El Fantasma de la Montaña

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Una tribu que adora a un dios de la montaña poco a poco descubren la verdad.

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El Fantasma de la Montaña

Las luces se encienden, los ventiladores giran y los robots hacen su trabajo una vez más, algo sumamente normal para el horario. El sepulcralmente silencioso complejo se llena de vibraciones, tintineos, pasos metálicos y ligeros arrastres.

Entonces, sucede algo anormal, se enciende una luz en un cuarto que ha permanecido oscuro demasiado tiempo, sus ventiladores se encienden y algunas puertas se abren. Al salir, la investigadores Roxette Payne se toma un tiempo para recuperar toda su movilidad y tronar sus huesos; solo para darse cuenta de una terrible realidad: Sus 49 compañeros murieron presos de sus capsulas de criogenia. Ella es la única sobreviviente de una tecnología imperfecta.

A todos los sonidos habituales se le suman nuevos: Hermosa y alegre música, un mensaje animador de parte del antiquísimo presidente, aplausos y un lamentoso llanto que resuena en todo el complejo. Cuando aquellos primeros sonidos se apagan, el lúgubre llanto de la mujer permanece imperturbable cual fantasmagórico lamento en un reciente sepulcro.

Has que al final, solo quedan las vibraciones, los tintineos, los pasos metálicos y los ligeros arrastres. Pero nada es eterno y todo vuelve al silencio a su tiempo.

Pero así como nada es eterno, tampoco lo es el dolor, con el paso de los indetenibles segundos, Roxette se fue llenando de nuevas energías y agrego sus constantes sonidos a la sistemática sinfonía del solitario complejo.

Después de llorar la pérdida de colegas, amigos y esposo, comienza su época de trabajo, porque luego de perderlo todo se da cuenta que ni las pérdidas son eternas. Aún tiene algo que hacer y ese algo puede volverse millones y es que detrás de esa puerta blindada existe un nuevo mundo por descubrir y, quizás, una vida nueva.

Cuando la nieve cubre toda la tierra madre, el próspero pueblo del Vergel lucha por sobrevivir al frio. Pero luego de muchas generaciones, el pueblo aprendió infinidad de trucos para sobrellevar el crudo invierno. En ese tiempo, donde todo permanece silencioso y las grandes bestias duermen, a nadie se le paso por alto el “Temblor de la montaña”. El cual, como lastimero despertar se extendió por toda la tierra madre.

No hubo quien permaneciera impasible, se consideró el presagio de tiempos oscuros y terribles; pero la joven y sabia sacerdotisa impuso la tranquilidad. Poseedora de conocimientos ancestrales mantuvo la paz en el pueblo, lo que ocultaba es que a pesar de tener el Saber Sagrado, no lo sabía desmenuzar y entender. Su maestra había fallecido antes de terminar su enseñanza.

En los días siguientes no ocurrió nada más, así que la joven Amanecer consiguió mantener su pequeño poder en el pueblo, mientras les rezaba a los santos de la montaña por sabiduría y valor. Mientras tanto, el pueblo del Vergel vivía con temor del Dios de la montaña, pensando que alguno de ellos había cometido un acto prohibido. Consideraron el temblor como un aviso para que buscaran al infractor.

En su cómoda silla, Roxette analizaba los datos reunidos por miles de años, acomodando todo el complejo para ella sola y cuando menos se lo espero, la primavera empezó. Su verdadero trabajo también comenzó; pero al intentar salir, algunas rocas cayeron frente a la entrada, afortunadamente la fuerza robótica le libera la puerta de la noche a la mañana y entonces si empieza su trabajo.

Lo más raro para ella fueron los tótems, decoraciones, inciensos o algo parecido a animales sacrificados. Lo último le dio asco, así que se propuso investigar, colocó varias cámaras alrededor y descubrió a una muchacha que se acercaba todas las mañanas temprano a dejarle algo, recitar algunas palabras e irse.

Al ver sus actos y forma de moverse tan ceremonial, ella entendió que es un rito a un dios, ya sea a ella o a alguna idea más general. La duda más grande fue como proceder ahora, no hay protocolos ni nada parecido para reaccionar a esto y mientras lo piensa, bebe café.

Un segundo temblor caldeo más los ánimos del pueblo, este coincidió con el comienzo de la primavera. Un grupo de exploradores fueron enviados y uno reconoció la Gran Puerta llena de piedras, gran sorpresa fue para ellos no verlas al día siguiente.

En el pueblo lo creyeron el segundo aviso para encontrar al infractor y se preocuparon más, sintiendo la situación más preocupante que antes, algunos pensaban irse. Frente a esa situación, Amanecer habló al pueblo, iba a subir a la Gran Puerta para buscar la calma con el dios de la montaña.

Cada mañana subía a entregar a su misteriosa deidad un regalo de paz y solicitaba conocer sus designios y deseos; pero no recibía ninguna respuesta.

Un día un curioso, travieso y salvaje niño subió a la montaña deseoso de ver algo sobrenatural, grande fue su sorpresa al ver un “fantasma” “salir” de la Gran Puerta. El fantasma recogió algunas frutas y regresar al interior de la montaña. Regreso al pueblo gritando haber visto lo que le pareció ver, solo para seguir alarmando a todos los adultos del Vergel.

Por la mañana, Roxette espera a Amanecer, ve llegar a la sacerdotisa con un gran cesto de frutas y sus artículos sagrados. La ve inclinarse y pegar su rostro al suelo apenas la ve, Roxette intenta hacerle saber que también es humana; pero solo consigue que empiece a llorar y suplicar. Completamente incapaz de hacerse entender se pone furiosa, la endereza a la fuerza y le voltea el rostro de una cachetada.

Apenas pudieron asomar nuevas lagrimas que se las arranco de otra cachetada, cuando la vio intentar llorar otra vez, solo levanto la mano y ella se cubrió el rostro. Para su sorpresa, fue más fácil calmarla con la agresividad que con la divinidad.

Cuando Amanecer no pudo entender las palabras, la tristeza llenó todo su ser al pensar que carecía de su aprobación. Pero las cachetadas se sintieron muy físicas y un dios no utilizaría un castigo tan mundano, así que pensó que debía ser una sierva.

Lo primero que aprendió fue el nombre de tan hermoso ángel de cabeza flameante “Roxette”. Luego le pareció extraño que Roxette no hable su idioma, se supone que un dios y sus ángeles saben el idioma de su pueblo, mínimo.

Entonces la vio de otra forma, un “Antiguo” que despertó de su letargo para volver al mundo. Finalmente entendió el Gran Secreto de la Montaña, el primer paso para comprender el Saber Sagrado. Su mente explotó en conocimiento y se da cuenta que lo aprendido lo era para esperar la llegada de un dios, sino el Despertar de los Antiguos, de Los Cincuenta.

Luego de hablar por bastante tiempo encuentran las similitudes en sus idiomas. Ahora, cada vez que Amanecer subía a la montaña con una cesta de comida, era para hablar con una amiga y ayudar a su pueblo.

Ella no entiende como hace Roxette para saber ciertas cosas o que es lo que a veces le muestra; pero si sabe que es “tecnología”, el desarrollo antiguo, algo que ellos también podrían hacer y usar. Solo sabía que sus consejos son útiles y buenos, eso era todo lo que necesitaba para confiar y poco a poco, el pueblo del Vergel también se calmaba.

Un día, Roxette invitó a Amanecer al interior del complejo, la sacerdotisa se maravilló de todo, viendo los robots, las luces, las pantallas, todo. Ese día Amanecer tuvo una oportunidad y fuerzas para preguntar por los demás, Roxette la llevo al sepulcro que se había vuelto la sala de criogenia. Desde entonces, se acostumbra recordar ese día de invierno todos los años.

Al inicio del verano Roxette ya entendía el idioma de Amanecer a la perfección; pero no quería bajar al pueblo, debía terminar su trabajo para poder cerrar esa etapa y sentir que sus compañeros no habían muerto en vano. Para no dejar a su amiga sola y dejarle entendido que se preocupa por ella y su pueblo, le entregó un botón anti-pánico, que cuando ella lo tocara, Roxette saldría de inmediato a ayudarla.

En el otoño ya se notaba el frio, aun así Amanecer llegaba todas las mañanas, igual que su nombre. El peligro mayor era la posibilidad de ser atacados, le explicaba la sacerdotisa a su amiga, que existía una tribu que ataca y saquea a otras durante el frio.

Y fue cuando se avecinaba la noche y la nieve empezaba a caer que los gritos del pueblo llenaban el paisaje nocturno. Amanecer salió solo para ver el cruento combate que se libraba, personas enormes vestidas con las pieles de grandes y peligrosas bestias llenaban de terror a sus guerreros. Eran los demonios, aquella tribu que no parecía humana.

Retrocedían cada vez más, acercándose para proteger la choza de su amada sacerdotisa y por qué los llevaban contra la ladera de la montaña. En ese momento, escuchando los sollozos y plegarias de su gente, deseo haberles hecho saber la verdad que ella comprendía: Que ningún dios bajaría de la montaña a salvarlos; pero que tampoco eran demonios los que enfrentaban.

Entonces, tomó la lanza de uno de los guerreros y se lanzó al frente, clavándola en uno de los atacantes. Los demonios retrocedieron, sorprendidos por ver a una sacerdotisa empuñar un arma; pero esta sorpresa no iba a durar mucho y menos ser suficiente.

Escondido junto a los demás niños en la choza de la sacerdotisa, un curioso, travieso y salvaje niño ve aquella lanza chorreando sangre, la ve brillar a la luz del fuego. “Son como cualquier bestia que comemos” Pensó y entonces, con la bendición del Fantasma de la Montaña, toma el arco ceremonial de la sacerdotisa y defiende a los suyos.

Con renovadas fuerzas se enfrascan en un feroz combate; pero la victoria era obvia, los atacantes ganarían por mayoría. Entonces, un fuerte gruñido se convirtió en un bramido detuvo la pelea, los Vergelitas se cerraron más dando gritos de victoria impulsados por Amanecer. El fervor de la gente hizo retroceder a los demonios que no entendían que sucedía.

Finalmente llegó, acelerando a fondo la motocicleta salta el barranco, pasando por encima de los Vergelitas como una Valquiria. Dio un rodeo frente a los demonios y cerró con un derrape quedando en el centro. La noche se volvió día con las linternas de los drones y, desenfundando dos pistolas, empezó a reducir el número de los demonios. A su espalda, sobre su ropa, grabado en su chaleco se leía en letras grandes “D.I.M”, el desaparecido Departamento de Investigación Militarizada.

Al bajarse de la motocicleta esta se condujo sola, se movía entre los arboles como una fiera natural, asustando y sacando de sus escondites a los demonios. Detrás de su vehículo, Roxette iba eliminando a todos esos saqueadores siendo seguida y protegida por los drones. A sus pasos lentamente se sumaban los de los guerreros.

Esta es la verdadera historia, lo que realmente pasó en aquel tiempo. Roxette no intento hacer entender a todo el pueblo, dejo que creyeran la historia que ellos quisieran y solo se preocupó por unos cuantos. Uno de los que aprendieron la verdadera historia se encontraba un curioso, travieso y salvaje niño, que hoy se las está contando.