostuvo el brazo de Jongin con fuerza.
—¿Qué ocurre? —cuestionó Jongin.
Preocupado por la repentina fuerza en su acciones intentó girarse para ver que es lo que había dejado a Sehun en ese estado de estupefacción mas no logró hacerlo porque éste se lo impidió, empleando aún más fuerza que antes en su agarre.
—No voltees —sentenció el azabache—. Tenemos que salir por otro lado.
Jongin miró en todas las direcciones que pudo desde su posición pero no consiguió ver nada así que se preocupó aún más.
—Pero que...
—¡Es Baekhyun! —exclamó Sehun, en un susurró casi inaudible.
Solo entonces, Jongin no puso excusas y se dejó guiar hacia la salida del centro comercial, no sabía cuanto tiempo tendrían que esperar a que Baekhyun se fuera de la estúpida tienda pero se escondieron detrás de unos arbustos y al final todo acabo pasando más rápido porque terminaron conversando de otras cosas y se distrajeron bastante.
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Sehun no podría describir en que clase de ilusión óptica lo metieron o si simplemente se trató de él disociando toda la semana y perdiendo la noción del tiempo, pero antes de que fuera consciente de ello, ya había llegado el estúpido viernes veintiuno de septiembre.
¿Y que trajo consigo la estúpida fecha?
El tan esperado —por Jongin— cumpleaños de Jongdae, además del estrés del que organizo la fiesta sorpresa, o sea Jongin.
El castaño estuvo insoportable todo día y Sehun de verdad se arrepintió de haber aceptado venir a ayudar con la decoración en la casa y otras cosas. Aunque por suerte, no estaban solos porque Minseok, Nayeon y otros amigos de Jongdae vinieron a ayudar.
Sehun de verdad esperaba que luego de eso, Jongin como mínimo, le regalara un terreno.
¡Es que lo aguantó toda la semana y ahora estaba peor que nunca con sus gritos!
—¡Las estás enredando, ¿qué no te das cuenta?! —exclamó Kim, quitándole unas guirnaldas de la mano—. Mejor deja que lo haga yo.
—Okay.
Sehun no iba a negarse ante esa oferta.
Le dió las guirnaldas y salió de la casa para respirar un poco de aire fresco y despojarse del estrés que estaba creando Jongin. ¿Para que mierda organizaba una fiesta si se ponía así de histérico? Sehun cada vez lo entendía menos.
Sacó su celular para ver reels un rato con intenciones de divertirse y pasar el tiempo, pero por alguna razón sintió curiosidad por saber que había posteado Jongdae en su cuenta de Instagram así que luego de debatir internamente por varios segundos decidió dar click en la app e ir directo a su perfil.
Sehun era consciente de que Jongdae tenía muchos amigos, pero ninguno era tan cercano a él como Minseok o ese tal Junmyeon. A éste último, Sehun lo había visto en persona un par de veces a la distancia y el chico no terminaba de agradarle por razones que él mismo desconocía. Además, ¿qué tan cercano era a Jongdae? No sabía la respuesta, aunque se alegraba de que no vendría a la fiesta.
Según le dijo Jongin, no logró conseguir su número de celular a tiempo así que le avisó a último minuto de la fiesta y el chico ya tenía un compromiso con otras personas que no podía romper. Aunque ofreció su ayuda para entretener a Jongdae en la universidad hasta que estuviera todo listo y Jongin aceptó encantado.
¿Cómo iba a retenerlo? Sehun no estaba seguro de ello, Jongdae era muy inquieto, ¿en serio aguantaría tanto tiempo con Junmyeon?
¿Por qué no confiaba en Junmyeon?
Y aún más importante, ¿por qué no le agradaba Junmyeon?
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chensito - 2 hs
"[Foto 📷]"
"Gracias por el regalo y la tortita, estaba todo muy lindo, te amo mucho @junmyeonkim 😭❤️"
"@junmyeonkim: Es lo menos que podía hacer por ti, Chennie 💖"
"@baekhyunee: Heey, feliz cumpleaños bb 😘🎉"
"@chensito: Gracias Baek 💕"
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Sehun ignoró por completo el hecho de que Baekhyun acababa de comentar el post de Jongdae y que éste se lo respondió, estaba seguro de que luego se acordaría de ello y entonces se lo contaría a Jongin.
El caso es que, presto mucha atención a la interacción entre Jongdae y Junmyeon.
¿Se iban a tirar flores mutuamente proclamando su amor en internet? Además, ¿eran amigos? ¿Que le costaba aclarar su vínculo colocando al final de la frase un "amigo" o "novio"?
Por lo visto le costaba mucho.
—¿Qué pasó? —exclamó Sehun, contestando la llamada de Jongin.
—Ven aquí mierda, si yo sufro tu también lo harás.
—No es justo, Jongdae no es mi hermano.
—Pero lo has cuidado como uno.
Uy sí.
Mucho.
Muy cuidado.
—Ya voy.
Sin más, Sehun cerró sus redes sociales, guardó su celular y comenzó a caminar hacia la casa mientras intentaba pensar en cosas que lo ayudaran a estar de mejor humor.
Pensar en hurones lo ponía de buen humor, recordaba que un chico en la facultad cuyo nombre no se le venía a la cabeza, le había contado que de niño tuvo un hurón.
Sehun no podía imaginar lo difícil que habrá sido cuidarlo porque si a él le costaba cuidar de su perra Vivi, ¿cuánto más costaría cuidar de un hurón que era más pequeño e incluso conllevaba otro tipo de cuidado más delicado con los alimentos e higiene? Simplemente no, déjenlo con Vivi que así estaba feliz.
—Ya volví. —dijo Sehun, una vez que estuvo en el living de Jongin.
—Veo —fue lo único que dijo el castaño mientras movía su cabeza y señalaba hacia el comedor—. O vas a ayudar, o vas a ayudar, tú eliges.
Sehun suspiró dramáticamente y respondió mientras caminaba hacia el comedor.
—Que nos demos un tiro en masa, elijo.
Sabía que Jongin no lo escuchó, pero Tzuyu que estaban en el comedor acomodando algunas cosas sí lo oyó, y no pudo evitar soltar una carcajada creyendo que, al paso que iban las cosas en el mundo, el comentario de Sehun no era tan errado.
—A ver, ¿y que tengo que hacer? —cuestionó Oh perezosamente mientras se subía las mangas de su camisa.
Una vez más, no debió haber aceptado venir.
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—¡Pide tu deseo, Jongdae! —exclamó Jongin a su lado.
El más bajo lo miró con los ojitos marrones brillando por la luz de las velas que se reflejaban en ellos, luego sonrió, guardó silencio unos segundos y finalmente exhaló mucho aire hasta apagar todas las velitas.
Todos aplaudieron y entonces encendieron las luces mientras Jongdae comenzaba a abrir algunos regalos a la vez que Minseok y Nayeon repartían el pastel.
—Éste es mi regalo, para tí. —le dijo Jongin, dándole una caja dorada.
Jongdae lo observó con las mejillas rojas y las manos temblando ante la ansiedad, Jongin siempre había sido muy acertado al momento de regalarle cosas asi que el castaño no estaba preocupado por lo que recibiría. Y en todo caso, aunque no le gustara, lo aceptaría, usaría y cuidaría con cariño. Pues su hermano siempre se esforzaba por él.
—No, no, no... —murmuró el bajito, apenas atreviéndose a mirar los ocho tomos acomodados perfectamente en aquella caja dorada—. ¡Eres un maldito, Kim Jongin!
El moreno soltó una carcajada mientras abrazaba a su hermano con fuerza y éste comenzó a reír mientras con su mano libre sacaba de la caja uno a uno los libros de la saga Bridgerton.
Esa saga era su imperio romano.
—Dios, esto es... Están... —Jongdae no tenía palabras para expresar como se sentía. Era lo mejor que podrían haberle regalado en su maldita vida y no creía que algo pudiera superarlo—. En serio, muy en serio, de verdad gracias...
Sehun ladeó el rostro mientras veía como los ojos de Jongdae casi parecían brillar al mirar los libros dentro de la caja. Pero rápidamente, la emoción se vió ligeramente opacada cuando Jongdae frunció el ceño y con una expresión llena de genuina curiosidad miró a su hermano mayor.
—Acabo de caer en cuenta de que Baekhyun no ha venido —comentó. Sehun y Jongin se miraron haciendo muecas poco disimuladas que Jongdae ignoró debido a lo distraído que estaba—. ¿Le sucedió algo?
—Uh... Sobre eso —Jongin agradeció que los invitados estaban ensimismados en otras cosas y no escuchaban su conversación—. Baekhyun y yo terminamos hace unas semanas.
Jongdae parpadeó repetidas veces y abrió la boca con intenciones de decir algo, pero al final de su boca solo escapó una ligera mueca.
—Que pena... Baek es un sol.
Jongin asintió dándole la razón, aunque sus pensamientos diferían mucho de los de Jongdae pero no era como que fuera a discutir con él por ello.
Sehun los observaba a la distancia con aburrimiento así que, apuró de una vez lo que quedaba de su bebida y se fue hacia la cocina en busca de un momento a solas.
A decir verdad, no quería estar ahí y ni siquiera sabía por qué, pero tampoco era como que pudiera irse, porque había organizado todo con Jongin y se comprometió incluso a quedarse a limpiar. Sí, había sido un idiota, pero en su defensa, lo dijo durante un momento en el que tuvo como un ataque de solidaridad y socialización.
Se mantuvo en silencio, bebiendo y comiendo de lo que quedó en la cocina mientras escuchaba como la fiesta en el living comenzaba a entrar en tono. Las risas, el griterío y la música lo hacían evidente, además había olor a cigarros y... Porro, quizás. No podía asegurar nada de eso.
—¿Y tú?
Sehun dio un brinco en su sitio y se puso de pie rápidamente al oír la voz de Jongdae.
—¿Yo, qué? —cuestionó, viendolo a los ojos y luego echándole una mirada a todo su aspecto.
Tenía una especie de vincha con orejas de gato que a Sehun se le hizo muy tierno, sobre todo porque Jongdae, de verdad, tenía la boca de un gatito.
—No me has dado mi regalo. —musitó Kim, rompiendo la distancia entre ellos y mirándolo con una sonrisa.
—Es porque no te compré uno.
Sehun murmuró aquello con su naturalidad habitual mientras hacía un ademán. Jongdae estaba tan cerca suyo que incluso podía oler el sabor a frutos rojos en su boca generado por los cocteles que Luhan preparaba.
—Ay... Qué cruel eres, my love... —se quejó Jongdae con un hilo de voz mientras se apretaba el pecho, como si de verdad estuviera agonizando, Sehun quiso sonreír pero se contuvo—. Pero ya, en serio, dame mi regalo.
Jongdae se cruzó de brazos y lo miró con un mohín en los labios.
—¿Cuál regalo?
—Mi regalo, el que debiste comprar para mí hace días.
—Oh, tu lo dijiste —se burló Sehun, alzando las cejas—. Debí, pero no lo hice.
—¡Ah! Vienes a mi fiesta y no me traes un regalo, ¿qué clase de amigo eres tú? —exclamó Jongdae fingiendo estar ofendido.
Siendo sinceros, a Jongdae no le importaban los regalos siempre que estuvieran presentes sus seres queridos. Muchos de sus amigos hoy no habían traído uno y Jongdae estaba conforme con ello. Únicamente le decía esto a Sehun, porque le gustaba molestarlo.
—¿Amigo? —exclamó Sehun, frunciendo el ceño con una expresión confundida—. ¿Te la pasas acosándome y me dices amigo?
—¿Entonces como debería llamarte? —indagó Kim, ladeando el rostro con una sonrisa exageradamente ingenua—. Si quieres puedo seguir diciéndote "my love", te niegas pero sé que en el fondo amas el apodo.
—No, no lo hago, y tampoco disfruto que te acerques a mi —sus palabras sonaron serias y esperó una reacción en Jongdae pero el castaño siguió de brazos cruzados con su sonrisa petulante y mirada fija en él, eso lo confundió un poco—. Porque me parece que eres un niño mimado que cree que siempre puede tener lo que quiere, y no es así.
—Ah... —Jongdae soltó una risa y asintió como si hubiera comprendido una gran situación—. ¿Entonces te niegas a aceptarme solo porque quieres darme la estúpida lección de "no siempre obtienes lo que quieres"? —Oh frunció las cejas y abrió la boca dispuesto a contestar pero Jongdae lo interrumpió, aún manteniendo su sonrisa—. Entonces supongo que luego vendrá la lección en la que te enamoras de mi y tenemos una relación estable.
Sehun parpadeó repetidas veces confundido y anonadado a la vez por sus palabras, luego soltó una risa incrédula mientras se frotaba el rostro.
—¿Tú estás bien de la cabeza?
Jongdae se relamió los labios y alzó ligeramente la barbilla mientras sonreía y sus ojitos se cerraban un poco.
—La pregunta ofende —contestó, ladeando el rostro—. Estoy muy desequilibrado y no mido mis acciones.
—Ya ve...
Sehun no acabo la frase porque la repentina cercanía de Jongdae lo tomó por sorpresa.
Se mantuvo quieto en su lugar con los ojos bien abiertos mientras el castaño cerraba los suyos y exhalaba unas respiraciones cerca de su mejilla.
Podía percibir con intensidad el aroma dulzón en la boca del castaño que, tras varios segundos de vacilación, cedió sobre la comisura izquierda de sus labios en un roce suave que habría sido de lo más inocente de no ser porque de un momento a otro el castaño tiró de su labio inferior con sus dientes, haciéndolo jadear por el dolor.
—He-hey... —susurró Sehun, lamentándose de que aquello se escuchó más como un gemido—. E-eso me dolió...
Con el dedo medio se tocó el labio inferior y realmente no le sorprendió darse cuenta de que estaba sangrando porque, de verdad, Jongdae tiró de su labio con mucha fuerza.
—Por ahora, aceptaré eso. —habló Jongdae, lamiendo sus labios a la vez que se alejaba con una sonrisa descarada.
Sehun lo miro confundido y se lamió los labios mientras daba unos pasos adelante, estaba tan nervioso con la situación que simplemente tuvo que quedarse en la cocina porque era consciente de que podía desplomarse en cualquier momento.
¿Con qué cara miraría a Jongdae? Y no solo eso, ¿y si alguien los había visto? Jongin... ¿qué pensaría él si le dijera lo que sucedió? Sehun no quería averiguarlo.
No quería traicionar la confianza de su mejor amigo, aunque en este momento se sentía como si ya lo hubiera hecho, pero trataba de animarse a si mismo diciendo que no fue del todo su culpa porque, después de todo, quien lo besó fue Jongdae a él, no él a Jongdae.
¡Oh, vamos, ni siquiera fue un beso! Solo mordió su labio inferior... Eso no contaba como una traición a la confianza de Jongin, ¿verdad?
No quería averiguarlo a pesar de que esa noche, cuando la fiesta acabó y cada uno fue a su respectivo hogar, su cerebro se empecinó en llevarlo al punto de partida una y otra vez. Y el hecho de estar rodeado de cosas que pertenecían a Jongdae no ayudaba demasiado.
Sehun simplemente no podía regresar a su casa porque su abuela estaba enferma y todos estaban en el hospital siguiendo de cerca su estado de salud, así que no había alguien que le abriera la puerta —cabe aclarar, que Oh había olvidado sus llaves— y por ende, se vió obligado a quedarse en casa de Jongin.
Como el living era un desastre y los hermanos Kim se sentían, de cierta forma, comprometidos a compensar a Sehun por haber ayudado tanto, lo dejaron quedarse en la habitación de Jongdae —la única que estaba ordenada— mientras que éste quedó en el cuarto de Jongin, con Jongin.
Sehun realmente no le dió importancia a la idea de dormir en la cama de Jongdae, y se arrepentia de ello.
No estaba seguro de si el castaño tenía alguna especie de superpoder o qué, pero apesar de que estaba ausente, era como si su presencia aún estuviera allí. ¿Quizás era porque estaba rodeado de sus cosas? Probablemente, aunque lo único que podía asegurar es que, de alguna manera, la habitación lo seducía.
Las sábanas eran suaves y de igual manera las mantas, todo tenía impregnado un aroma dulzón que Sehun no sabía que podía gustarle tanto, las cosas alrededor estaban decoradas con un extraño matiz entre verde agua y gris verdoso que se sentía muy Jongdae. Aunque, lo que descolocó un poco a Sehun fueron las estrellitas blancas pegadas en el techo y que brillaron intensamente cuando apagó la luz.
No sabía que Jongdae fuera fan de esas cosas, pero tampoco es como que se haya negado a aceptarlo porque no conocía del todo a Kim.
—¿Puedo pasar?
Jongdae abrió la puerta y asomó el rostro. Sehun agradeció que cuando estuvo a punto de desnudarse para dormir lo pensó mejor y optó por, al menos, ponerse una bermuda. De otro modo, Jongdae lo habría visto.
—Literal, ya entraste. —le contestó Oh, con un brazo flexionado detrás de su cabeza.
El castaño soltó una carcajada y a medida que corto la distancia, Sehun fue tensando todo su cuerpo creyendo que el chico se lanzaría ahí mismo sobre él y llevaría a cabo una de las tantas ideas perversas que cruzaban su cabecita. Pero, en cambio, se inclinó junto a la mesita de noche y de uno de los cajones sacó un libro.
—¿Y ahora por qué me miras tanto? —cuestionó Kim, poniéndose de pie y adoptando una expresión divertida.
Sehun quiso ignorarlo, pero fue imposible que su mirada no se posara en sus bonitas y bien proporcionadas piernas. El pantalón rojo del pijama hacia resaltar su piel y los lunares que decoraban algunos lados en sus muslos. Oh creía tener muchas ideas de lo que le gustaría hacer entre ellos, pero las desechó.
—Por nada. —dijo finalmente.
El pequeño castaño se mantuvo imperturbable mientras avanzaba aferrando el libro a su pecho, luego, se detuvo a escasos centímetros de la puerta y miró a Sehun con una sonrisa.
—Estaré esperando mi regalo, my love.
Sehun quería borrarle la sonrisa del rostro luego de contestar con algo como «Sí, mi pene», cosa que sería completamente normal si fuera dirigida a Jongin, entonces el moreno le diría algo como «No, gracias» o «Que asco». Pero decirle a Jongdae "mi pene", era regalarse con liston y todo, así que decidió ser más inteligente.
—Y seguirás esperando.
Jongdae sonrió.
—Ya veremos, my love.
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Sehun detestaba cada vez que se veía envuelto entre los asuntos de hermanos de Jongin y Jongdae. De hecho, siempre rezaba para que no sucediera aquello, pero luego de tantos días alegres con buenos tratos y amor fraternal, siempre llegaba la tormenta.
Era como si los hermanos necesitaran esa pequeña dosis de odio para equilibrar todo.
El caso es que, Jongin y Jongdae discutieron por razones que Sehun ni siquiera entendía porque cuando Oh llegó a la casa solo escuchó que Jongin gritaba algo como «¡Estás castigado, Kim!» y en serio, Sehun solo quería decirle algo como «¿Eres consciente de a quien estás castigando?», no estaba defendiendo a Jongdae sino que, ¡vamos! Era obvio que el niño mimado no haría caso a las reprendidas de su hermano mayor porque... Bueno, había varios puntos a destacar.
Primero que nada, ¿Jongin aún se creía con el derecho de castigar a su hermanito que ya no era un niño sino un joven no virgen de diecinueve años? Segundo, ¿Jongin en serio creía que su hermano, quien siempre se pasó las reglas por el culo, le haría caso? Y tercero, ¡es Jongdae de quién estamos hablando!
—¿Qué estás haciendo? —exclamó Sehun mientras subía a la habitación de Jongdae.
Y ahí estaba el punto de por qué Sehun quería evitarse quedar en el medio.
Jongin se fue de la casa para terminar un proyecto grupal que debía entregar mañana y dejó a Sehun a cargo de la situación diciéndole un «A ti sí te hace caso».
¿Que Jongdae le hacía caso?
Sehun lo único que podía pensar es que quería de lo que se había fumado Jongin al decir o siquiera pensar aquello.
—Me estoy arreglando —contestó Jongdae, ligeramente inclinado sobre su escritorio en un ángulo que a Sehun no se le hizo muy cómodo, pero todo era para que le diera correctamente la luz en los ojos pues, se estaba haciendo un delineado—. Para salir. —agregó luego de acabar con su delineado.
El azabache guardó silencio unos segundos observando su rostro a través del espejo, agradeció que Jongdae tuviera los ojos concentrados en su celular viendo sabrá Dios qué, porque entonces no vió como Sehun se deleitaba con su rostro.
De por sí, Jongdae era muy bonito, tenía un rostro demasiado angelical que difería mucho con las perversiones que pasaban por su cabecita o las vulgaridades que salían de su boca. Pero esto último, quizás, era algo que a Sehun le gustaba, porque Jongdae no era un chico superficial que se limitaba a actuar bonito por su rostro y eso sorprendía a muchos, si no lo conocías y lo veías a la distancia seguro pensarías que era un ángel.
—Tu hermano dijo que no saldrías.
Sus palabras sonaron como un recordatorio suave y fueron acompañadas de una mirada curiosa. De verdad no entendía que pasaba por la mente de Jongdae.
—En mi día a día soy Jongdae... —ya iba a comenzar con alguna estupidez—. Pero cuando me arreglo soy Chen, y Chensito tiene que entrar en acción —Sehun parpadeó y solo podía pensar «¿Qué?»—. Jongdae se queda en casa y Chen se va.
Ignoró aquello y decidió ir directo al punto.
—Tu hermano se enojará conmigo si te vas.
Jongdae soltó una carcajada, levantó el rostro e hizo contacto visual con Sehun a través de su reflejo. El azabache casi aparta la mirada, aunque trató de mantenerse firme.
—¿Y a mi qué?
Sí, era tonto de su parte pensar que Jongdae, el chico más malcriado y berrinchudo que conocia, sería considerado con él.
El castaño observó su reflejo en el cristal mientras hacía varias sonrisas para después finalizar con una mueca porque sus ojos no terminaban de convencerlo. Sus pestañas habían quedado muy claras y como que no terminaban de encajar con el delineado.
Quizás si usara una sombra más oscura y lo acompañara con algo de rimel. Aunque no quería maquillarse tanto porque luego era todo un tema quitarlo, pero tampoco es como que se iría con el maquillaje desordenado...
—Estás disfrutando esto, ¿verdad?
La verdad es que Jongdae solo estaba pensando en como arreglar su maquillaje y había olvidado que Sehun estaba detrás suyo montando una pequeña escena porque creía que hacía todo esto solo para molestarlo a él.
Quizás, los constantes coqueteos de Jongdae lo llevaron a creer que incluso sus pensamientos giraban en torno a él.
En parte sí, y en parte sí, ¿para qué mentir?
—Si te tuviera encima mío, quizás... —contestó el castaño, sacando la lengua para humedecer sus labios y ver si el estúpido brillo labial no se quitaba—. Pero no, realmente no lo hago.
Suspiró y guardó todo el maquillaje en una pequeña cartera que pronto metió en un cajón, después se dió unas palmaditas en las mejillas mientras se miraba al espejo con una sonrisa satisfecha porque le gustaba lo que veía.
—A veces me pregunto como eres tan ingenioso para responder —confesó Sehun, sentándose en la cama de Jongdae y jugando entre sus manos con uno de los osos de peluche del castaño—. Tu sentido del humor es... Raro.
Jongdae sonrió mientras abría otro cajón y sacaba una máquina para hacer rizos.
—Tienes que pasar por varios traumas para eso, my love.
Probablemente, era lo más coherente que Jongdae había dicho en toda la noche.
Sehun y Jongin se conocieron cuando, de cierta forma, los hermanos ya habían pasado por la tormenta. No hablaban mucho del tema y Oh solo estaba al tanto de pocas cosas que le contó Baekhyun en el tiempo que salía con Jongin y todavía se llevaban bien.
—¿Necesitas algo más? —le preguntó Jongdae, alzando ambas cejas.
El azabache lo miró a los ojos pero estaba tan distraído que le costó unos segundos caer en cuenta del contacto visual que se establecio entre ellos. Después, soltó un suspiro y miró a Jongdae con súplica.
—Necesito que no vayas, por favor —rogó, abrazando con fuerza el osito de peluche contra su pecho—. Tu hermano tendrá mi culo si dejo que te vayas.
Jongdae ladeó el rostro y mostró una sonrisa divertida mientras enredaba un mechon de cabello en la máquina.
—Afortunado, tendrá lo que te ruego hace tres años.
Sehun parpadeó al oír aquello.
No le sorprendía la respuesta, pero... O sea, quería agitar el cuerpo de Jongdae y hacerlo entrar en razón con toda la situación.
¿Por qué era tan egoísta?
—Te estoy hablando en serio.
—Yo también.
—Eres un imbécil.
—Deja de insultarte.
—¡Bien! —Sehun lanzó el oso de peluche sobre las almohadas y de a grandes zancadas se acercó a la puerta, miró a Jongdae esperando su reacción pero el castaño seguía dándole definición a sus bonitos rizos—. Puedes hacer lo que se te venga en gana, no voy a perder más mi tiempo contigo.
Sin más, Sehun salió de la habitación azotando la puerta y escuchando la risa de Jongdae en el proceso.
No entendía porque el niño conseguía hacerlo enojar tanto, aunque tampoco era como que se pondría a pelear con él. Jongdae podía irse a dónde y con quién quiera, a Sehun no podía importarle menos.
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xiaoluu - 17 min
"[Foto 📷]"
"Mi duo favorito 😍 @chensito @loeypark"
"@loeypark: que foto re de mierda"
"@xiumin: me olvidé que hoy era la fiesta 😰"
"@xiaoluu: @loeypark perdon no me salieron aesthetic como yo queria 😭"
"@baekhyunee: traidor @chensito 💔"
"@chensito: @baekhyunee perdón bb te juro que no le hablo más a este feo"
"@loeypark: eh, yo sí soy lindo, Luhan arregla esto 😡"
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¿Quien mierda era ese tipo?
Sehun estaba seguro de que lo había visto en algún lado... Aunque no lograba sacar una conclusión porque la cara del joven no estaba en su mejor momento.
No tenía que preocuparse por nada, Jongdae era un adulto responsable —a veces— y cuidaba bien de sí mismo —a veces— y sabía lo que hacía —a veces—.
Sí, todo estaría bien... En todo caso, si Jongdae hacia algo con ese idiota no tenía por qué preocuparse, sería cosa suya y él tendría que hablar con Jongin.
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xiaoluu - hace un momento
"[Foto 📷]"
"@loeypark estas si me salieron aesthetic 🔥 si lo quieren le paso el número 👀"
"@loeypark: ay, pero tampoco era para que me entregues así 🫢"
"@chensito: bien que te gusta, zorrita"
"@baekhyunee: feo"
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—¿Chanyeol?
Sí, conocía al chico es solo que no eran tan cercanos.
No tenía que preocuparse, ¿verdad?
Sehun conocía a Chanyeol, no tanto, pero sí lo suficiente como para saber que era de confianza. Aunque Jongdae no tanto... Dios, ese niño haría que un dia tenga un infarto.
¿Que se supone que debía hacer?
En realidad, Sehun ni siquiera entendía por qué la situación le importaba tanto.
Normalmente solo llamaría a Jongin y... Bueno, en este caso no podía hacer eso, pero si fuera otra persona lo más seguro es que Sehun no dudaría en ir a buscar a esa persona o simplemente encontraría la forma de deshacerse de la situación yendo a cualquier otro lado, no obstante, había algo que le impedía actuar correctamente.
¿Por qué le interesaba tanto lo que pensaría Jongdae de él si iba a buscarlo o si lo delataba?
Seguro Jongdae se enojaría con él o en todo caso malinterpretaria sus intenciones si iba a buscarlo, por ende, no estaba seguro de que hacer.
Éste gran dilema era culpa de Jongdae.
Si Jongdae fuera un chico normal que se quedara en casa como le pudieron, Sehun no estaría debatiéndose internamente si debería llamar a Jongin, quedarse en casa, irse a su casa, ir a buscar a Jongdae y hacer que se quede, o simplemente ir a buscar a Jongdae y mostrarle de diversas maneras todo lo que lograba generar en él.
La verdad es que a esta altura, Sehun era consciente de que había algo que sentía por Jongdae. El problema principal radicaba en que no quería traicionar a Jongin, y el segundo era su orgullo.
Jongdae había predicho esta situación muchas veces y Sehun lo negó en un inicio, fervientemente, porque en ese entonces, de verdad no sentía nada. Pero con el tiempo solo pudo dedicarse a guardar silencio porque sabía que había un algo en su corazón que aún no había explorado por miedo.
Ahora seguía negandolo y buscaba con que defenderse a pesar de que era consciente de que Jongdae sabía que él sentía algo.
Es que Sehun tampoco estaba seguro. Había visto a Jongdae en acción demasiadas veces como para perder la confianza de que su relación podía durar —en caso de que en algún momento tuvieran una—, además, había visto muchas veces como el castaño, luego de salirse con la suya, desechaba.
Sehun no quería que Jongdae lo desechara porque, siendo sinceros, Sehun sabia que sentía algo por Jongdae. Y Sehun sabia que éste sentimiento solo crecería si se diera la oportunidad de explorar aquello, ¿y luego qué?
¿Jongdae también lo desecharía como hizo con otros? ¿Y si Jongin los descubría qué? ¿También perdería su amistad?
Siendo sincero consigo mismo, los hermanos Kim significaban mucho para él. Eran su familia y no quería perderlos. Así que, si debia simplemente no hacer nada ahora para que la situación se mantuviera así, Sehun estaba dispuesto a eso.
A no hacer nada.
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xiumin - 8 min
"[Foto 📷]"
"Tarde pero seguro @ElBosque 🤩🔥"
"@xiaoluu: que bonitooo 😍"
"@junmyeonkim: vengan a @ElBosque no vayan a @MiClub es caro y encima a la salida te pegan 😭"
"@ElBosque: gracias por patrocinarnos @junmyeonkim 😌"
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Sehun no sabe cómo ocurrió exactamente, solo es consciente de que tuvo una especie de brote psicótico —obviamente exageraba— y para cuando fue consciente de sus acciones, ya estaba en la puerta de "El Bosque".
Entró en otra especie de lapso disociativo del cual solo logró salir cuando ingresó a la discoteca y el ambiente de ésta empujó con fuerza cada uno de sus sentidos y, Sehun simplemente se preguntaba qué mierda hacía Jongdae en un lugar así.
A ver, sabia que Jongdae tenía amigos, ¿pero tan así? ¿Al punto de venir a una fiesta de cumpleaños que había sido organizada por Jackson Wang, Lucas Wong y otro grupo de idiotas que Sehun desconocia?
O sea, ¿qué?
Sehun no estaba entendiendo nada, ¿con qué personas se juntaba Jongdae? Incluso él, que era bastante popular, tuvo que pagar para ingresar, pero Jongdae no.
Repitiendo, ¿qué?
No tuvo mucho tiempo de plantearse que conexiones tenías Jongdae con Wang porque a medida que caminaba por la fiesta solo podía pensar en que no tendría que haber venido.
¡Aunque no fue del todo su culpa!
Como de costumbre Sehun se estaba lavando las manos, ésta vez, culpando al pobre Minseok por haber etiquetado en Instagram a la cuenta oficial de la discoteca.
Bueno, en todo caso, Sehun sabia que a Jongdae le importaba un bledo si él o su hermano lo veían ahí haciendo cosas raras, el problema real seria Jongin, porque Sehun podía controlarse, ¿pero Jongin? Era todo un alfa cuando se tratan de su hermanito.
Era como si aún no cayera en cuenta de que Jongdae estaba más recorrido que... Una avenida de Seoul, sin ofender. A Sehun no le importaba demasiado, lo que en realidad le molestaba es que Jongin tildaba a su hermano como un santo y éste no se molestaba en corregir la imagen que tenía de él al menos con un "Hey, ya no soy un niño", sino que, hacia todo lo contrario.
A medida que crecía parecía que Jongdae se volvía más mimado que antes y... ¿LE ESTABA TOCANDO EL CULO?
—¡¿QUÉ MIERDA ESTÁS HACIENDO, KIM JONGDAE?!
Sehun estaba seguro de que nadie lo escuchó porque nadie se giró en su dirección, mas el aludido sí lo hizo a pesar de que estaba a una distancia prudente encima de un escenario bailando y cantando con Chanyeol, y le guiñó un ojo.
LE. GUIÑÓ. UN. OJO.
Lo peor es que lo hizo mientras bailaba y le tocaba el culo a Chanyeol a la vez que éste lo sostenía del cuello.
A esta altura, Sehun no sabía si tener una erección o un brote de ira con delirio místico y acabar con todos.
¿Qué sería lo adecuado?
—Hey, Sehun... —Baekhyun se acercó a saludarlo, pero al ver la expresión del azabache su sonrisa se borró y la suplantó una ligera mueca de pánico—. ¿Qué ocurre? Tú no... Hey no, ¡Sehun! ¡Sehun, no seas idiota y vuelve aquí! ¡Luhan, agárralo!
Demasiado tarde.
Además, Oh era bastante fuerte y Jongdae era liviano, así que podía hacerse claramente a la idea de correr con Jongdae en sus brazos. Y sí, Sehun estaba a punto de hacer un escándalo del cual seguro se arrepentiría y luego no querría recordar ni estando ebrio.
Todo era culpa de Jongin por dejarlo a cargo de Jongdae, de Jongdae por no hacerle caso a su hermano, de Minseok por haber dejado el nombre del boliche en un post de Instagram, de la chica de la entrada por venderle un boleto, y del guardia de seguridad por dejarlo pasar.
Sehun estaba libre de culpas, era todo un ángel, quizás pronto le saldrían alas.
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—Mira, si querías estar a solas conmigo debías decírmelo, pero no tenías por qué sacarme de la fiesta de esa manera.
El chico habló mientras ingresaba a la casa con rapidez y tiraba su bolso en el sofá, Sehun lo siguió por detrás sin poder evitar que una mirada incrédula se apoderara de sus ojos al subir a la habitación del castaño e ir escuchando las cosas que decía.
Le parecía increíble que Jongdae relacionara cada una de sus acciones con alguna especie de enamoramiento no resuelto.
—Además, ¿no dijiste que podía hacer lo que quisiera?
El castaño abultó los labios y lo miró a los ojos mientras cruzaba una pierna para tomar asiento sobre la cama.
Sehun estaba de pie cerca del escritorio, algo nervioso con todo lo que había ocurrido, pero agradecía que nadie grabó y la situación no se descontroló pues, le explicó brevemente a las personas necesarias que Jongdae debía irse porque tenia otros asuntos.
—Sí, eso dije... —admitió Sehun, mordiéndose el labio inferior con cierta culpabilidad—. Pero el caso es que tu hermano...
—Mi hermano, mi hermano, mi hermano —le cortó Jongdae, poniendo los ojos en blanco y suspirando con exasperación—. Ya sé lo que viene así que ahorratelo.
—Él confía en ti.
Fue lo único que dijo Sehun mientras le daba la espalda y apoyaba las manos sobre el escritorio de Jongdae, éste no contestó y se metió al baño con una muda de ropa que Sehun identifico como su pijama.
Una vez que estuvo listo salió y Oh lo observó nuevamente a través del espejo, pero desvío rápidamente la mirada porque, por alguna razón, Jongdae en pijamas conseguía calentarlo de formas inexplicables.
—Si confiara en mí no te habría dejado para que me vigiles.
Bueno, tenía sentido lo que decía pero...
—No lo sé —murmuró Sehun. Apretó los labios y vió desde el reflejo como Jongdae se ponía una vincha para apartar los rizos castaños de su rostro y así desmaquillarse en paz—. Creo que Jongin aún te ve como un niño, por eso... Te cuida tanto.
Jongdae no contestó nada, paso una toalla húmeda por sus labios y luego se dedicó a desmaquillar uno de sus ojos con delicadeza, solo entonces respondió.
—Tú eres su mejor amigo, supongo que sabrás de lo que hablas.
¿Realmente estaba enojado?
Era normal ver a Jongdae haciendo un berrinche para obtener algo o simplemente para molestar a los demás, sin embargo, Sehun sabia que aquello no era un enojo real, simplemente eran las ganas de Jongdae de molestar o hacer un berrinche.
En cambio, ahora sí estaba enojado.
Había ocasiones como éstas, en las que Jongdae se enojaba de verdad, era casi sorprendente porque no ocurría muy a menudo y lo peor es que resultaba de lo más incómodo.
¿Jongin enojado? Ese era su pan de cada día, ¿pero Jongdae enojado? Era algo extraño que pocas veces sucedía.
Lo más incómodo era que podías notar como el castaño se contenía y trataba de ocultar todo con comentarios sacartiscos, bromas y sonrisas forzadas, pero luego, sin poder evitarlo, soltaba un comentario filoso, ya sea para agredir a alguien o para que lo dejaran en paz.
Como ahora, Jongdae habia sido brusco con la única intención de que Sehun lo dejara en paz y eso era raro.
Jongdae no quería que Sehun lo dejara en paz.
Nunca.
—¿Estás enojado conmigo?
Sehun estaba seguro de que se oía como un niño al preguntar aquello pero trató de no darle importancia buscando cierta distracción en los objetos que Jongdae tenía sobre su escritorio.
El que más le llamó la atención fue un bonito listón de seda blanca sujeto a una lámpara de patito que segundos después identificó.
Ajá, así que ese era el regalo que le hizo Junmyeon...
Era bonito, tampoco la gran cosa, pero por lo visto Jongdae le tenía mucho cariño porque lo dejó sobre una pequeña pila de libros, y Sehun estaba seguro de que para Jongdae los libros eran como su imperio romano.
¿El listón también se lo habría dado Junmyeon? No recordaba que estuviera en la foto, aunque la textura era muy suave y a Sehun le dieron ganas de sujetarlo contra su mejilla hasta quedarse dormido.
—No podría enojarme contigo, swettie.
La respuesta lo sorprendió un poco, así que alejó su mano rápidamente del listón que rodeaba la estúpida lámpara y casi hace que ésta se caiga. Logró sujetarla y de paso, le quitó el listón y el resto devolvió a su sitio.
—Es que te saqué de la fiesta —susurró, sujetando con sus manos el listón desde ambos extremos, era tan suave, Sehun tenía una especie de debilidad hacia las cosas muy suaves—. Perdón por haber actuado así, yo... Realmente lo siento.
Jongdae detuvo su trabajo con el desmaquillante, y aún sosteniendo el espejo frente a su rostro, giró su cuello para mirar a Sehun. Al azabache le hizo cierta gracia ver uno de sus ojos completamente maquillado mientras que el otro estaba al natural.
Era curioso, cuando usaba maquillaje Jongdae tenía el poder de verse intimidante y cuando lo quitaba se veía muy tierno. Era gracioso que el castaño no era ninguna de esas dos cosas. Su diminuta altura le impedía ser intimidante, y sus ojos expresivos acompañados de esa boca con forma de gatito no le dejaban ser sexy, él realmente era muy tierno.
—No estoy enojado contigo.
—¿Entonces es con Jongin?
La pregunta salió por sí sola y Sehun no esperaba que Jongdae le diera una respuesta porque ellos nunca fueron amigos cercanos que se sientan a compartir sus anécdotas y elecciones. Normalmente esto no tendría por qué importarle, pero por alguna razón, hoy se sentía especialmente receptivo, solo con Jongdae.
—¿Con quién más si no? —contestó Kim, dándole una expresión obvio que contenía un poco de burla.
—Uh... No lo sé, podría haber sido cualquiera, tienes muchos amigos —se defendió Oh, todavía jugando con el listón entre sus dedos—. ¿Y por qué pelearon?
Jongdae no le dió vueltas al asunto. Su respuesta fue corta y sincera.
—Por lo de Baekhyun.
Sehun asintió poco sorprendido por aquello pero a su vez ligeramente confundido porque se supone que Jongdae había tomado bien la noticia el día de su cumpleaños y entonces no tenía sentido que ahora...
¿Y si Baekhyun...?
Era lo único que podría tener sentido ahora.
—No deberías dejar que Baekhyun se interponga entre ustedes —murmuró el azabache, usando el tono de voz más suave que podía y ganándose al instante toda la atención de Jongdae—. No lo digo mal, pero Baekhyun es... Él no es un santo.
Jongdae soltó un suspiro y una risa carente de diversión escapó de sus labios. Sehun se puteó internamente porque se supone que él no tendría que hablar de ésto con Jongdae, y porque se lamentaria eternamente si llegaban a pelear justo por un tema como éste que sinceramente, no podía importarle menos.
Si estaba ahora aquí hablando de esto con el castaño, era únicamente porque quería ver si podía llegar a algún punto de algo y ayudar a hacer que se sienta mejor.
¿En qué momento comenzó a dárselas de psicólogo con Jongdae?
No lo sabe.
Pero le gusta hablar con él, así que en parte... No está tan mal, es divertido escuchar sus respuestas ingeniosas.
—Baekhyun no es un santo, lo sé mejor que nadie —aseguró, pasando por su lado como si no fuera consciente de que por un momento sus rostros estuvieron a escasos centímetros de distancia—. He estado presente en cada una de sus porquerías y él ha estado para mí cada vez que lo he arruinado todo...
—Y a eso me refiero —le interrumpió Sehun, parpadeando mientras lo veía extender sus brazos para alcanzar una caja en uno de los estantes más altos de su armario—. Tú quieres mucho a Baekhyun, quizás por eso estás solo escuchando su lado de la historia y...
—No soy idiota, Sehun.
Oh abrió mucho los ojos y una extraña corriente eléctrica recorrió su cuerpo.
¿Lo había llamado Sehun?
—Independientemente de si Baekhyun ha hablado conmigo o no, hay cosas imposibles de ignorar, incluso para mí.
Sehun no comprendió a qué se refería asi que ladeó el rostro y alzó una ceja.
—¿Como qué?
Jongdae lo miró como si no se creyera ni una palabra de lo que decía. Negó levemente y soltó una risa, para después darle la espalda y brincar con intenciones de alcanzar una caja que estaba en un estante alto. Sehun no sabía acercarse ayudarlo o simplemente mirarlo.
Era divertido ver como su diminuta estatura limitaba su alcance.
Además, cuando alzaba los brazos, su remera se levantaba un poco y dejaba expuesta una pequeña parte de su abdomen plano y pálido.
¿Estaba mal mirar?
Bueno, Sehun prefería fijar su vista en esa parte que mirar su trasero, eso sí ya sería mucho, incluso para él que era un descarado.
—Nada, swettie, nada.
Sehun quiso ignorar el hecho de que el apodo se oyó más como un "idiota, imbécil, estúpido" camuflado de un falso cariño.
—No, ahora di lo que tengas para decir, si arrojaste la piedra no escondas la mano.
Jongdae rodó los ojos y luego de dar un último brinco en vano se lanzó exhausto en su cama, su espalda rebotó en el colchón y cerró los ojos mientras dirigía una de sus manos a los bordes de su remera para evitar que ésta se levante.
Estaba prestando demasiada atención a sus movimientos, pero ya no podía evitarlo.
—¿Me podrías pasar la caja? —pidió el castaño, con los ojos cerrados señaló el estante y suspiró dramáticamente—. Por favor y gracias.
Sehun sonrió, pasó el listón a su mano izquierda, y bastó con que extendiera un poco su mano derecha para que alcanzara la maldita cada de color naranja neón. El castaño tomó asiento y de la caja sacó un proyecto bibliográfico de química inorgánica y se lo lanzó a Sehun.
—Espera que te leo la mente.
Jongdae rodó los ojos y mandó la caja debajo de su cama mientras que Sehun le echaba una ojeada al trabajo.
—¿Tú que haces con el trabajo de Jongin? —indagó, genuinamente curioso.
El castaño suspiró exasperado, se puso de pie rápidamente y le quitó los papeles a Sehun mientras se frotaba los rizos con desesperación.
—Sehun, ¿podrías hacer dos más dos una vez en tu maldita vida?
Oh...
¿Lo había llamado Sehun de nuevo?
Bien, ese era su nombre, pero no terminaba de acostumbrarse a que Jongdae lo usara.
—¿En realidad se va a acostar con Jennie? —cuestionó, aún confundido.
Según había escuchado, el trabajo se realizaba en la casa de Jennie, o sea que si Sehun ataba los cabos esa era la única solución que se le venía a la mente.
—No, mi amor, no —contestó Jongdae, exasperado y cortando toda la distancia que él había impuesto con Sehun—. Te mintió, no se fue a casa de Jennie.
Solo entonces Sehun abrió la boca ligeramente sorprendido y logrando hilar toda la información en su cabeza.
—¿Ustedes hoy no tenían una cita doble? —cuestionó, no quitó la vista de Sehun mientras se deslizaba encima de la cama. El azabache no se atrevió a mirarlo asi que le dió la espalda y asintio—. ¿Entonces tú qué haces aquí?
—No quería ir a ninguna cita doble, no quiero conocer a nadie —aseguró el azabache, haciendo una mueca llena de desagrado—. Él siguió insistiendo, pero cuando le dije que murió mi abuela se detuvo.
—Oye... —Jongdae frunció el ceño y lo miró mal—. Está mal jugar con la muerte de las personas.
Sehun se volteó unos segundos y miró a Jongdae a los ojos.
—Mi abuela murió de verdad, hoy en la mañana de hecho —lo dijo tan natural que Jongdae solo pudo abrir la boca y balbucear una disculpa torpe—. No te preocupes, ni siquiera la quería —confesó con una ligera risa mientras se inclinaba para mirar su reflejo en el espejo de Jongdae—. Era tan maldita, pero bueno, mentí un poco frente a Jongin.
No sabía si el espejo tenía la magia de Jongdae o que, pero por alguna razón, Sehun se veía muy atractivo en su reflejo.
—Dios... ¿Y de que murió?
Sehun soltó una carcajada mientras se ataba el listón blanco a su cuello y se observaba al espejo haciendo una sonrisa inocente.
—Ya estaba que se desintegraba la vieja, lo único que la mantenía en pie era su veneno, pero bueno, finalmente decidió bendecirnos con su partida.
Jongdae bajó la mirada a sus manos y parpadeó todavía un poco aturdido por la información, luego agitó su cabeza y a Sehun le hizo gracias la forma en que sus rizos se movieron al mismo tiempo.
Era tan lindo.
—Como sea, entonces no fuiste, ¿y que te dijo a tí? —cuestionó Jongdae.
—Que había cancelado la cita —dijo Sehun—. Aunque supongo que fue mentira.
—Lo fué —afirmó Kim, dándole la espalda a Sehun y centrando la mirada en sus pequeñas manos—. También me mintió, pero no soy idiota, ¿sabes? Hablar con Baekhyun solo confirmó las cosas que sospechaba.
—¿Y que sospechabas?
—Ya no hay sospechas, solo hechos.
Sehun suspiró y tomó asiento en el lado contrario de la cama.
—Él engañó a Baekhyun, sé que no debería importarme porque mi hermano es Jongin, pero más allá de que Baekhyun es mi amigo, también es una persona y... Jongin lo dañó, lo dañó mucho.
—Pero Baekhyun también le hizo daño a Jongin, él no es la víctima de la historia —murmuró Sehun, no era su intención defender a Jongin, pero tampoco quería que Jongdae comenzara a odiarlo—. Fue egoísta y tóxico en ocasiones...
Jongdae no dijo nada, estuvo en silencio por unos segundos y Sehun incluso estuvo a punto de ponerse de pie porque creyó que la conversación moriría ahí.
—La personalidad de uno se va definiendo por las cosas que acontecen en su vida, ¿como podemos amar a alguien cuando nadie nos ha amado a nosotros?
Sehun se inclinó sobre la cama, mandando parte de su peso a su brazo izquierdo para quedar de cara con Jongdae, el cual tenía la mirada fija en sus manos.
—Sé que Baekhyun no se lo habrá hecho fácil, pero eso no es una justificación para que mi hermano lo engañe.
—Yo creí que...
Sehun intentó decir algo, pero Jongdae negó con un leve movimiento y lo interrumpió.
—Sí, sé que creíste —aseguró, mirándolo con una pequeña sonrisa—. ¿Pero sabes que es lo peor? Baekhyun estaba tan enamorado... O lo está, probablemente, y le dió oportunidades de empezar de cero, oportunidades que Jongin desechó porque nunca fue sincero y negó sus errores, hasta que el imbécil con el que está ahora le dijo que sí quería estar con él y solo entonces terminó su relación.
» Ah... En realidad no debería decirle imbécil porque el pobre tipo no tiene idea de que fue su amante, Jongin nunca se lo dijo.
El azabache no hizo más que abrir la boca ligeramente y se inclinó completamente sobre la cama para poder mirar a Jongdae, pero el castaño se tiró de espaldas sobre el colchón, imponiendo una distancia de forma distraída y Sehun se frustró un poco por ello.
Aunque, bueno, la vista no era tan mala, sus piernas eran incluso más bonitas de cerca, tenía ganas de hundir su rostro entre ellas.
—Yo... No tenía idea —murmuró, tratando de seguir el hilo de la conversación—. No sabía que... Te afectaba tanto esto, y tampoco sabía lo de Baekhyun.
Sehun ya no sabía que más decir.
No es que fuera un imbécil para conversar con las personas pero de pronto la situación se le hizo de lo más extraña. Jongdae y él, juntos en la habitación del castaño, tirados en su cama, charlando tranquilamente y a escasos centímetros de distancia.
¿En qué momento?
Sehun seguiría adjudicando toda la culpa a la habitación de Jongdae. No sabía que tenía ese cuarto pero conseguía envolverlo y, tirarlo de una inexplicable sobre su dueño.
Incluso ahora, que Jongdae no estaba coqueteando y hablaba seriamente —cosa rara, y que en otro momento Sehun habría agradecido— Sehun solo tenía ganas de lanzarse sobre él y dejarse llevar por las emociones que venía reteniendo hace mucho tiempo.
—El caso es que... Jongin no canceló su cita, salió igual. —murmuró Jongdae, con las manitos juntos sobre su pecho y la mirada fija en su techo.
Sehun giró su cuerpo en la cama y usando sus codos se arrastró para estar cerca del rostro de Jongdae, que aún no lo miraba.
—Lo sé —contestó Oh, sonriendo porque no podía creer que olvidó lo de la cita—. Que bueno que no fui.
Jongdae parpadeo y el contacto visual entre ellos se sintió pesado, envolvente, como un fuego que estaba a punto de avivarse luego de que soplara una fuerte corriente de aire.
—No deberías decir esas cosas, swettie —se burló Dae, mostrando una sonrisa perezosa que contenía algo de resignación—. Haces que quiera hacer algo imprudente.
Apoyó los codos y trató de ponerse de pie para tomar distancia, pero la mano de Sehun se apoyó en su pecho con ligereza y fue suficiente para que Jongdae se detenga y le dé toda su atención.
—¿Y si quiero que seas imprudente?
Jongdae soltó una risa airosa y se relamió los labios. Sehun sabia que Dae estaba a punto de burlarse de él, así que no dijo nada cuando uno de los dedos de Kim fue a su cuello y acarició el listón blanco que lo rodeaba.
—¿Te envolviste para mí, swettie?
Sehun sabia que aquello era una broma que tenía como fin ahuyentarlo, pero aún así consiguió tomarlo por sorpresa y sus mejillas se colorearon. Solo se ató el listón porque estaba jugando, pero si Jongdae pensaba eso...
—Bueno... Después de todo... —comenzó diciendo Oh, y para Jongdae fue evidente que estaba nervioso, sobre todo por como se humectaba los labios y parpadeaba—. No te di un regalo de cumpleaños...
El castaño se quedó en silencio, mirándolo por unos segundos que parecieron eternos, hasta soltó una risita e intentó volver a incorporarse.
—Deja de bromear, harás que haga una estupidez.
Sehun se incorporó en la cama y lo miró a ojos.
—Quiero que hagas una estupidez. —sentenció, con un rubor cubriéndole las mejillas.
Jongdae alzó ambas cejas y una expresión burlona apareció en su rostro.
—Seguirás queriendo, porque a mí nadie me da orde...
Obviamente, no lo dejó terminar la frase porque lo jaló del cuello de su remera y unió sus labios en un primer contacto que, a decir verdad, fue bastante brusco. Jongdae no dudó en corresponder, cerró los ojos y se dejó llevar por los labios de Oh Sehun, que marcaron un ritmo demandante desde el inicio.
Por un momento, su cerebro casi se va a las nubes, aunque se esforzó en mantener la compostura porque no es que fuera exagerado, pero Jongdae había deseado estar con Sehun desde hacer mucho tiempo, y que fuera él quien lo besó en un principio se sentía como... Un logró, y también como un sueño.
Era extraño, Jongdae no tendía a ser tan receptivo, normalmente en estas situaciones su cabeza volaba a cualquier otro lado y solo volvía en sí cuando la otra persona daba el siguiente paso. Pero ahora... Todo era diferente.
Sus bocas hacían un ligero sonido al separarse y a Jongdae le encantaria oir aquello miles de veces de no ser porque implicaría tomar distancia cuando Sehun tiraba de su labio inferior con fuerza.
—Hey... —se quejó el castaño, sonriendo.
Entendió rápidamente el punto, se estaba vengando por como lo mordió la última vez.
Bien, no se quejaba y tampoco se arrepintió de haberlo hecho a pesar de que ahora su labio inferior ardía haciéndole saber que, en poco tiempo, se hincharia.
—Me lo debías.
Sehun sonrió y volvió a capturar sus labios en otro beso, extendió su mano hasta su mejilla derecha y la sujetó con delicadeza mientras sumergia la lengua en su boca y se tomaba el tiempo debido para explorar su cavidad. Era caliente la forma en que la lengua de Jongdae rozaba la suya, pero de un momento a otro, Jongdae se detuvo.
Sehun lo miró sin entender, con las pupilas dilatadas por el deseo y los labios brillando por la humedad.
Jongdae mostró una sonrisa radiante.
—Pero nadie me da órdenes.
Sin más, se puso de pie y tomó distancia, Sehun parpadeo totalmente confundido, se acomodó boca arriba en la cama y lo miró tratando de descifrar sus acciones mientras lo veía alejarse.
—¿Es en serio? —cuestionó, genuinamente curioso.
Jongdae observó unos segundos su expresión de sorpresa y luego soltó una carcajada.
—Era broma, swettie...
El castaño sonrió y se movió rápidamente hasta quedar a horcajadas sobre el cuerpo de Sehun, luego, sus manos se posaron en las mejillas de Oh y atrajo su rostro para besarlo.
Sehun sonrió y acepto el beso.
Los labios de Jongdae eran delgados y suaves, se sentía como devorar un dulce o quizás como probar algodón de azúcar. A Sehun no le gustaba el algodón de azúcar, pero si venía de Jongdae... Bueno, hacia una enorme excepción.
Sehun tiró de su labio inferior, porque no sabía la razón pero le gustaba hacerlo, sobre todo porque Jongdae jadeaba y trataba de alejarse entonces Sehun lo atraía y profundizaba el beso de forma más demandante, el castaño exhalaba con fuerza y dejaba que Oh recorriera su cintura con las manos.
No se atrevía a tocarlo mucho, porque era consciente de que una vez que empezara no podría parar.
—Sehun... —Jongdae se apartó de él con un suspiro casi triste y se relamió los labios, Sehun reparó parte de su atención en la forma que brillaban por la humedad—. Creo que no... No puedo hacerlo.
Sin más Jongdae se movió y quedó sentado al otro lado de la cama. Sehun realmente agradeció no tener una erección o de otro modo, Jongdae lo habría visto y quizás hasta se habría burlado de él.
—Uh... ¿Hice algo que te molestó? —preguntó en voz baja.
Observó como Dae seguía lamiendo su labio inferior, probablemente con intenciones de disipar el ardor en la zona pero Sehun sabía que no se iría porque incluso ahora se estaba comenzando a hinchar un poco.
—No, no hiciste nada malo, es solo que... —el tono de voz de Jongdae fue descendiendo y sus palabras se transformaron en un suspiro casi triste—. Tú en serio me gustas.
Sehun no se sorprendió por la sinceridad de Jongdae, pero la confesión fue abrumadora y no logró contestar al instante, así que el castaño siguió hablando.
—Si hacemos esto, ahora, te quedarás en mi cabeza y... No quiero sonar empalagoso, pero tú entiendes —aseveró, haciendo algunos gestos de forma nerviosa con las manos—. Y no me gustaria... Um... —Jongdae suspiró, frunció el ceño y se frotó los rizos con algo de frustración—. Me va hacer mal, siendo sincero, me harás daño y... Prefiero evitar eso.
Lo miró un poco sorprendido por su confesión y no tuvo palabras instantáneas para responder aquello ya que, a ver, sí se hacía a la idea de que podría gustarle a Jongdae, pero, ¿tanto? Jongdae hablaba como si...
—Espera.
Sehun lo detuvo en la puerta de la habitación, sujetando su mano con una delicadeza impropia de él. Jongdae miró sus manos juntas, y luego lo miró a él, pero no se apartó del toque en ningún momento, es más, Sehun podía jurar que le brillaban los ojos.
—Jongdae, yo...
Las palabras amenazaron con atascarse en su garganta y aunque estuvo a punto de guardar silencio, ver como los ojos de Jongdae parecían cristalizarse por lágrimas de resignación, lo impulsó a confesar aquello que guardó con tanto recelo durante mucho tiempo.
—También te quiero.
¿Lo había dicho?
En serio, ¿lo había dicho en voz alta?
Sehun no sabía que una parte del peso que agobiaba su pecho se debía a que venía conteniendo sus sentimientos hacia Jongdae.
Siendo sinceros, él se había negado a aceptar todo.
—Te quiero. —repitió, con una sonrisa.
Jongdae no le contestó al instante, tenía la barbilla ligeramente alzada por la diferencia de estatura y mantenía el contacto visual, sin embargo, lo gracioso era la forma en que sus ojos y boca estaban abiertos.
Como si no creyera nada de lo que estaba viendo y escuchando.
Lo que a Sehun más gracia le hizo fue ver cómo se estiraba el cabello. Pero pronto lo detuvo sujetando sus pequeñas manos entre las suyas para evitar que siga dañándose.
—Espera, ¿qué haces? ¿Por qué te golpeas tu solo? —cuestionó, entre divertido y preocupado.
—Intento ver si estoy en un sueño —admitió, con las mejillas rojas mientras extendía una mano hacia Sehun—. Si esto no es un sueño entonces tu no...
—¡Auch!
Sehun se quejó cuando el castaño le estiró un mechón con fuerza, hizo un puchero por el dolor y antes de que Jongdae escondiera la mano detrás de su espalda alcanzó a ver dos cabellos azabache entre sus dedos.
—Eres un bruto —le dijo, sin poder ocultar su risa—. Me arrancaste el pelo.
Jongdae soltó una carcajada mientras comenzaba a retroceder.
—No es cierto, fue una ilusión, es que tengo poderes. —se burló el castaño, devolviendo sus manos al frente y mostrando que éstas estaban vacías.
—No es justo —se quejó Sehun, dando un paso adelante y haciendo que Dae retroceda otro—. Eso me dolió, ven aquí y deja que te estire el cabello para que estemos a mano...
Sehun no acabó la frase porque Jongdae le sacó la lengua y comenzó a correr por el pasillo de la casa, obviamente no llegó muy lejos pues sus piernas eran más cortas y encima, Sehun practicaba deportes.
Lo alcanzó muy rápido así que lo jaló del brazo derecho con fuerza y sujetó su cintura para empotrar su cuerpo contra la pared y besarlo, haciendo que soltara un gemido en el proceso.
Ésta vez no hubo vacilación o queja, Jongdae sonrió y deslizó sus manos por los brazos de Sehun hasta llegar a su cuello, acarició el listón blanco que aún descansaba alrededor de su piel y no pudo evitar reír mientras movía sus manos hasta apoyarlas en su nuca.
Oh sostuvo sus muslos y elevó un poco su cuerpo para después profundizar el beso. Jongdae respiró agitadamente siguiéndole el ritmo como podía, pues, de alguna manera, sentía como si el azabache estuviera fundiéndose en su boca.
Era caliente, húmedo y brusco en ocasiones, porque seguía tirando de sus labios que ya ardían por las mordidas anteriores, pero también los acariciaba con sus húmedos labios y Jongdae sentía que podría desmayarse en cualquier momento mientras jugaba con los mechones azabaches en la nuca de Oh.
—Jongdae...
El castaño no quería cortar el beso, dejó escapar un jadeo triste y pasó su lengua por el labio inferior de Sehun cuando éste tomó apenas unos centímetros de distancia de su rostro.
Jongdae cerró los ojos un segundos y sintió como las manos de Sehun apretaban el agarre en sus muslos, ambas manos abarcaban gran parte de sus piernas, se sentía como si fuera un agarre posesivo y a Jongdae le gustaba. Le hacía sentir que estaba a merced de lo que sea que Sehun quisiera hacerle.
Y de hecho, así era.
—¿En serio quieres hacerlo? ¿Ahora?
Jongdae abrió los ojos e hizo contacto visual, el café de Jongdae se encontró con el gris cuarzo de Sehun y compartieron palabras que aún no habían sido pronunciadas en voz alta.
—Uh... ¿Está mal?
Sehun soltó una carcajada y negó.
—No, solo era para estar seguro.
Y sin más, soltó el cuerpo de Jongdae con intenciones de que ambos se encaminaran a la habitación, pero cuando el castaño dió un paso adelante sus piernas flaquearon y de no ser porque Sehun lo sujetó se habría caído al piso.
—Lo siento... —se disculpó el castaño, mirando a Sehun con una sonrisa apenada—. Es que estoy nervioso.
Sehun mentiría si dijera que él no lo estaba, pero alguien tenía que tratar de mantener todo bajo control así que mostró una sonrisa amable y le revolvió los rizos que tanto le gustó como le quedaban.
—No te preocupes, te voy a cargar.
Jongdae creyó que fue una broma pero antes de que pudiera avanzar Sehun sujetó parte de su espalda y sus piernas para después cargarlo al estilo princesa. Eso lo avergonzó un poco, y él no era bueno ocultando su vergüenza, así que comenzó a hablar.
—Uh... Me siento como una princesa —murmuró, haciendo un mohín—. ¿Debería cantar alguna canción de princesa? En este momento no recuerdo ninguna —Sehun soltó una carcajada—. Hace poco ví Frozen y la de Anna y Hans decía algo como love's in the door o algo así, pero Hans no cargó a Anna, de hecho, él quiso cargarsela pero no de forma romántica...
Sehun soltó una carcajada y dejó a Jongdae sobre la cama con delicadeza, el castaño se apoyó en sus codos para incorporarse mientras Sehun comenzaba a cernirse un poco sobre él.
—Lo siento, estoy hablando mucho, es que no puedo evitarlo, estoy nervioso.
El azabache le mostró una sonrisa que expresaba genuino cariño, con una mano le apartó los rizos de la frente y se inclinó para dejarle un beso. Jongdae solo pudo pensar que ese tipo de gestos le encantaban. Porque apartando a Jongin, nunca nadie lo había besado en la frente. De alguna manera, el gesto lo hacía sentir querido, especial. Él nunca se había sentido así con nadie.
—No te preocupes, me gusta oírte hablar —le aseguró, haciéndolo sonrojar—. Aprovecha a hacerlo ahora, luego tendrás la boca ocupada.
Jongdae separó los labios ligeramente formando una "o" con su boca.
—Eso se oye tentador... ¿Pero que pasa si no quiero tener mi boca ocupada?
Sehun soltó una carcajada mientras se inclinaca hacia adelante y comenzaba a repartir besos en el cuello de Jongdae, viendo como el castaño respiraba aceleradamente y casi se retorcía debajo de él, quizás por los nervios o la excitación, no estaba seguro, podrían ser ambas.
—Tú solo quieres pelear.
Jongdae se mordió el labio inferior mientras los labios de Sehun succionaban un fragmento de la piel de su cuello.
—Para que negarlo, me gusta pelear contigo.
Sehun cerró los ojos y deslizó una mano debajo de la remera de Jongdae para acariciar el lado inferior de su abdomen. La piel era demasiado suave al tacto y podía jurar que Jongdae tembló con el primer roce de sus dedos.
—Lo sé, eres terrible.
Jongdae cerró los ojos mientras el azabache lamía su cuello y recorría parte de su abdomen con una delicadeza ardiente que lo desesperó.
—¿Lo soy?
No hubo una respuesta inmediata.
Sehun lo besó y Jongdae se relajó mientras movía sus labios al compás de los del azabache, dejando que este jugara con su lengua e hiciera lo que quería.
Pero cuando la mano de Oh rozó uno de sus pezones, no pudo evitar soltar un gemido y apretar un poco sus piernas.
—Lo eres.
Jongdae solo pudo suspirar mientras trataba de retomar la compostura, pero antes de que pudiera conservar un poco de cordura Sehun levantó su remera y comenzó a recorrer parte su abdomen con la lengua.
En ese momento, el castaño solo pudo temblar mientras se apoyaba en sus codos y trataba de observar como Oh dejaba un camino de besos en su abdomen y delineaba con la lengua las curvas de sus abdominales que estaban aún más marcados debido a la forma en que contrajo el abdomen.
La lengua se sentía húmeda contra su piel que había comenzado a calentarse.
Jongdae solo pudo respirar fuerte mientras cerraba los ojos y apretaba las piernas ante la sensación de que algo comenzaba a incomodarlo entre ellas.
—Abre las piernas.
A ver, Jongdae siempre fue del tipo «Miedo a nada», «Sí a todo» y «Vergüenza es robar», pero por alguna razón que en aquel momento desconocía tardó más de la cuenta en acatar la suave orden de Oh.
Quizás era por vergüenza, no estaba seguro, aunque la excitación le nublaba un poco el juicio y lo hacía actuar con torpeza. Además, había una pequeña parte de él a la que le encantaba llevarle la contraria a Sehun.
—Te divierte no hacer caso, ¿verdad?
Jongdae soltó una carcajada sin poder evitarlo mientras se arrastraba para acomodarse en el medio de la cama, una vez que su espalda tocó el colchón y su cabeza quedó sobre las almohadas, Sehun se ubicó a horcajadas sobre su cuerpo, evitando dejar caer todo su peso.
—No lo niego —confesó, con una linda sonrisa apareciendo en sus labios—. Aunque también me gusta ceder.
El azabache tomó aquello como una indirecta para que siguiera adelante así que, sin dudas en sus acciones, sujetó los bordes de la remera de Jongdae y con cuidado deslizó la prenda fuera de su cuerpo. Kim rápidamente se cubrió el pecho con las manos y Sehun creyó que era por vergüenza, pero al final solo pudo reír.
—Mierda, no cerré la ventana... —susurró Jongdae.
Solo entonces, Sehun fue consciente de como la cortina que daba al balcón se balanceaba debido al viento frío que entraba al cuarto. Soltó una carcajada y se movió rápido para cerrar el cristal, observó al castaño recostado en la cama, con las manos en el estómago, el pecho subiendo y bajando debido a las fuertes respiración y la mirada marrón paseando por todas las estrellitas del techo.
—Jongdae.
—¿Mmm?
—Yo... Uh... No traje... Es decir —Sehun no sabía abordar aquello apesar de que con otra persona lo habría hecho de forma natural y sin tacto—. No me imaginé que nosotros tendríamos... Ya sabes, así que no traje condón y... Bueno, eso.
Sehun cerró las cortinas una vez que trancó las ventanas, se volteó y admiró con claridad cuando un lindo color carmín se extendía por las afiladas mejillas de Jongdae.
—Bueno yo... —el castaño soltó una carcajada con genuina diversión y se cubrió los ojos con las dos manos—. Dios... No tiene nada de sentido que esté tan nervioso por ésto.
—¿Seré tu primera vez? —bromeó Sehun.
Él sabía que Jongdae no era virgen —cualquier idiota lo notaría— pero aquello no le molestaba para nada.
—Lo es —dijo Kim, siguiéndole el juego con un gemido dramático y vergonzoso—. Por favor, trátame bien, swettie.
Sehun soltó una carcajada genuinamente divertido mientras se quitaba los pantalones y comenzaba a desabotonar su camisa.
—¡Oye! —exclamó Jongdae con un enojo fingido—. Yo quise darte mi primera vez y tú te negaste.
—En ese tiempo ni siquiera eras legal. —se defendió Oh, avanzando hacia la cama y haciendo reír a Jongdae.
Jongdae sonrió y se volteó quedando boca abajo mientras señalaba un cajón en su mesa de noche, Oh, de forma obediente, se acercó al mueble y abrió el cajón.
—Solo tengo lubricante... Espero, no te importe.
—¿A ti te importa? —Jongdae negó, mirándolo a los ojos con decisión—. Entonces a mí tampoco.
•──── ∙ ⋆ ⋆ ⋆ ∙ ────•
Jongdae no era bueno haciendo silencio.
Eso quedó en evidencia porque mientras Sehun trataba de crear un ambiente erótico ocupándose de besar cada rincón del cuerpo de Jongdae, el castaño soltaba risitas debido a los nervios y algún que otro comentario a modo de broma.
Sehun no se molestó para nada.
Incluso sintió ternura y le hizo gracia que a pesar de lo nervioso que Jongdae se mostraba, también lucía muy excitado pues, se retorcía con su toque y jadeaba entre alguna que otra broma ridícula.
—Oye, en serio... —susurró Jongdae, soltando una risa nerviosa—. Esto nunca me había pasado.
Sehun entendió el punto rápidamente.
Quizás estaba actuando demasiado ridículo para ser un chico de diecinueve años que dejó de ser virgen a los dieciséis y medio y que luego de eso pasó por la cama de la mitad de la Facultad de Ciencias Económicas, pero vamos, más allá de todo eso Jongdae era un chico muy sensible que había esperado durante mucho tiempo a que Sehun lo mirara.
En cierta forma, esto era como una fantasía haciéndose realidad, su mayor anhelo y su deseo de cumpleaños.
Sería imposible que no estuviera nervioso incluso siendo alguien experimentado, y le preocupaba que Sehun se hartara por su actuar tan estúpido y simplemente lo dejara por pensar que definitivamente «Habló mucho e hizo poco».
Pero Sehun lo entendía.
Él estaba igual, es solo que nunca había sido tan demostrativo, Jongdae no tenía filtro y hacía evidente todo lo que pasaba por su mente y cuerpo, le guste a quien le guste. Y a Sehun le gustaba, le daba ternura y hasta lo hacía sentir bien saber que no era el único que estaba temblando ante la sola idea de que pronto —y después de tanto— serían uno solo.
La situación no se había dado para nada como él, quizás, habría imaginado en muchas otras ocasiones, y claramente el ambiente no era el mejor, pero le gustaba.
Le gustaba que cada experiencia con Jongdae era única.
En realidad, Jongdae era único.
—Eres único. —le dijo, sonriendo mientras con el pulgar quitaba una lágrima que se deslizó por la mejilla de Jongdae.
El castaño no dejaba de reir y en algún punto de la situación comenzó a derramar lágrimas.
—Dime algo que no sepa... —susurró Kim, suspirando y tratando de relajarse—. Me duele el estómago... De tanto reír.
Sehun ignoró el comentario, se inclinó hacía adelante y le dió un pico en los labios mientras acariciaba las nalgas de Jongdae y las apretaba un poco, la piel era tan pálida que instantáneamente unas marcas rojizas se hicieron presentes.
—¿Estás listo? —cuestionó Sehun, tratando de ponerse más serio.
Jongdae soltó una risita y asintió.
—Sí... Mierda, hazlo antes de que me dé otro ataque de risa.
Efectivamente, hace unos veinte minutos le había dado un ataque de risa mientras Sehun trataba de practicarle un anilingus, el azabache no tuvo más remedio que detener sus acciones y tratar de hacer otra cosa para distraerlo.
Por suerte, Jongdae puso de su parte al seguirle el juego y dejarse llevar, así habían llegado hasta aquí.
—Bien.
Sehun acató su orden sin ningún atisbo de dudas. Con cada mano sostuvo sus nalgas y las separó, para después comenzar a deslizar su miembro en el interior de Jongdae.
—A-ah... Esto ya no es gracioso... —jadeó Kim, casi chillando mientras empinaba más su trasero.
El azabache estaba inclinado sobre su cuerpo con él rostro a escasos centímetros de su nuca, por eso, la risotada que soltó logró hacer que el vello en la nuca de Jongdae se erizara.
—Eres todo un caso.
No pudo evitar sonreír, se quedó quieto unos momentos esperando que el castaño se acostumbre a la intromisión y se encargó de repartir algunos besos en su nuca, otros en su hombro y unos cuantos en la espalda.
Mordió la piel del omóplato derecho y Kim soltó un quejido mientras movía su hombro y apretaba las sábanas debajo de su pecho con ambas manos. Entonces, Sehun comenzó a moverse.
En un inicio fue lento, deslizándose hacia atrás apenas unos centímetros y volviendo a entrar hasta el fondo mientras el castaño se reducía a jadeos y temblores. Afianzó su agarre llevando las manos a sus caderas y pudo ver la forma en que la piel de Jongdae se enrojecía por la presión que ejercían sus dedos sobre ella.
A medida que el castaño se relajó, Sehun decidió aumentar un poco el ritmo de sus embestidas, deslizándose hasta quedar apenas unos centímetros dentro de Jongdae y luego volviendo a entrar con fuerza.
El castaño se mordió el labio mientras ocultaba el rostro entre las almohadas, cerró los ojos y empujó su trasero hacia Sehun mientras sentía como los rizos se pegaban a su frente por el sudor.
—Por favor... Hazlo más fuerte... —casi rogó, y se lamentó por ello.
¿Cuando en su maldita vida había rogado por algo? ¡Dios, que vergüenza el nivel al que lo reducía Sehun! Un manojo de sudor y excitación que exigía recibir un pene... Bueno, no cualquier pene, solo el de Sehun.
—Lo haré como yo quiera. —soltó Sehun, deslizándose con una suavidad tortuosa dentro de Jongdae.
—¿Te revelas contra...? ¡Ay, Dios!
No terminó su frase y solo gimió porque Sehun salió por completo de su interior y luego volvió a entrar con fuerza, abriéndose paso en su interior con brusquedad y golpeando incluso más profundo que antes.
Su boca quedó abierta y un jadeo tembloroso escapó de sus labios mientras las manos del azabache comenzaban a deslizarse por su cuerpo con ansias de arrasar toda su estabilidad mental.
—¿Así te gusta? —cuestionó el azabache, saliendo por completo y volviendo a golpear su interior con fuerza.
Jongdae apretó los ojos y gimió mientras sentía como los dedos de Sehun comenzaban a tironear de su pezón izquierdo. Mierda, se supone que nunca le gustó que lo toquen en esa zona, ¿por qué viniendo de Sehun lo calentaba tanto?
—¡Sí, p-por favor...! —gimió con voz aguda, casi avergonzado.
Sehun empujó su nuca con una de sus manos, manteniendo su rostro entre los cojines mientras con la otra mano sujetaba su cintura y comenzaba a golpear en su interior con fuerza una y otra vez, haciéndolo ver estrellas al golpear en su próstata.
—¡Sehun, mierda... Esto no...!
Jongdae gimió, o gritó, no estaba seguro, lo único que sabía es que no le gustaba tanto esto de ser reducido a un manojo de gemidos pero, Dios... Simplemente no podía evitarlo.
—¿Qué pasa, cariño, no te gusta perder el control?
Jongdae gimió de nuevo mientras la mano que antes sujetaba su nuca se dirigía a su miembro que estaba erguido y soltando líquido preseminal sobre las sabanas blancas. Quizás en otro momento y con otra persona, Jongdae no habría podido evitar lamentarse por manchar un juego de sabanas tan bonito, pero ahora no pudo hacerlo, definitivamente, Sehun le había fundido el cerebro.
—No, yo...
Trató de decir algo, pero apenas abrió la boca dos de los dedos de Sehun se deslizaron en su cavidad, él solo pudo gemir en protesta mientras sacaba la lengua para lamerlos y luego los chupaba como podía.
Es que no... Jongdae detestaba que lo interrumpieron y si otro tipo le hubiera hecho eso el bajito no habría dudado en morder sus dedos, pero, Dios... Sehun incluso podría escupirle en la boca y él no se enojaría.
Era tan débil cuando de Sehun se trataba.
Sehun quitó los dedos de su boca y luego los llevo a su miembro. Jongdae solo pudo gemir mientras sentía como los dedos Oh, húmedos con su propia saliva, se apretaban alrededor de su miembro de forma casi dolorosa y comenzaban a masturbarlo.
¿Cómo mierda se perdió esta experiencia por tanto tiempo?
Oh, cierto, fue Sehun quien se negó en un principio...
—Jongdae...
El castaño alzó la cabeza a pesar de que no tenia fuerzas para hacerlo, quiso responder algo pero solo soltó un gemido vergonzoso mientras volteaba y su mirada conectaba con la de Sehun. Le pareció increíble que gracias al color claro en los ojos de Sehun podía notar la forma en que sus pupilas estaban dilatadas.
—Eres increíble.
Jongdae no está seguro de si fue el cumplido que lo excitó más o es que la embestida de Sehun le removió hasta el espíritu, pero en ese momento, llegó al orgasmo con un grito agudo que logró amortiguar gracias a las almohadas.
Sehun siguió moviendo su mano por el miembro de Jongdae, con más lentitud que antes en un intento por sacar hasta la última gota de su semen.
Jongdae jadeó cansado y cerró los ojos mientras sentía como Sehun salía de su interior. El azabache giró su cuerpo haciendo que su espalda choque con el colchón y se inclinó para plantarle unos besos en el cuello mientras Kim parpadeaba tratando de salir del letargo al que lo llevó su orgasmo.
—Hola carita sonriente... —bromeó Jongdae en un susurro, acariciándo la mejilla de Sehun.
El azabache soltó una carcajada y se inclinó para dejarle un beso en los labios mientras bajaba las manos para sujetar sus piernas, entonces Jongdae soltó un fuerte quejido, porque sin previo aviso el azabache subió sus piernas a sus hombros y empujó su miembro dentro de él.
—Sehun... Por favor... —jadeo Kim.
Oh no comprendió a qué se refería exactamente, pero le encantó poder admirar a detalle las expresiones faciales en el rostro de Jongdae mientras lo embestía. Su boca estaba ligeramente abierta y los jadeos seguían escapando de él mientras sus ojos se entrecerraban y algunos de los rizos de su cabello se movían al compás de sus cuerpos.
Sehun se inclinó hacía adelante y comenzó a besar el cuello de Jongdae y a morder su clavícula mientras soltaba algunos gemidos al sentir como el castaño temblaba y apretaba su interior con fuerza.
Estaba a punto de llegar y él... De verdad quería... Quería que ésto quedara grabado en su cabeza.
Probablemente así sería.
—Jongdae.
El castaño abrió los ojos, arqueó la espalda exponiendo su cuello a las atenciones del azabache mientras se aferraba a su espalda en un intento por mantenerse ligeramente equilibrado en el planeta tierra.
—Sehun... Sehun...
Jongdae soltó su nombre como un quejido mientras sentía como Oh empujaba más sus piernas, fue como si su interior se abriera aún más y no pudo evitar arquear la espalda a la vez que ponía los ojos en blanco mientras el azabache lo penetraba con fuerza.
—Dae... —gimió Sehun, cerca de su oído, y el castaño creyó que podría correrse ahí mismo—. Córrete conmigo, Dae, por favor...
Jongdae nunca había sido bueno para negarle algo a Sehun.
Se aferró con vehemencia a los hombros de Sehun mientras éste empujaba dentro suyo con fuerza una vez más.
Jongdae gimió y se dejó ir, sintiendo como su interior se apretaba alrededor del miembro de Sehun, casi drenándolo mientras todas las cosas a su alrededor perdían algo sentido por el segundo en el que todo el semen del azabache llenó su interior.
No pudo moverse en el instante, ambos quedaron así unos segundos, Sehun sobre él, respirando agitadamente con el rostro en su cuello mientras el castaño parpadeaba tratando de volver en sí, fijando su vista en las estrellas que tenía pegadas en el techo.
Estaba tan perdido que no fue consciente del momento exacto en el que Sehun salió de su interior y se acomodó a su lado, atrayendo su cuerpo contra el suyo de forma cariñosa. Se sentía tan débil que solo se dejó hacer y cerró los ojos mientras relajaba sus extremidades al percibir unas ligeras caricias en su espalda.
Eran un roce apenas perceptible pero que enviaron hormigueos por todo su cuerpo y lo hicieron temblar y relajarse a la vez.
Frotó su rostro contra la piel que tenía en frente sin ser consciente de que tenía la cara escondida en el pecho de Sehun. Estaba tan fuera de sí, tan cansado o quizás feliz, o todo, no sabía, pero en ese momento no le importó quedarse así.
Sudado y... Sucio, simplemente cerró los ojos se durmió sobre el pecho de Sehun, mientras este le repartía caricias en el cuerpo y algunas en su cabello.
•──── ∙ ⋆ ⋆ ⋆ ∙ ────•
Jongdae soltó un gemido de decepción cuando se movió en la cama con intenciones de abrazar la fuente de calor a su lado, pero en su lugar, se encontró con un espacio vacío y frío.
Se irguió en la cama con el sueño obligándolo a cerrar los ojos y el cansancio casi haciéndolo caer de nuevo. Estaba desnudo, sin embargo, su cuerpo y las sábanas estaban limpias, le pareció lindo que Sehun tuviera el gesto de limpiarlo y ordenar todo mientras él dormía.
Su cabello apuntaba en todas las direcciones posibles mientras se frotaba los ojos y poco a poco su visión se acostumbraba a la oscuridad de la habitación. Hizo un mohín y miró el lugar vacío a su lado, mientras soltaba una risa al sentir que estaba en algún tipo de drama adolescente en el que el protagonista se queda solo luego de entregarse a un imbécil.
¿Debería llorar?
Quien sabe... A lo mejor Dios lo ve todo muy entretenido, desde el cielo, como si fuera una novela...
La puerta del baño se abrió con una fuerza que sorprendió a Jongdae e hizo que se llevara una mano al pecho, el azabache se quedó a medio camino, con una toalla en la cintura y el cabello húmedo cayendo sobre su frente.
—Casi haces que me dé un infarto... —susurró Kim, haciéndolo reír, Sehun comenzó a frotar su cabello con la toalla y entonces Jongdae reparó en que su celular estaba encendido en las llamadas—. ¿Quien mierda molesta a esta hora?
Eran casi las cuatro de la madrugada, Jongdae detestaba despertarse a la madrugada porque se sentía desorientado, como si hubiera dormido meses cuando, en ocasiones, solo había dormido dos horas.
—Tu hermano —respondió Sehun, riendo—. Dice que te cuide bien porque vendrá mañana
Jongdae bostezó mientras se volvía a cubrir con las sábanas rosa pastel, estaban tan suaves... Incluso olían a una fragancia floral.
—Ah... —murmuró como respuesta—. Dile que incluso me detonaste.
—Oye... —Sehun trató de reprenderlo, aunque el comentario le hizo mucha gracia—. Le diré que te escapaste.
—No lo harás —aseguró Kim, cerrando los ojos mientras apoyaba su mejilla caliente en una almohada fría y disfrutaba del contraste de temperaturas—. ¿Te dijo si paso algo?
—Sí, de hecho, el amigo de Kyungsoo se perdió.
Jongdae abrió mucho los ojos y se sentó en la cama genuinamente interesado.
—¿Tu cita?
—Sip.
—Pobrecito... —a Sehun le sorprendió un poco vislumbrar genuina preocupación en el rostro de Jongdae así que lo miró con una ceja alzada—. ¡¿Qué?! ¡Es en serio! Es horrible perderse, me pasó cuando tenía como siete y un señor quería llevarme en su auto con "mis padres".
—Y tu no fuiste, ¿verdad?
Sehun se arrepintió en el instante en que dijo aquello por la mirada que le dió Jongdae. El castaño abrió la boca para decir algo, parpadeó un poco y finalmente mostró una sonrisa amplia que hizo que sus ojitos se cerraran.
—No, mi amor, no fuí con él, y por suerte, Jongin me encontró —Jongdae simplemente puso los ojos en blanco y luego retomo la otra conversación—. ¿Y no tienen idea de donde podría estar?
—No le pregunté, aunque supongo que lo habrán encontrado porque no se lo escuchaba muerto de preocupación —comentó Sehun mientras se ponía una pijama de Jongin—. Es un chico bonito, quien sabe, quizás hasta encontró a su tipo ideal.
Jongdae suspiró y volvió a tirarse en la cama mientras sus ojos se cerraban nuevamente por el cansancio.
—Eso espero... —susurró.
Giró en la cama y quedó boca abajo en el otro extremo. Cerró los ojos y el sueño no tardó en hacer acto de presencia, pero se espabilo un poco cuando lanzó un débil manotazo al aire luego de que Sehun le diera una nalgada.
—Déjame dormir.
El azabache soltó una carcajada mientras lo observaba removerse debajo de las sabanas y darle la espalda, lo gracioso es que por la forma en que se acomodó su trasero quedó expuesto y Sehun no desaprovechó la oportunidad de inclinarse y morder su nalga derecha.
—¡Hey! Eso me dolió. —chilló el castaño mientras se acariciaba la zona afectada.
Sehun soltó una carcajada y creyó que incluso podía caerse el techo y Jongdae seguiría insistiendo en que queria dormir, pues no se movió de su sitio.
—Solo una vez más. —susurró Oh, deslizando su mano por la cintura de Jongdae.
A ver, el castaño estaba divertido con la situación y de verdad le gustaría acceder, pero estaba cansado y mañana tenía universidad, así que no podía darse el lujo de, al día siguiente, llegar desvelado y dolorido, sobre todo porque tendría matemáticas y quería ir a su clase con good vibes.
—No —dijo con firmeza, y apartó su mano. Antes de que el azabache pudiera quejarse Jongdae habló—. Mira, mañana me coges las horas que quieras, pero ahora déjame dormir, tengo exámenes que reprobar.
Sehun giró en la cama quedando casi sobre el cuerpo de Jongdae, posó su pierna encima de éste y lanzó su brazo sobre su torso.
—¿Lo prometes? —preguntó, ahogando una risa y escondiendo el rostro en la nuca del castaño.
Jongdae usó sus dos manos para sostener una de Sehun y llevarla a su pecho, se aferró al brazo del azabache y cerró los ojos mientras se pegaba tanto a su cuerpo como le era posible.
—Yes, feito.
Sehun soltó una risa.
Jongdae y sus cambios de humor...
Todo lo que siempre quiso.
.•°FIN 🎀
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Gracias por leer, espero que les haya gustado ❤️✨
-Camifck