¿Qué harás ahora que has encontrado el All Blue, Sanji?

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Sanji ha encontrado el All Blue, el mar de sus sueños. Ahora que ha cumplido su sueño ¿qué es lo que hará? Un one shot Zoro x Sanji bien soft.

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13+

¿Qué harás ahora que has encontrado el All Blue, Sanji?

El cuerpo de Sanji temblaba como una hoja al viento, su boca era incapaz de producir sonido alguno ante la maravilla que había frente a él, porque después de tantos años con haber soñado y pensado en ese momento se quedaba corto con el increíble All Blue que se extendía ante sus ojos, literalmente era todo azul.

Los abrazos por parte de sus nakamas comenzaron a volar, Luffy se quedó colgado de su cuello mientras reía y gritaba que por fin su cocinero había cumplido su sueño, el resto pronto se apuntó para felicitar al rubio que por fin empezó a mostrar emociones; rio, lloró, volvió a reír, volvió a llorar, para finalmente hacer ambas cosas a la vez perdido entre un mar de brazos que tan bien conocía de su tripulación.

No le importó estar vestido con uno de sus trajes favoritos, se lanzó al agua cristalina y pudo ver perfectamente que la arena era azul, los peces de clases inimaginables nadaban curiosos alrededor del rubio, ¡incluso había peces voladores! Se puso a bucear y no muy ocultas entre la arena, había piedras preciosas azules, cobalto, aguamarina y Sanji solo podía llorar de la emoción que sentía.

Los miembros de la tripulación que no habían comido una fruta del diablo se unieron al baño, Jimbe canturreaba lo feliz que se sentía en esas aguas azules y Franky lloraba de alegría por su amigo, por supuesto, Zoro no iba a dejarlo tranquilo ni en su gran momento y buscó pelea con él, pero Sanji no iba a entrar en el juego, estaba eufórico y le dio un gran abrazo que el espadachín correspondió algo sorprendido. Luffy saltó también al agua y por supuesto, le afectó, Sanji acudió a socorrerlo entre risas y a pesar de que Luffy estaba débil por el agua le abrazó feliz una vez más.

El All Blue estaba situado en una cueva de gran tamaño, el techo estaba cubierto de unas algas luminiscentes que le daba el aspecto del habitual cielo al que estaban acostumbrados y conforme avanzaban las horas, se atenuaban y pasaban de un tono azul a uno amarillo que simulaban estrellas, y una vez más, Sanji se enamoró de aquel lugar.

Preparó un gran banquete para los Mugiwara, cocinó toda clase de pescados, dulces, salados, del East Blue, del North Blue,... de todos los mares y Sanji se sentía tan dichoso de tener el honor de poder cocinar peces del All Blue que volvía a reír y llorar. Había cumplido el sueño de su infancia, el sueño que pensó por aquel entonces que era tan imposible como salir del calabozo del Germa y ahora estaba allí, con sus seres queridos a falta de Zeff al cual estaba deseando llamar para compartir ese momento con él.

En cuanto acabó la fiesta y todos dormían, Sanji se sentó en la orilla de la playa sin perder la sonrisa, porque no importaba hacia donde mirase, criaturas nuevas aparecían ante sus ojos y se preguntaba si serían comestibles y como cocinarlos.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Zoro se aproximó hasta las pesadas botas le salpicaron algo de arena azul sobre su mano, se sentó a su lado y le ofreció una de sus botellas favoritas de sake, el rubio, agradecido, la chocó contra la suya en gesto de camaradería y tomó un largo trago quemándole la garganta. Se hizo un cómodo silencio entre ellos, el paso de los años había calmado el temperamento en ambos lo suficiente como para poder compartir momentos como ese y disfrutarlos.

Ahora tenían veintiséis años, Luffy se convirtió en el rey de los piratas hacía dos y algunos de la tripulación habían abandonado su lugar en el barco. El primero en hacerlo fue Usopp, unos meses más tarde de que Luffy lograra su sueño declaró que regresaba a su aldea para estar con Kaya quien le esperaba con los mismos sentimientos que el tirador y pronto se casaron. Nami, ya con su mapa completo, regresó a Arabasta con Vivi a la cual prometió que le esperaría y así fue. Brook regresó con su amigo Laboon y la última en irse fue Robin, en su caso temporalmente, estaba en Elbaf para crear una nueva biblioteca mundial como la de Ohara y quería estar allí para organizar todos los libros mientras ella escribía la historia completa del siglo vacío. Los videollamaron para que fuesen parte de la celebración durante la cena y formasen parte del momento.

─ Deberías irte a dormir, cocinero. – sugirió Zoro – Cuando despiertes, el All Blue seguirá aquí.

─ No puedo dormir, estoy demasiado emocionado como para pensar si quiera en conciliar el sueño. – respondió sin perder la sonrisa, desde que habían llegado, Sanji no se había fumado ni un solo cigarrillo.

─ No seas necio y mueras de agotamiento en este mar, Cejillas. Sería bastante ridículo.

─ Ni hablar, tengo que enseñarle esto al viejo, todavía estoy asimilando que estoy aquí y quiero ver la cara que ponga cuando le enseñe que es real. Mañana me llevaré el Den Den Mushi y le enseñaré todo lo que pueda de este lugar.

─ Me sorprende que todavía no lo hayas hecho.

─ Quería celebrarlo con vosotros primero, sino llega a ser por Luffy, jamás hubiese salido del Baratie, se merecía su recompensa. – se colocó un mechón dorado detrás de la oreja, su pelo había crecido durante esos años y ahora rozaba ligeramente sus hombros.

─ Es la primera vez que le oigo decir que está lleno. – bromeó Zoro, él también había cambiado un poco, cicatrices nuevas salpicaban en todo su cuerpo, pero ninguna tan grave como la de los tobillos, ojo y pecho.

─ ¿Estaba todo delicioso, Marimo? – giró su rostro para encararlo, su mirada era más dulce y tranquila de lo habitual.

─ No vas a conseguir un halago mío, confórmate con haber encontrado tu mar.

─ Eres terrible, Musgo. Ni hoy me das tregua. – chocó su hombro contra el de su nakama que ni se inmutó. – Eso es que estás envidioso porque tú todavía no has cumplido tu sueño.

─ Lo haré. – respondió Zoro sin más.

─ Hmm... — hizo un ruidito burlón de garganta volviendo a mirar el océano azul.

Zoro no dejó de mirarlo, y su mirada debió ser tan intensa que el cocinero volvió a mirarlo al cabo de un rato, pudo ver que su mandíbula estaba tensa y los labios apretados al igual que sus cejas estaban inclinadas hacia abajo en un gesto serio.

─ ¿Qué harás ahora que has encontrado el All Blue, Rizado?

─ Regresaré al Baratie. – respondió con una seguridad aplastante que sorprendió a Zoro – Quiero traer al viejo de mierda aquí antes de que estire la pata y sé que tardaré mucho en ir, convencerlo y traerlo.

─ ¿Y después?

─ Le llevaré de vuelta para que pueda presumir y restregarles a todos en la cara que él tenía razón.

─ ¿Y después?

─ ¿Qué pasa, Musgo? Pensé que estarías dando palmas de alegría por perderme por fin de vista.

─ Que te jodan. Responde.

─ Acabarán mis días como pirata.

─ No puedes abandonar a la tripulación, Cocinero. – frunció el ceño, enfadado – Eres una de las alas del Rey Pirata, no puedes renunciar.

─ Puedo y debo hacerlo. – Sanji mantuvo su sonrisa – Ya he cumplido mi sueño.

─ ¿No tienes más sueños que puedas cumplir aquí con nosotros?

─ Tengo otro, pero ese no se cumplirá. – respondió con sencillez manteniendo su sonrisa – Estoy enamorado de ti, Zoro.

El espadachín soltó un jadeo ahogado de la impresión de esa revelación y Sanji simplemente se rio, esperaba una reacción así.

─ Tranquilo, Musgo. Respira. Si mueres por algo así lo pondré en tu estúpida lápida. – soltó una carcajada.

─ ¿Me estás tomando el pelo? – preguntó Zoro y este negó con la cabeza – No lo parece.

─ Me prometí a mi mismo que si algún día encontraba el All Blue te confesaría que no solo por Luffy me fui del Baratie, cuando estuviste dispuesto a dar tu vida por tu sueño la vez que luchaste contra Mihawk me inspiraste a perseguir mi sueño. Así que debo darte las gracias por ser un idiota suicida.

─ ... — las mejillas de Zoro se tiñeron de un rojo tan bonito como cuando bebía demasiado – Yo...

─ No te preocupes, Marimo. No esperaba una respuesta.

─ No puedo dártela, no todavía.

─ No hace falta que lo pienses. – le dio un golpe amistoso en la espalda – Estoy bien, llevo bastante tiempo con estos sentimientos y es hora de dejarlos marchar. Estaba preparado para tu rechazo.

─ ... — Zoro se mantuvo en silencio, mirándolo fijamente sin mover un músculo.

─ Bueno, supongo que aceptaré que es hora de intentar dormir un poco. – se levantó y echó un último vistazo al mar azul – No le des vueltas, Musgo, estoy bien, de verdad. Buenas noches, Marimo.

Sanji se adentró en la cabaña que había hecho Franky esa misma tarde, ya estaban todos dormidos y él se tumbó en su colchón. Su sonrisa se desvaneció y dejó que pasara la noche.

A la mañana siguiente, tras el desayuno, Sanji anunció que se llevaba el Den Den Mushi para enseñarle a Zeff todo lo posible del All Blue y que no sabía cuánto tiempo tardaría. Luffy entendió que quisiera hacerlo a solas y le dio permiso para ir a explorar por su cuenta. Se llevó una mochila con algunos útiles de cocina y ropa y así se marchó.

En cuanto vio que era un buen lugar para empezar, Sanji llamó al Baratie y en cuanto le vieron la cara fue una locura, llamando a gritos al chef quien gruñó por molestarle y que fuese algo importante, en cuanto vio a su hijo lo supo y Patty tuvo que sostenerlo para que no se cayese.

─ Lo he encontrado, viejo. – dijo con una gran sonrisa en sus labios.

Enfocó a lo que había detrás de él, el precioso All Blue que tanto habían soñado ambos y Zeff hizo exactamente lo mismo que Sanji: temblar, reír, llorar, volver a reír, volver a llorar y hacer ambas cosas a la vez mientras los otros cocineros lloraban a lágrima viva sorprendidos por el hallazgo del sous-chef.

Estuvo horas caminando por la playa, se adentró en el agua mostrándole su belleza y hablaron y hablaron sobre peces, moluscos y otras criaturas marinas, que tampoco Zeff supo reconocer. Fue la primera vez en su vida que el chef se tomó un descanso para poder compartirlo con su hijo. Sanji se atrevió a capturar uno de esos peces desconocidos y lo cocinó sorprendiéndose de lo delicioso que estaba simplemente a la brasa de una fogata. Dejó descansar al Den den Mushi por la noche y al día siguiente volvió a llamarlo para seguir inspeccionando todo aquello hasta que a la tercera noche, a solas con Zeff, estaban en un cómodo silencio viendo las algas luminiscentes dándole un aspecto completamente mágico al All Blue.

─ Viejo...

─ No lo digas, Berenjenita.

─ Tsk, no sabes lo que voy a decir.

─ Vas a decir una estupidez como que quieres venir y arrastrarme hasta allí para que pueda verlo con mis propios ojos.

─ ¿Y qué tiene eso de malo?

─ No puedo salir del East Blue, muchacho. No aguantaría ni siquiera el viaje del Reverse Mountain y pretendes que cruce todo el maldito mundo con setenta y cinco años.

─ Eres un viejo duro de roer, claro que puedes. Si voy contigo y...

─ Sanji. – cortó por lo sano el anciano – Has encontrado el mar de nuestros sueños y me lo has mostrado con todo lujo de detalles. Créeme cuando digo que estoy más que satisfecho con ello.

─ No deberías, sabes que el All Blue existe y deberías verlo con tus malditos ojos aquí mismo.

─ Mi tiempo de piratería acabó hace muchos años y lo sabes, mocoso.

─ ¿Te conformarás entonces con que te lleve algunas gemas y arena? No creo que el pescado llegue en buen estado aun congelándolo...

─ ¿Qué?

─ Tardaré al menos tres meses en llegar hasta el East Blue.

─ ¿Qué estás diciendo? Ni se te ocurra venir solo para traerme suvenires del All Blue, Berenjenita.

─ ¿Quién dice que sea solo para eso?

─ ¿Estás diciendo que quieres regresar al Baratie ahora que ya has encontrado el All Blue?

Sanji suspiró y acomodó el Den Den Mushi para que Zeff no lo viese fumar, el primer cigarrillo que se fumaba desde que estaba allí y agradeció la nicotina quemar sus pulmones.

─ Ya nada me retiene en el Sunny, viejo.

─ Tus nakamas. – le recordó, su tono sonaba molesto.

─ Sobrevivirán sin mí.

─ Pero tú no sin ellos.

─ ... — Sanji chistó la lengua, molesto de que el viejo le conociese tan bien – Es hora de volver a casa y dejar de ser pirata, no puedo serlo toda la vida. Al fin podré casarme con una hermosa dama y llenarte el restaurante con un buen puñado de nietos.

─ Sería un buen plan si fuese eso lo que realmente quieres, Berenjenita. – suspiró pesadamente el anciano – Porque que yo sepa, el Calabacín no puede darte todos esos críos que estás sugiriendo.

─ Estás viejo y senil, pero creo que sabes de sobra que eso no es posible.

─ Tú sí que estás demente por estar enamorado de ese tipo de cabeza verde. ¿Vas a atreverte a regresar sin haberle dicho tus sentimientos por él? Prometiste que...

─ Lo hice. – interrumpió el rubio tras otra larga calada – Me rechazó.

─ ¿Estás seguro?

─ Bueno, su estúpida cara llena de sorpresa y su “no puedo darte una respuesta” es obvia.

─ Eso no es un no.

─ Eso es un no encubierto por amabilidad, viejo. Incluso Marimo tiene el suficiente tacto como para rechazarme en el All Blue. Cuando nos marchemos de aquí me lo dirá claramente o fingirá que nada ha pasado.

─ ¿Entonces pretendes regresar al Baratie para huir de tus sentimientos?

─ No estoy huyendo, viejo. Estoy aceptando que no puedo seguir aferrado a un enamoramiento que no llevará a ningún lado. ¿A eso no se le llama “madurar” o alguna mierda similar?

─ Berenjenita...

─ Quiero avanzar. – susurró escondiendo su cara en el hueco que había dejado entre sus rodillas alzadas, hablando hacia su ombligo – Es demasiado agotador estar al lado de un hombre que jamás me mirará de la misma manera.

El chef guardó silencio, meditando su respuesta. Zeff conocía de los sentimientos de Sanji por Zoro desde hacía años, cuando salieron de Wano, el rubio decidió ser sincero con el anciano y le contó todo referente a él, sobre su familia biológica, sobre su nuevo cuerpo y que estaba enamorado de Zoro, nunca le confesó que era bisexual y por eso le sorprendió tanto. Por supuesto, Zeff aceptó cada confesión que le hizo su hijo y Sanji pudo escuchar las mejores palabras que podían venir de un padre: “estoy orgulloso de ti”. Sanji lloró tanto y fue tan feliz que era casi equiparable a haber encontrado el All Blue. Por fin, Sanji agradeció escuchar el suave “ras, ras”, era su tic de cuando Zeff se rascaba la barba de la mandíbula, su gesto de que el anciano estaba a punto de ceder.

─ No estoy convencido de que regresar sea lo mejor para ti, Berenjenita. Sé que serás lo suficientemente idiota para convencerte de que estar con una mujer y colmarla de cariño será suficiente para ti, pero al menos puedes volver una temporada y tomarte un tiempo para ti mismo. Seguro que tu capitán te aceptará de regreso si decides volver a su lado.

─ Gracias, viejo.

─ Eres tan tonto, Berenjenita... — se quejó Zeff y Sanji solo pudo reír, porque sabía que si estuviese a su lado, habría recibido una buena patada en el trasero.

Regresó a la mañana siguiente a la playa donde todos le esperaban y la seriedad de Luffy fue tan aplastante que supo que no iba a darle ni un segundo para ni siquiera quitarse la mochila.

─ ¿Si prometo un banquete de desayuno podemos posponer la charla, capitán?

─ Has decidido algo y quiero saber que es. – se cruzó de brazos el moreno.

─ ... — Sanji sonrió ligeramente, a veces echaba de menos a ese chaval que era más bajito que él, ahora le sacaba una cabeza y era corpulento, aunque no tanto como Zoro – Ya eres el Rey de los Piratas, Luf. Ya no me necesitas.

─ Siempre te necesitaré, Sanji. – frunció el ceño.

─ Lo sé, también se lo dijiste a los demás y les dejaste marcharse igualmente.

─ Tú aun tienes más sueños que deseas cumplir.

─ Oh, — eso sorprendió al rubio, ¿acaso sabía de enamoramiento? Bueno, tampoco es que hubiese estado escondiéndolo, nunca le hicieron la pregunta de que sentía por Zoro realmente así que simplemente no lo verbalizó – tienes razón, pero otro de mis sueños es convencer al terco de mi viejo para traerlo hasta aquí y no puedo retrasarlo, el viaje es largo y tengo que buscar la manera de que pueda aguantar el viaje hasta aquí.

─ Iremos en el Sunny a por él y... — no pudo seguir hablando porque Sanji le rodeó con sus brazos, su rostro quedó a la altura de la cicatriz de su pecho, era cálida y podía sentir el palpitar de su corazón.

─ Gracias por todo, Luffy. – fue lo único que pudo decir.

─ ...No será lo mismo sin ti. – le estrechó con sus fuertes brazos.

Estuvieron un par de días más para que el Log Pose Eterno guardase la ubicación y ya se marcharon del All Blue, Sanji no estaba seguro de volver a verlo alguna vez en su vida, pero no le importó, existía y eso era lo que importaba. Franky insistió en que acompañarían a Sanji todo lo posible hasta alguna isla donde pudiese conseguir buena madera para hacerle un “súper” barco que pudiese encargarse él solo de manejarlo así que navegaron durante un par de islas y el carpintero no quedaba convencido de la calidad de las maderas. Durante ese viaje, Zoro no dijo nada sobre la charla que tuvieron, de hecho, le esquivaba y se pasaba el día meditando en el Nido de Cuervo.

El rubio entendió que estaban intentando alargar la despedida todo lo posible y por muy gratificante que fuera aquello, debía regresar a East Blue. No hizo falta verbalizarlo, por fin llegaron a una isla, pero estaba deshabitada. O eso es lo que pensaba, porque en mitad de la explanada había una figura de brazos cruzados con una enorme espada acomodada en su espalda

─ ¿E-Ese es...?

─ Sep, Mihawk. – respondió Luffy con una gran sonrisa.

─ ¿Qué hace aquí?

─ Zoro lo llamó para desafiarlo y él aceptó. – respondió Chopper cuando el espadachín apareció en la cubierta.

─ ¿Qué? ¿Cuándo? – frunció el ceño.

─ Mientras estábamos en All Blue. – dijo Zoro mientras anudaba su pañuelo negro en su cabeza – Ya es hora de convertirme en el mejor espadachín.

─ ¿Por qué? ¿Por qué ahora? – le retuvo del antebrazo. No podía evitarlo, no quería volver a verlo con una nueva herida que sabía que en esta ocasión podría ser la definitiva.

─ Porque ahora tengo lo que me faltaba. – sonrió con confianza – Mírame bien, Cejillas, y cuando acabe con Mihawk abre bien las orejas, te daré tu respuesta.

Sanji agrandó los ojos con sorpresa y el corazón le dio un vuelco, no estaba fingiendo que la conversación no se había dado, estaba esperando a batirse en duelo con Mihawk, y lo mejor de todo, con la certeza de que saldría con vida tras cumplir su sueño. Eso le dio esperanzas, unas que nunca tuvo y ahora solo podía demostrarle que confiaba en él y que también confiaba en que ganaría.

─ Ve y patéale el trasero a Mihawk, Marimo. Si no iré al infierno por ti para hacerlo yo mismo contigo.

─ Je, — estiró su sonrisa y su orgullo se hinchó – eres todo un seductor, Cocinero del amor.

Las mejillas de ambos se calentaron, Sanji también curvó más sus labios antes de liberarlo del agarre y Zoro bajó del barco para ir directo a Mihawk. Todos se quedaron en el Sunny para observar desde allí el desenlace final y ser testigos del combate.

─ Ya no eres la pequeña rana de aquella charca, Roronoa. – saludó el de ojos dorados todavía de brazos cruzados – Espero que seas consciente de que esta vez no me detendré.

─ Si hicieras eso no me quedaría satisfecho. – desenvainó a Wado Ichimonji para ponérsela en su boca y luego sacó a sus otras dos compañeras – Es hora de cumplir mi promesa a una vieja amiga y de dar una respuesta.

─ Ya no albergas dudas en tu corazón. – echó el brazo hacia atrás para blandir su espadón, pues iba a darlo todo en el encuentro.

─ Ninguna.

Era todo lo que tenían que decirse.

Sanji tragó saliva, nervioso incapaz de encenderse un cigarrillo, así que lo dejó estar y se aferró a la barandilla, como si esa pequeña distancia pudiese acercarle más al espadachín, con miedo a pestañear y perderse un segundo del duelo. La brisa marina era lo único que se movía en aquella isla, se mantuvieron en esa misma posición durante minutos completos, ambos eran maestros en sus estilos, no hacía falta movimientos innecesarios, el combate había empezado aunque no hubiesen movido ni un solo músculo, sus ojos lo decían todo, estudiándose el uno al otro, delatándose el cómo atacarían y detendrían el ataque del otro y finalmente ocurrió.

Ambos fueron directos a asestar el golpe de gracia y las ondas expansivas de poder de cada uno provocaron un fuerte viento que incluso arrancó palmeras y el Sunny se desestabilizó, no se adentró en el mar porque habían echado el ancla. Todos gimieron por la sorpresa y observaron el resultado una vez que el agua se calmó. La enorme espada de Mihawk estaba en el vientre de Zoro, mientras que las tres suyas estaban en el cuello de su maestro y le había hecho un pequeño corte derramando su sangre.

─ Nunca creí que llegaría el día en que alguien tuviera la suficiente habilidad para hacerme sangrar. – dijo Mihawk guardando su espada de nuevo – Felicidades, Roronoa. Has vencido.

Todos en el Sunny gritaron de pura euforia abrazándose entre ellos mientras que Sanji se llevó las manos a la boca, para contener sus emociones, aunque de poco sirvió ya que sus ojos decidieron liberar sus sentimientos en lágrimas de felicidad hasta que Luffy le dio una suave palmada en la espalda y le susurró “Ve”. Eso fue todo lo que necesitó para saltar del barco y correr hacia el espadachín victorioso que ya había guardado sus espadas y hecho una reverencia al otro cuando abrió sus brazos al ver que el cocinero no se detenía y se arrojó a sus brazos.

─ ¡Maldita sea, Musgo! – sollozó en el cuello de este — ¡Lo has logrado! ¡Eres el mejor espadachín del mundo!

─ ¿Es que lo dudabas, Rizos? – se rio hundiendo sus dedos en su cabello rubio.

─ ¡Eres un cabeza de alga, perdona si estaba preocupado por si acababas siendo puré de algas!

─ ¿Vas a dejar de llorar para que pueda darte mi respuesta?

─ Tsk, no estoy llorando. – gimoteó limpiándose la cara con las mangas de su camisa y cuando abrió sus ojos se encontró a Zoro con una rodilla clavada en el suelo, con las manos alzadas sosteniendo sus katanas — ¿Q-Qué...?

─ Sanji, — solo ya su nombre hizo que su corazón brincase – siempre he sido un hombre ambicioso y me prometí a mi mismo que en cuanto me convirtiese en el mejor espadachín del mundo entregaría mis espadas a mi nuevo sueño, y ese eres tú.

─ Marimo... — sollozó de nuevo, conmovido ante sus palabras.

─ Así que, respondiendo a la declaración que me hiciste en All Blue la respuesta es sí, te amo, Sanji. – sonrió con una dulzura que hizo temblar las rodillas del cocinero – Soy tuyo y me entrego a ti por completo. Si tu deseo es regresar al Baratie iré contigo si me lo permites, aunque puede que sea un problema y vengan muchos a desafiarme.

─ Siempre das problemas, Musgo, eso no es nada nuevo. – trató de bromear limpiándose los ojos – No creo que al viejo le guste que estés manchando de sangre la cubierta del Baratie cada vez que vengan a desafiar al mejor espadachín del mundo.

─ ¿Qué significa eso entonces?

─ Significa que quiero que sigas viajando y encontrando nuevos desafíos. – se arrodilló frente a él empujando suavemente sus espadas hacia Zoro – Quiero que ganes cada uno de ellos y mantengas tu título... y quiero celebrarlo a tu lado mientras seguimos al lado de Luffy.

─ ¿Estás seguro? – preguntó con asombro.

─ Sí, quiero seguir siendo pirata hasta que no podamos más, aunque es cierto que me gustaría llevar al viejo al All Blue.

─ Entonces iremos y le convenceremos y si no...

─ ¡Le secuestraremos! – resolvió el Rey de los Piratas con su estridente risa.

─ Jajajaja, estaba pensando exactamente lo mismo. – rio Sanji.

─ ¡Yosh, decidido! – alzó los brazos el de sombrero de paja – ¡Volveremos al East Blue, visitaremos a Robin en Elbaf, a Nami en Arabasta, a Usopp en Syrope, a Brook en el cabo y también los secuestraremos a ellos!

─ Por supuesto. Tomamos lo que queremos, somos piratas. – sonrió arrogante el espadachín poniéndose en pie junto a Sanji.

─ Mihawk, deja que te cure la herida del cuello. – ofreció Chopper.

─ No es necesario, no es grave.

─ Gracias por venir, Mihawk. – dijo Zoro mientras pasaba su mano por la cintura de Sanji que se sonrojó al instante.

─ Ha sido un buen combate, ha merecido la pena viajar hasta aquí. – se despidió con un gesto de sombrero y se fue hacia su pequeña barca.

─ Nunca he visto a nadie irse tan digno después de perder un combate. – comentó Jimbe.

─ ¡Volvamos al Sunny, tenemos una nueva aventura! – gritó Luffy quien agarró a Chopper y prácticamente lo lanzó hacia el barco riéndose de buena gana tras ir a por él.

─ ¡Súper, yo iré haciendo un dormitorio nuevo para la parejita! – silbó feliz de poder remodelar el navío.

─ Te ayudaré en lo que pueda. – ofreció Jimbe a su lado para dejarlos a solos.

─ ¿P-Por qué no les sorprende nada que nos queramos? – se azoró el cocinero.

─ Por lo visto nuestras peleas decían más de lo que creíamos. – respondió Zoro con indiferencia – Todos lo sabían antes de que me impidieran ir a Whole Cake a por ti porque sabían que mataría a tu familia y a todo el que se cruzase por mi camino.

─ ¿Desde entonces te gusto? – se sonrojó sin saber nada de eso.

─ Desde mucho antes, Cejillas. – sonrió acariciando su mejilla – Pero quería ser digno de estar a tu lado y eso solo podía ser como el mejor espadachín del mundo.

─ Qué gran idiota... No necesitaba nada de eso. – disfrutó de la calidez de esa mano que tantas veces había soñado con tomar.

─ Ahora voy a besarte. – avisó con un leve rubor y algo de nervios – No seas demasiado cabrón y te burles demasiado.

─ ¿Es que nunca has besado a nadie? – parpadeó sorprendido.

─ ¿Para qué besar a alguien cuando quería hacerlo solo contigo? Además, tú me lo enseñarás todo, para eso eres el Cocinero del amor. Me convertirás en el amante que tu necesites que sea.

─ Oh, joder... — se maravilló el rubio, esa declaración fue directa a sus pantalones – Ya lo verás, Marimo, te gustará tanto que me buscarás a todas horas.

─ Límpiate la sangre de la nariz, pervertido. A saber en qué cosas está pensando esa cabecita rubia.

─ No puedes pretender que no me emocione al saber que el gran Roronoa Zoro está sin estrenar, es jodidamente halagador que hayas estado esperando por mí. – gruñó limpiándose los restos de su nariz.

─ Venga o se irán sin nosotros. – le tomó de la barbilla son una sonrisa burlona.

─ Te odio.

─ No es cierto.

Ambos sonrieron y se fundieron en un casto beso, era el primero de Zoro, pero también el primero que Sanji recibía de alguien quien le amase realmente y se sintió mejor que encontrar otro All Blue, era cálido y suave, la sensación de haber encontrado su lugar en el mundo.

─ ¡Chicos, vamooooos! – urgió el capitán a punto de zarpar.

─ ¡Que manera de matar el romanticismo, idiota de goma! – bramó furioso el cocinero.

─ Vamos, Rizado. A partir de ahora podrás volcar todo ese romanticismo idiota en mí.

─ ¡Mi romanticismo no es idiota, Musgo imbécil! – le pateó y Zoro lo esquivó.

─ Sí lo es. – se rio echando a correr.

─ ¡Es en la otra dirección, Alga sin orientación! – le atrapó del brazo — ¡Tienes el maldito barco delante de tus narices!

─ Es que tu ceja me marea, Espiral pervertido.

─ ¡Muere!

Comenzaron una absurda pelea en la que Luffy tuvo que intervenir estirando sus brazos de goma para cogerlos y atraerlos hasta el barco, apuntó mal y chocaron contra la barandilla del Sunny así que sus instintos asesinos se volcaron en su capitán quien corrió por toda la cubierta, feliz de tener a sus alas por fin felices de poder estar juntos.

Fin.

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¡Puro Zosan Soft! jajajaja

Esto es un regalo de mi para mi por mi cumpleaños, porque me autoregalo Zosan jajaja.

¡Chau!