PROLOGO
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Germania,
13 de abril de 1815.
Queridísima prima Emily,
Con profundo anhelo espero el momento de volver a contemplar tu presencia. Actualmente me encuentro en camino hacia Gran Bretaña desde Germania, con la esperanza de reencontrarnos, y no puedo evitar sentir una inmensa emoción al regresar a mi pueblo natal. Confío en que todo haya transcurrido con benevolencia desde nuestra partida. Mi madre manifiesta su deseo de que retornemos, ya que, tras el fallecimiento de papá, nos enfrentamos a la escasez de recursos que nos impide subsistir con dignidad en este mundo. Así, consideramos regresar para asegurar las dotes necesarias para los matrimonios de mis hermanas y el mío propio. Sin embargo, no ha compartido esta información con ninguna de mis hermanas; fue a través de una serie de cartas que mi madre envió a mis hermanos que logré enterarme de esta situación.
A pesar de ello, mis hermanas experimentan diversas emociones en este contexto. Emmeline se muestra verdaderamente alegre y llena de dicha ante la perspectiva del regreso; como bien sabes, es una joven enérgica; si no lo recuerdas, es la más pequeña entre nosotras. Gwendolyn, por su parte, exhibe cierta melancolía ante la idea de abandonar nuestro hogar, probablemente debido a la necesidad de despedirse de la espléndida biblioteca que atesoramos. No obstante, logró convencer a mamá para llevar consigo algunos libros y sus materiales artísticos; sin embargo, continúa sintiéndose bastante triste; si no mal recuerdas, ella es la segunda hija más pequeña. Por último, Josephine anhela con fervor conocer las últimas tendencias de la moda y encontrar una modista que ella describe como "de la más alta calidad".
Únicamente mi hermano Baltasar nos acompañará en esta travesía, dado que es el heredero del título de conde que nos corresponde tras el fallecimiento de papá. En tanto, mi hermano Christopher permanecerá en Germania para culminar sus estudios.
Espero llegar pronto a tu lado, queridísima Emily.
Siempre tuya, Adelaide Watefor.