Prólogo
En una discoteca unos chicos juegan al juego de la botella. La que es abogada lanza la botella, haciéndola girar con fuerza. Sus amigas, Sasha y Diana, le ponen las manos en los hombros emocionados por ver quién le toca. La botella se para y las tres miran su dirección. Apunta a una chica de pelo verde, agua y ojos marrones. Ella es artista. Se levanta y se acerca a la abogada. Sin dudarlo, junta sus labios con los suyos y poniendo su mano en la mejilla de la abogada. La que está recibiendo el beso se queda sorprendida, pero no tarda en seguirle.
Pasan los segundos y las chicas siguen, hasta que alguien no carraspea no se separan, viendo los ojos de aquella chica. La artista ve un retrato en blanco y negro, junto a unos ojos grises. La abogada ve un bosque lleno de vida, junto a unos ojos marrones. Cada una con los labios rojos e hinchados.
La que se ha levantado vuelve a su sitio y siguen la noche normal, pero ninguna de las dos puede sacarse el beso de la mente.
Tampoco ninguna de las dos sabe lo que les esperará en tres días ni el error que acaban de cometer.








