El Prodigio De La Aurora. by MLInmortal at Inkitt
Customize readability
Aa

El Prodigio de la Aurora.

All Rights Reserved ©

Summary

El mundo que conocía siempre había sido gris. El mismo tren, las mismas personas, las mismas ausencias. Pero todo cambia cuando Kiara, una joven que vive entre silencios y rutinas vacías, tropieza con un objeto imposible: una joya de jade que parece respirar. Lo que parecía un simple hallazgo la arrastra a un universo oculto, donde el tiempo se pliega, las ciudades sueñan y el alma guarda más secretos que el pasado. En su búsqueda por entender lo que ocurre a su alrededor —y dentro de sí misma—, Kiara se enfrentará a verdades olvidadas, alianzas improbables y un destino que parecía escrito… pero que aún puede reescribirse. El Prodigio de la Aurora es una novela de fantasía contemporánea, emotiva e introspectiva, que entreteje lo mágico y lo cotidiano en una historia sobre despertar, cambio y libertad.

Status
Complete
Chapters
40
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El Gris del Presente

El parpadeo casi imperceptible de las luces fluorescentes en la oficina era el latido

constante del mundo de Alex, un ritmo monótono que parecía sincronizado con el tic-

tac impasible del reloj de pared y el zumbido distante de los servidores en la sala

contigua. A sus veintisiete años, su vida se había sedimentado en una capa de rutina

tan densa que a veces le costaba recordar la textura de la espontaneidad, como un

recuerdo lejano desdibujado por el tiempo y la repetición. Cada mañana, la misma

batalla silenciosa con el botón de repetición del despertador, una pequeña victoria

pírrica que solo posponía unos minutos más el inevitable inicio de otra jornada

idéntica. El café aguado de la máquina de la esquina, un brebaje caliente y amargo que

bebía a toda prisa mientras deslizaba el dedo por la pantalla de su móvil, hojeando

titulares de noticias que se desvanecían tan rápido como el vapor de la taza, dejándole

una sensación pegajosa en la boca y un regusto de insatisfacción.

“Otro día de gloria”, murmuraba para sí mismo frente al espejo del ascensor,

observando su propio reflejo pálido y ligeramente demacrado, la sombra de las ojeras

bajo sus ojos un testimonio silencioso de noches inquietas y sueños de mundos más

vibrantes, una ironía amarga que ya no le provocaba una punzada de dolor agudo, sino

una resignación cansada que se había instalado en sus huesos como la humedad

persistente en un día frío de invierno.

Luego, el trayecto en un autobús atestado, un crisol matutino de humanidad

somnolienta donde las miradas se perdían en la pantalla de un dispositivo electrónico

o en el vacío de la ventana empañada, cada pasajero absorto en su propia burbuja de

tedio matutino, desconectado del mundo exterior y de sus propios vecinos

momentáneos, el aire viciado con una mezcla de aliento matutino, perfume barato y el

leve olor metálico de los asientos desgastados, un aroma familiar que era tan parte de

su rutina como el pitido del despertador.

Trabajaba en el piso veintitrés de la Torre Zenith. Su compañero de cubículo, Mark, un

hombre corpulento con una risa estruendosa que resonaba por todo el departamento

como un trueno lejano y una afición inagotable por los deportes que monopolizaba

muchas de sus conversaciones, lo saludaba cada mañana con el mismo comentario

predecible, su voz resonando con una energía que Alex hacía mucho tiempo había

perdido:

“¡Alex, el gurú de los números! ¿Qué maravillas nos tienes hoy?”

Alex respondía con una sonrisa cansada que no alcanzaba sus ojos grises,

habitualmente velados por una sombra de aburrimiento y una melancolía silenciosa:

“Solo intentando darle sentido al caos, Mark.”

Durante el almuerzo en el comedor de la empresa, un espacio ruidoso y mal iluminado

lleno de mesas grises y el constante clatter de cubiertos contra platos de plástico,

Mark contaba con entusiasmo los detalles del partido de la noche anterior,

gesticulando con el tenedor lleno de una ensalada insípida que parecía haber perdido

toda vitalidad, sus palabras salpicadas de jerga deportiva que Alex apenas

comprendía.

“¿Viste ese gol de Ramírez? ¡Una maravilla! ¡Qué jugada, tío!”

Alex asentía, aunque su mente estaba divagando hacia el libro de fantasía de tapas

desgastadas que había estado leyendo la noche anterior hasta altas horas de la

madrugada, un mundo de magia ancestral y héroes valientes que ofrecía un contraste

tan vívido y atractivo con la aridez de su propia realidad.

“Sí, increíble”, decía, esperando pacientemente el momento para poder retirarse a su

solitaria mesa junto a la ventana, donde podía observar el pulso distante de la ciudad a

través del cristal sucio, imaginando vidas más emocionantes que la suya sin tener que

interactuar directamente con la suya, sintiéndose como un observador invisible en el

teatro de la vida.

Por las tardes, el regreso a su pequeño apartamento en las afueras era un descenso a

un espacio funcional pero carente de cualquier rastro de personalidad, un reflejo triste

de la falta de color que percibía en su propia existencia. Cenaba solo, a menudo

recalentando sobras insípidas o preparando algo rápido y sin sabor, el zumbido del

microondas llenando el silencio antes de ser reemplazado por las voces artificiales y

las risas enlatadas de la televisión, la luz azulada de la pantalla parpadeando como

única compañía, proyectando sombras danzantes en las paredes blancas y desnudas,

convirtiendo su hogar en una caja fría y desolada. Los fines de semana eran una

extensión del tedio semanal, salpicados ocasionalmente por una salida forzada con

amigos que compartían su misma sensación de estar a la deriva, atrapados en trabajos

que no amaban y persiguiendo sueños que parecían desvanecerse con cada año que

pasaba, como fotografías antiguas expuestas al sol, perdiendo nitidez y color hasta

convertirse en meros fantasmas del pasado. En una de esas salidas, en un bar oscuro y

ruidoso donde las conversaciones se ahogaban en el murmullo constante y el olor a

cerveza barata flotaba en el aire, su amigo Daniel le preguntó con una sinceridad

brutal, sus ojos ligeramente vidriosos por el alcohol y la frustración compartida:

“¿No sientes que estás perdiendo el tiempo, Alex? ¿No hay algo más que quieras hacer

con tu vida? ¿Algún sueño que quieras perseguir antes de que sea demasiado tarde?”

Alex bebió un largo sorbo de su cerveza, el amargor líquido reflejando su propio sabor

interior, antes de responder con una evasiva resignación que se había convertido en

una segunda naturaleza, una armadura contra la decepción:

“A veces lo pienso, Dani. Pero... no sé por dónde empezar. Supongo que así son las

cosas, ¿no? Uno se acostumbra.”

La conversación no fue más allá, ambos hombres perdidos en la misma niebla de

incertidumbre, resignados a una existencia mediocre que parecía extenderse ante ellos

como un camino sin fin.

En las quietas horas antes de dormirse, su mente vagaba por esos mundos

imaginarios, llenos de magia y héroes valientes. Al despertar, la dura realidad se

imponía con la fuerza de una bofetada fría. En una de sus visitas a la librería de

segunda mano, la dependienta le sonrió.

“¿Le gusta la fantasía?”

“Sí... a veces sueño con otra vida”, respondió Alex, casi en un susurro, sintiendo una

punzada de vergüenza por exponer su anhelo secreto a una extraña.

Ella asintió con una comprensión silenciosa, sus ojos detrás de las gafas de montura

gruesa transmitiendo una empatía inesperada:

“Todos lo hacemos.”

El martes transcurrió con su habitual monotonía exasperante. Al salir de la oficina,

Mark le dio una palmada en el hombro.

“¡Hasta mañana, campeón! A darle duro a esos números.”

“Hasta mañana”, respondió Alex, sin ninguna convicción en sus palabras.

En la parada del autobús, una anciana se quejó del retraso.

“Siempre igual”, murmuró, su voz áspera y llena de resignación.

Alex asintió en silencio, compartiendo su frustración tácita ante la inmutabilidad de su

existencia.

Cruzó la calle distraídamente, la mente todavía atrapada en las páginas del libro. No

escuchó el rugido del motor. No vio los faros. El chirrido de los neumáticos resonó.

“¡Cuidado!“, gritó alguien, una voz anónima perdida en el caos inminente.

Luego, solo hubo oscuridad.

Chapters
1. Capítulo 1: El Gris del Presente
Let MLInmortal know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
Die verschmähte Mate

Angela Dahmen: Nicht ganz logisch. Sie studiert Medizin und kennt sich mit der alten Kräuterkunde aus und schluckt trotzdem die Tabletten ohne zu wissen was drin ist.

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

ceawlin_57bwwa: Für alle die auf Herz Schmerz Geschichten stehen. Gebrochene Frau trifft Alpha der nur das Beste will, aber keine Ahnung hat wie man mit Jemand verletztem umgehen soll.

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Read Now
Ruthless Lord

franny_panchis: Su padre la separó de ella por que no soportaba verla ya que se parece a su madre.Su padre, un lord, le arregla un matrimonio con el mejor soldado del rey .

Read Now
Alpha Zach

Ma: Es increíble muy bien es rito

Read Now
Bloodlines

miacoveventry92: Sad that it ended I was enjoying being sucked into this story since the first chapter. Beautiful story and I really hope there's a part two someday but as is it's a great story beginning to end and no cliffhanger at all.

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Sandra Hosler: I like the character development. Aria, Declan, and Celeste are all solid characters. I’m curious what twist the author is about to make with the introduction of this new character, who recognizes Aria.

Read Now
Kaan - Jungfrau gesucht - Gefährtin gefunden

Ulrike Ulbrich: Ich finde die Geschichte fesselnd, gut geschrieben. Die Handlung ist klar und auch die Dramatischen Handlung sind nicht übertrieben in die Länge gezogen. In allen eine sehr erotische Geschichte die zum träumen einlädt und süchtig macht. Ich würde sie jedem empfehlen der was leichtes und erotisch fes...

Read Now