La maga y el Caballero [ONE-SHOT]

Summary

Lee Bora vive una etapa crítica de aprendizaje, donde aún se esfuerza por comprender su don y encontrar su lugar entre los cazadores. Durante una misión de rutina en una puerta de rango B, Bora se encuentra junto a un grupo de colegas con un conocido y querido cazador: Issei Hyoudou, quien es carismático y siempre dispuesto a bromear, porta un arma singular: un hacha mágica que puede transformarse en espada y escudo según la necesidad en combate. Su reputación es impecable, y su actitud genera confianza entre todos los cazadores. Cuando la puerta se descontrola y emergen criaturas peligrosas, Issei defiende a Bora con valentía, transformando su hacha en espada y escudo, bloqueando un ataque mortal. En ese instante, Bora comprende que hay más en él que habilidad: hay corazón

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El que cuida los demás

La puerta de rango B se alzo frente al equipo con un aura algo inquietante, el suelo vibraba levemente, y un hedor a humedad pútrida inundada el aire, Lee Bora estaba envuelta en su vestido de maga negro con bordados góticos y sus gafas redondas, ajustó si bastón ofensivo, a su alrededor, los demás miembros del equipo se preparaban

- Recuerden, esta puesta ha dado signos de mutaciones acuáticas -advirtió Son Kihoon, líder del equipo- Manténganse alerta

A unos pasos de Lee Bora, un cazador se destacó, y no era otro que Hyoudou Issei, un inmigrante japonés, alto, sonrisa amplia y un aura amigable, portaba un arma que había nombrado como Hacha Grande, cubriendo el mango con runas, era conocido entre los cazadores, pues siempre bromeaba y tenía un don para levantar la moral del grupo

- Oye, ¿lista para la fiesta bajo el agua, Borita? -le guiño un ojo Issei con una sonrisa ligera-

- Ya te dije que no me digas así -ella rodó los ojos, aunque dejo escapar una sonrisa- Y solo si tú estas listo para no romper nada -respondió con toco seco, pero divertida-

Al atravesar el portal, una explosión de agua oscura estalló, criaturas que parecían ser una extraña mezcla entre águilas gigantes con parte inferior de serpiente y caracoles qué tenían varias púas de color morado emergieron, provocando que los cazadores se prepararán para el ataque

- ¡Protejan la retaguardia! -grito Bora mientras invocaba a tres Phantom Foxes, que emergieron en forma espectral y arrojaron flechas etéreas-

Issei golpeó el suelo con su hacha para después ver como se partió en dos, revelando una espada y un escudo adornado con runas, se abalanzo al frente, bloqueando el primer ataque de una águila que se lanzó contra Bora

- ¡Gracias! -exclamó ella mientras sus Foxes derribaban a la criatura-

- ¡No rompas nada! -le respondió en voz baja con una mirada cómplice, antes de lanzarse contra las bestias-

La misión avanzo entre golpes de espada, conjuros y ataques elementales por parte de los monstruos, en eso Bora detectó una magia leve al momento de ver como Issei usaba su arma ahora convertida en hacha para partir a la mitad a unas serpientes marinas

- Tú arma... -dijo Bora llamando la atención de Issei-

- Hacha, espada, escudo, ¿Qué necesitas para la ocasión? -con esto él con una sonrisa-

Una segunda oleada atacó con más fuerza, con más ferocidad que antes, a lo que Issei bloqueo el ataque qué iba hacia ellos con su escudo recién transformado

- ¡Bora, tus foxes, ahora! -grito haciendo fuerza para evitar retroceder-

Ella canalizó su magia, la invocación de zorros espectrales se combinó un poco con la magia que estaba emanando el arma de Issei y lanzaron un ataque conjunto, provocando que lograrán eliminar a la mayoría de bestias

- ¡Qué gran equipo por dios! -animo Issei mientras el grupo completaba la expulsión en tiempo récord- Un Equipo perfecto

Al momento de atravesar el portal de salida, ambos soltaron un respiro de alivio mezclado con cansancio

- Tú magia... fue impresionante -admitió Issei viendo a Bora-

- Las transformaciones de tu arma también -respondió Bora rindiéndose al elogió-

Se miraron entre sí, creando un momento algo incómodo y silencioso mientras la adrenalina aun corría por sus venas

- ¿Quieres que... practiquemos juntos? -propuso Issei en voz baja- Puedo enseñarte a incorporar magia en sincronía con tu invocación

- Esta bien -Bora respiro hondo- Pero será un secreto

- Trato de cazador -sonrió él y estrecho la mano con ella, sellando el pacto-

Las luces del corredor de entrada brillaron, ambos emergieron a la superficie con una chispa de entendimiento, mientras que el sol se filtraba por las ventanas del gremio.

Dos días después de las expedición, la noche cayó sobre Seúl con un manto suave, las calles aledañas al gremio de cazadores estaban tranquilas, solo interrumpidas por el zumbido de un dron patrullando el cielo, en una de las salas secundarias del edificio, oculta tras una puerta de acceso restringido, la tenue luz azulada de un círculo mágico parpadeaba sobre el suelo

Issei se encontraba en el centro, ajustando las correas del mango de su arma mientras silbaba una melodía animada, su arma descansaba a su lado, brillando con runas qué emitan una leve luz naranja cada vez que se acercaba su mano

- Llegas temprano -dijo una voz firme desde la entrada-

Lee Bora, siempre puntual y vestida con su tradicional uniforme oscuro, entro con pasos silenciosos, traía su bastón envuelto en tela negra y un par de grimorios flotando suavemente a su alrededor, tenía ojeras, mostrando o queriendo dar a entender que ella no había podido dormir mucho desde la misión

- Tú llegaste tarde -bromeó Issei- Te gané por veinte minutos

- No te des tanto crédito por eso -respondió ella de forma seria, aunque la comisura de sus labios se elevó un poco-

El silencio entre ellos fue cómodo, inusual para Bora, se único frente a él y entendió su mano derecho, de inmediato, uno de sus Phantom Foxes apareció flotando, con ojos violetas centelleantes

- Quiero probar un nuevo canalizador de aura. Si tu arma de verdad reacciona a la energía mágica -dijo ella acercando al zorro espectral a la hija del hacha-

Se vio como la runa del arma centelleó, llamando la atención de ellos dos

- Interesante, nunca espere que fuera a reaccionar así -dijo Issei un poco asombrado- Aunque no sé si soy yo, o si es que tienes un zorro particularmente, más mágico de lo normal

- No lo creo. Estos zorros están anclados a mi esencia magia

- Entonces es tu culpa si me explota algo en la cara -dijo Issei soltando Ian risita-

Lee Bora suspiro mientras rodaba los ojos, pasaron la primera hora sincronizando invocaciones con movimientos, Issei se movía con agilidad y naturalidad, convirtiendo su hacha en espada para lanzar ataques en abanico, y luego usar su escudo para absorber ráfagas mágicas qué Bora disparaba con precisión quirúrgica

- No eres tan torpe como pareces -comentó ella mientras analizaba su desempeño-

- Y tú no eres tan fría como pareces -contesto él- Aunque no me hagas decirlo dos veces, o lo vas a negar

Bora lo miro por unos segundos, entrecerrando los ojos, Issei sostuvo su mirada sin una pizca de vacilación, hasta que de pronto, se le ocurrió una idea, o más bien, le surgió una pregunta en su cabeza

- Por casualidad, ¿te molesta que la gente piense que eres distante? -pregunto de pronto Issei-

- No me molesta -pero había un toque de vacilación en su tono de voz- Solo... no soy tan buena hablando con los demás

La sala quedó en silencio por un momento, Issei frunció los labios al por aquella respuesta mientras colocaba su arma en su espalda

- Eso... sonó solitario

- Lo es -admitió ella sin pena-

- “Okey... esto se puso incómodo...” -pensó Issei mientras cruzaba los brazos, apoyándose contra una columna- ¿Por que elegiste este trabajo? -decidió preguntar algo más- La mayoría de los cazadores qué he llegado a conocer lo hacen por que quieren fama, dinero, poder, o las tres cosas

- Yo... -dudó un instante- Quería entender lo que soy. Lo que paso conmigo. La magia... apareció de la nada, y tenía sentido, así que decidí estudiar lo que me hace diferente

- Interesante -dijo Issei frotando su barbilla- Cazadora por curiosidad y para entender mejor el don que tienes, es la primera vez que escucho algo como eso

- ¿Y tú? -pregunto ella ahora en tono más bajo-

- Tenía talento -Issei se rasco la nuca- Entre pata ayudar a mi familia, pero... termine descubriendo que me gusta proteger a los demás, me gusta ver que el equipo llega vivo al final del día, que pueden volver con sus familias... Y bueno... también me gusta pelear un poco, no voy a mentirte -admitió sin pena-

Bora soltó una carcajada leve ante tal muestra de sinceridad, recordando la primera vez que lo conoció, siendo un chico animado y que le gustaba estar en el centro de la atención, pensó al principio que sería alguien presumido que le gustaba hacer alarde de sus habilidades y de su arma única en el mundo de cazadores

Pero conforme fue pasando el tiempo y conviviendo más con él, descubrió que era alguien bastante noble que buscaba cuidar a los demás, e incluso ayudando a los demás cazadores cuando tenían problemas, ya fuera con algo pequeño como mover algunos libros o documentos, hasta mover objetos que sacaban de las Puertas

- Eres demasiado simple

- Y tú complicada... que curioso es ver esa combinación en un equipo

Ambos se miraron, no había tensión ni incomodar, sino una tranquilidad que hasta se sentía cálida

- ¿Seguimos practicando? -pregunto ella-

- Hasta que tus Foxes se cansen. O hasta que tú sonrías de nuevo

Ella se giro rápidamente mientras cubría su boca con la mano, murmurando algo lo suficientemente alto para que él pudiera escucharlo

- Tonto -fue lo que dijo, ocultando la pequeña sonrisa que se le había formado en el rostro-

Sin duda era posible que se terminarán volviendo un buen dúo si seguían practicando juntos, incluso podrían llegar ascender rápidamente si se ayudaban mutuamente.

Al día siguiente, la sala de entrenamientos estaba más silenciosa que de costumbre, una lluvia tenue golpeaba el techo del edificio del gremio, desde la ventana lateral, la luz parpadeante de los rótulos de Seúl entraba en destellos azulado, Lee Bora estaba sentada en una esquina del salón, rodeada por tres círculos mágicos incompletos, su cabello estaba un poco desalineado mientras hojeaba un grimorio a toda velocidad

- ¿Segura que estas bien? -pregunto Issei desde el centro del salón, si arma apoyada contra la pared mientras observaba de forma seria a Bora-

- No lo entiendes -respondió ella sin levantar la mirada- Esta formula se basa en una frecuencia de invocación qué no encaja con ninguna de las que conozco, pero cuando sincronizamos el otro día, lo hizo, con tu arma, o tal vez fue contigo

- ¿Y como se supone que debo tomarme eso? ¿Bien o mal? -Issei se cruzó de brazos un poco confundido- “No entiendo nada de esto... aunque bueno, jamás he sido bueno con la magia” -pensó eso último-

- Es extraño... mis hechizo no reaccionan con nadie más de esa forma

- ¿No será quizás por que soy especial? -bromeó él meneando la cabeza-

Ella suspiro mientras se levantaba, miró a Issei con una mirada compleja, no sabiendo muy bien como sentirse ante lo que estaba ocurriendo

- O quizás, tu presencia esta alterando algo en mi canalización mágica

Issei se acerco con calma, no llevaba su armadura formal esta vez, solo una camisa oscura y pantalones de entrenamiento, Bora, por otro lado, siempre parecía lista para una batalla, incluso en esas sesiones privadas

- Vamos a probar otra vez -dijo ella preparándose-

- ¿Prometes medir tus ataques? La última vez casi me electrocuta uno de tus zorros. -se frotó el párpado izquierdo- Sin olvidar que también me cayó un rayo violeta, menos mal lo logre bloquear antes de que me llegara a dar

- No fue un rayo, fue una falla en el enlace etéreo de la invocación

- ¿Y cuando me quemaste la camiseta? ¿También fue otro fallo, Bora?

Ella apenas sonrió, solo un poco, la verdad es que no le disgustaba pasar tiempo con Issei, de alguna forma lograban encajar muy bien y hacia que pudiera relajarse un poco, aunque también ella le tocaba a veces poner a Issei en su lugar, pues era muy relajado algunas veces y eso casi hace que fuera lastimado de gravedad por ella

-Concéntrate. Esta ves, cuando aparezca el círculo, quiero que entres tú al canal

- ¿Acaso quieres que... toque tu hechizo mientras se forma?

- No tocarlo. Que lo acompañes

- ¿Eso no es peligroso?

- Mucho -admitió- Pero no es mortal, tranquilo... creo

Issei rasco la parte izquierda de su rostro antes de suspirar y agarra su arma, la mantuvo en forma de espada y escudo esta vez (solo por si las dudas) y se ubicó enfrente de ella, Bora alzo el bastón, trazando runas en el aire, la energía se condensó en una figura geométrica flotante, palpitante como un corazón

- Ahora

Issei dio un paso al frente con la guardia en alto, tocando el borde del hechizo con su escudo, lo que terminó haciendo que el círculo estallara, un vórtice de energía oscura y azulada los Phantom Foxes surgieron de inmediato, pero no eran iguales, tenían un brillo marino algo líquido y sus ojos tenían dos colores, uno violeta y el otro celeste, Bora pensó que había ocurrido un fallo y palideció

- ¡Esto no es lo que planeé! ¡Rompe el enlace!

- ¡No! Espera... míralos -respondió Issei con una expresión seria, pero poniéndose cerca de Bora de forma protectora-

Los Foxes no atacaron, se acercaron a ellos, uno se posó a su lado, otro se acerco a Issei y frotó su cabeza etérea contra su hombro, Bora aun jadeando, cayó de rodilla

- Eso... no tiene sentido. No pueden manifestarse así... no sin...

- ¿Sin qué?

- Sin una emoción fuerte que fortalezca el canal mágico

El silencio lleno la habitación

- ¿Estas diciendo que... estos zorros son producto de algo que sentimos?

- Que sentiste... -Bora miro a Issei- Lo que tu sientes... el querer proteger y cuidar a otros... fue una emoción tan fuerte que logro hacer que... los Foxes pudieran manifestarse de esta forma -desvío la mirada- O... tal vez fue una coincidencia

Issei no estaba muy bien como responder a esa declaración, por lo que al momento de ver como los zorros desaparecía, coloco sus armas en su espalda y se sentó al lado de Bora, a una distancia prudente

- Se podría decir que... ¿Conectamos? -dijo él sin mirarla- Me refiero a... esto

- Creo... que si -respondió Bora mientras levantan sus lentes y frotaba sus párpados-

El silencio volvió a reinar sobre la habitación mientras Issei y Bora se quedaban a cierta distancia, no había forma de poder hablar entre sí luego de lo que había ocurrido, por alguna razón, se sentían nerviosos,

- Sabes... nunca había conectado tan bien con alguien en combate -hablo Issei para romper el silencio que se estaba volviendo incómodo- Y no me refiero solo a pelear

- Yo... tampoco

El susurro salió de sus labios antes de que pudiera evitarlo, el aire se volvió denso

- No quería que esto pasara -dijo ella, bajando el tono de voz- Me esfuerzo tanto en mantener todo bajo control... y tú apareces, y haces que las cosas cambien, tu presencia altera mis hechizos, mis rutinas, hasta... mi forma de pensar

- ¿Y eso es algo malo? -Issei la miro alzando una ceja-

Bora giro la cabeza para encontrarse con la mirada de Issei, él cual abrió un poco más los ojos al ver como la chica mostraba una mirada de vulnerabilidad mezclada con timidez

- Sí... porque si me acostumbro a contar siempre con tu ayuda... ¿Qué pasara el día que no estés?

Issei trago saliva mientras su mirada se volvió más suave

- Entonces... supongo que tentó que quedarme cerca tuyo

Bora se quedo callada al oír esa respuesta, sintiendo como su corazón comenzaba a palpitar un poco más rápido y un leve calor se extendió por su rostro, por lo que se levantó, recogiendo su bastón

- Terminamos por hoy

- Claro -Issei no se movió, pero desvío la mirada-

Pero cuando se marchó, su voz resonó en la sala

- Gracias... por quedarte

- No agradezcas -sonrió en respuesta-

El reloj marcaba las 11:37 p. m. cuando Bora abrió la puerta del salón auxiliar de entrenamiento, las luces estaban tenues y el zumbido leve de los sistemas de aislamiento mágico resonaba en las paredes, allí él otra vez, Issei estaba dando vueltas a su hacha convertida en espada y escudo, ensayando movimientos lentos y frente a un espejo encantado que duplicaba su silueta

- ¿Llegaste temprano o simplemente no te fuiste nunca? -pregunto Bora, dejando su bastón sobre el banco cercano-

- Ambas -dijo Issei con un media sonrisa- Este lugar es más tranquilo que mi casa. Aquí no me piden lavar platos

Bora no respondió con palabras, pero se le marcó una leve sonrisa en las comisuras de los labios, era su forma de decir que entendía

Ambos comenzaron a prepararse sin necesidad de hablar demasiado, él realizaba movimientos básicos con su arma y, ella ajustaba el flujo etéreo de sus grimorios, los círculos de entrenamiento ya no eran necesarios, ahora simplemente compartían espacio, después de varios minutos de ejercicios en silencio, Bora hablo sin mirarlo

- Hoy, escuche que durante la misión de la división D... un cazador nuevo activo su habilidad dentro de un edificio sin barrera. Hizo que explotaran tres luces fluorescentes por accidente. Todo por presumir

- ¿Fue alguien de gremio White Tiger? -pregunto Issei mientras reía y dejaba su arma de lado para sentarse en el suelo-

-No. Uno Freelance, que se autodenomino “El Invocador Eléctrico”

- ¿Como lo sabes?

- Porque lo gritó un total de dos veces

Issei se acostó boca arriba sobre el suelo mientras respiraba un poco agitado, realmente entrenar con su arma forzaba qué su cuerpo tuviera que tener más fuerza y resistencia para aguantar todo su peso y poder.

- ¿Qué habrías hecho si hubieras ido con ese equipo?

- Le habría dicho que si repetía ese nombre en voz alta otra vez, lo maldeciría con hipo etéreo por tres día

- ¿Eso es real?

- Obvio que no -Bora se rio un poco- Pero funciona

Una pausa para luego escuchar como ambos se reían

- Tú pareces ser de esas personas que tienen el control sobre todo -dijo Issei sin tono adulador- Incluso sobre el caos

- Eso creo que es... una forma de sobrevivir -respondió ella, más seria esta vez- Cuando algo va mal, los demás miran a los que no se quiebran

Issei asintió en silencio, entendiendo ese pensamiento y sentimiento, cruzando los brazos detrás de su nuca

- A mi también me pasa. Todos piensan que porque sonrió, no me afecta nada. Que soy fuerte, confiable, y siempre listo para pelear... pero hay días en los que solo quiero apagar todo

- ¿Y por que no lo haces? -pregunto Bora con curiosidad-

- Porque si lo hago, ¿Quién se queda al frente? ¿Quien tomaría mi lugar? ¿Lo haría bien? -respondió su pregunta con otras-

Otra vez se formó un silencio entre ellos ambos se quedaron así unos segundos como si compartieran el mismo pensamiento sin necesidad de decirlo, Bora, aún sentada en el suelo con las piernas de lado, cambio el tema con suavidad

- ¿Por que un arma transformable?

- ¿Mi hacha?

- Sí. Es poco común, muchos cazadores prefieren especializarse

- La encontré en una puerta hace unos años, la probé y... bueno, no me mato en el intento. Eso fue una buena señal, ¿no crees?

- No es una historia muy épica

- ¿Y tú que esperabas? -bromeó él con una leve sonrisa-

- Esperaba algo como “La recibí de un cazador legendario tras vencerlo en combate”. O “Es un arma heredada de mi linaje secreto”

- Puffff -Issei soltó varias carcajadas mientras caía al suelo y se agarraba el estómago- ¡Creo que has visto demasiadas historias de fantasía Borita!

- Sigue riendo y haré que te caiga un rayo -al decir eso, vio como Issei se volvía a poner recto y dejaba de reír- Así me gusta

- Pues... no hay origen épico o algo como lo imaginas, solo un chico, una puerta y una hacha qué decidió no desintegrarme

Bros sacudió levemente la cabeza, pero algo en su gesto era genuinamente entretenido

- ¿Y tú? ¿Siempre fuiste maga?

- No. Como te dije, al principio pensé que mi afinidad mágica debía ser un error, y por temor me negué a usarla durante meses, hasta que... Un día, no tuve opción

- ¿Qué paso?

- Eso... es para otra noche -Ella lo miro un segundo y luego desvío la mirada-

Al ver que podría ser un tema delicado, decidió no insistir, durante un rato, solo se escuchaban los sonidos del sistema de ventilación y el vaivén sutil de una página que Bora hojeaba, finalmente, Issei volvió a hablar

- ¿Sabes? Me gusta esto

- ¿Qué cosa?

- Entrenar. Hablar. Sin tener que demostrar nada

Ella lo observó unos segundos, y luego volvió al grimorio

- Sí. Yo también

La noche había caído con un silencio denso sobre el gremio de cazadores, los pasillos, habitualmente llenos de actividad y voces, ahora estaban casi desiertos, apenas iluminados por las luces tenues y parpadeantes qué reflejaban sombras largas en las paredes

Issei y Bora terminaban su sesión de entrenamiento, y mientras ella recogía sus grimorios, una vibración sutil recorrió el suelo, tan leve que casi pasó desapercibida, casi por que Issei la logró notar, el aire pareció volverse más denso, y una presión extraña se manifestó en el ambiente, como si el tiempo mismo se doblara apenas un instante

Issei frunció el ceño y agarro su arma lentamente, observó la esquina opuesta de la sala donde, de repente, una luz azulada empezó a formarse en el aire, primero fue un parpadeo, un titilar casi etéreo, luego, lentamente, la luz se condensó en la forma familiar y ominosa de una puerta de rango desconocido, pequeña y oscura

Bora dio un paso atrás, su mirada fija en aquella puerta inesperada, sabía que las puertas no aparecían al azar, menos aún dentro de los límites seguros del gremio, esta anomalía rompía todas las reglas que había aprendido hasta ahora

Issei se acerco con cautela, su hacha en mano, ahora transformada en espada y escudo, preparado para cualquier eventualidad, no hizo falta que dijera palabra alguna, sus ojos se encontraron con los de Bora, una comunicación silenciosa cargada de alerta y tensión

El portal emitía un zumbido bajo, un susurro de energía pura que parecía absorber la luz de la sala, de el emanaba un frío que calaba hasta los huesos, sin previo aviso, una sombra surgió del portal, no era una criatura grande ni grotesca, sino algo pequeño, como un gato o perro, se trataba de una criatura híbrida, una amalgama oscura con rasgos acuáticos y sombras fluctuantes qué se movían con fluidez algo inquietante

Issei reaccionó rápido, alzando su escudo para bloquear el primer ataque de la criatura, la cual parecía más curiosa que hostil, pero la tensión no cedía, la presencia de la puerta había alterado la estabilidad del gremio

- Se supone que los monstruos... no salen de las puertas así de fácil -murmuró Bora nerviosa y tensa-

Conjuro un círculo mágico bajo sus pies, llamando a sus Phantom Foxes qué emergieron al instante, iluminando la penumbra con su brillo violeta, juntos, estudiaron a la criatura, tratando de entender que intenciones podía tener

La puerta comenzó a parpadear, como si respondía a la atención que le prestaban, no había tiempo que perder, sin dudarlo, Issei tomó la iniciativa, empujando a Bora hacia un lado mientras blandía su espada para enfrentar la amenaza, la criatura emitió un sonido agudo, un eco inquietante qué resonó en la sala

Los segundos se alargaban como horas mientras la batalla se libraba en ese espacio confinado, la puerta vibraba con más intensidad, amenazando con expandirse o traer más entidades, pero cuando vencieron a la criatura, la puerta desapareció y dejó caer unos recursos que podrían ser útiles

Pero estaban agotados, confundidos, no entendía como era posible que esto haya ocurrido, no tenía sentido que una puerta hubiera aparecido aquí y que se haya ido así como llego, esto debían comunicarlo al resto para instalar más seguridad y prepararse para posibles puertas que aparecieran mientras no estaban

La sala de entrenamiento estaba en silencio, salvo por el leve zumbido de los sistemas mágicos aun activos, disipando la energía residual del portal qué se había cerrado de la nada momentos antes, Issei se recostó contra la pared, agotado pero alerta, mientras Lee Bora permanecía en pie, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo

- Nunca pensé que una puerta pudiera aparecer dentro del gremio -murmuró Bora rompiendo el silencio- Eso no solo es peligroso, es una forma de romper un lugar que se supone era seguro...

Issei asintió, limpiando el sudor de su frente mientras bostezaba

- Algo está cambiando, las cosas no serán tan fáciles como antes. Y eso me preocupa

- ¿Qué crees que deberíamos hacer? Además de informar lo ocurrido -Bora levanto la vista, sus ojos buscando los de él-

- No sabría decirte la verdad... pero esa puerta me parecía inestable, menos controlada -Issei frunció el ceño mientras frotaba su barbilla- Llámame loco... pero me dio la sensación de que alguien o algo estuviera forzando su aparición aquí

- ¡¿QUE?! ¡¿ESO ES SIQUIERA POSIBLE?! -exclamó Bora asustada por esa suposición-

- No digo que esa sea la respuesta, es solo una opción, pues es imposible que nosotros sepamos si eso es real o... solo fue una coincidencia -comentó Issei tratando de calmar a Bora-

- ¡Pero no tiene sentido! ¡Las puertas no funcionan así!

Issei suspiro y camino hacia Bora, dándole un fuerte abrazando, haciendo que esta se callara y sintiera como el pánico era reemplazado por timidez y nerviosismo

- Q-Qué haces...

- Tranquila, ya paso, entiendo que estés confundida, créeme, yo también lo estoy. Pero perder la calma no cambiará nada -le murmuró mientras frotaba su espalda- Respira primero y trata de calmarte

Bora cerró los ojos mientras correspondía al abrazo y colocó su cabeza sobre el hombro del chico, estabilizando su respiración y pudiera sentir como el caos en su cabeza se iba desvaneciendo poco a poco, hasta estar más tranquila.

- ¿Mejor?

- Sí... gracias por esto, Issei

- No agradezcas, cualquiera lo habría hecho

Se separaron del abrazo y apartaron la mirada del otro, pero Bora lo miro de forma disimulada sin que Issei se diera cuenta y sonrió levemente mientras iba a recoger sus cosas para irse de la sala, hoy había tenido muchas emociones y necesitaba descansar un poco.

A la mañana siguiente, ni siquiera pudieron avisar sobre lo ocurrido la noche anterior, ya que fueron llamados para ir a una puerta de Rango-A, por lo que tuvieron que guardar la información que tenían y prepararse para ir a despejar aquella puerta, al momento de llegar y entrar, avanzaron un poco antes de que unos Chacales de Mazmorra los atacaran

Esto dejo a todos confundidos, pues aunque no era raro verlos en portales de alto rango, los chacales de mazmorra son monstruos de Rango-C, debido a lo débiles que eran, siendo ellos la presa de muchos otros monstruos, incluso si cazaban en manada, era imposible que pudieran derrotar a los monstruos más fuertes, en eso uno de los cazadores noto que uno de los chacales tenía una marca de correa, lo que mostraba que alguien los había estado manteniendo con vida para usarlos como perros de caza

Dicho y hecho, una vez descubrieron eso, los monstruos de alto rango aparecieron, siento Altos Orcos, los cuales tenían un aura que infundía miedo y temor a los demás cazadores, sin perder el tiempo se lanzaron contra los cazadores, iniciando una guerra la cual no estaba yendo demasiado bien para los cazadores

Issei se encargaba de proteger a los magos mientras Bora invocaba los nuevos Foxex qué había logrado conseguir gracias a Issei, logrando de esta forma, mantener el equilibrio en la pelea y aunque alguno fueron heridos casi de gravedad, lograron sobrevivir a duras penas, pero lo lograron

El problema era que, viendo que la puerta iba hacer más difícil de lo que esperaban, luego de una corta y rápida conversación, llegaron a la conclusión de que lo mejor era volver por donde vinieron, no iban arriesgar la vida de los demás por que sí, pero las cosas empezaron a ponerse peor cuando regresaron y se toparon con una barrera, dicho por Bora, una que parecía haber sido creada con un hechizo de nivel alto.

Bora intento deshacerla pero cuando estaba apuntó de hacerlo, una onda mágica los golpeó, provocando que entendieran al instante que estaban enfrente del Boss de la Mazmorra

Ella y otros dos magos intentaron romper la barrera, pero no lo lograron, los tres sintieron un fuerte daño por todo el rostro al punto que los obligó a escupir sangre mientras caían al suelo, sus ojos estaban irritados y con sangre cayendo de estos

- ¡¿Magia de maldición?!

- ¡Lee Bora! -exclamó Issei yendo hacia ella-

Pero la cosa no termino hay, pues cuando se dieron la vuelta, vieron que había un aproximado de 50 Orcos Altos detrás de ellos, quedándose congelados al saber que si peleaban ahora, muy posiblemente morirán

Issei frunció el ceño mientras tenía a Bora en brazos, su arma empezó a brillar un poco mientras pensaba en que hacer, hasta que uno de los Altos Orcos se acerco al líder del grupo y empezó a hablar en la lengua humana.

Parece que ese Alto Orco era una especie de marioneta qué estaba siendo utilizada para musicarse, el Alto Orco mencionó que se llamaba Kargalgan y de una forma algo primitiva, expreso que quería conocerlos, además de revelar que era un gran hechicero y que había sido él quien puso la barrera, la cual no se podía disipar por los humanos

Les dio dos opciones, seguirlo o morir hay mismo, y el líder del grupo de cazadores decidió seguirlo, para asombro de sus compañeros, pero entre ellos, había uno que no estaba muy feliz de lo ocurrió con Bora, y ese era Issei

- “Kargalgan, pagarás por haber lastimado a Bora” -pensó mientras cargaba a Bora-

- No... tienes que...

- No hables -la interrumpió Issei, dándole una sonrisa leve- Debes descansar... no hables ahora

Bora lo miro unos segundos y se acurrucó en su pecho mientras cerraba los ojos, sintiéndose en esos segundos, segura, incluso si morían hay, al menos lo haría al lado de la persona que estuvo a su lado y la logró entenderla

Los siguieron hasta llegar con aquel Kargalgan, durante el camino, vieron que había muchos altos Orcos viéndolos fijamente, tanto que podrían fácilmente destruir una ciudad entera o parte de una, al llegar enfrente del boss final, vieron que había cuatro guardias que no parecían ser nada débiles, lo que hacía que sus esperanzas de escapar fuera cayendo aún más, no creían que fueran a poder escapar

- ¿Ustedes... tenerme? -hablo Kargalgan con arrogancia- Humanos

Al momento de decir eso, libero una enorme cantidad de energía mágica, destruyendo casi por completo la esperanzas del grupo, sabían que no podían atacar por más que quisieran, terminarían muriendo antes de siquiera poder llegar hasta él, en incluso los guardianes podrían acabar con ellos fácilmente

Issei viendo la situación decidió que no podía dejar que ellos murieran, por lo que tendría que usar su carta secreta para poder salvarlos, miro a Bora y le susurro algo.

- ¿Puedes usar una magia de protección o barrera?

- Um... creo que si... pero sería una muy débil...

- Es suficiente... -Issei respiro hondo y la miró fijamente- Deja me encargo de esto

- ¿Eh...? -Bora fue sorprendida por un beso de parte de Issei en los labios- ¡¿Mmmm?!

Issei se separó rápido del beso y le paso a Bora a un compañero para que la cargará, saco su hacha convertida en espada y escudo para luego avanzar lentamente hacia adelante, llamando la atención de Kargalgan

- Humano... ¿Qué haces? -pregunto el gran hechicero orco confundido y con curiosidad-

- Kargalgan, ese era tú nombre, ¿no? -pregunto Issei con el rostro ensombrecido-

- ¿Um? -Kargalgan alzo una ceja-

- Te atreviste a lastimar a una persona muy importante para mí... -al momento de decir eso, Bora lo miro- Y fue... tú peor error -Issei alzo la mirada, dejando ver sus ojos, los cuales brillaban de un naranja intenso- Y pagarás por eso

Cuando dijo eso, un fuerte brillo emano de su cuerpo y armas, dejando ciego a todos los presentes, incluso al propio Kargalgan, hasta que de pronto, se empezó a escuchar una especie de cántico

Aquel que fue elegido por el sol

Será quien hará desaparecer las sombras de la inquietud y temor

Abrirá las alas para proteger a los demás

Su luz será la señal de la victoria

Quien traerá la luz y la justicia

El soldado que romperá las tinieblas con su escudo

E luminaria los cielos con su sola presencia

KNIGHT OF THE SUN

La temperatura del lugar comenzó a subir notablemente hasta que el brillo intenso se fue, dejando ver a un caballero de radiante armadura, con alas angelicales hechas de fuego junto a un escudo y látigo de fuego

Todos estaban en shock por lo que estaban viendo, jamás habían esperado qué Issei tuviera una habilidad como esa y encima los altos Orcos se veían algo nerviosos

- Pero como...

Issei con un movimiento de su látigo termino matando a dos de los guardianes de Kargalgan sin esfuerzo, pero bajo su armadura, Issei estaba haciendo una mueca

- “Mierda... aun me cuesta controlar este poder... y únicamente mi fuerza de voluntad es lo único que evita qué sea quemado vivo... pero debo darme prisa... Solo puedo usar esta armadura por 5 minutos” -pensó un poco tenso Issei mientras apretaba los dientes-

Dicho eso, se lanzó contra Kargalgan, quien utilizó Himno de protección para protegerse del ataque de Issei, pero cuando recibió el ataque, vio como la defensa empezó a derretirse enfrente suya, dejándolo atónito

Esto debió a que la armadura tenía la habilidad pasiva: Llamas Solares; las cuales eran capaces de derretir cualquier tipo de cosa, incluida la magia, Issei agarro a Kargalgan de la cabeza antes de elevarse por el aire y caer en picada con el en la parte izquierda de la sala, matando a varios altos Orcos al instante, el problema es que Issei termino escupiendo un poco de sangre

- “Lo sabia... la presión que ejerce la armadura aún es mucha para mi... pero no puedo detenerme ahora...” -pensó mientras se obligaba así mismo a tragar su propia sangre-

Miró como los guardianes que quedaban junto a los demás altos Orcos se lanzaban contra él, a lo que Issei hizo que sus alas se hicieran más grandes y expulsaran una ráfaga intensa de calor y viento que los mando a volar

Bora había lanzado una barrera débil para proteger a los demás, y aunque tenía ayuda de sus compañeros para mantenerla estable, seguía un poco asombrada al ver aquella armadura radiante que llevaba Issei, casi pareciendo un caballero del sol.

- ¡Basta! -rugió Kargalgan levantándose molesto- ¡NO TE DEJARÉ SEGUIR CON TU ARROGANCIA EN FRENTE DEL GRAN KARGALGAN!

Luego de gritar eso, utilizo el Himno del Sueño, Letargo, Ceguera, sin embargo, contra todo pronóstico, ninguno de esos efectos afecto a Issei, ya que este utilizo el escudo que tenía para protegerte, el cual activo su habilidad: Sol Abrazador; lo que hacía que cualquier efecto negativo que fuera dirigido hacia el portador terminaría siendo quemado hasta desaparecer por completo, pero el agarre de Issei se volvió más fuerte

- “Mierda... me quedan 3 minutos... tengo que darme prisa”

Issei voló hacia Kargalgan tratando de golpearlo con su látigo, pero este libero una ráfaga de viento mientras gritaba molesto, empezando a recitar el Himno de la Ira, Fortalecimiento, Gigantes, Incineración, viendo como Kargalgan crecía bastante hasta medir posiblemente unos 3 o 4 metros de altura

- ¡Voy a aplastarlos como insectos! -grito Kargalgan mientras lanzaba un golpe hacia Issei-

Este lo bloqueo con su escudo, pero el impacto terminó provocando qué escupiera otra vez sangre y sintiera como las piernas le temblaban un poco, pero logró ejercer fuerza para alejar el puño y utilizo su látigo para agarrar al gigante por el cuello y luego jalo con fuerza haciendo que cayera al suelo

- Mientras más grandes son... más fuerte será su caída -murmuró Issei un poco débil-

Escucho detrás suyo como los demás altos Orcos venían tras él, por lo que apretó dos veces el mango de su látigo, haciendo que este se transformará en una espada y lanzó un tajo al aire que lanzó una ráfaga de fuego que terminó quemándolos, no los mato al instante, pero las llamas eran tan fuertes que cuando se golpeaban entre sí para apagarlas, no podían

Issei por debajo del casco hizo una mueca de dolor, podía sentir como su brazo temblaba, casi como si el hueso quisiera romperse hay mismo, pero no podía caer aún, no mientras Kargalgan siquiera vivo, se acerco rápidamente a él y de una patada le dio media vuelta a todo su cuerpo, lo que terminó haciendo que Issei también sintiera parte del dolor

- Te voy a...

Issei no dejo que Kargalgan terminara de hablar ya que con su espada atravesó su cuello, para posteriormente ver como todo su cuerpo era envuelto en una poderosa llama que le produjo un dolor infinito a Kargalgan

Intento lanzar otro Himno, pero Issei saco su espada para clavársela debajo de la boca, y teniendo que ejercer una gran fuerza para evitar que pudiera abrirla, haciendo que solo se pudieran escuchar los gritos ahogados del gran hechicero orco, quien intentó quitarse de encima a Issei usando sus manos, solo para ver con horror como estas se desintegraban por el fuego

- “¡¿Como puedo yo, el Gran Kargalgan... perder contra un mísero humano?!” -pensó molesto el orco mientras su cuerpo era quemado hasta volverse ceniza-

Finalmente, Kargalgan se había ido para siempre, la mayoría de los altos Orcos habían muerto quemados y los pocos que habían sobrevivido, estaban tan lastimados qué ni siquiera podían levantarse, y vieron como la armadura de Issei desaparecía, dejando ver como la sangre caía de la comisura de sus labios y tenía unas leves quemaduras en la piel, Bora respiraba agitada mientras lo veía, y este giro la cabeza, encontrándose con su mirada

Luego de eso, todo se volvió negro para ambos, viendo como caían al suelo inconscientes, habían logrado salir vivos de la puerta y se llevaron las recompensas por haber vencido al jefe final, pero ninguno de sintió alegre por eso, tanto físicamente, como emocionalmente

Se llevaron las recompensas y se fueron de la puerta, llevando a los más afectados al hospital para recibir tratamiento, el problema fue que aunque curaron sus heridas habían caído en una especie de coma, en el caso de Issei fue por la exposición a un poder que aun su cuerpo no podía aguantar, mientras que en el caso de Lee Bora, termino cayendo en coma debido a un efecto secundario por la magia de maldición de Kargalgan

Llamaron a los familiares de ambos para darles la noticia y estos llegaron corriendo al hospital para ver como estaban sus hijos, que, si bien ya no tenían heridas graves, aun no se sabía cuando podrían despertar debido a lo ocurrido, así que solo podían esperar.

Una vez los familiares se calmaron un poco y lloraron lo necesito, el líder del grupo de cazadores le pregunto a los padres de Issei qué cuando estuvieran más calmados les harían una pregunta, solo una, ya que tenía curiosidad por ver si ellos sabían sobre la armadura qué portaba su hijo, este junto a los demás cazadores salieron de la sala no sin antes dar una reverencia en señal de respeto y agradecerle a Issei y Bora por haberlos salvado en aquella puerta

Pasado un tiempo, los padres de Issei y la familia de Bora salieron de la sala, viendo que los cazadores estaban hay esperándolos, diciendo que los iban a ayudar con cualquier cosa para pagar la deuda que tenían con sus hijos, ayuda que los familiares no rechazaron, pues algunos gastos del hospital eran muy altos y no se podían dar el lujo de pagarlos

En eso, el padre de Issei dijo que si aun tenían curiosidad por saber de donde había sacado esa armadura su hijo, claramente esto atrajo la atención de todos los presentes, y el señor Hyoudou dijo que lo mejor que podían hacer era hablarlo en otro lugar, más privado

Una vez se fueron del hospital y fueron al gremio, el señor Hyoudou empezó a contar el origen de aquella armadura solar.

Una ves él y su hijo entraron en una puerta por error mientras estaban entrenando en el bosque, y por lo visto se trataba de una de Rango-A por que los monstruos eran muy fuertes y eran unos que no había visto antes, con dificultad lograron llegar a la sala del jefe de la mazmorra, pero él fue derrotado fácilmente y casi muere

Fue en ese momento donde vio como el arma de su hijo empezó a brillar con fuerza y luego de un cántico apareció una armadura tan radiante como las llamas del sol, con la cual logró matar al jefe y a los demás monstruos, pero luego de 5 minutos la armadura desapareció, dejando a Issei gravemente herido e inconsciente

Entre los objetos que consiguió en esa puerta se encontraba uno llamado Orbe de la Verdad; el cual tenía la información de cualquier cosa en el universo, pero solo podía responder 3 preguntas, así que le dijo que le diera toda la información que tuviera sobre el arma de Issei y que era esa armadura

A lo que el Orbe le contesto qué esa arma llevaba por nombre Azote Solar, una arma antigua creada por un legendario herrero utilizando las mismas llamaradas que emitía un sol hace siglos atrás, el arma se vuelve más fuerte dependiendo de la fuerza de voluntad de su portador, y cuando esta llega a un punto máximo, activa la armadura solar, la cual contiene el poder suficiente para destruir un planeta entero, el problema es que Issei aun no está preparado para usar todo ese poder y por eso tiene un tiempo límite para poder usar esa armadura

Pues si quiere usar todo el poder de esa armadura, terminaría provocando que este muriera por las fuertes llamas que liberaba la armadura, siendo únicamente su gran fuerza de voluntad lo que lo mantiene a salvo de momento

El padre le preguntó si existía alguna forma para que su hijo pudiera usar todo el poder de la armadura son morir en el intento, a lo que el Orbe respondió que si, necesitaba conseguir la bendición de Dragón Anciano Krazfleiz, pero el problema era que se encontraba en una mazmorra de Rango-S, que dicha revelación hizo que el señor Hyoudou sintiera como el alma se le venía al suelo, sabiendo lo peligroso que era una puerta de ese rango

Estaba tan alterado que no podía pensar en otra pregunta y solamente guardo las cosas y se fue del lugar con su hijo, desde ese día se retiro del mundo de la caza para poder ayudar a su hijo a entrenar y buscar información de cada puerta que aparecía alrededor del mundo, pero jamás logro encontrar una puerta de Rango-S, y las pocas que logro encontrar, estaban con el aviso de que el país iba a lidiar con esa situación lo antes posible

Mientras el señor Hyoudou se encontraba hablando con los cazadores, la mente de Issei y Bora se encontraba en un plano existencia diferente a cualquiera que conocieran antes, estaban en un prado lleno de hierba y flores, estaban sentados en el suelo, pero separados por un espejo que impedía qué pudiera tocarse (el cual Issei trato de romper y no lo logro)

- Me pregunto cuando saldremos de aquí -murmuró Issei mirando el cielo celeste-

- Supongo que solo el tiempo lo dirá... es difícil saber cuanto tiempo hemos estado aquí dentro -Bora suspiro mientras se apoyaba en el espejo- Pero al menos... no me siento tan mal aquí

- ¿Enserió? ¿Y se podría saber por que? -pregunto Issei con curiosidad-

- Por que estas aquí conmigo -sonrió un poco mientras acariciaba su propio cabello- Tú presencia me relaja mucho

- He... lo mismo digo, si estuviera aquí solo, me habría vuelto loco

- Ya somos dos...

El tiempo en ese lugar no se sabían como transcurría, ¿días, semanas, meses o años? Era difícil de saber la respuesta, y lo único que podían hacer era hablar entre ellos, contando cosas de su vida, de su familia y de como era su vida antes de volverse cazadores, de como Issei descubrió la armadura y sobre lo que le contó su padre sobre esta

Fue en ese momento donde Issei descubrió que Bora decidió volverse cazadora para poder ayudar a su familia, la cual estaba pasando por malos momentos económicos y por eso tuvo que usar la magia que tenía

- Así que esa fue la razón del por que decidiste usarla

- Si... no tenía opción, no podía dejar que mi familia perdiera la casa donde yo crecí... -dijo en voz baja mientras miraba a otro lado-

Issei quería atravesar el espejo para poder abrazar y consolar de mejor manera a Bora, pero no podía y eso lo hacía sentirse peor, por lo que solo podía darles palabras de aliento, esperando que fuera suficiente, haciendo de esta forma se terminarán volviendo más cercano y queriendo salir de hay cuanto antes, no solo para poder estar con su familia, la cual debía estar muy preocupada por ellos, sino también para algo más

Y como si alguna deidad superior hubiera escuchado su petición, una noche mientras la luna se posicionó en el centro del cielo, tanto Issei como Bora despertaron al instante, exaltados y un poco confundidos, se miraron entre sí y luego la camilla donde se encontraban, se quitaron las cosas que tenían encima y se acercaron a la ventana, viendo la ciudad nocturna de Seúl, y en ese instante se escucho una fuerte bofetada qué hizo saltar a Issei, viendo como Bora se había golpeado a si misma

- No estoy soñando... no es un sueño... -miro a Issei con lágrimas en los ojos y lo abrazo con fuerza- ¡Volvimos! ¡Hemos vuelto!

Issei luego del shock inicial correspondió el abrazo y empezó a celebrar con ella, por fin habían regresado a su mundo original, por fin podrían volver a ver a sus familias, a sus compañeros y amigos, pero sobre todo, podían verse sin tener un espejo en medio que los separara

- Por cierto... ahora que hemos vuelto... voy a cumplir lo que te dije mientras estábamos en aquel... extraño lugar -dijo Bora mirando a Issei mientras colocaba sus manos sobre sus hombros-

- ¿De que a donde vaya, tú me seguirás? -pregunto Issei alzando una ceja- No lo se Bora... puede ser peligroso para ti y no quiero que te pase algo

- Siempre estas cuidando a los demás -acarició su rostro, mirándolo a los ojos- ¿Pero quien te cuidara a ti?

Al decir esa pregunta Issei se quedo callado y no supo que responder, él siempre estaba centrándose en proteger y cuidar a los demás, evitando que alguno muriera o llegara a ser herido de gravedad, pero aun así, recordó muchas veces donde los demás le preguntaban si estaba bien, si necesitaba ayuda con algo, a lo que Issei siempre respondía qué estaba bien, que no se preocuparan, y la verdad es que era cansado mentalmente hablando el tener siempre que estar cuidando a los demás, no solo de los monstruos, sino también de que hubiera discusiones entre compañeros o peleas entre ellos

- Bora... -esta lo silencio colocando su dedo sobre sus labios-

- Por mucho que quieras cuidar a los demás, alguien también debe cuidarte -frotó sus labios con delicadeza- Hacerte ver que no tienes que cargar todo tú solo

- Pero...

- Sin peros -Bora lo miro serio- A donde sea que vayas, yo iré contigo, alguien debe evitar que mueras mientras te haces el héroe

- ¡Oye! ¡No me hago el héroe! -replicó Issei indignado por la forma en como lo dijo-

Lee Bora soltó una risita mientras su mirada seria era reemplazada por una más suave, agarro el rostro de Issei con cuidado y se acercó a este lentamente.

Solo para ver como sus sombras creadas por el brillo de la luna se unían, para luego ver como la sombra de Issei abrazaba más fuerte la de Lee Bora, siendo la luna y las estrellas los únicos testigos de lo ocurrió en aquella habitación del hospital