CAPITANA THUNDER Mito de los Siete Mares

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Summary

Unos padres tienen por costumbre contar a sus hijos la historia de una pirata cuyo nombre no se sabe. Dicha historia está llena de aventuras pero también de desventuras.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

CAPÍTULO I

El padre de los niños está acostando a sus hijos para la hora de dormir. Es tarde en la noche pero ninguno de ellos parece estar interesado en dormir.


—Muy bien mis niños, ya es hora de dormir. Que tengan dulces sueños —Apaga la luz.

—Papá —dice uno de los niños— ¿Podrías leernos un cuento para dormir?

—Lo siento, Kyle, ya es hora de dormir.

—Por favor —dice otro niño.

—Está bien, Jacob. —Mira los libros que están guardados en una estantería— ¿Cuál quieren?


Entonces, un tercer niño se acerca y estira la camiseta de su padre. Era el más joven de los tres, y el más inquieto también.


—¿Qué pasa, Benjamín?

—¿Podrías contarnos esa leyenda? La de la pirata.

—Sonríe y sienta a los niños en la cama— Escuchen con atención, porque es una historia que no querrán olvidar


El padre toma una silla y se sienta en frente de sus hijos como tenía por costumbre hacer.


—Hay un mito que comienza así: durante una tormenta eléctrica, las nubes se oscurecieron más que la noche. Cuenta la leyenda que, en el mismo momento que se escuchó un trueno estruendoso, una mujer dió a luz una bebé con la marca de rayos en su espalda. Pero, también se cuenta que la partera al ver un cuervo posado en el umbral de la puerta mirando a la criatura, vaticinó un mal presagio: “Va a traer la destrucción a este mundo. Los piratas se arrodillarán a sus pies". La leyenda cuenta que, siempre que chocaba espadas contra alguien más, se podían ver y oír rayos y truenos. Se cree que es hija del trueno y del rayo.


La madre de los niños entra riendo a la habitación. No siempre estaba conforme con que el padre les contara esos cuentos fantásticos, pero no parecía tener un efecto negativo más allá de la dependencia que causaba.


—William, estás contando mal la historia. Déjame contarles la historia yo.

—No tú, mamá —dice Jacob.

—Vamos, será divertido —sentándose junto a los niños—. William cuenta bien la primera parte, pero no es cierto lo de los rayos y truenos.

—Son más divertidos los cuentos de papá —bosteza.

—Lo único que puedo agregar a esta historia es que pasó de ser marinera a ser capitana, y encontró el tesoro de otra leyenda. Nada más. Ya es hora de que duerman.

—Está bien…

—Willy, querido, dales las buenas noches. Te espero para dormir —sonríe y sale por la puerta.


Llegó la medianoche. La madre se había levantado para ir a buscar un vaso de agua en el refrigerador. Pensaba que estaba sola hasta que se dió cuenta de que Kyle la seguía.


—¿Kyle? ¿No puedes conciliar el sueño?

—Conoces más de esa historia, ¿No? Cuéntame más.

—Sólo sé lo que contó tu padre, y algún que otro detalle que me inventé.

—No, no es cierto, es evidente que sabes más.

—Eres muy listo... A pesar de tener siete años.

—Quiero saber toda la historia, y no omitas detalles.

—Primero, debes responderme una pregunta, ¿Crees en los viajes en el tiempo?

—Claro que no, es pura ficción.

—Entonces sabés diferenciar lo real de lo ficticio, eso me consuela. Espérame aquí un momento, siéntate en el comedor.


La madre vuelve a la habitación y desempolva un viejo libro, que tenía el mismo grosor que una enciclopedia. Por dentro, cada hoja estaba escrita a mano, con pluma y tinta. Volvió al comedor con el libro, se sentó en frente de Kyle y le sirvió un vaso de leche tibia.


—Bueno, hijo, ¿Sabes lo que es esto? —mostrando el libro.

—¿Un libro de tu época? —sonriendo.

—Jaja, muy gracioso, no soy tan vieja. Es un diario muy antiguo, de la misma pirata de la que hablaba tu padre.

—¿De verdad? ¿Cómo es qué tienes eso?

—No lo sé con exactitud, pero lo heredé de uno de mis parientes.

—¿Me lo vas a leer?

—Claro qué sí, presta atención, que habrá muchos detalles que deberás recordar, ¿listo?