Te cuidare

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Summary

Hay varios mundo aparte del mundo magico....pero el mas importante el de los vampiros donde Snape es parte de ese mundo pero es profesor en el mundo de los magicos. Harry completamente humano pero recibe maltrato de parte de sus padres donde el lleva aguantando muchos años pero uno de ellos termino muy mal demasiado mal...

Status
Complete
Chapters
28
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El despertar de la oscuridad

Muchos mundos, muchas reglas

Antes de que el nombre de Harry Potter resonara en los pasillos de Hogwarts o en los callejones mágicos, existían mundos paralelos al humano. Mundos que apenas se tocaban, mantenidos separados por antiguas alianzas y pactos sellados en sangre.

🌿 Las hadas vivían entre luz y flor, regentes de lo etéreo.

🐺 Los lobos, fuertes y salvajes, seguían el llamado ancestral de la luna.

🩸 Los vampiros gobernaban la oscuridad, sabios, antiguos, sedientos.

🧍‍♂️ Los muggles sobrevivían ignorantes, ajenos a toda maravilla.

🧙‍♀️ Y en el mundo mágico, Hogwarts brillaba como faro de poder y aprendizaje.

Nadie esperaba que esos mundos se cruzaran. Nadie, excepto el destino. O un error.


La carta inesperada

Dudley Dursley nunca fue valiente. Era un abusón, sí. Gritón. Consentido. Pero esa noche, cuando escuchó el golpe seco del cuerpo de su primo cayendo, y el silencio posterior… algo dentro de él se rompió.

Harry no se movía. No respondía. Había sangre. Su respiración era débil, apenas un susurro. Dudley no entendía magia, pero entendía que algo estaba mal.

Buscó un papel viejo. Un bolígrafo. Y escribió con manos temblorosas.


Carta escrita por Dudley Dursley:

“No sé si esto llegará a tiempo.

Harry está muy mal.

Papá se pasó. Mamá no dice nada.

Está en el armario, pero no se mueve. Respira muy raro.

No me cae bien, pero no quiero que se muera.

Por favor, vengan.

—D.”


Hogwarts – La noche cambia

Albus Dumbledore estaba solo en su despacho, mirando el Pensadero, cuando la lechuza de Harry irrumpió por la ventana, empapada. Dejó caer la carta. Él la leyó. Su rostro palideció.

—Severus —dijo sin levantar la voz, pero su tono activó los retratos—. Tráiganlo. De inmediato.

Minutos después, Snape apareció.

—¿Qué urgencia amerita interrumpir mis horas de sueño?

Dumbledore solo le entregó la carta. Snape la leyó lentamente. Su mandíbula se tensó. Sus ojos se oscurecieron.

—¿Hace cuánto sabías? —preguntó con veneno en la voz.

—Demasiado tiempo —admitió Dumbledore, con el rostro sombrío.

Snape no respondió. Solo desapareció con un crujido. El director lo siguió, más lento, más pesado.


Privet Drive – Bajo la tormenta

Snape fue el primero en llegar. Su capa ondeaba como sombra viva. Golpeó la puerta con su varita.

—¡¿Quién demonios llama a esta hora?! —rugió Vernon.

Snape entró sin pedir permiso. Dumbledore llegó segundos después.

Petunia bajó con su bata, lívida.

—¿Dónde está Potter? —gruñó Snape.

—¡No tienen derecho...!

—¿Dónde. Está?

Fue Dudley, temblando desde la escalera, quien señaló al armario.

Snape abrió la puerta. Lo encontró.

Harry estaba allí, inmóvil. Pálido. Moreteado. Los ojos cerrados, la respiración lenta.

—No hay tiempo —dijo Snape, grave—. Está al borde del colapso mágico.

Dumbledore se arrodilló, intentando sanarlo. Nada respondía.

—Necesita una chispa. Algo que despierte su magia… o morirá esta noche.

—Entonces —dijo Snape con decisión—. Que despierte con la oscuridad.


El ritual prohibido

Snape sacó un cuchillo ceremonial. Se cortó la muñeca y dejó caer sangre en los labios agrietados de Harry, mientras murmuraba encantamientos antiguos, vetados por el Ministerio.

La casa tembló. Las lámparas estallaron. El aire se volvió denso, oscuro.

Harry se agitó. Jadeó.

Sus ojos se abrieron… rojos por un instante. Pero no habló. Solo miró a Snape. Confundido. Dócil. Asustado.

—Shh… —dijo Snape, sosteniéndolo—. Ya pasó.

Dumbledore lo miraba, horrorizado.

—¿Qué hiciste?

—Lo salvé.

—Lo condenaste...

—¡Tú lo condenaste cuando lo dejaste aquí!


El juicio

Snape se puso de pie, sosteniendo a Harry, ahora despierto pero en estado de shock. Sus manos temblaban. Su piel estaba helada. Pero vivía.

—Sabías lo que harían —dijo Snape, con voz rasgada—. Sabías lo que era Vernon Dursley.

—Pensé que el vínculo con su tía lo protegería…

—¡¿Y eso valía más que su salud mental?! ¿Que su cuerpo destrozado?

—Creí que estar fuera del mundo mágico sería más seguro…

—¡TU idea de seguridad casi lo mata!

Dumbledore cerró los ojos, derrotado.

—Y ahora… ¿qué es, Severus?

Snape miró al niño en sus brazos. Los ojos de Harry volvían lentamente a su verde natural, pero algo en ellos había cambiado. Un brillo oculto. Una oscuridad silenciosa.

—Es... lo que tú creaste. Pero lo que yo voy a proteger.

—¿Y si pierde el control?

—Entonces lo enseñaré. Lo guiaré. Lo cuidaré.

Porque tú tuviste tu oportunidad… y fallaste.

Snape giró. Dumbledore no lo detuvo. Solo murmuró:

—¿Y cuando salgan los colmillos?

Snape no se giró al responder:

—Entonces será demasiado tarde para detenerlo.


Y así comienza...

Harry Potter no murió esa noche. Pero tampoco volvió a ser el mismo.

Dentro de él, una magia antigua despertaba. Una oscuridad sin colmillos, aún dormida... pero viva.

Y en lo más profundo del mundo mágico, las profecías se estremecieron.

Porque el niño que sobrevivió…

Ahora tenía la noche dentro de él.