Entre herederos

All Rights Reserved ©

Summary

En el Gran Comedor de Hogwarts, durante la ceremonia de selección de casas, los estudiantes se sorprendieron al ver que entre ellos se encontraban los herederos de las antiguas casas fundadoras: Draco Malfoy fue reconocido como el heredero de Slytherin, Cedric Diggory como el de Hufflepuff, y Luna Lovegood como la heredera de Ravenclaw. La tensión creció cuando el Sombrero Seleccionador, al colocarle sobre la cabeza de Harry Potter, exclamó con solemnidad: “¡El heredero de Gryffindor!”. 

Genre
Fantasy
Author
Amaiya34
Status
Complete
Chapters
48
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Los Herederos de Hogwarts

Los Herederos de Hogwarts

El cielo sobre el castillo de Hogwarts estaba cubierto por nubes grises, como si el mismísimo clima supiera que algo importante estaba por suceder. Dentro del Gran Comedor, decorado con velas flotantes y los estandartes de las cuatro casas, cientos de estudiantes esperaban con ansias el inicio de un nuevo curso escolar.

La ceremonia de selección siempre era un evento especial, pero ese año se sentía diferente. Algo en el aire vibraba con una magia antigua, poderosa, como si los muros del castillo reconocieran a quienes estaban por cruzar sus puertas.

Cuando la profesora McGonagall llamó al primer nombre de la lista, los murmullos comenzaron a recorrer el salón. Entre los alumnos de segundo año en adelante, algunos intercambiaban miradas inquietas. No era un año común. Ya se sabía —por rumores, por corazonadas— que algunos de los nuevos estudiantes no eran simples magos. Eran herederos.

En la mesa de Slytherin, Draco Malfoy se sentaba con una expresión arrogante y tranquila. Lucía más confiado que de costumbre, y no era para menos. Desde hacía semanas, su familia hablaba abiertamente de su linaje: Draco era descendiente directo de Salazar Slytherin. Heredero de la astucia, la ambición... y del oscuro legado que eso conllevaba.

A unos metros de distancia, en la mesa de Hufflepuff, Cedric Diggory se mantenía en silencio, su postura recta y orgullosa. Había aceptado su herencia con humildad. El nombre de Helga Hufflepuff corría por su sangre, y con ello, el deber de representar la lealtad, el trabajo duro y la justicia.

En la mesa de Ravenclaw, una joven de cabellos rubios y mirada soñadora observaba el techo encantado con una sonrisa serena. Luna Lovegood, aunque excéntrica para muchos, era más sabia de lo que aparentaba. Era la heredera de Rowena Ravenclaw, y con ello venía la carga del conocimiento y la verdad.

Pero el momento más impactante de la noche llegó cuando un nombre resonó con fuerza en todo el comedor:

—¡Harry Potter!

El salón entero quedó en silencio. Todos observaban al niño de cabello alborotado y cicatriz en forma de rayo mientras se acercaba con nerviosismo al taburete. El Sombrero Seleccionador fue colocado sobre su cabeza... y apenas rozó su cabello, el sombrero pareció estremecerse.

—¡Ah...! —susurró el sombrero, lo bastante alto como para que lo oyeran los profesores más cercanos—. Esto es inesperado... muy inesperado. ¡Tenemos un heredero más entre nosotros!

El silencio se volvió aún más tenso. El Sombrero se enderezó y, con una voz potente que resonó en todo el comedor, exclamó:

—¡El heredero de Godric Gryffindor ha regresado!

Un murmullo creció como una ola por toda la sala. Alumnos y profesores se giraban los unos hacia los otros, incrédulos. Harry estaba paralizado. No entendía lo que eso significaba, pero algo dentro de él sabía que su vida acababa de cambiar para siempre.

—¡GRYFFINDOR! —gritó finalmente el sombrero, antes de que McGonagall se lo retirara con manos temblorosas.

Harry caminó hacia su nueva mesa mientras los murmullos continuaban, sintiendo el peso de cientos de ojos sobre él. No solo era “el niño que vivió“. Ahora, también era el heredero de Gryffindor.

Y así, con cuatro herederos sentados en cada mesa, el destino de Hogwarts quedaba sellado. Una nueva era estaba por comenzar.