Espectro emocional: permafrost

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Summary

Tras escapar del un sistema opresor un par de hermanos ven ante sus ojos un mundo que jamás habían conocido, lleno de criaturas fantasticas y personajes extravagantes.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

"La plantación"

Es difícil explicar por qué arriesgamos nuestra vida para salir de ahí. Supongo que nunca hubo un momento en el que realmente pensé en mi vida quedándome en la plantación; después de todo, ahí uno vivía por vivir. Creo que la mejor forma para contárselos es con el momento exacto en que nos decidimos a escapar.

Me desperté, como siempre, ante los gritos de los arbitrarios guardias, quienes llamaban a los jóvenes para asistir al desayuno. Normalmente, nuestras “habitaciones” eran de una sola persona, sin embargo, yo estaba junto a mi hermano, Áquslei (la mayoría de las personas le dicen “Ágsley” al no poder pronunciar su nombre); al haber nacido al mismo tiempo que yo, no se tomaron la molestia de hacernos habitaciones separadas, así que convivíamos en una un poco más grande de lo usual, al menos eso nos dijeron... Aunque hayamos tenido que compartir el espacio, considero que me fue mejor que a la mayoría, pues no tuve que quedarme sola como el resto de ellos, quienes vivieron solos, sin nadie con quien hablar. Nunca estaré segura de si realmente compartimos padres, pues nos separaron de ellos antes de estar conscientes de nuestro entorno como al resto de niños, pero lo que sí sé es que siempre lo consideraré como mi verdadero hermano y lo querré por siempre como tal.

El guardia abrió la puerta a la misma hora de siempre, y nos añadió a la gran fila para dirigirnos al comedor, realmente el comedor solo era una gran zona al aire libre con algunas mesas viejas, eran suficientes para que nuestro grupo pudiera sentarse con algo de comodidad, aunque esa comodidad se perdía con el horrible clima que hacía en el lugar. La plantación se encontraba en una zona aislada de Plageos; Plageos es una región con un frío insoportable, las ropas que nos daban ayudaban a mantener el calor para sobrevivir, pero seguía sintiéndose horrible. Me encontraba en la clase de situación de la cual me gustaría reírme con mi hermano, reírme del dolor para no sentir o algo así, pero los guardias no toleraban el ruido a esta hora, “conversen en sus descansos” decían, claro, este era muy corto y apenas podías conocer a las personas con las que convivías, no había mucho de qué hablar de todas formas, quizá de tus avances en la plantación, o de tu mesa favorita del comedor.

La comida no era asquerosa, pero la monotonía de consumirla todos los días no ayudaba a que la disfrutara, tengo entendido que podías tener mejor comida si tu desempeño en la plantación era sobresaliente, pero realmente nunca gané nada por el estilo, no me interesaba nada que no fuera evitar las penalizaciones.

Después de comer nos llevaron a la plantación principal, quizá se pregunten por qué se plantaría en un lugar tan desagradable como este, por lo que entiendo necesitaban la madera de una especie rara que necesitaba este suelo, pero no podía crecer naturalmente por la capa de nieve, así que nosotros nos encargábamos de cuidar los brotes y después los adultos se encargaban de extraer la madera y trabajarla... De no haber sido por lo que pasó ese día, yo habría tenido el mismo destino de trabajo forzado tan solo un año después.

Nunca entendí exactamente de qué servía lo que hacía, más allá de la parte de quitar la nieve, Áquslei realmente hacía un esfuerzo por entenderlo y sé que trató de explicármelo varias veces, pero al final de un día largo de trabajo era lo último de lo que quería oír.

De pronto, cuando mi hermano y yo nos acercábamos a un muro empezamos a oír una voz por una grieta.

—Le encantará —decía—. Siempre me habla de cómo le gustaría explorar el mundo, es tan listo para su edad.

Miré la cara de mi hermano, era obvio que esa conversación captó su interés, siempre le han gustado las cosas científicas y matemáticas. Me parece que no lo mencioné antes, pero él solía meterse a escondidas a las casas de los administradores para robar libros, normalmente las casas estaban muy vigiladas pero cuando nos encerraban de noche en nuestras habitaciones daban por hecho que no podíamos escapar, y es cierto, era prácticamente imposible sin ser detectado, pero el resto de las instalaciones resultaban de fácil acceso, especialmente para alguien como mi hermano, quien eventualmente logró aprender a abrir las cerraduras de nuestra habitación; los administradores vivían con sus familias dentro de la plantación, y solían traer cosas de fuera que les encargaban a sus compañeros, como que creían que sus hijos son más listos de lo que realmente eran, siempre les conseguían libros académicos que ni siquiera usaban o notaban su ausencia. Mentiría si dijera que no me preocupaba que algún día capturaran a mi hermano, pero sé que siempre ha vivido para aprender y realmente me hubiera gustado que naciera en condiciones más apropiadas para lograrlo.

Volviendo al punto, era evidente que mi hermano quería lo que sea que ese tipo hubiera conseguido para quien sea que recibiría el regalo.

—Cálmate —dije—. Si lo tomas ahora, probablemente le pregunten al chico después e intenten buscarlo.

—Sí... comprendo el riesgo, pero necesito seguir desarrollando mis habilidades para poder salir de aquí y convertirme en alguien importante.

—Bueno, si eso te hace feliz, solo confórmate con lo que tienes por ahora, ya corremos un gran riesgo —nunca pude decirle que no cuando hacía cosas así, realmente él no deseaba hacer nada malo, pero no tenía opción—. Mantente a salvo por mí, ¿sí?

Murmuró algo y suspiró.

—Está bien... pero realmente me gustaría por él eventualmente.

—Ni siquiera sabes qué es, podría ser un juguete barato.

Se quedó callado.

—Prometo que, si te contienes por ahora, yo misma iré a conseguirlo.

—¿Lo prometes?

—Lo prometo.

La voz se seguía escuchando por la grieta, fue realmente tonto entablar esa conversación al lado de donde era posible oírnos, por suerte parecían haber estado demasiado perdidos en sí mismos para darle importancia al murmullo del otro lado, o quizá solo nos despreciaban a ese punto.

—Fue realmente difícil conseguir que alguien se arriesgara a traerlo, pero aquí está, un original de Valtio D. Ascor.

La mirada de mi Áquslei se iluminó al oír ese nombre, Ascor era un autor que a él le fascinaba.

De pronto, escuché un grito.

—¡Oigan, no pueden hablar durante el trabajo!

Me paralicé por un momento, realmente el guardia no se veía tan intimidante, pero lo horrible es lo que pasa si llegabas a ser reportado. Recuerdo cuando era pequeña y me vi forzada a ver un castigo público a alguien que desafió a la autoridad de la plantación, le quitaron su abrigo y lo colgaron por mucho tiempo al aire libre, como dije, aún con los abrigos el frío era una pesadilla, no puedo ni imaginar lo que tuvo que sufrir esa pobre alma, mientras estaba colgado, amarrado de los brazos, fue golpeado brutalmente con cadenas, las cadenas estaban cubiertas en algo, no sé de qué, pero imagino que era para aumentar su dolor. Siguieron con castigos horribles, pero mi mente ya no me deja recordar lo que pasó después, solo sé que ese hombre murió y que después de eso le tuve un miedo muy grande a todas las figuras de autoridad de la plantación.

—¡¿Me estás escuchando?! ¡Discúlpate en este instante!

—L-lo siento, no era mi intención.

Hizo una pausa.

—Tienen suerte de ser jóvenes, a un adulto no se le toleraría tal ofensa —nos miró por un instante—. Ahora ¡vuelvan al trabajo!

—¡Entendido! —grité asustada.

Me quedé congelada por un buen rato antes de poder volver al trabajo, el resto del día no pude estar tranquila, me quedé pensando en lo que hubiera podido pasar si el guardia no se hubiera apiadado.

Para cuando llegó la hora de dormir, yo seguía alterada, mi hermano por otro lado no parecía entender la gravedad de la situación en la que estuvimos, desde pequeño él tenía problemas identificando el contexto de las situaciones en las que nos encontrábamos, desde pequeños yo lo protegía de todas las situaciones traumáticas, no sé cómo es siquiera posible que no haya sufrido represalias, quizá los guardias se apiadaron de nosotros al vernos como niños pequeños... No, eso no parece posible considerando lo que pasó después.

Cuando entramos a nuestras habitaciones, mi hermano abrió la apertura de su cojín, ahí es donde guardaba sus libros y otros objetos valiosos para nosotros, papeles y lápices para escribir; su herramienta improvisada, la que usaba para abrir puertas; tenía un encendedor, en ese entonces no entendíamos lo especial que ese aparato era, probablemente hubiéramos acabado mucho peor si hubieran descubierto que lo teníamos en nuestro poder.

Las luces que pasaban por la ventana se habían apagado, estábamos finalmente solos y podíamos hablar.

—¿Crees que algún día pueda ser un investigador?

Me quedé callada.

—Los guardias ya deben estar lejos, no creo que noten si intento salir.

Escuché con horror, sabía lo que estaba a punto de hacer.

—Te dije que no salgas en este momento, ya estamos en problemas, no puedes arriesgarte a... —me interrumpió.

—¿Por hablar contigo? Es dudoso que siquiera recuerden ese incidente, para ellos somos insignificantes.

No pude contestar a eso.

—Si intentas detenerme causarás un alboroto mayor y acabaremos peor.

Comenzó a forcejear la puerta.

—¡Espera, no lo hagas!

Y abrió la puerta.

—Vamos, Drianna.

Y luego salió