Solamente Mía | Sasuke Uchiha | +18

Summary

Dónde el hermano menor del bastardo del clan Uchiha no tolera la idea de que su amada pudiera entregarse a otro hombre en su ausencia. Imaginar los labios de su amor pasado rozando los de cualquier otro era inaudito. Así que, se aseguraría de ser el primero, y más importante, el último. Advertencia: Esté contenido es explícito, se recomienda discreción. Es dirigido solo para el entretenimiento. Osea que van a cojer pues. Publicación: dom, 2 de jun 2024 (PARTE ÚNICA) Fanfic De Naruto Shippuden.

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Complete
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1
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5.0 1 review
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18+

Spin-Off

Narrador.

Sus caminos se separaron hace tres años, hace tres años había dejado atrás la posibilidad de una vida a su lado. Inevitablemente, a lo largo del tiempo, la recordaba. Las memorias de su lo que alguna vez fue la felicidad que ambos comprarían lo perseguirán hasta su lecho de muerte. Y sin importar cuanto tratará de olvidarla, siempre volvía al mismo punto.

Deseaba tanto tenerla consigo. Era egoísta, muy egoísta, aún así, la necesidad era insaciable. Solo hacia falta una petición, una oración que se escapará de sus labios en sus momentos de debilidad y la traerían a él como un juguete para un niño mimado.


Para ella las cosas eran más tranquilad. Cuando tenías una vida fuera de la arraigada y desgastante depresión de un propósito tan horripilante como la búsqueda de venganza, sueles ser más feliz.


Pero el recuerdo se mantenía en su memoria. Sus sonrisas vivían sin pagar alquiler, y ya había olvidado el sonido de su voz.


No podía evitarlo. Se sentía entristecida cada vez que lo recordaba.


-Estarás bien... -susurró, acariciando su hombro. -Kahori.


Despertó de su transe observando a Uzui delante de ella, quien le sonreía con calma. Tendría que hacer una misión de rutina. A Uzui se le hacía raro verla tan distraída, aún asi, no le tomo importancia.


-Sasuke... -exclamó su nombre con esa voz siniestra a la cual de había acostumbrado. -Estás distraído, necesitas encontrar un balance.


Guardó su katana en silencio, y giró su figura hacia Orochimaru, observándolo con esa mueca monótona que no cambiaba aún en la tormenta.


-Necesito algo, ¿Puedes conseguirlo?


-No sueles pedir mucho. Espero no actúes como un niño malcriado si no lo obtengo.


-Es una mujer.


La serpiente sonrío divertida ante la petición, parecía estar hablando en serio. No quiso divagar, sabía que cualquier comentario irritaria al Uchiha.


-¿Cualquiera?


-No, una en específico.


No pudo más, cayó en la tentación. Si antes estaba distraído, ahora la sensación se incrementaba al doble.


Una joven Kahori, en completa ignorancia de lo que sucedía con su otra mitad. Mantenía su mirada fija en su objetivo con su pergamino en manos, cubriendo su rostro con una máscara. Aún tratando de ocultar su identidad, era reconocida con facilidad por a aquel que la buscaba.


Uno, dos, tres días pasaron. No hubo señales de los resultados de su petición. A decir verdad, no iba a reclamarle a Orochimaru. Hasta cierto punto, se sentía aliviado de que no fuera así.


No podría vivir con eso en su conciencia. Se sentía cansado, más de lo usual, no lo demostraba, por obvias razones.


Abrió la puerta de su habitación con ambigüedad. Era un día cualquiera donde al fin podría descansar. Pero se detuvo un segundo sintiendo un intenso chakra en su interior. Chasqueo la lengua con fastidio temiendo que fuera otro intento de emboscada.


-Quien sea que seas, más vale que sea bueno o te asesinaré...


-¿Sasuke?


Su corazón se detuvo un momento escuchando la voz de una mujer al interior, hizo una posición de manos encendiendo las velas en la habitación, la cual se iluminó tenuemente permitiéndole ver una figura sobre su cama.


Atada de manos con una venda sobre los ojos, alzó la cabeza con confusión, y percibió su chakra, "mirando hacia él". Sasuke parpadeo un par de veces sin creerlo, y se acercó hasta ella mirándola fijamente.


-¿Sasu...? -susurró su nombre una vez más, esperanzada. Sintiendo sus manos sobre sus mejillas. Al principio no se mostró gustosa ante ese tacto, fue así hasta que el azabache retiró esa venda de sus ojos dejando verlo. Se sintió maravillado de ver su hermoso rostro, sus lindos labios más grandes y apetitosos eran todo lo que tenía su atención. Bueno, fue así hasta se encontró con la galaxia de profunda oscuridad que eran sus ojos. Kahori podía decir lo mismo, más en ella se postró un intenso rosado en sus mejillas al ver a Sasuke. Por los Dioses, se veía tan jodidamente atractivo. ¿Y qué se supone que traía puesto? No importaba, solo sabía que quería tener sus ojos clavados en su abdomen.


El Uchiha se relamio sus labios antes de besar los de su amada. Kahori, confundida al principio, correspondió torpemente tomando sus hombros con suavidad. Su beso era diferente, aunque había amor en él, lo sentía más... Apasionado. Hace tiempo sus besos abrían sido suaves, tiernos y torpes, dignos de pre adolescentes aprendiendo a amar. Más ahora se sentía distinto. Sasuke estaba desesperado por ella. Quería arrancarle cada prenda de ropa y aferrarse a su cuerpo como si fuera suyo. Memorizar su carne y no olvidarla jamás. Su amor fue evolucionando con el pasar del tiempo, y descubrió otro tipo de deseó, uno que lo dejaba sediento.


Su mano tomó con desprecio la cuerda que ataba sus muñecas, tirando suavemente de esta. Kahori jadeó sorprendida separándose del beso. Él abrió sus ojos mirándola con atención.


No lo creía.


Ella se levantó abrazándolo con suavidad, recostándose sobre su pecho. Y deseoso, correspondió, soltando un suspiro de alivio perdiéndose en el momento.


-Lamento haberte hecho venir de esta manera, dime qué esos bastardos no te tocaron, dímelo, bonita, prometo que los mataré si así fue -le aseguró esta vez reiterando con preocupación, acunando su rostro entre sus manos. Kahori, quien seguía atada, rompió las cuerdas con facilidad sorprendiendo a su amado. Más aún cuando se puso de pie tomando su rostro entre sus manos, besando sus labios una vez más.


-Bésame como hace un momento... -susurró emocionada y algo avergonzada. Sasuke tenía que inclinar su mirada un poco hacia abajo para verla bien. Y no iba a negar que eso le fascina. Fue incluso más su emoción al escuchar su petición.


Observó su apariencia una vez más, desde sus suaves curvas, hasta su lindo rostro con esos grandes y hermosos ojos negros... Dios, la deseaba. Su mano se aferró a su cintura atrayendolo hacia él, sus pelvis se juntaron y un jadea de satisfacción se le escapó al por fin tenerla entre sus brazos.


-Dímelo... Por favor -susurró con lentitud. Sus ojos se cerraron antes de verla con atención. Kahori agitada, no entendió al principio a lo que se refería, hasta que volvió en sí.


-No... No me hicieron nada. De hecho...


Abrió sus ojos mostrando esa expresión monótona tan característica suya.


-¿Si? -murmuró pidiéndole que continuará.


-Vas a creer que soy muy ingenua -susurró avergonzada, con la mirada en el suelo por unos segundos. Sasuke enarco una ceja con curiosidad. Sus manos tomaron su rostro con cuidado besando la comisura de sus labios.


-No, no lo haré.


-Me dijeron que estabas esperándome.


Sus ojos se abrieron un poco más por la sorpresa, era verdad, más no esperaba que viniera por su propia voluntad, tampoco esperana que la secuestraran, de hecho le molestó verla atada de pies y manos.


-Podía romper las cuerdas... Por eso dejé que me ataran cuando llegamos, pero me mantuvieron con los ojos vendados, no me dejaron ver el camino.


-Por regresar no te preocupes - susurró, tomando su cintura bajo sus manos, acercándola una vez más hacia él. Kahori no se negó, apoyando sus manos sobre su pecho mirándolo embelesada. No quería más que tenerlo cerca suyo después de tanto tiempo.


"Es tan lindo..." Pensó embobada, dejando un beso en el cuello del muchacho. Tomándolo por sorpresa.


-¿Y eso? -cuestionó con una sonrisa divertida.


-Es que te volviste muy alto...


-Enana -se burló tomando con una de sus manos la mejilla de Kahori, tirando de esta. -No recuerdo que antes te molestará lo alto que soy.


-Si, me encantas -aseguró cambiando sus palabras, quejándose un poco hasta que él soltó su mejilla. -Pero es molesto -lloriqueo fastidiada.


-No se ve muy molesto la forma en que te pegas a mi pecho y me besas el cuello -bromeó sarcásticamente, maldita sea, ella era muy linda cuando se quejaba tanto de cosas tan pequeñas. Era demasiado adorable. -Además, te encanta mirarme, así que deja de quejarte. Mira hacia arriba y bésame otra vez.


-Eres un llorón, quieres que lo haga todo yo.


Esa sonrisa juguetona suya casi lo mató. Era tan linda que podría volverlo loco. Maldita sea, se sentía bien en sus manos, su cuerpo apoyado en él, su piel suave. Quería hacer muchas cosas con ella, tan desesperadamente.


-Me conoces demasiado bien. Y es exactamente por eso que me gustas -. Él le devolvió la sonrisa, no queriendo que ella viera la lujuria en sus ojos. Finalmente, soltó su rostro y bajó las manos hasta su cintura.


Presionó su pecho contra sus senos, apreciando el olor de su cabello. Podrían ser flores, puede que durazno, si durazno.


-Me alegra que estés a salvó... Quería verte, tres años fueron suficiente... -murmuró dejando un beso sobre su cabello, antes de apoyar su frente sobre este. Kahori se quedó inmóvil escuchándolo con atención. -Aún así, los mataré por tratarte como un animal.


-Fue lindo. No te preocupes.


-¿Lindo? -cuestionó confundido.


-Era un chico, de cabello azul, y colmillos como un tierno tiburón -explicó Kahori con una sornisa enternecida. -Se supone que estaba finalizando una misión y me encontré con él... Bueno, él me encontró.


Sasuke la escuchaba con atención apreciando los detalles, quería saberlo todo. Kahori hablaba y hablaba, y mientras lo hacía, él la examinaba con detenimiento. Veía los lugares donde habían estado las cuerdas y se aseguraba que no estuviese herida.


-Y me dejó aquí... Me dijo que esperará. Cuando entraste me asusté, y estaba por romper las cuerdas cuando reconocí tu chakra.


Definitivamente se sentía culpable por eso, cerró los ojos un momento por el malestar, soltando un suspiro. No quería que fuera tratada de esa forma, no la veía solo como un medio para un fin. Ahora debió corregir ese error que le provocaba ansiedad y malestar.


Es curioso como se preocupa por lo que piensen de él las personas correctas.


Aún así, Kahori parecía tranquila. Cuando tenía la situación bajo control no le molestaba ser un 'títere', quería ver a Sasuke, y fuera o no una trampa saldría ganando.


No dudaba de sus habilidades, ni de sus deseos por ver al Uchiha.


Besó con con cuidado la mejilla de Sasuke, quien se inclinó hacia su toqué suspirando una vez más, sintiendo como se tranquilizaba un poco.


-Entonces... ¿Te pareció lindo? -murmuró en un susurró recordando las palabras que había utilizado.


-No empieces.


-¿Con qué? No estoy diciendo nada -susurró con inocencia, antes de atrapar sus labios en un beso.


Aún así, Kahori lo detuvo posando dos dedos sobre los labios de Sasuke, impidiendo el acercamiento. Bufó fingiendo molestia por su reacción. Ella lo veía divertida. Quería besarlo, pero eran besos distintos que no la dejaban pensar mucho si estaba ocupada con el deseo.


Estaba absolutamente cautivado

por ella. Ni siquiera le importaba si ella solo estaba jugando. Quería su cuerpo y la quería ahora.


Se inclinó hacia delante, su boca una vez más sobre la de ella sólo para que sus dos dedos presionaran contra sus labios. Sus ojos se posaron en esos dedos por un momento antes de hablar, su voz era un gruñido bajo y retumbante.


Los dedos de Sasuke acariciaron su mandíbula, su mejilla, su brazo, cada parte de ella mientras

susurraba esas palabras.


-Te quiero, no sólo físicamente, sino también emocionalmente. Quiero reconocer tus esperanzas y sueños, sobre todo...


La tomó entre sus brazos y su sonrisa se convirtió en una sonrisa malvada.


-Quiero hacerte mia, mi amor... ¿Me detendrías?


Podía sentir su corazón latir a mil por hora, su mano se deslizó por la mejilla de Uchiha hasta cubrir suavemente sus labios.


-No... No me llames así... -susurró

avergonzada, se sentía abrumada por toda esta atención después de tanto tiempo-. Harás que te quiera aún más.


Sus palabras lo hicieron sonreír una vez más, la mano libre de Sasuke ahora recorrió su sedoso cabello negro, reconociendo su largo y las lindas hondas que se mantenían aún con la maduración de su cuerpo. Era tan condenadamente hermosa que sabía que ya había perdido su corazón por ella. Y le encantaba oírla decirlo.


-No te preocupes, mi amor, quiero que me ames más. Quiero adorar cada centímetro de tu cuerpo. Cubrirte de besos tanto que te olvides de cualquier otra persona que se cruce en tu camino. Te olvidarás de todos los demás, menos de mi...


Kahori aprieta sus labios escuchando sus lindas palabras, ¿Caería ante los encantos de un hombre lindo con un buen repertorio de poemas? Le gustaría decir que era mejor que eso, pero parecía que no.


El Uchiha la sostiene con suavidad, quiere cerrar con broche de oro su declaración, pero necesita de las palabras de su amada para hacerlo. Más no fueron palabras lo que obtuvo, si no sus labios presionando de forma exquisita sobre los suyos.


Jadeó suavemente, sus besos se vuelven más intensos a medida que responde a él. Su voz bajó a un nivel más profundo y su expresión se volvió más seria.


-No quiero una noche barata de placer. Lo que tengo en mente es mucho más. Mucho, mucho más...


Tomando su cuerpo con suavidad la empuja hacia atrás, y Kahori entiende sentándose sobre la cama, pero no fue suficiente. Él la cargó acomodándola en el centro subiendo sobre ella, dejando su cuerpo flotando con el suyo.


-Te extrañe... -susurró hipnotizada.


-Te extrañé mucho más -admitió perdido en su mirada.


Sus manos recorrieron su figura por encima de sus ropas, tirando ligeramente de ellas. Alzó sus piernas quitándole esa falda, y observó los lindos tacones que traía puestos, y se replanteó la idea de quitárselos. Se veían muy lindos.


Se acomodó un momento juntando su pelvis a la suya. Kahori lo observó con atención, embriagada en él.


-No... No debería hacer esto, ¿Verdad? -susurró el Uchiha. Esa cuestión parecía ser más para sí mismo que para su amada. Kahori, confundida, sonrío enternecida.


-¿Qué cosa, Sasu?


-No quiero que... Pienses que solo significas ésto para mí -admitió palabras que serían dichas con pesar y seriedad, pero sus expresiones seguían mostrándose frías. Kahori reconoció eso.


-¿Qué pasa si quiero que lo hagas? -cuestionó, tomándolo por sorpresa.


EI Uchiha se queda en silencio ante sus palabras, su rostro enrojecido con un rubor casi infantil a medida que comienza a sonrojarse profundamente.


-¿Me estas utilizando? -preguntó Kahori con naturalidad, sabiendo que está era la duda que tomaba cabida en la mente de su amado.


Él se siente tan vulnerable ante ella que niega sin dudarlo. Kahori empieza a reconocer sus acciones y expresiones con las que tenía en el pasado. Pensó que se habían acabado y ahogados en el pasado, pero solamente parecía que las había ocultado.


-No estoy utilizándote... -declaró con seguridad inclinándose para abrazarla, recostándose sobre su pecho. Kahori acarició su cabello con cuidado, besó el mismo y, aunque había cambiado, seguía siendo su Sasu. Su rostro ya no cabía entre sus manos por completo, su espalda era más grande y cuerpo la cubría por completo, su cabello era más largo... Inclusive su voz era un poco más gruesa, pero reconocía su corazón. Reconocía lo sentimientos que volvió a avivar. -Eres la única luz que vive en mi cabeza entre la deprimente oscuridad que es mi vida.


Las manos de Kahori acariciaron el pecho desnudo que sobresale de las ropas de Sasuke, hasta que se deslizaron por su espalda. Al mismo tiempo, dejando tenues besos en sus mejillas, enternecida.


Sasuke suspiró mientras sus dedos recorrían la carne cicatrizada de su espalda. En respuesta, el Uchiha empujó su boca contra la de ella nuevamente, besándola fervorosa y con intensa pasión.


Podía sentir su erección tensándose dolorosamente en sus pantalones. Él gimió fuertemente, antes de

alejarse para mirarla. Su cuepo sobre la cama, su rostro sonrojado, sus ojos entrecerrados.. Era una vista hermosa, suficiente para hacer que su corazón diera un vuelco.


-Eres tan hermosa. No puedo

quitarte los ojos de encima... -susurró suavemente moviéndose para besar su cuello y pecho, abriendo sus ropas buscando más contacto piel con piel, hasta que lo consiguió.


Consiguió la intimidad de su desnudez, apreciando su cuerpo con su sharingan y memorizándolo. No importa su apellido, quien era o lo fuerte que fuera. Tendría que soltarla. Kahori no pertenecía a su mundo y no deseaba que lo fuera.


Pero la haría suya. No importaba que no era parte de su mundo, él se impregnaria en su piel y le daría tanto placer que ningún otro hombre podría saciarla.


El dolor era su cotidianidad y la sangre su manto. No dejaría que ella viviera una vida tan cruda a su lado por su capricho. Esa noche ya era un sueño para él, pero sabía lo egoísta que estaba siendo.


Avivando su amor, aún a sabiendas que tendrían que dejarse una vez más. Disfrutarían el tiempo que les quedará hasta que volvieran a verse. Lo disfrutarían de sobre manera.


Los gemidos se vuelven más largos y

audibles. No pudo evitar sentir una oleada de orgullo al sentir que se abrumaba con su toque.


Sasuke comienza a mover su mano

hacia sus partes más sensibles, deslizando su mano hasta rozar su intimidad por encima de la ropa interior, deshaciéndose de la misma.


-No quiero que te vayas... -declaró mirándola con atención. Kahori sonreía forzosamente, conteniendo suaves gemidos.


-Solo será un tiempo -susurró contra sus labios con esa dulce y embriagante voz, acariciando su mejilla. Kahori tenía muchas cualidades que quería perseguir, trataba de aguantar la tentación, pero ella lo hacía imposible, y parecía que a ella le divertía.


-¿Cómo esperas que lo toleré? -susurró. Su sonrisa se hizo

más amplia escuchando sus palabras.


Movió suavemente sus caderas, frotándose contra sus pliegues. Su respiración se atascó en su garganta y un gemido bajo salió de sus labios ante una sensación tan placentera.


-¿Y cómo podría alguna vez mantener mis manos alejadas de este cuerpo perfecto y hermoso...? -murmuró, atrayéndola para darle otro beso. Hundiéndose en su intimidad. Kahori aferró sus manos a sus hombros abrazándolo, gimiendo en silencio apretando los labios. -Estás tan apretada... -murmuró apretando su cintura, disfrutando de la sensación. No se movió en ninguna embestida, pero sus caderas se movían suavemente buscando saborear la sensación.


Kahori se sujetaba a su brazo apretando sus labios y frunciendo ligeramente el ceño. Sus mejillas estaban rojas, y la sensación, aunque placentera, le resultaría incomoda al principio. Más aún cuando el Uchiha se deslizó hasta el fondo sin tapujos.


-Eres un... -susurró apretando sus labios dejando caer su cabeza hacia atrás suspirando. No de placer, de frustración, él estaba disfrutando ésto, ella quería darle una patada por desesperado.


-Un idiota enamorado, te amo... -murmuró atontado con ella, abrazándola entre sus brazos, besando su mejilla y la comisura de sus labios.


Notaba como se ponía rígida bajo sus brazos y lo preocupó. Así que, bajó su mano por su abdomen deslizandola entre sus piernas.


Los dedos de Sasuke comenzaron a moverse lentamente, frotando y masajeando su clítoris en círculos. Se estremeció al sentir sus manos en su cabello, su aliento salió áspero y pesado en su garganta con cada

gemido.


Un sorpresivo gemido se escapó de sus labios flexionando sus piernas, dándole más espacio a su amado, buscando sus labios al tomar su rostro entre sus manos.


-También te amo... -gimió embelesada, había cambiado de opinión, no era un bruto... Solo un poco.


-¿Se siente mejor? -cuestionó. El ver el cambio de sus expresiones lo motivó a no detenerse. Sus caderas imitaron a sus dedos a la hora de proporcionarle placer, dando suaves embestidas.

Kahori asintió cubriendo sus labios, no queriendo hacer demasiado ruido. Sasuke la observaba completamente embelesado, quitándole la mano de la boca presionándola contra las sábanas.

-Mírame... No los contengas -susurró. Sus ojos permanecen fijos en los suyos. Kahori jadeó sujetando los hombros de Sasuke mirándolo con atención, apenada, soltando suaves gemidos.

-Esa es mi chica buena, no me digas que te avergüenza el deseo -mencionó mientras beso lentamente la punta de uno de sus senos, antes de envolverlo en sus labios.


-Dios... -Kahori cerró sus ojos sosteniendo a Sasuke por su cabello, tirando suavemente de él cuando empezó a marcar un chupetón. - Sasu... ¿Puedes...?


Escuchó su balbuceó, y se alejó un poco deteniéndose, dejando que Kahori respirara un poco.


-¿Te lastimé? -cuestionó.


-¿Puedes ir un poco más rápido? -preguntó con calma, aunque algo agitada. Era su primera en este tipo de acto, no era completamente ignorante del tema, pero sin dudas no sabía que se tenía que hacer o decir en cada momento.


Ante su petición, su cordura flaqueó. Su pequeño cuerpo se sentía tan vulnerable en sus brazos. Incluso ese toque de miedo en su voz, era adorable. Sasuke frunció el ceño. Él extendió la mano y la agarró por la barbilla, tirando de ella para que lo mirará a los ojos. Sus labios eran los más suaves. Podía sentir que su control se debilitaba y el impulso volvía a crecer dentro de él.


Se mantuvo sobre ella apoyando sus manos sobre la cama, examinándola aún embelesado, moviéndose en un balanceo más intenso, presionando hasta el fondo.


-Quería hacerte mia antes de que algún otro idiota se me adelantará.


Tomó su pierna con cuidado posicionandola debajo de la misma, alzandola hasta su hombro. Todo pensamiento racional había desaparecido de su mente, llena de pasión y necesidad.


Kahori se despojó de todos vergüenza, permitiendo que los sonidos obscenos salieran de sus labios, y parecía que entre más ruidos afuera más se incrementaba el placer.


-Eres mía, Kahori... Solo mía... -susurró en su oído sintiendo esa exquisita presión golpearlo con cada embestidas, hasta que no pudo más, desvaneciéndose en su interior, sujetando su cadera con fuerza asegurándose de dejar todo de su dentro suyo.


Un gruñido se escapo de sus labial aferrando sus manos a su cintura, sin detener sus embestidas en ningún momento. Se sentía tan desesperado por esta nueva experiencia, no podía dejar de desearla. Kahori estaba en el cielo, escuchaba el golpeteo de sus muslos uno contra otro, y la sobre estimulación solo la hacía temblar.


Siete minutos en el paraíso no parecían ser suficientes para ninguno de los dos. Realmente no estaban midiendo las consecuencias que podrían tener sus actos en ese momento.


Un suave jadeo se escapó de su amada, cerrando sus ojos sintiendo un escalofrío recorrerla. Definitivamente no era así como imaginaba su primera vez. Tampoco sabía si debía quejarse. No quería hacerlo. Se sentía tan bien.


Sus brazos se aferraron a Sasuke su afecto, y el Uchiha, algo agitado, se recostó contra la curva de su pecho, dejando un tierno beso en la suave piel.


-Sé que fui muy egoísta... Esperó puedas perdonarme.


Kahori, cansada, lo observaba con inocencia antes de sonreír enternecida, tomando el rostro de Sasuke alzando su rostro.


La palida piel de Uchiha estaba roja hasta su cuello, y sus mejillas eran como dos tomates encendidos. Su sharingan de desvanecio poco a poco de sus ojos, mirando con curiosidad a su amada.


-¿Me has escuchado decir que 'no'?


Parpadeó repetidas veces, y aún con sus mejillas entre sus manos, sonrió. Sonrió de una forma que trataba de ser coqueta, pero que el golpe de emociones convirtió en una tierna sonrisa.


-Eres maravillosa -susurró. Se acercó buscando sus labios, besándolos con dulzura.


La noche hace tiempo había caído. Kahori apoyó su ante brazo sobre sus ojos. Acarició la espalda de Sasuke con sus dedos. Él se abraza a ella con recelo, no queriendo alejarse.


-El día de mañana te llevaré de vuelta a tu aldea yo mismo -susurró contra su cuello. Más Kahori negó con la cabeza recostando su mejilla en su pecho.


-Quiero quedarme un poco más contigo... -añadió, mirándolo enamorada. Estaba enamorada sin dudas. Su corazón latía más rápido de lo que alguna vez pudo imaginar.


Sasuke lo meditó un momento, no quería ponerla en peligro, así que supo que tendría que tomar un día libre. Solo para ella.


No se sentía seguro con dejarla en su habitación por un par de horas de entrenamiento, temía regresar y ya no encontrarla ahí. Tampoco pretendía asustarla con lo que, en ocasiones, eran sus grotescos entrenamientos.


-Solo mañana, ¿De acuerdo?

-Muy bien.


Pero el tener a otra persona consigo requería más atención que un entrenamiento.


-Sasu...

-Dime... -susurró aún con los ojos cerrados, con una voz monótona.


-Quiero bañarme.


Abrió un ojo examinando la situación antes de cerrarlo, a decir verdad, él también quería. Había estado procastinando la idea con tal de no dejarla sola. Sabía que ya era de día, con el tiempo empezó a saber la hora solo por costumbre.


Hace tres horas ya habría desayunado, calentado y terminado el primero de sus entrenamientos rutinarios.


-¿Quieres ir a unas aguas termales? -preguntó con calma.


Kahori sonrío risueña abrazándolo.

-Si, por favor.


Pero ahora estaba con su novia y podría tomarse el primer día libre en tres años. Además, Orochimaru estaba demasiado enfermo y necesitado de su cuerpo como recipiente como para negarle algo.


-Hay una aldea cercana, cambiate.

-Esa ropa está sucia.


Se quedó pensando un poco.

-No importa.


-Blah, que cochino eres -se burló dando un golpecito en la nariz de Sasuke con su dedo.


-Te compraré ropa haya, no te preocupes -murmuró con calma. Besó su mejilla levantándose.


No pudieron evitar hacer un par de paradas, aún si tenían la prisa encima suyo. Kahori era quien más hablaba, Sasuke con el tiempo había conocido a la versión más fría de si mismo, por lo que aún tratándose de ella, tenía que acoplarse a su conversación.


En el fondo le avergonzaba, no quería aburrirla, mucho menos hacerla creer que menospreciaba su conversación, pero tal parecía que, aún con sus cortas palabras, seguía cautivandola.


-Eres muy lindo... -susurró acariciando su mejilla con suavidad. -Me gustaría tener tu sharingan para memorizar cada detalle de tu rostro.


El Uchiha se queda quieto por un momento, su rostro sonrojado por el cumplido, sus ojos abiertos y sorprendidos ante sus palabras. Después de un momento, se recompone y mira en otra dirección.


-Tch...


Lo cumplidos que de antaño hacían latir su corazón, volvieron a hacer efecto en él, y de sobre manera. Siempre había durado la forma en la que lo halagaba por simples pequeñeces.


-No tendrás que memorizarlo. Me aseguraré de que no me olvides tan fácilmente está vez -susurró sujetando sus caderas en sus manos, mirándola con seriedad. Kahori, en contraste con esto, sonrió enternecida abrazándolo del cuello.


-Muy lindo...


Sasuke dejo escapar un pequeño suspiro al sentir sus brazos rodeándole, se inclina hacia adelante, enterrando su rostro cara en la curva de su cuello. Su boca se mueve ligeramente sobre tu piel, depositando ligeras caricias con sus labios. Sus manos ascienden por su espalda antes de envolver a Kahori con sus brazos. A su vez, susurrando en tu oído con un tono casi ronco:

-Sólo para ti...

"Hay cosas que no cambian" . ensó. En el fondo, lo agradecia. Ver la felicidad de su amada aún en un mundo podrido lo reconfortaba. Más sabiendo que él provocaba esa felicidad.

Se acercaron al ya mencionado pueblo. Sentir como la suciedad se desprendía de sus cuerpos fue relajante, aún mejor fue hundirse en el agua caliente.


Kahori recostó su mejilla sobre el hombro de Sasuke, con él tomando sus caderas para sentarla en sus piernas.


-No nos molestarán...

-¿Estás seguro? -susurró adormilada.


-Fui muy claro con mi palabras -. Besó su frente con suavidad. Kahori sonrio levemente.


-¿Hiciste algo cruel?

-No.


Negó con la cabeza. No había usado la fuerza bruta si era a lo que se refería. Besó sus labios con suavidad, disfrutando cada minuto de tranquilidad.


-¿Qué hiciste?

-Le ofrecí dinero, no lo quiso, luego le enseñé su reflejo en mi katana y fue tan compresivo.... -explicó con calma.


Kahori sonrió tranquila acariciando sus mejillas con detenimiento, reconociendo el sarcasmo en su última frase. Sasuke la veía con atención.


-Eres muy lindo.

-¿Tú crees?

-Si...


Sasuke pensó un poco que decir. Sabía que era una persona atractiva físicamente, no era un misterio para nadie, pero lo tomaba de forma distinta cuando venía de Kahori.


-¿Cuánto me darías del 1 al 10? -preguntó con calma. Realmente no era una pregunta seria que alteraría su forma de pensar, pero trataba de ser un poco más conversador.


Kahori sonrio divertida. Era raro escuchar esa clase de preguntas viniendo de él. Eso no significaba que no tuviera una respuesta.


-¿Cómo un novio? -preguntó tratando de profundizar un posible tema de conflicto.

-Si, supongo que si -respondió con indiferencia.

-Nueve.


Bien, esa no era la respuesta qué esperaba, más con la calma con la que la había dicho.


-¿Por qué nueve? -murmuró con una gota de sudor cayendo por su frente. No pensó que fuera a afectarle tanto.


-¿Qué clase de novio secuestra a su novia? -cuestionó mirándolo mal. Kahori ya se había tardado en mencionar el tema.


-Uno que la ama mucho -explicó como si nada haciéndose el inocente.


-Uno que la ama mucho -repitió Kahori, tomando la nariz de Sasuke en sus dedos apretándola con fuerza. Él se quejó, tomando su muñeca.


-¿Eso por qué?

-Puede bajar a ocho.


-Si seguimos hablando entonces va a bajar a un jodido cero -argumentó tomando ahora la mejilla de Kahori, pellizcando la piel en esta. -Muy bien, sabelotodo, ¿Cuánto te das a ti misma como novia?


Kahori se quejó hasta que la soltó, acariciando su propia mejilla. Le gustaba ver sus mejillas sonrojadas en todo momento, aún sí era porque las había apretado demasiado.


-Cinco, tal vez -susurró adolorida.


Su confianza le provocó una sonrisa, era tan baja y al mismo tiempo actuaba tan audaz. Simplemente adorable.


-Lo juro, si alguna vez conozco

a alguien que te califique con un cinco, podría darle un diez perfecto en la escala de lesiones -exclamó. Abrazándola una vez más.


-Nunca creí que siguieras pensando en mi -admitió Kahori con su mejilla sobre su hombro. Tener un lugar en el corazón de Sasuke aún después de mucho tiempo le parecía irreal.


-¿Por qué lo dices? -preguntó con curiosidad. Esa declaración lo tomó por sorpresa. Era él quien debía decirle.


-Paso mucho tiempo, creí que ya encontrarías a alguien mas.


Sasuke puso los ojos en blanco ante su sugerencia, claramente divertido por tan disparatada idea. Vivía más enamorado de su entrenamiento que de otra mujer.


-¿Una novia? ¿Y como esperas que tenga una? Cómo salgo mucho... -declaró con diversión.


-Solo tienes que ser amable y ser muy lindo como ya eres -explicó Kahori con serenidad, y algo de ternura.


-Oh, lo haces parecer tan simple. Solo sé amable y listo, novia instantánea. Si tan solo fuera así de fácil.


Hizo una pausa para lanzarle una mirada escéptica. Kahori se sorprendió un poco, pero solo para reírse. Solo por verlo volver a su faceta a la defensiva, negando con la

cabeza.


-¿Y ahora por qué te ríes?

-No, no... No es por nada.


Soltó una risa antes de tratar de hablar inútilmente. Siempre se reía de payasada sin sentido que se le ocurrían en su cabeza.


-Lo siento -se disculpó entre

risas. Apoyó su frente contra el pecho de Sasuke para que no la viera-. Es que te ves tan enojado todo el tiempo.


Sasuke apretó los dientes, su molestia y frustración eran evidentes. A pesar de sus mejores esfuerzos por mantener su comportamiento distante, no pudo evitar sentir la timidez mientras Kahofi se reía de sus expresiones.


-¡No siempre estoy enojado! -espetó, su voz teñida de irritación

-Simplemente tengo una conducta seria.


Se cruzó de brazos, mirándola con el ceño fruncido. Kahori sostuvo su rostro entre sus manos, Sasuke la miró con "calma" definitivamente se veía enojado.


-Y mi apariencia de 'enojado' es sólo una parte de ser un Uchiha. No es mi culpa que mis genes me hagan parecer naturalmente como si quisiera asesinar a alguien.


No pudo más, una carcajada salió de sus labios escuchando tan buen argumento. Sasuke bufo fastidiado, por un momento se dió cuenta ya de lo ridículo que se había escuchado.


-¡Deja de reírte! -ordenó avergonzado.


Un clon de Sasuke se mantenía de brazos cruzados, con sus ojos cerrados golpeando el suelo con la punta de su pie vigilando la puerta. Solo escuchaba los gritos al interior, producto de las burlas de Kahori.


-Pobre Sasu... Nadie entiende sus caras de gato enojado -. Kahori sostuvo sus hombros, Sasuke solo bufó fastiado.


-Deben gustarte mucho los gatos entonces -susurró contra su mejilla, solo acariciando su piel con sus labios.


-Me gustan más los perros -respondió con inocencia.


-Maldita sea... -murmuró fastiado.


Sus risas cesaron cuando empezó a sentir que había muchas personas a su alrededor. No tenía intenciones de generar una disputa, mucho menos en un momento como ese.


-Hay mucho ajetreo ahí afuera -susurró Sasuke con curiosidad. No debió confiarse demasiado. Puede que no fuera un problema para él, pero no necesitaban ninjas persiguiendo su ubicación.


-Y muchas personas -coincidió Kahori.


Sasuke la observó con atención notando como sus pupilas se contraen mirando hacia la puerta, siente sus niveles de chakra aumentar y toma su cuerpo bajó sus mano cargándola como una princesa. Kahori no protesta, sujetándose de su cuello.


-Bien, el baño terminó, parece que no le agrado tanto ver su reflejo que hasta trajo refuerzos.


Secaron sus cuerpos tan rápido como pusieron buscando sus ropas nuevas para cambiarse. Kahori buscó señales del clon de Sasuke, este se ve sumado en el aire tan pronto él se puso los pantalones.


No podía pelear desnudo, podía, pero no debía.


-¿Y tu clon? Era tan lindo...


Al escuchar sus palabras, se acercó a ella con cautela.


-No me provoques, ni siquiera aguantas a un yo, vas a poder con dos -susurró contra su mejilla atrayendolo hacia si mismo, apretando la piel su cadera. Plantó un beso en su mejilla sujetando su mentón.


-Tú eres quien cayó como un bebé encima de mi -le recordó empuñando sus labios, mirándolo mal.


-¿Vas a culparme? Te sentías tan bien -murmuró en si oído empezando a calentarse. Kahori se avergonzó recordando que estaban en un lugar público, empujándolo suavemente cuando Sasuke puso su mano entre sus muslos, rozando la piel sensible.


Sasuke notó lo nerviosa que se ponía, entrecerrando sus ojos con diversión.


-¿Nunca... Te has tocado ahí? -cuetionó. Su brazo envolvió los hombros de Kahori impidiéndole alejarse. Ella se sonrojo, y miró en otra dirección.


Sasuke río besando su mejilla con paciencia, antes de caer en sus labios, murmurando en su beso:

-Eres tan linda.

-Me utilizas.

-No... No digas eso -respondió herido. Sintiendo la tenue desnudez de su cuerpo contra ella.

Había logrado ponerse los pantalones, y Kahori tenía su ropa interior junto con esa corta camiseta roja.


-¿Vas a responderme?

-Si, lo hago -murmuró apenada.

Sasuke sonrió complacido.


-¿En qué piensas? -susurró, besando su mejilla.


-¿Eso importa?

-A mi me importa, me importa si piensas en mi...


Kahori titubea, decirlo en voz alta era más difícil que pensarlo. Sus mejillas se sonrojaron mirando en una dirección diferente.


-Algunas veces.


Si antes se sentía bien, ahora se sentía aún mejor. La idea de que ella se había tocado y pensado en él, había representado cada pequeño lugar en su mente...


Dios, quería obligarla a hacerlo frente a él. La dulce chica en sus brazos era incluso mejor de lo que jamás había imaginado. Era suficiente para volverlo loco.


-¿Sólo algunas veces? Pero nunca has experimentado esto realmente, ¿Verdad? ¿Nunca un hombre te tocó o te besó ahí abajo?


Kahori negó confundido, y Sasuke besó su mejilla con dulzura. Procedió a posar sus manos en sus hombros no entendiendo muy bien a qué se debía esa observación.


-Nunca había estado de está forma con nadie... -susurró con calma recibiendo sus besos.


-Sé que nunca me engañarías -murmuró, mientras dirigía su atención a su cuello, dejando un rastro de besos por su mandíbula. -Preferiría cortarme el brazo antes de dejar que otro hombre te toque.


Kahori lo veía con inocencia, incrédula de la magnitud de posesión que sentía el Uchiha. Con todos los traumas que vivió de niño, aferrarse a su única gota de felicidad era todo lo que podía hacer. Se manifestaba en un sentimiento de posesividad preocupante.


Le dio un mordisco en el cuello, dejando una mancha roja. -Me pone celoso -susurró, su aliento

caliente contra su piel. Su mano se deslizó a la entrepierna de su amada, acariciandola sobre la tela.


-Sasuke, no podemos hacer nada aquí -declaró con calma sujetando sus hombros. El pelinegro se detuvo, despertando de su lujuria. Se alejó un poco plantando un beso en su frente.


-Entonces debemos apresurarnos -respondió con una sonrisita.


Después de vestirse, salen del lugar con cautela. Siendo ninja, no se les dificulta en lo absoluto, reincorporándose al camino. Kahori toma suavemente su mano en un gesto cariñoso, caminando junto a él. Sasuke la observa a su lado, con esa

expresión suave y un tanto fatigada sobre su rostro, todo por tener que regresar a esa lúgubre guarida.


Kahori entró primero que él a la habitación con calma. Ninguna fascinación por el lugar, lo hacía por Sasuke. Sasuke era lo que hacía el lugar cómodo.


El mencionado la observó delante de él, en la forma en que caminaba con su túnica ondeando detrás de ella, era todo un espectáculo. Sin embargo, Sasuke cerró los ojos cuando su mente comenzaba a pensar en pensamientos más inapropiados. Interiormente, maldijo por no tenerla para él por más tiempo, pero intentaría ignorar esos pensamientos, o al menos tratar de reprimirlos.


Se acercó a ella una vez estuvo al lado de la cama, su mano se abrió sobre su vientre atrayendola hacia su mismo. Kahori no dijo nada, mirándolo con curiosidad, girando hacia él.


Sasuke la observó con tranquilidad, ahuecando sus palmas sobre sus caderas. -¿Está bien si quiero hacerlo otra vez? -susurró.


-¿Por qué no lo estaría? -cuestionó con calma mirándolo con atención. Sasuke la observó buscando algún atisbo de broma, y solo se encontró a si mismo admirando su belleza.


La atrajo hacia él besando sus labios una vez, de forma suave y pausada, disfrutando la sencillez de sus sentidos empezando a corromperse por la lujuria.


Tomó con suavidad el cierre de la falda que había comprado para ella, dejando que cayera al suelo, apretando la piel con preferencia.


Kahori jadeó entre sus besos, pero aún así Sasuke no se detuvo. La recostó sobre las sábanas para poder completar su cometido.


-¿Qué vas a hacer? -cuestionó Kahori. Podía verlo quitar sus bragas dejándolas a un lado, más no subió a la cama con ella, se mantuvo sujetando sus muslos, apretando su piel y masajeando la misma. Se arrodilló a la orilla de la cama, alzando sus ojos hacia ella.


-¿Confías en mí?


-Si... -respondió en un susurro. Sasuke sonrío dándole una última mirada, antes de inclinar su rostro hacia su intimidad, besando el interior sus muslos primero, hasta que llegó a su centro. Sus dedos se movieron hacia abajo para separar suavemente sus pliegues, exponiendo su carne más sensible a su lengua, mientras se inclinaba.


Su lengua giró alrededor de su centro en círculos lentos deliberados, mientras la saboreaba. Sus manos acariciando su piel, su toque se hacía más intenso a medida que la complacía.


-Sasuk-e... -gimió un poco más alto. Sus piernas temblaron tratando de mantener la compostura-. Dioses...


Podía sentirla responder a su toque, su cuerpo tensándose y temblando. Él continuaba saboreándola, su propia necesidad volviéndose más urgente. Sus manos sujetaban sus caderas firmemente. Tomó sus muslos apoyándolos en sus hombros, de forma que su rostro quedará entre ellos.


-¿Ya no soy 'Sasu', bonita? -preguntó el moreno con una sonrisa en el rostro mientras volvía a besar el interior de los muslo. Kahori gimoteo en respuesta, estaba tan concentrada en su propio placer que no quiso responder. —Estás siendo bastante ruidosa... —murmuró. Su propia excitación crecía mientras la acercaba cada vez más al clímax.

Se contrajo acariciando el cabello de Sasuke. Se fundía bajo sus dedos, y era tan suave, tanto como el trató que tenía hacia ella. Las nuevas sensaciones la atontaban, y solo la hacían desear más. Podría volverse adicta a él fácilmente.

Un poco más, mi amor... —susurró Kahori. Su suave súplica lo hizo estremecerse.

—Mierda... —murmuró Sasuke, sintiendo como su erección se hacía presente en su entrepierna, molestando lo un poco.

Se alejó de ella bajando sus pantalones mirándola con atención. Kahori, agitada, lo observó incrédula.

—¿Puedo...?

Lo veía con fascinación, con esos grandes ojos de venado enamorado. Sasuke lo reconocía bien, le resultaban adorables. Kahori expresaba su amor de cualquier forma y eso le fascinaba. Incluso con una mirada sabía que era solamente él quien estaba en su mente.

Asintió con la cabeza, agitada, y eso fue todo lo que Sasuke necesito. Sus manos se deslizaron alrededor de su cintura para sostenerla firmemente contra él. Empezaba a sentirse mareado, ebrio de sus besos, de su cuerpo.

Colocó la mano derecha entre sus cuerpos y llevó dos dedos a su clítoris, comienza masajearla y aplicando más presión mientras se movía profundamente dentro de ella, buscando llevarla al límite.

Y lo consiguió. Las palabras eran balbuceos y las embestidas eran como movimientos irracionales que le provocaba primitivos gemidos.

En cada gemido y jadeo que salía de su garganta, podía sentir cómo se apretaba alrededor de él.

Definitivamente tuvieron la noche de su vida. No sirvió de mucho la ducha tomando en cuenta que al día siguiente tuvieron que imitarla una vez más.

Con Kahori bañándose dejando que la corriente del río la relajara, y Sasuke observándola sentando sobre su toalla, disfrutando de la vista.

"¿Qué hice para merecer ésto?". Cuestionó hacia los Dioses, el universo o el cielo.

Rara vez tenía un sentimiento de melancolía tan fuerte, extrañando días mejores, dónde no tendría que tener a su amada escondida a su lado, para que no la asociarán con criminales... No la asociaran con él.


Le había prometido que la llevaría a casa a primera hora, y lo estaba cumpliendo. Conocía el camino de memoria, no se permitía olvidarlo.


-Kahori, ¿Vamos?


Se levantó tomando la toalla de Kahori para acercarse a ella. Extendió sus brazos con esta en manos y Kahori se acercó a él como si de un abrazo se tratará.


-¿Tienes hambre? Puedo pedirle a Nomura que te haga algo con tomate -susurró, apoyando su mentón sobre el pecho de Sasuke.


-Suena bien-. Besó su frente antes de ayudarla a cubrir su desnudez.


Uzui en este momento estaba pensando en que dirección se había perdido Kahori para tardar tantas lunas en regresar. Y Orochimaru empezaba a arrepentirse de darle a Sasuke todo lo que quería.


Ahora mismo no la veía con ningún tipo de doble intensión, pero en cuestión de horas lo haría.


Podían ser... ¿4:00 P.M? Era una buena hora para que el Uchiha empezará a impacientarse. Kahori empezaba a sentir sueño. Sasuke no, no estaba cansado en lo absoluto.


-Tienes una fascinación por tomar mi muñeca -exclamó Kahori con gracia.


-Siento fascinación por ti, en general.


La miraba con intensidad, pero la comisura de su boca se inclinó ligeramente hacia arriba para mostrar que estaba bromeando... Aunque, en el fondo, había verdad en esas palabras.


-Y no intentes cambiar de tema.


¿El tema? Quería tomarla otra vez. La vista de ella en el río no se había apagado, estaba ahí, reposando esperando a que le prestará atención.


Sintió ese toque cálido, ese ligero indicio de resistencia en la muñeca de Kahori, y tomó una decisión. Sasuke la jaló hacia atrás y la abrazó, sujetándola contra su pecho mientras envolvía sus brazos alrededor de su cintura. Podía sentir su sangre bombeando por sus venas, ese agudo y lujurioso impulso de

tomarla ahí y ahora.


Su boca estaba presionada contra su cuello, susurrándole directamente al oído mientras su respiración se hacía más pesada. Su propio corazón se fatigaba por latir tanto.


-Tenemos mucho tiempo hasta

que lleguemos a tu aldea... -murmuró con deseo.


Definitivamente este era un lado nuevo que Kahori estaba conociendo de él, no le disgutaba, pero, ¿Todo el tiempo?


-¡Sasuke...! -gritó su nombre en un susurró empujando sus hombros, más él se negaba a alejarse, aferrándose a su piel. Su mano subió por su ropa atravesando por debajo hasta tomar uno de sus senos con su mano.


-Nunca traes sujetador, eres muy vulgar -la regaño con un tono juguetón besando la comisura de sus labios. -Aún así, me encantan tus senos.


-¿Cuáles? Estoy más plana que una mesa, deja de delirar y vámonos.


Sasuke la observó en shock un segundo antes de soltar un risita negando con la cabeza.


-Te amo, ¿Lo sabías? -susurró mirándola a los ojos, tomando sus caderas con fuerza bajó sus manos.


-Yo no, fastidioso.


-Si, si, miénteme. Te aprovechas de que eres a la que siempre le perdonó todo -declaró hundiendo su rostro en su cuello, lamiendo su piel hasta empezar a besarla. -Te ves hermosa.


-Lo que nos van a ver es que me estoy besuqueando con un vagabundo -argumentó frunciendo el ceño, tomando sus mejillas y tirando de estas como si fuera un infante. -Muévete.


Sus palabras lo hirieron más como un puñetazo. Lo comparó con un maldito vagabundo. Maldita sea, ella era demasiado linda para su propio bien, y por mucho que le dolieran sus palabras, no pudo evitar reírse cuando ella agarró sus mejillas como si fuera un niño pequeño.


-¿Y qué pasa si no me muevo?-. Se inclinó aún más para estar ahora contra su cuerpo. Podía sentir lo suave que era su piel, cálida y acogedora, y olía tan bien.


Se había enamorado demasiado de ella. Era un riesgo, una debilidad. Se había vuelto una distracción que tomaba demasiado de su tiempo...


Bueno, que más da.


Tenía bonita sonrisa, lo hacía reír, y era la única que amaba, podría sacrificar su ojo por ella de ser necesario. Si, suena una buena inversión de su tiempo.


-No podemos hacerlo en el bosque... -murmuró incómoda por que alguien pudiera verlos.


-Por favor... -susurró contra su mejilla, besando está repetidas veces. -Yo te sujetaré.


-¿Cómo? -murmuró confundida, abrumada por todo su afecto. No entendía como pretendía que lo hicieran.


-Así... -respondió con sus ojos cerrados y su lengua prendida su cuello. Tomó sus muslos con fuerza levantándola, fallando al primer intento, provocando un grito de sorpresa en Kahori y una risita burlona de su parte. Dejó un último chupeton en su cuello alzando la mirada hacia su amada. -Envuelve mi cuello con tus brazos, y ponte floja, no estires las piernas.


Al fin entendió, río nerviosa abrazándolo como se lo pidió y su risa aumentó cuando al fin Sasuke pudo cargarla en sus brazos, apoyando su peso contra el árbol. Sosteniendo firmemente sus muslos con sus palmas.


-Por eso me diste esta falda, eres un tipo muy vulgar... -murmuró Kahori entre sus besos, Sasuke no podía parar de besarla, simplemente no. Sentía una profunda tristeza en su pecho al saber que pronto volverían a ser desconocidos hasta próximo aviso. No podría visitarla, ni verla, y dudaba mucho que las chartas suplirían el lugar de sus labios.


-Si, lo admitó... -susurró. Deslizó su mano por su muslo hasta tomar su ropa interior y quitárselas de un tirón.


-Auch...


Jadeó haciendo una mueca al sentir como la tela rozó muy fuerte su piel.


-Lo siento, bonita -susurró, agachándose poco a poco. Kahori se confundió viendo como se arrodillaba, elevándola al punto que sus muslos descansaron sobre lo hombros de Sasuke.


-No tienes... No tienes por qué....

Suspiró sintiendo su aliento entre sus muslos, besando dulcemente sobre su piel hasta empezar a lamer poco a poco.

—Ésto no se trata de restablecer el clan —lo regañó. Acarició su cabello con suavidad.

—No, para eso tenemos mucho tiempo —le aseguró besando la piel en sus muslos hasta que ascendió poco a poco. Sus gemidos no se hicieron esperar, y Kahori buscó sujetarse de dónde fuera, cerrando los ojos.

El sonido de sus gemidos provocó una sonrisa en el rostro de Sasuke. Una sonrisa depredadora se dibujó en sus hermosos rasgos, y su agarre alrededor de su cintura se apretó, sus músculos temblaban con fuerza contenida. Sus ojos vagaron hacia esa forma perfecta presionada contra él. Sus curvas eran simplemente exquisitas.

Besó su clítoris como una firma personal en un trabajo bien hecho, después de haber fundido su lengua entre sus paredes para prepararla hacia lo que se avecinaba.


La acomodó con suavidad en sus brazos, y una facilidad admirable, bajando su pantalón. Se alineó con ella besando su frente. Kahori permaneció prendida a él, recostando su mentón sobre su hombro, suspirando y reaccionando ante los estímulos.

-Te deseó -susurró Sasuke en una voz baja y ronca, acercándose lentamente hacia ella. Habían estado lejos por un tiempo y ahora tenía sus ojos puestos en ella. Sobre lo que era suyo.

El Uchiha gimió contra el cuello de su amada. Después de dejarla adaptarse a la sensación, volvió balancear sus caderas, lento al principio. Levantó la cabeza de la curva de su cuello para susurrarle al oído.

Sasuke Uchiha.

-Eso es -susurré casi atontado, dejando escapar un pequeño jadeo mientras apretaba y sostenía sus muslos. -Quiero que me sientas por completo... A fondo...


Podría volverme adicto a ésto. Quería embestirla hasta que le temblaran las piernas y tuviera que sostenerse de mi, pero si lo hacia de nuevo recibiera un buen regaño.


Así mismo, no me privaba de llenarla con mi escencia. Sabía que estaba disfrutando esto, esos lindos espasmos cada que se viene en mi me vuelven loco.


Estoy recuperando el tiempo perdido.Mi miembro presiona hasta al fondo, y veo su mueca de placer. Sus ojos se entre cierran frunciendo ligeramente su ceño, tratando de detener los inevitables ruidos obscenos de sus gemidos.


Un suspiro de alivio sale de mis labios viniéndome en su interior, recargando mi frente en su hombro, dando unas últimas embestidas hasta que su cuerpo tiembla en mis brazos.


Nunca imaginé que se podría compartir tanto placer con otra persona. Desde la primera vez memorice sus puntos de placer, y lo que leí en libros se volvía realidad en mis manos.


-¿Quieres hacerlo otra vez? -murmuré tranquilo. Kahori me ve agitada.


-¡No!


Peleó posando su palma bajo mi mentón, empujándolo hacia arriba. Deje escapar una risa silenciosa, debo admitir que me siento un poco culpable.


-¿Qué tal cuando lleguemos? ¿Me aceptarías en la intimidad de tu habitación? -susurré en su oído tratando de provocarla.


Bese con cuidado la piel entre sus senos, una de ellos cambia a la perfección sobre mi palma, y entre más jugaba con ellos más de sonrojaba.


Me siento como un perfecto pervertido ahora mismo. Al no recibir una respuesta, observó a Kahori una vez más, viendo esa mueca de molestia en sus rostro.


-¿Y esa cara? -susurré preocupado.


Bien, hasta aquí había llegado. Mi castigo era su silencio, no siquiera me dejó ayudarla a vestirse apropiadamente, cubriendo su cuerpo con la túnica de mis ojos. Qué eso era un buen castigo, a decir verdad.


-Kahori... ¿Vas a hablarme? -susurré detrás de ella. Yo me acercaba dos pasos y ella se alejan cuatro, y no quería tomar su muñeca otra vez, tenía la mano pesada y el golpe en mi mejilla aún dolía.


Pensé en una solución rápido, el bosque empezaba a volverse sendero debajo de nuestros pies. Al menos, estaba recibiendo algo de mi merecido, era mejor que ser acribillado y odiado por ella.


Si es que no me odia ya.


-Kahori, ¿Me odias?


Sus pasos se detienen y me ve con atención, con una seriedad que me hace temblar. La he visto como cuatro veces enojada conmigo, está es la quinta.


-No me odies... -susurré abrazándola con suavidad.


-Maldito vulgar...


No correspondió a mi abrazo, yo solo apoye mi mano sobre su espalda.


-Dejamé defenderme de eso.


-Eres un adolecente de sangre caliente -declaró tratando de quitarme, aún así me mantuve rígido, haciéndole la tarea imposible.


-De eso no puedo defenderme, ¿Pero puedes culparme? -cuestioné inclinándome hacia su cuerpo. -Eres demasiado para mí...


Su cuerpo se tensó contra mi toque, más aún cuando mis labios besando su cuello con suavidad. Sentía la punta de mi nariz rosando lentamente su piel, dándome cosquillas.


-Te quiero -susurré contra su cuello, antes de abrazarla.


Sus manos volvieron a mi, aferrándose a mi espaldas. Y derepente, mi cuerpo se tenso escuchando un sollozó.


-Tambien te quiero...

-¿Kahori?


Me alejé un poco viendo su rostro con atención, alejó una de sus manos limpiando sus lágrimas.


-¿Qué pasa?

-No quiero que te vayas... -artículo entre su llanto.


Mi corazón se estrujó escuchandola, más aún cuando viendo que no había terminado. -Y sé que no puede pedirte que te quedes... Pero te voy a extrañar demasiado.


Mis ojos pican por momentos, y mi primer instinto es tomarla entre mis brazos con fuerza. Mi mano se desliza con suavidad por su espalda atrayéndola a mí.


-Voy a volver, Kahori... Te prometo que volveré... -susurré. Me siento abrumado por el conflicto que hace en mi mente de ser egoísta y quedarme junto a ella toda la vida.


No importaba cuánto tiempo tratará de apagar mi corazón, o fingir que las emociones no existian. Al final del día siempre vuelvo al mismo punto.


Al punto en el que tengo que concentrarme en un propósito aún más grande que yo. Y que eso significa dejar de lado a las personas que amo. El camino se hacia cada vez más corto, y eso era preocupante, no quería dejarla.


Admiré las puertas de Okkotsu. Nunca en mi vida imaginé que este lugar existiría en mi mundo, desde que lo vi por primera vez había añorado con regresar. Tenía tanta vida y todo parecía tan... Pacífico.


Me alegraba saber que Kahori tiene una vida tan tranquila como esta. Que si yo no estoy habrá personas que la protejan, o que ella misma podría protegerse sin problemas. No me necesitaba, pero aún así corría el riesgo de anhelar una vida a mi lado.


Me permití quedarme un poco. Disfrutar de la tranquilidad de la aldea. Conocí a la dichosa Nomura, y el sazón que necesitaba después de tanto tiempo.


Tomé a Kahori una vez más, sentía la suavidad de las sábanas y la diferencia es que ahora estaba con ella, en un lugar que adoraba y con una vida que soñábamos tener.


-Tú en serio estás disfrutando esto... -susurró agitada, pero con una tierna sonrisa en sus labios.


-El problema es... -. Sonreí con picardia y me incliné para susurrarle al oído. -No creo que me canse nunca de mirarte o tocarte.


Era cierto. Me negaba a creer que el tiempo se había acabado. Su peso estaba sobre mi, casi buscando detenerme de forma inconciente. No la culpo, quería que lo hiciera.

Me moví para colocarme más entre tus piernas, apoyando mi peso en mis manos en los espacios laterales de tu cabeza.

-Dime qué quieres. Haré cualquier cosa por ti -murmuré prendiendo mis labios a su cuello, buscando marcar una piel que no volvería a sentir en un buen tiempo. Con voz llena de afecto y ternura, mientras la miraba a los ojos con anhelo y deseo ardiente.

Unos momentos después, pude interceptar que era momento de irme. ¿Mi propósito, y la lucha que estoy teniendo me llevaría en algún lugar? ¿Ese lugar sería esta cama?

—Tengo que irme... —susurré.

—Lo sé... —respondió.

Nuestras voces salieron en susurros que solamente pudimos escuchar nosotros. Mis dedos dibujaban círculos en su espalda desnuda, asimilando que ahora era mi mujer.

Me vestí apropiadamente, y podía ver a Kahori observarme con atención con cada atención. Sentía mis mejilla ligeramente calientes por esto, su cuerpo estaba cubierto por la manta y esto no le impedía alimentar su imaginación.

Una vez listo, volteó a verla, alzando una ceja. Nunca pensé que Kahori sería este tipo de chica, al menos espero que en esa mente pervertida solamente esté yo.

—¿Disfrutas la vista? —pregunté abrieron mis brazos hacia ella, lo tomó como una invitación. Ya que su cuerpo desnudo golpeó el mío.

Me quedé quieto sintiendo como me tomaba con fuerza entre sus brazos, estático y sorprendido. Eso fue hasta que mi rostro se contrajo en una sonrisa enternecida.

"Tan linda". Correspondi a su toqué inclinándome hacia ella, recostando mi mejilla sobre su hombro.

—Tienes que cambiarte... —susurré.

—Voy.

Me senté en la cama observándola buscando ropa. Solo se colocó unas bragas junto con una vestido largo de tirantes floreado.

Se acercó a mi sentándose en mi regazo. Definitivamente se sentía muy bien tenerla junto a mi de esta forma. Coloqué mi mano en su cintura, mirándola profundamente.

—Mírate, toda dulce y mimosa... ¿Tienes mala conciencia por que no nos veremos en un tiempo? —pregunté sarcástico, pero con un ligero tono dulce y afectuoso en medio del sarcasmo. Mirándola fijamente y manteniéndola sobre mis piernas.

No tendríamos más contacto después de esta noche. La idea no me sentaba bien. Quería más que sólo una aventura de unos días. Una mujer tan hermosa necesitaba ser amada todo el tiempo.

—Eres una distracción constante -susurré mirándola atentamente. Hace 20 minutos que estaba listo, aún así, no se me permitía irme hasta que está princesa quitará sus muslos de mis piernas.

—¿Pero no es una distracción placentera? —susurró con coquetería capturando mis labios.

Mi ojos se cierran por momentos, a medida que tu beso se apodera de mis labios. Me permite profundizar el beso aún más, mis labios se movieron con fervor contra los suyos.

—Es una distracción maravillosa... —admití dándole un "corto beso".

Realmente no hay nada mágico en el ambiente, no es una día especial, tampoco hay fuegos artificiales, o algún tipo de celebración. Solo un silencio. Uno que en permite contemplar la galaxia en su mirada, y disfrutar de su cercanía.

Siempre a sido tan relajada, incluso ahora, parece que su calma no está rota. Aunque probablemente solo se presenta esta forma para no abatirme.

—Me encantaría tenerte en mi cama todas las noche —susurré besando su mejilla, antes de recostarme en su hombro. —Me tienes enganchado... No hay nada que quiera más que a ti.

Me aferraba a una vida que no era mia. Solo era un impostor egoísta. Sus manos tomaban mis mejillas, y sus labios besan mi frente con suavidad.

—Te acompañaré a la entrada de la aldea —declaró con tranquilidad, pero reconocía el pesar en su voz.

—Gracias —susurré con los ojos cerrando.

Narrador.

Se dijeron palabras muy dulces, que no se concretaban con acciones. La amaba demasiado, más su propósito implantado le impedía ver otra vida además de su venganza.

Kahori estaba cegada por el amor, se había propuesto olvidarlo, pero su cordura siempre titubeaba, y volvía a él. De sus ojos cayeron lágrimas. No de tristeza, si no de desesperación.

Quizo pedirle que se quedará, pero no sería correcto. Su voz se atoró en su garganta y no tuvo más remedio me dejarlo ir.

A las puertas de la aldea, en la oscuridad de la noche.

—Volveré —le aseguró sosteniendo su mejilla bajó su mano. Kahori no sonrío, no mostró entusiasmo. Solo asintió con suavidad, abrazándolo con afecto. No se aferró a él, sabía que se iría sin importar cuando lo tomará entre sus brazos.

—Cuídate mucho, por favor.

—Tranquila, he permanecido en pie, y ahora tengo una razón más para estarlo —susurró. Kahori se alejó un poco para percibir su rostro después de esas palabras.

—Te adoró —admitió con tristeza, sujetando sus mejillas. Se deja levar por las caricias. Desliza su mano por su cintura y la acerca, abrazándola.

—Yo te amo —susurró.

Odiaba ese sentimiento. Sus ojos lo observaron un poco antes de que se perdiera en la espesura de la noche. Un sentimiento de desesperación la invadió, aún así, dió un paso atrás, entrando a su aldea.

Todo esto era por su bien. Por el bien de ambos. Ahora él se sentía culpable. De no ser por su egoísmo, ahora mismo no tendría ese malestar en el pecho. Sus pasos se detuvieron un segundo.

"¿Ésto es lo que quiero?". Se cuestionó antes de cerrar sus ojos. No importaba lo que quería. Después de todo. Esta era la vida que había escogido.

Que habían escogido.

10000 palabras.