RESIDENT EVIL: S.T.A.R.

Summary

En los días previos al colapso total de Raccoon City, un oficial novato de S.T.A.R.S., se ve atrapado en una cadena de decisiones críticas mientras la ciudad se hunde en el caos. A medida que la infección se propaga y la confianza en la cadena de mando se fractura, Jack deberá navegar entre conspiraciones, traiciones y amenazas biológicas cada vez más peligrosas, mientras intenta proteger a los inocentes que aún quedan. Mientras busca la verdad detrás de los eventos que desencadenaron el desastre, Jack descubrirá que los horrores de Raccoon City van más allá de lo que cualquier informe oficial se atrevería a contar.

Genre
Horror
Author
Connor
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

TRAILER



1 DE OCTUBRE




Un helicóptero sobrevuela el cielo alejándose de una ciudad desolada por la muerte...

—Gracias, nos salvaste —dijo una chica en la parte de atrás del helicóptero junto a un hombre que estaba exhausto a su lado.

—No podía dejarlos morir —respondió el piloto.

—¡¿Eres tu?!

—¿Lista para acabar con esto?

De repente, un misil nuclear les pasa de largo al lado del helicoptero...

—¡Ahi viene! —exclamo la chica.

—Si... Es el fin —dijo el piloto viendo su reloj.

El misil en pocos segundos destruyo aquella ciudad...



30 DE SEPTIEMBRE



Un chico que parecía oficial de policía junto a otra joven y una niña caminaban solos en una carretera, con el sol de la mañana a lo lejos.

—¡Eh! Podrían adoptarme —dijo la niña.

—¿Adoptarte? —dijo riendo la chica.

—¡Tendremos un perrito!

—¿Un perrito?

—¡Y un loro!

—¿Un loro? Genial —dijeron ambos adultos riendo incomodos.

—Mama, no me dejaba tener mascotas —dijo la niña.

—Emmm... Ya. —dijeron ambos adultos.

—Oh, podría aprender piano. ¿Tocan algún instrumento?

Mientras el trio se alejaba en la carretera, en un túnel de tren atrás de ellos no dejaba de sacar humo negro de su interior... En el suelo están las mayorías de sus armas que dejaron atras y una magnum tenia un sello que decía: “S.T.A.R.S.”



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–Aveamdegândsădevinzeu...creândo lume nouă cu orasăumanăavansată.Totuși,totuls-apierdutcu RaccoonCity.Înciudaaceluieșec,creațiataareîncăo maresemnificație. Acumlumânareameaarde slab. Ironic,nu-iașa?Pentrucinevacare aredreptulsăfiezeu.Confruntându-secu propriamortalitate...!



24 DE SEPTIEMBRE DE 1998

RACCOON CITY -ESTADIOWARREN

19:00 PM



El estadio seguía rugiendo con vítores. La multitud se levantaba, ondeaban banderas, cantaban. Era el tipo de momento que se quedaba en la memoria colectiva de una ciudad por años. Pero para aquel hombre enfermo... fue su último recuerdo.

Con la sonrisa aún pintada en su rostro, la cabeza le cayó hacia adelante. Su cuerpo, inerte, permaneció sentado. Nadie notó que había muerto. Ni sus compañeros de asiento, ni los guardias, ni siquiera Jack.

El calor humano, los cánticos, los movimientos del público... todo mantenía la ilusión de que el hombre seguía ahí, solo cansado, solo enfermo.

Jack, por su parte, observaba ocasionalmente hacia abajo, sin saber que justo frente a él, el virus T ya había hecho su trabajo.

Lo que ninguno de ellos sabía es que esa sonrisa congelada no era el final… sino el principio.

Porque el virus, ahora completamente apoderado del cuerpo, estaba reorganizando tejidos, anulando la conciencia humana, sustituyendo todo por un único instinto: devorar.



19:30 PM



El estadio seguía vibrando con el juego, pero en aquella fila, la escena era otra.

El hombre que había muerto minutos antes en su asiento comenzó a moverse lentamente. Primero levantó la cabeza, con movimientos torpes y descoordinados, sus ojos vidriosos y sin vida escudriñaron a su alrededor.

Al voltear hacia su derecha, vio a la mujer que festejaba con entusiasmo, ajena a la presencia cadavérica que ahora compartía su asiento. El hombre-zombi emitió un gruñido gutural, una mezcla entre un susurro y un gruñido sordo que nadie pudo escuchar entre el estruendo de la multitud.

La mujer, sin notar nada extraño, siguió celebrando la anotación de su equipo, mientras aquel cuerpo muerto-viviente comenzaba a intentar incorporarse lentamente, buscando algo más que un simple asiento.

La mujer apenas giró la cabeza, pensando que su compañero de asiento quería decirle algo.

...

Pero lo que encontró fue una mirada vacía, una expresión sin alma, y una mandíbula abierta que se lanzó sin vacilar a su cuello.

El mordisco fue brutal. Un chorro de sangre saltó al asiento de adelante. El grito desgarrador de la mujer se perdió entre los vítores del estadio, pero bastó para que los más cercanos voltearan con confusión.

Algunos pensaron que era una pelea de hinchas.

Otros se acercaron para separarlos…

Pero entonces el zombi desgarró con los dientes parte de su garganta, y la sangre comenzó a salpicar.

Los más cercanos se echaron hacia atrás, horrorizados. Una joven gritó. Un hombre empezó a empujar a otros para escapar. El caos comenzaba a germinar.

Jack, desde varias filas arriba, frunció el ceño al ver el movimiento extraño… escuchó un alarido, y entonces lo vio:

Una mujer cayendo hacia atrás, convulsionando, y un hombre cubierto de sangre sobre ella. El mismo que vio en el baño de hombres...

Los primeros en intentar escapar tropezaron entre sí. Los gritos de terror se mezclaban con los rugidos del estadio que aún no comprendían lo que ocurría.

Una mujer intentó saltar la baranda lateral, pero fue arrastrada por la multitud que se abalanzaba escaleras abajo.

El caos fue inmediato...

Una masa de cuerpos desesperados comenzó a chocar y caer unos sobre otros.

Piernas atrapadas. Cabezas golpeando peldaños. Gritos de dolor.

Una cascada humana se formó por la presión del pánico colectivo.

El rugido del público comenzó a cambiar de tono. Ya no era euforia por el juego.

Era miedo puro.

El zombi, ahora empapado en sangre, se tambaleaba en dirección a las masas. La multitud en las gradas intentaba desesperadamente escapar, algunos saltando sobre asientos, otros empujando sin pensar. Una mujer tropezó con una mochila y rodó escaleras abajo, llevándose a un niño con ella. Un hombre gritó por ayuda mientras era aplastado entre dos filas de asientos.

El zombi se lanzó sobre un adolescente, que intentó patearlo, pero cayó de espaldas. Por suerte, otro espectador lo empujó fuera del camino. El zombi tropezó, cayó y siguió rodando cuesta abajo, arrastrando consigo a otros que no lograron apartarse a tiempo...



RES








RESIDENT EVIL

S.T.A.R.


MUY PRONTO...