1. Maddie
Es la primera vez que llegó tarde, nunca me había pasado. Espero no llegar tan tarde pues mi primera clase a estas horas de la mañana, es química, pero como estamos haciendo experimentos y vamos al laboratorio, que no está lejos de las casas.
Salí de la casa corriendo lo más rápido que podía, todas las mañanas solía levantarme temprano, salía a correr, me duchaba y desayunaba, luego me iba a clase y llegaba a buena hora, pero la noche anterior me quedé hasta tarde, cosa que pocas veces me pasaba, y al acostarme tarde me ha costado levantarme.
Mientras iba corriendo, me choque con alguien, haciendo que retrocediera. Miré hacía arriba y vi a Matthew, el capitán del equipo del fútbol.
- Perdón, iba sin mirar. - me disculpe, pues era cierto, estaba corriendo sin mirar.
- Esta bien, yo tampoco miraba. - se disculpó y me dio una sonrisa.
Sin mucho que decir cada uno siguió su camino, se me hizo muy raro ver a Matthew llegando tarde, pues en él era raro que llegara tarde, aunque no me extrañaba tanto pues casi todas las noches había fiestas y mira que estábamos a miércoles.
Escuche como si alguien me llamará de fondo, pero seguí corriendo sin detenerme a mirar, pues llegaba algo tarde.
Entre al laboratorio y suspiré aliviada, al ver que la profesora aún no había llegado, fui a mi sitio y guardé las cosas en la taquilla q me dieron para esas clases, me puse la bata y las gafas y fui a mi sitio, nada más sentarme entro la profesora.
Mi compañero de mesa era Aiden, el capitán del equipo de baloncesto, nunca habíamos hablado mucho asique simplemente esperaba que él hiciese su parte y yo la mía. Agarre las dos mezclas que debíamos juntar para formar otra, cuyo color según la profesora debía ser anaranjado fuerte pero no podíamos echar más de tres gotas.
- Vamos Evelyn.., solo tienes que echar dos gotas y ya.. - dijo Dylan irritado, pues yo iba lentamente calculando la cantidad - ¿Acaso no sabes echar o qué?
Iba a contestarle, pero me desconcentro y él fue a echar y acabamos mezclando más rojo del q debíamos. Y como no, hubo una explosión.
Miré irritada a Dylan, que como yo, tenía la cara llena de polvo gris por el efecto de la explosión. La profesora se acerco a nosotros y nos regaño.
- Mira que dije claramente que había qu tener cuidado, están los dos castigados, vayan a lavarse y luego a detención -. dijo seriamente la profesora, era la primera vez que me habían castigado.
Tome mis cosas frustrada y me fui a lavar, cuando salí vi a Dylan caminar en dirección contraria a donde estaba detención.
- ¿Qué haces? Por ahí no se va a detención. - dije bastante irritada, pues me habían castigado por su culpa.
- ¿De verás piensas q voy a ir a detención?
- Pues deberías. - dije ún más irritada.
- ¿Desde cuando te importa lo que haga o lo que no? - me contestó con un tono burlón, cosa q me irritó más aún.
- No me importa tú vida, pero ya que me han castigado por tú culpa al menos podrías tener la cara de ir. - dije rodando los ojos y caminando hacia detención, ese chico me irritaba mucho.
Note como Aiden me agarró del brazo y me acorraló contra la pared. Se acerco a mi oído y me susurro de manera brusca.
Aiden era mucho más alto que yo, tenía el cabello color negro oscuro claro con flequillo, no teía ni una sola ondlación o rizo, lo quesi era el pelo despeinado que le hacía tan atractivo, su tono de piel era algo pálida y sus ojos de un azul cielo. En algún momento en clase le había visto llevar gafas. En su brazo izquierdo tenía un tatuaje en la parte interna baja, al lado de la muñeca, por sus brazos se le marcaban las venas, en este momentomás que nunca.
- Lo que yo haga o no haga con mi vida no es asunto tuyo, mocosa. Aparte fuiste tú quien echo los malditos líquidos. - me soltó bruscamente, antes de alejarse e irse.
La rabia me consumía por dentro, pero me calme y fui a detención, el profesor que se encargaba, el señor Harry era ya un señor que estaba a punto de jubilarse, pero allí seguía, se sorprendió al verme asique, me hizo prometer que no volvería y podría irme. El resto del día fue aburrido, clase y clase y nada interesante; después de lo que paso en el laboratorio no volví a ver a Aiden en todo el día, y en parte mejor para mi.
A la hora de comer, fui a la cafetería como todos los días, para encontrarme con mis amigas, me senté en la mesa y empezaron ha hablar un poco de lo que llavaban de día, yo las escuchaba atentamente, cada una ibamos a una facutad diferente aunque estviesemos en el mismo campus y resiencia.
- Hoy falto el de Literatura, asique tuvimos hora libre. - dijo Natalie. - ¿Y el vuestro?
- Pues yo tuve la recuperación de Física - dijo Nayara, la gemela de Natalie. - Ostras, llegó tarde al entrenamiento de las animadoras, nos vemos chicas.
Sin darnos tiempo a decir más, Nayara se fue corriendo, Charlotte, la capitana de las animadoras cada año seleccionaba solo a las que ella consentia "adecuadas" para animar, Natalie lo había intentado varias veces, pero según Charlotte, no era lo suficiente correcta para animar, ya que la faltaba "clase y elegancia". Charlotte era alta, rubia, con un buen físico y aparte, era la sobrina del director por lo que siempre conseguía lo que quería.
Me toque la muñeca, como lo hacía siempre que me tocaba mis pulseras, solía llevar siempre mis cinco pulseras, cada una de ellas era muy importante porque significaban cada acontecimiento importante en mi vida, pero esta vez solo llevaba cuatro.
- Mierda.., se me debió de caer al chocar contra Matthew.., o quizás se me cayó al vestirme corriendo - me lamenté.
- Lo siento chicas, debo irme, nos vemos - dicho aquello salí con prisa hacia el lugar con el que había chocado contra Matthew.
- ¿Dónde estará mi pulsera?
Comencé a buscar la pulsera sin obtener absolutamente nada, cuando me levante note a alguien detrás de mi. Al girarme vi a Matthew.
- ¿Buscas algo? - dijo sosteniendo mi pulsera con una sonrisa.
- Oh.., gracias Matthew, pensé que la había perdido. - dije devolviéndole la sonrisa y tomando la pulsera de entre sus manos. Una vez q la tuve en la mano, no dude ni un segundo y me la puse.
- Traté de llamarte esta mañana, pero te fuiste corriendo, parecía que tenías prisas. - dijo aún con aquella sonrisa, me fije en q cuando sonreía le salían unos hoyuelos q contrastaban con su pelo rojizo oscuro.
- Si que tenía un poco de prisa, iba a llegar tarde. - dije soltando una ligera risa incómoda.
- ¿Vendrás al partido de esta noche? - dijo cambiando de tema al notar mi ligera risa incómoda.
- Uhm, no creo, nunca he ido a muchos partidos. - dije desviando la mirada hacia otro lado, pues era cierto, aquellos partidos me solían aburrir y terminaba perdida desde el minuto uno.
- ¿Y si vienes por primera vez? - dijo de manera alegre. - Quizás te guste.
- Muy amable de tú parte Matthew, pero, no sé yo - dije no muy convencida.
- Está bien, no te obligó pero si cambias de opinión, llámame, ¿tienes mi número?
Me dijo de manera tranquila, como si estuviera intentando ligar conmigo como si nada.
Negué con la cabeza, pues nunca sentí la necesidad de tener su número. Una vez que tuve su número, él se despidió de mi y yo de él.
Esa misma tarde, estaba en la casa, haciendo un trabajo en el salón.
- Pero a mi que me importa la vida de este señor.. - dije para mi misma, quejándome, pues el trabajo constaba de un señor de hace años. Cosa a la cuál no veía q aportaba ese señor en mi vida ahora mismo. Estaba estudiando Bellas Artes y es cierto que en ello incluyen historia y etc, pero realmente no me servía de nada.
- ¡Maddieeee! - Entró gritando Natalie, bastante alegre.
- ¿Q pasa Naty? - dije con tranquilidad, pues seguro que me iba a decir algo de chicos, como la mayoría de veces que venía hacia a mi corriendo con tanta ilusión.
- ¡He conseguido entradas para el partido de fútbol de hoy! - dijo bastante alegre - Quiero q vengas.
- Ya claro, ¿y quién te ha invitado si se puede saber?
- Trevor - me dijo más ilusionada q antes - me dio dos entradas, una para mi y otra para quién yo quiera, y quiero q vengas tú.
- ¿Y que hay de Naya?
- Ella tiene entrada gratis, Charlotte la ha cogido, ¿no has leído el grupo?
- He estado haciendo un trabajo sobre un señor hasta ahora, asique se podría decir que no.
- Pues ve dejando a ese señor para otro momento que hoy toca noche de partido y fiesta.
Dijo alegremente, yo no solía ir a partidos.
- Naty, ya sabes que me aburren y me pierdo desde que empiezan - suspiré, pues no me hacía mucha ilusión ir. - Además, seguro que terminó animando al equipo contrario.
Natalie comenzó a reír cuando dije eso, me quito el ordenador, lo dejo en la mesa y se sentó a mi lado. Mientras se reía la lancé un cojín del sofá, lo que hizo que se riera aún más.
- Vamos, Maddie, dale una oportunidad al fútbol, habrá muchos tíos buenorros. - dijo divertida, haciendo que yo sonría. - ¡Y luego del partido hay fiesta! No es necesario que pases toda la noche en la fiesta, con acompañarme un rato será suficiente, incluso te daré dinero para un taxi.
- ¿No pararas hasta que acepte, verdad? - dije con un tono divertido y con una sonrisa.
- Correcto - dijo Naty sonriendo y dándome un leve codazo divertido.
- Bien, entonces, vamos al partido. - dije sin muchas y me puse en pie.
Naty me miro de arriba abajo.
- No, no puedes ir así querida. - dijo tomándome de la muñeca y llevándome a su habitación. - Al menos arreglate un poco.
- Bien, yo me arreglo pero tú ponte ropa interior. - dije con sarcasmo mientras entrábamos a la habitación de Naty y ella sacaba algunos vestidos.
- Me ofendes Maddie. - dijo llevándose una mano al pecho dramáticamente.
Media hora después, había optado por ponerme uno de los vestidos que me había sacado Naty, uno con un tono plateado. Una vez vestida me fui a mi habitación, me puse unas deportivas para ir cómoda y un bolso; me eche un poco de rimel y un gloss transparente para los labios, no solía maquillarme mucho. El pelo opte por dejarlo liso como siempre, me gustaba mucho mi pelo rubio claro suelto.
Naty iba con un vestido con un tono dorado, deportivas y un bolso a juego, como yo; solo q ella, llevaba más maquillaje q yo. Naty en el pelo se hizo unas trenzas q la quedaban genial, aquel pelo de ella oscuro y rizado q ella y Nayara tenían, era hermoso. En cambio yo, tenía el pelo liso y suave, sin líos ninguno, era cierto que había momentos donde mecostaba peinarme, pero al ser un rubio suave que no abultaba, conocía a gente que tenía pelo rubio y abultaba demsiado, por suerte el mío no era así.
Después de un rato andando, llegamo al lugar y nos sentamos en las gradas, ya había llegado bastante gente y estaban casi todos los sitios llenos. Me pareció ver a Aiden a lo lejos, ¿Aiden, el capitán del equipo de baloncesto? ¿El mismo q se llevaba mal con Matthew? ¿El mismo q había hecho q nos castigaran? Pues sí, por desgracia de la vida, si, era ese Aiden.
Durante el partido, estuve ignorando a Aiden lo mejor q pude pero de vez en cuando le miraba y notaba su mirada hacia a mi más de una vez, no hacía falta mirarle para saber que me obervaba, notaba como si pudiera ver mi alma a través de aquellos ojos azul cielo.
Después del partido, habíamos ganado, la verdad me lo esperaba. Bajamos de las gradas, Naty y yo fuimos a esperar a que los jugadores salieran. Mi amiga se puso ha hablar con Trevor, sabía que me iba a tocar a mi hacer de sujeta vela, pero en la zona de vestuario de al lado, escuche gritos.
Sigilosamente me acerque al lugar con cuidado, y vi que era el vestuario de chicas. Entre sin hacer ruido y trate de no ser vista, mientras escuchaba atentamente los gritos, reconocí la voz de Charlotte.
- ¡Hoy hemos animado fatal! - gritaba Charlotte con ira. - ¡Dejad de ser tan inútiles y empezad ha hacerlo mejor u os irá muy mal! - siguió gritando como una loca.
Le fue gritando a cada chica de manera horrible, pero escuche el nombre de Nayara y eso me enfado, pues la dijo hasta cosas peores q a las demás.
- ¡Eres igual de inútil que tú hermana, ninguna de las dos sabéis animar! Y tú al menos eres bonita, agradece eso porque es lo único que te servirá para seguir dentro. - divise a Nayara salir corriendo, asique sin hacer ruido salí de allí y fui tras ella.
Cuando salí fue tarde y la había perdido de vista. ¿Dónde podría estar?
Iba vagando por los pasillos de allí, y volví a chocar con alguien, Matthew, otra vez, esta vez casi me caigo.
- Vaya, Maddie, ¿estás bien? No te vi. - dijo sujetandome para que no me cayera. - Parece que el destino nos ha vuelto a juntar.
- Si si, estoy bien, gracias. - dije dándole una sonrisa.
- Pensé que no ibas a venir, como me dijiste que nunca solías ir. - dijo con una ligera risa.
- Si bueno, no tenía pensado venir, pero Naty quería ir a la fiesta y Trevor la había invitado.
- ¿Trevor? - soltó una pequeña risa y negó varias veces.
- ¿Pasa algo?
- Nada, tranquila. Ahora hay una fiesta en la casa de unos, ¿vas a ir?
- Supongo, no me gustaría dejar a Naty sola..
- Bien, entonces vamos.
- Vamos.
Matthew paso uno de sus brazos por mis hombros y comenzó a andar en dirección a su coche.
El camino fue tranquilo, una vez que llegamos me guió por dentro y fuimos a la cocina.
- ¿Quieres algo de tomar?
- Una Coca-Cola, por favor.
Saco dos Coca-Colas y las preparo en un vaso y les echo Ron. Cuando me paso el vaso bebí un poco e hice una mueca rara.
- ¿Lleva alcohol? - pregunte gritando un poco, pues la música estaba bastante alta.
- Si, ¿por?, ¿nunca has tomado alcohol?
Negué con la cabeza. No era la primera vez que tomaba alcohol, había tomado antes, pero no recordaba que fuese así de amargo.
Un par de horas después, iba lo suficiente borracha, aunque solo hubiera bebido tres vasos, al parecer aquello llevaba más alcohol de lo previsto. Necesitaba tomar aire fresco o encontras a Naty, quizás las dos. Fui caminando sin rumbo, trate de encontrar a mi amiga. Salí al jardín, estaba vacio, excepto solo por una persona, q se encontraba fumando, ¿Aiden?
No llegue a ver del todo la cara de esa persona, me tambalee un poco y note como aquella figura se acercaba a mi.
- ¿Mocosa? - escuche una voz que hizo q mirara hacia arriba, era Aiden, aquello hizo que me estremeciera.
- No me llames mocosa.. - dije algo enfadada e irritada, le hice una mueca.
Escuche como él se reía.
- ¿Vas borracha mocosa? - dijo en un tono burlón.
- Déjame..
Trate de retroceder pero me tambalee, por suerte, él me atrapó a tiempo.
- Cuidado mocosa.., ¿qué haces tú en una fiesta? - pregunto en un tono burla.
- A ti que te importa.
- ¿Quién te dio alcohol? - preguntó curioso. - Es raro que alguien como tú beba así sin más, sobretodo cuando casi nunca a ido a una fiesta.
- ¿Qué más te da? - respondí sin ganas. - Ademástu que sabes si he ido o no a una fiesta.
- Vamos, solo tienes que decirme un nombre. - dijo ignorando aquello último que había dicho como si o se lo creyese.
- Matthew, él me dio.
Note como Aiden se tensaba durante unos instantes y suspiraba mientras cerraba los ojos bastante cabreado, luego los volvió a abrir pero aún tenía esa expresión irritada.
Hubo silencio, trate de estabilizarme por mi misma pero, me volví a caer, por suerte, Aiden me atrapó antes de que tocará el suelo.
- Será mejor que te lleve a casa, mocosa.
Sin darme tiempo a quejarme, me tomo de la mano y tiro de mi hasta que volvimos a entrar y salimos. Una vez que salimos a la calle, me llevó a su coche.
- Ni se te ocurra vomitar. - advirtió, una vez que se sentó en el asiento del conductor.
Puso el coche en marcha y conducio como un loco, iba tan rápido q tuve q agarrarme al asiento con las manos. Empecé a marearme por la velocidad a la q ibamos, asique me solté y mientras con una mano me sujetaba la otra me tapaba la boca.
Él, al ver aquello bajo la velocidad bastante, pues pasamos de 149 a 83.
El resto de la noche no fue muy tranquila, llegué a casa, Nayara me ayudo en todo lo que podía y de Aiden no volví a saber nada.
Eso sí, aquella noche dormí más que nunca en mi vida.