Los 7 Exorcistas

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Summary

En un condado viejo llamado "Phrase" Se reportaron múltiples desapariciones y avistamientos de extrañas criaturas nuestros amigos vaqueros del oeste los cuales son 7 personajes todos unidos por un mismo hilo. Crimen y sadismo Se adentraran aquí para matar un determinado objectivo sin saber que poco a poco el mundo que estarían por conocer cambiaría sus vidas para siempre.

Genre
Horror
Author
Billy
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Condenado

La noche cae sobre una vieja aldea habitada por quince personas, todas de edad avanzada.

Nuestra historia se sitúa en algún punto entre 1865 y 1890, en el salvaje oeste.


Estas personas vivían aisladas de la sociedad, en casas de piedra algo más modernas que las de épocas anteriores. Tenían ciertas comodidades y estaban rodeadas por un inmenso bosque.

Yuyee, una mujer de cabello blanco, salió aquella noche a tender la ropa. Entonces, una flecha le atravesó la cabeza, matándola al instante.


Los habitantes de la aldea comenzaron a escuchar un extraño tambor resonando desde el bosque. Parecía una purga, como si unos ángeles hubieran descendido del cielo. El aire empezó a moverse con violencia. De pronto, encapuchados con máscaras de cerdo —sin ojos y con la boca cosida— emergieron con armas medievales. Quemaron las casas y asesinaron a sangre fría a todos los presentes.


El olor del fuego era intenso. Había cadáveres por las calles y la sangre cubría el suelo.


A lo lejos, una figura observaba todo. Era un cura con cabeza de cabra y un bastón rojo. Llevaba una vieja Biblia, la cual recitaba mientras el pueblo ardía. Sus palabras fueron:


—Que nuestro Señor entienda nuestro dolor, y el sacrificio sea sangriento a Su nombre.


Y con esas palabras...

**Empezamos.**


Franklin Kane, un hombre de 33 años, con el cabello algo descolorido y bien peinado, se preparaba para su cita con la horca. No muy lejos de una ciudad del oeste, sería ejecutado aquel mismo día. Algunos de sus verdugos se reían entre ellos.


La ejecución sería privada. Estaban prácticamente al aire libre, en un descampado caluroso. No había civiles cerca. Los policías llevaban sombreros de vaquero negro y vestían completamente de negro, como si la muerte fuera parte del uniforme.


El sheriff Richard comentó:


—Jajaja… Te ves como un idiota con esa cara antes de ser ahorcado. ¿Algunas últimas palabras?


Franklin no respondió de inmediato, pero sabiendo que iba a morir, murmuró:


—A la próxima haré que tu esposa se arrepienta de no probar lo que llevo aquí abajo.


El sheriff se enfureció y subió personalmente a la plataforma. Le dio varios puñetazos a Franklin, mientras los demás se reían.


Franklin, con una sonrisa, escupió sangre y dijo:


—Maldito idiota. Puedes pegarme, pero...

— (pausa dramática)

—Visitaré a tu esposa en el más allá cuando esté muerto.


Sin esperar más, Richard tiró de la palanca. Pero, en ese momento, apareció un vaquero de piel oscura montado a caballo. Tenía barba y un atuendo clásico: traje negro elegante, una corbata pequeña de color rojo y un revólver plateado.


Sacó su arma con precisión letal y disparó a los policías, matando a tres de ellos. Richard quedó vivo, herido de gravedad en el estómago.


El vaquero subió rápidamente a la plataforma, golpeó a Franklin con el mango del revólver dejándolo inconsciente, y lo liberó de la horca.


El sheriff, moribundo, rogó:


—¡Espera, no! ¡Tengo hijos!


El vaquero respondió:


—Vivirán mejor sin ti.


Y disparó. Richard murió allí mismo.

El vaquero, cuyo nombre era **Sift**, cargó con el cuerpo de Franklin y se lo llevó, alejándose de aquel lugar desértico manchado de sangre.


---


Mientras tanto, en medio del bosque, unos bandidos corrían entre hojas y ramas secas. Llevaban un cofre lleno de monedas de oro. Esquivaban árboles, intentando llegar a la carretera principal.

Uno de ellos cayó muerto, abatido por un disparo certero en la cabeza. El otro sacó su revólver, pero no tuvo tiempo de disparar: otra bala acabó con su vida.


Desde lo alto de una colina, una mujer de cabello rojizo oscuro —bella, de unos 35 años— observaba la escena. Vestía completamente de negro y tenía el pelo corto. Su nombre era **Ramona Castillo**.


Ramona estaba realmente alarmada. Sus manos temblaban con un nerviosismo constante. Rápidamente guardó su rifle francotirador, tomó el cofre y escapó corriendo antes de que alguien pudiera descubrirla


Franklin despierta atado a una roca. Su piel está sudada y sucia. Estaba mareado, viendo cómo el mundo y la noche se tambaleaban frente a él. Una luz que daba calor brillaba: era una fogata.


Recuperó la vista. No sabía a ciencia cierta dónde se encontraba, pero había dos caballos, uno negro y otro blanco. Entonces escuchó las pisadas de una persona acercándose hacia él. Dicha persona dejó una sopa enfrente suya con una cuchara.


Franklin estaba todavía adormilado. El golpe lo había dejado más tonto de lo que ya estaba.


**Sift:** ¿Sabes quién soy?


Franklin levantó la vista de la sopa para encontrarse al vaquero que lo “salvó”.


**Franklin:** ¿Q-quién eres…?


**Sift:** Me llamo Sift. Y tú eres Franklin, condenado por matar a trece hombres y dos mujeres, y violarte a la mujer del sheriff que te iba a ejecutar.


**Franklin:** ¿Sift...? Ese nombre…

¿Tú no eres el líder de los Capuzka?

¿La banda más poderosa de todo el oeste?


**Sift:** Cierra la puta boca. Me pegaron un puto tiro en la cabeza.


**Franklin:** ¡¡Sí!! Lo dijeron en las noticias. ¿¡Cómo mierda estás vivo!?


**Sift:** Uno nunca muere si no es con cinco tiros más.


**Franklin:** Joder... ¿Qué quieres de mí?


**Sift:** Te propongo una oferta, Franklin. Ahora mismo, bajo tu cabeza hay precio. Y esos cinco millones no son tan feos... Sin embargo, quiero que me acompañes. Tenemos que pasar una temporada en un lugar y matar a un idiota.


**Franklin:** ¿Qué me llevo a cambio?


**Sift:** Tal vez un balazo en la cabeza... o que mueras desmembrado en el intento. Pero si sales con vida, la cosa cambia.


**Franklin:** ¿Qué cosa cambia?


**Sift:** Que ya podrás dormir mejor sabiendo que no voy detrás tuya.


---


A la noche, Ramona baja de su caballo en plena aldea desértica. Varias casas, bares y clubes de prostitución. La mujer siente un ambiente pesado. Hay poca gente, pocos vaqueros. Camina hacia el club más cercano pisando la madera chirriante. Entra. El ambiente está cargado de tensión y el humo a tabaco se respira. Igualmente, va a la barra. Algunos vaqueros se le quedan mirando, y el bartender, al observarla, fija la mirada en un hombre vestido de blanco, con sombrero blanco, de edad muy avanzada. Este agarra su escopeta y levanta dos dedos hacia una ventana: la señal de que si la mujer salía del club, la cargaran a tiros.


**Ramona:** Quiero ver a tu jefe.


**Bartender:** Mi jefe no está aquí ahora, señorita. Si quiere, puede esperar en una de las habitaciones.


**Ramona:** He dicho que quiero ver a tu jefe.


(Dice Ramona, agarrando una pistola que tenía en la cintura. Algunos hombres se ponen tensos y llevan sus manos a las armas. Sin embargo, uno de estos se ríe. Es un hombre afroamericano con sombrero marrón, que disfrutaba de la compañía de una damisela. Vestía como un cowboy y llevaba un lazo naranja en el cuello.)


**Bartender:** Señorita…


**Ramona:** ¿Quieres que lo llame yo misma, verdad?


(El bartender se queda callado, mirando al hombre de blanco. Sin embargo, Ramona, cansada de esperar, decide encargarse ella misma.)


**Ramona:** ¡¡JEFF, APARECE!!


(Ramona saca un revólver y, con rapidez, dispara tres veces al bartender. Luego se gira. El sonido de los disparos resuena por el club. Las mujeres gritan y los vaqueros que iban contra Ramona caen muertos de un disparo en la cabeza, incluido el hombre de blanco, al que le clava otros dos tiros más.)


**Jeff:** ¡¡WOW, WOW!!

Excelente actuación, señorita…

¡Detengan! Aquí todo está bien, ¿sí?


(Muchos vaqueros se sienten alterados y con miedo total hacia la mujer. Sin embargo, el afroamericano se levanta de su silla chirriante y se acerca a la barra junto con Ramona.)


**Ramona:** Dame lo que quiero, Jeff.


**Jeff:** ¿Un viaje para salir del oeste e irte a Europa? ¿En serio, Ramona?

¡Tienes futuro aquí! ¿No lo ves?


**Lance:** Me río de esta situación.


(Ramona y Jeff miran al hombre que se posa sobre la barra.)


**Lance:** Una mujer mata a cuatro hombres y con dos huevos… ¿y todavía la tratas como una puta?


**Puta:** ¡HEY!


**Lance:** Sin ofender, *puta*.

Señorita, le diré algo: este hombre de aquí nunca cumple promesas.


(Ramona mira fijamente a Jeff.)


**Ramona:** Si te vuelvo a encontrar por el camino, juro que lo último que haré será reventarte la mandíbula.


(La mujer escupe en la mano de Jeff y se larga. Sin embargo, Lance se interpone entre ella y la salida.)


**Lance:** No te quiero hacer daño. Déjame ayudarte a salir de aquí con vida.


(Ramona hace caso omiso y empuja la puerta de madera, sumergiéndose en la fría noche. Rápidamente, Lance la empuja al suelo. Unos tres tipos disparan. Lance saca su pistola roja y sus balas iluminan la oscuridad. Atraviesan a los hombres. Con movimientos fríos, aprieta el gatillo y los mata. Algunos cuerpos empiezan a quemarse.)


Eran balas incendiarias.


**Lance:** ¿Me dejas ayudarte ahora?


(Dice Lance, mirando a Ramona, que está en el suelo.)


**Ramona:** Si intentas algo, me aseguraré de matarte antes de que alguien más lo haga.


**Lance:** Lance Holloway. Un gusto, igualmente.


**Ramona:** Ramona Castillo.


(Ambos se montan en sus caballos para seguir su viaje por el oeste.)


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A la mañana siguiente, Franklin y Sift cabalgaban por un vasto prado verdoso, con algunos árboles. A lo lejos se podía ver una ciudad, acompañada de una iglesia y un molino de viento.


**Franklin:** ¿Por qué razón me golpeaste en la cabeza con tu revólver?

No era necesario.


**Sift:** Necesitaba asegurarme. Aparte, si no te digo que te daré oro después de lo que vamos a hacer, seguro no te vendrías.


**Franklin:** Es el oeste. Nadie hace nada si no es a cambio de algo.


**Sift:** Necesito reunir a unos tipos. Con cinco más seremos suficientes.


**Franklin:** Todavía no me has dicho a quién tenemos que matar.


**Sift:** Un tipo con cabeza de cabra, sin ojos, vestido de cura.


**Franklin:** ¿No tiene nombre?


**Sift:** La gente del lugar lo llama “El Sacerdote”.

A mí me gusta más llamarlo “cabra de mierda”.


(El dúo llega a la ciudad y deja sus caballos en un rancho. Caminan entre casas y tiendas de armas. Observan algunos carteles de desaparecidos y de “se busca”. El sonido de la gente hablando alrededor de esos carteles lo hace parecer más extraño. Hablan de las quince personas que murieron en un pueblo pequeño que ya no está habitado, sino destruido.)


**Susurros:** ¿Quién habrá hecho algo así...?

Había cuerpos y sangre colgando de caras. Algunos incluso estaban desmembrados y abiertos por la mitad, encima de los tejados rotos...


**Franklin:** Joder...


(Sift llega hasta una iglesia y se adentra en ella. La madera estaba muy chirriante y las ventanas, rotas. Había mucho polvo. En el altar, un hombre de negro con sombrero del mismo color, de edad avanzada, calvo y muy viejo. Portaba armas doradas: dos revólveres y una daga en forma de cruz dorada.)


**Sift:** Franklin, te presento a Jack Crowley.

El hombre que mató a más personas que tú.


**Franklin:** Muchas gracias por humillarme de esa manera.


**Jack:** Eso no importa, joven. Un gusto teneros aquí.

Sift, ¿para qué estás aquí?


**Sift:** Bueno, no puedo dar muchos detalles. Pero eres el más indicado para viajar hacia nuevas tierras donde se dice que habita una especie de cabra viviente que ha estado montando un culto. Me mandaron a reunir a siete hombres para esta misión.


**Jack:** Así que otro puto lío... Llevo retirado de esto, Sift, hace como once años.


**Sift:** Yo no diría lo mismo, Jack. Sabes tan bien como yo que nunca dejaste que tus habilidades te abandonaran.


**Franklin:** ¿Escuchan eso?


(De pronto, varios disparos, caballos corriendo y gritos se escuchan. Salen rápidamente de la iglesia. El pueblo entero estaba en pleno caos. Enmascarados con cabezas de cerdo, montados en caballos, mataban personas con pistolas. Varias casas comenzaron a explotar.)


**Sift:** Y estos... son los tipos malos.


**Jack:** ¡¡RÁPIDO, CUBRÍOS!!