LOBOS Y CORDEROS
¿Qué sucede cuando las banderas rojas dejan de ser advertencias lejanas y se convierten en bombillas incandescentes, luego en la luz de un faro cegador que avisa tu destino? Pero aún así, eliges quedarte.
Cuando tienes tantas pistas, tantas señales que ni siquiera llega a ser un rompecabezas para armar, porque los fragmentos están justos desde el inicio en su caja.
El lobo disfrazado de oveja en múltiples ocasiones te mostró que no tenía pezuñas si no garras, que tiene un osico enorme lleno de dientes filosos.
¿Lamerías un cono de helado si supieras que dentro de la crema se esconde una cuchilla?
Si aún con todas estas muestras y señales, decides quedarte... entonces es tu culpa.
No culpes al lobo por comerse al cordero cuando se tendió por si solo patas arriba para ser la cena.
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Pd: Si el cordero es lo suficientemente tonto para cegarse a si mismo y el lobo lo suficientemente astuto para darle el puñal...
¿Quién tiene la culpa?
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¿El cordero por hacerse el tonto o el lobo por dejarlo ser?
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Para ti lector: No culpes a la persona de rojo si ya vino vestida así pero de igual forma, fue tu elección estar ahí para recibirla.
Pd: Oficialmente mi primer libro. Tirando tus orejas desde el comienzo 🙂. Solo porque te quiero!
Espero les guste esta historia y le den mucho amorcito. 💝