Renacer de Cenizas y Mareas.

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Summary

Tras morir en una batalla épica entre reinos mágicos, Elira, una poderosa invocadora de bestias ancestrales, reencarna inesperadamente en el cuerpo de Auren Lysvalen, una joven despreciada y humillada por su noble familia en la prestigiosa Casa Lysvalen, conocida por su sangre bendita y contratos con espíritus marinos. Auren era débil, tímida y considerada una vergüenza... hasta que Elira despierta en su cuerpo. Con los recuerdos de Auren y su experiencia como invocadora, Elira cambia radicalmente: sus ojos adquieren el fulgor del abismo, su presencia intimida, y un poder antiguo resuena en su alma. Desde ese día, todo cambia: la sumisa Auren ha muerto, y en su lugar se alza alguien que no teme reclamar su lugar, sellar contratos con hadas, domar bestias marinas y enfrentarse a aquellos que antes la pisotearon. En una academia de élite donde se forman los herederos de las casas más poderosas, Elira-Auren enfrentará intrigas, desafíos mágicos, antiguos secretos familiares y un misterioso joven con un pasado tan roto como el suyo. Entre contratos sellados con sangre, pactos con criaturas prohibidas y un romance que crece lentamente entre batallas, se forja una historia marcada por el renacimiento, la venganza y la redención.

Genre
Drama
Author
emyshchion
Status
Ongoing
Chapters
39
Rating
n/a
Age Rating
16+

📖 Capítulo 1 — La muerte de una invocadora


📖 Capítulo 1 — La muerte de una invocadora

El fuego devoraba el cielo.

Las criaturas selladas rugían en las sombras, invocadas una última vez por la mano temblorosa de una mujer de ojos dorados. Elira, la Gran Invocadora del Dominio del Este, se arrodillaba sobre las ruinas de un altar sagrado. Sus manos estaban cubiertas de sangre, pero sus labios aún murmuraban antiguos nombres. Nombres que nunca debieron volver a ser pronunciados.

—Nimue… protege este fragmento —susurró, depositando una esfera azulada sobre el pecho de una criatura marina moribunda.

Desde lo alto, un rayo negro descendió como una sentencia divina. La traición había sido perfecta. Elira cayó, su cuerpo marcado por cientos de contratos rotos al instante, su alma dispersándose en una espiral luminosa… hasta desaparecer.

Pero no fue destruida.


Años después.

En una mansión al borde del mar, una joven de cabello opaco y mirada vacía yacía inconsciente, su cuerpo magullado tras una caída por las escaleras. Nadie fue a socorrerla. Las criadas se alejaban murmurando que era un desperdicio de magia, una vergüenza.

La llamaban Auren Lysvalen, la hija olvidada de una de las casas nobles más antiguas del continente. Humillada, marginada, considerada inútil. Su espíritu había colapsado… hasta ese día.

Ese día, Elira abrió los ojos en su nuevo cuerpo.

El primer aliento fue una mezcla de sal y fuego. Su cuerpo era débil, pero su alma… no. Los recuerdos le golpearon: la infancia de Auren, los desprecios de su madre, las risas crueles de sus hermanos, su soledad perpetua. Y junto a eso, los ecos de una vida pasada: batallas, pactos, traiciones.

Una lágrima descendió por su mejilla. No por tristeza… sino por furia contenida.

—Así que… este es el nuevo escenario —murmuró. Su voz era más firme que antes—. Bien. Entonces... también este mundo temblará ante mí.

Se levantó. Cada movimiento crujía, pero sus ojos brillaban con un poder que no pertenecía a ese cuerpo. Frente al espejo agrietado, su reflejo comenzó a cambiar: su cabello oscuro se volvió plateado con destellos azules, y sus ojos adquirieron una tonalidad dual: uno marino, otro dorado.

El poder dormido en su alma empezó a despertar.

Ese día, Auren Lysvalen murió. Y Elira nació de nuevo.


¡Vamos allá!