▶▹𝙼𝚒𝚎𝚗𝚝𝚛𝚊𝚜 𝚈𝚘 𝙼𝚎 𝙼𝚞𝚎𝚛𝚘◃◄ ℕ۰ғ

Summary

❝Hoy te dejo en libertad❞ Emma siempre creyó que lo conocía todo sobre Norman… hasta que él dejó de mirarla como antes. Entre planes de escape, demonios y traiciones silenciosas, el dolor más profundo no viene de la guerra, sino de ese amor que no se dijo a tiempo. ¿Qué ocurre cuando el corazón se convierte en un campo de batalla más? Historia de un solo capítulo 『Historia Originalmente Empezada el 15 de Septiembre del 2021』

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Unico

El escondite donde habían llegado Emma y sus hermanos estaba en silencio, excepto por los pasos ocasionales de algunos.

Emma paseaba por los pasillos con la mente perdida en un torbellino de pensamientos, pensamientos pesados.

Desde que tenía memoria, ella, Norman y Ray siempre habían sido inseparables desde pequeños.

Pero ahora el tiempo había pasado, las cosas cambiaron, ellos lo hicieron. Y ella sentía, no.. lo sabía, Norman ya no era el niño que ella conocía.

Sentía que solo lo conocía hasta la mitad.

Ahora ese niño había desaparecido a causa de los humanos que experimentaron con el, paso a ser ese joven serio y con rencor.

Desde que habían llegado las cosas se han complicado, pero había algo más que la inquietaba, mucho más que los planes para escapar y matar a los demonios: Norman y Bárbara.

En el poco tiempo que llevaban ahí, había notado que Norman sonreía ligeramente más cuando Bárbara hablaba, como sus ojos parecían iluminarse al compartir ideas con ella.

Bárbara era fuerte, determinada y tenía un ingenuo que parecía facinarlo.

Norman la miraba de una manera que Emma conocía muy bien: con una ternura que antes creía reservada solo para ella.

Ya no.

Emma nunca había sentido celos, pero está sensación amarga y pesada la tenía atrapada y ya no podía ignorarla.

Esa misma noche Ray la encontró sentada en la habitación que compartían con sus hermanos, con la mirada fija perdida en el piso.

—Emma, ¿Porque no estás cenando con los demas?

No tuvo respuestas, sin reclamar nada camino para sentarse en la cama de enfrente de ella. —¿Emma?—pregunto con preocupación.

Ella levantó la vista, sonriendo débilmente, pero sus ojos vidriosos expresaban lo que sentía realmente.

—Estoy bien Ray. Solo estoy cansada.

—No me engañas y lo sabes, te conozco muy bien—Solto un suspiro, sabía lo que estaba pasando.

Lo sabía porque, aunque Emma nunca lo había dicho en voz alta, su amor por Norman era obvio para quienes la conocían de verdad.

Emma bajo la mirada apenada, y sin poder evitar que lágrimas salgas de sus ojos verdes.

Temblorosa contesto—Siento que en el pasado lo que nos unía en el alma, ya no está. El ya no me mira como antes, Ray. Y no puedo odiar a Bárbara porque....porque ella es genial, más decidida que yo. ¿Como podría ganar con eso?

El pelinegro que no era precisamente experto en el consuelo, simplemente coloco una mano en su hombro.

—Tal vez no se trata de ganar, Emma. A veces las cosas no salen como queremos, pero eso no significa que no puedes seguir adelante. Norman te quiere, ese un hecho...

《Pero no me quiere como yo lo amo a el》

—Tal vez hablar con el te ayude—termino de decir.

A pesar de sus palabras, Ray también sentía impotencia. Sabía muy bien cuando significaba Norman para Emma; cuando el se fue en su recogida años atrás, vio lo deprimida que estaba. Pero también veía lo feliz que el peliblanco parecía estar con Bárbara.

Al día siguiente, ella decidida fue a buscar a Norman a su oficina, sin embargo al abrir la puerta, su corazón dió un vuelco.

Allí estaba el..con Bárbara. El se inclinaba hacia ella, ajustando su postura con suavidad, mientras discutían algo sobre una arma improvisada.

Bárbara hablaba tan segura y decidida con el, tan cercas..

Desde la puerta, Emma distinguía el sonrojo que abarcaba en la cara de Barbara y Norman... Norman sonreía de esa manera calida que ella había anhelado volver a ver durante tanto tiempo.

Cerro la puerta sin que la notarán y retrocedió, apoyándose contra la pared. Su pecho se apretaba, y por un momento sintio que el aire se volvía irrespirable.

¡Ah, que divertido!

Los tres estaban juntos en la habitación, pasando el rato después de reencontrarse de nuevo.

Norman y Emma se alegraban sentados en el piso jugando ajedrez, y Ray, bueno, el estaba sentado en la cama.

Toda tu familia es buena gente Emma.

Me alegrosonrie ligeramente agachando la cabezaRealmente no has cambiado, eres Normansonrie aún más, se sentía alegre de volvera tenerlo a su ladoAhora mismo estás vivo, justo aqui a mi lado.

Emocionada se acerca peligrosamente cerca hacia el¡Ah! ¡Ah! ¡Dormir va a ser un problema!--Toma y acerca el tablero de ajedrez¡Tengamos un juego más, Norman! ¡Y Ray puede ir a continuación!

El mencionado volteo¿Huh? ¡Limpia y vete a la cama!

Estas diciendo eso pero también quieres jugar, ¿No, Ray~?

《Esa noche fue realmente muy divertida. Olvidamos todas esas cosas aterradoras y los tiempos difíciles que atravesamos.

Esa noche dormimos los tres juntos. Me volví a sentir esa niña pequeña.》

—¿Porque duele tanto?—susurro para si misma, apretando los puños.

La pura verdad era que nunca había encontrado el valor para confesar lo que sentía por Norman.

Toda su vida vivió creyéndose que el amor que sentía por Norman era un amor entre hermanos, fue tan tonta por no darse cuenta antes, cuando Norman se fue, se dio cuenta de tantas cosas. Al igual que entendió porque Norman siempre fue así con ella, esa diferencia entre ella y sus demás hermanas.

En sus recuerdos pasados sabía el significado la mirada que le dedicaba a ella, una mirada de amor que en su tiempo no se dio cuenta.

Emma siempre había pensado que el momento llegaría cuando la paz estuviera a salvo. Pero ahora se preguntaba si realmente habría un momento para ellos, o si ella habría esperado demasiado.

Esa misma noche, se sentó sola en la habitación, cuando sus hermanos cenaban.

Miraba al techo recordando momentos de su infancia con Norman: los juegos en Grace Field, las sonrisas que compartían, los sueños que prometieron cumplir juntos.

Todo parecía tan simple entonces. Pero ahora... ahora toda era tan diferente.

Ray entro sin tocar, como solía hacerlo.

—¿Va a seguir evitando a Norman todo el tiempo? ¿Hablaste con el?—pregunto, apoyándose contra la pared con los brazos cruzados.

—No se de que hablas—murmuro Emma, aunque su voz la delataba.

Ray suspiro y se acerca, sentándose frente a ella.

—Sigues mirando a ambos de la misma forma, no comes cuando sabes que el va a estar ahí en el comedor, esta preocupado.

Te está consumiendo, Emma. Si no haces algo, te vas a lastimar más.

Bajo la mirada, dejando que sus lágrimas cayeran silenciosamente.

—¿Y si le digo lo que siento y lo arruinó todo? No quiero ser más carga para el. Lo que el quiere hacer es más importante.

—¿Y que pasa contigo? ¿Que pasa con lo que necesitas? A veces guardarte las cosas duele más que enfrentar la verdad.

Emma asintió lentamente, aunque la incertidumbre seguía pesando en su pecho.

Esa noche decidió que hablaría con Norman, sin importar el resultado, tenía que intentarlo de nuevo.

Al día siguiente, lo encontró en una de las salas estratégicas, revisando mapas y documentos con expresión sería, pero cuando Norman levanto la vista y la vio, su expresión se suavizó.

—Emma, ¿Todo bien?—pregunto con esa voz tranquila que siempre había encontrado reconfortante.

Ella trago saliva y asintio, aunque sus manos temblaban, junto fuerzas para hablar.

—Necesito hablar contigo, Norman. Es importante.

Norman dejo lo que estaba haciendo y se volvió completamente hacia ella, dándole toda su atención. Emma respiro hondo, preparándose para lo que vendría. Sin embargo, antes de que pudiera hablar, la puerta se abrió de golpe, y Barbara entró con una sonrisa triunfante.

—¡Jefe! Necesito que veas esto. Creo que encontré una manera de mejorar el plan—dijo ignorando la presencia de Emma.

Emma retrocedió un paso, sintiendo que sus esperanzas se desmoronan. Norman le lanzo una mirada breve, como pidiendo disculpas, antes de seguir a Bárbara.

Y allí se quedó ella, sola en la sala, con la mirada en el piso, apretando sus puños para no derrumbarse al piso, con el peso de sus sentimientos aplastándola.

Tal vez, pensó, algunos amores estaban destinados a quedarse en las sombras.

Pasos se escucharon hasta detenerse en el marco de la puerta, Emma no tenía que voltear para saber quién es, con solo escuchar sus pasos lo sabía.

Tratando de que su voz no sonara temblorosa ni quebrada, hablo:

—.. Estoy bien Ray.

Porque incluso en medio de la tristeza, Emma sabía que tenía una misión mas grande: salvar a sus hermanos.