La familia Vultrout

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Summary

Lyra Vultrout nació en la familia más temida del crimen. Cuando su madre y su hermano fueron asesinados, lo perdió todo. Ahora, es la sombra perfecta… y nadie está a salvo de su venganza.

Genre
Action
Author
MarLo
Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

1.Capítulo - Cómo empezó todo

Nació entre sombras, hija del fuego, la sangre, la codicia y la ambición.

Lyra Vultrout fue la única hija en una familia marcada por la violencia y el poder. Su linaje era un legado maldito, tejido de pactos, asesinatos y secretos. Nadie se atrevía a enfrentarlos. Nadie osaba siquiera pronunciar su apellido en voz alta.

La primera gran herida llegó con la muerte de su madre.

Nadie en la familia supo jamás cómo murió Aurora Vultrout. Solo Gary Vultrout lo sabe.

Algunos incluso piensan que ni él mismo conoce toda la verdad. Ese silencio, enterrado bajo capas de misterio, mantiene a salvo a la familia… pero también alimenta la sospecha de que su muerte no fue solo un asesinato, sino un mensaje.

Lo único que todos recuerdan es cómo desapareció… y cómo la encontraron.

Aquella noche, toda la familia se había reunido para cenar. Aurora no llegó. Nadie la había visto salir, salvo Lyra, que recordaba cómo su madre, con dulzura, le había recogido el cabello en trenzas para que nada le estorbara durante el entrenamiento. Esa fue la última vez que la tocó y vio aquella dulce sonrisa.

Cuando descubrieron su ausencia, el caos estalló. Se detuvo todo: negocios, operaciones, incluso la familia aliada, unida a ellos desde hacía generaciones, interrumpió el tráfico de armas y dinero para sumarse a la búsqueda. Entonces apareció una nota en la cama de Gary. Nadie, salvo él, llegó a leerla.

Horas después, un nuevo mensaje llegó. Aurora había sido retenida en una fábrica abandonada, torturada con una brutalidad imposible de describir. Aquella noche llovía con furia cuando Gary dejó a sus hijos bajo el cuidado de la familia Moreli y fue solo hasta el lugar indicado. Allí, en un callejón húmedo y desierto, encontró a su mujer.

Su cuerpo estaba destrozado: heridas profundas, huesos dislocados, la piel desgarrada. La sangre corría bajo la lluvia como si el suelo mismo llorara por ella.

Se cuenta que un grito desgarrador rompió la noche, seguido de sollozos imposibles de contener. Nadie lo confirmó, pero todos aseguran que fue Gary Vultrout llorando la pérdida de la única mujer que había amado.

Lo que nadie supo fue que Lyra, incapaz de resistir la angustia, se escapó de la casa. La pequeña niña lo vio todo: a su padre arrodillado, abrazando lo que quedaba del cuerpo de su mujer, temblando bajo la lluvia. Esa imagen se grabó en su memoria y en su corazón con el filo de un cuchillo.

Corrió hasta un banco y lloró hasta quedar exhausta. Regresó antes de que alguien la descubriera. O eso creyó: el hijo mayor de la familia Moreli la vio entrar por la ventana de la habitación, pero al mirarla a los ojos comprendió que debía callar. Cerró la puerta y no dijo nada.

El funeral fue el más sombrío que se recuerda. Todos iban de negro, obligatorio en la tradición Vultrout. Nadie debía llorar, pero el hijo menor de Gary no pudo contenerse. Lyra, en cambio, pasó toda la ceremonia con la mirada fija en el suelo, incapaz de alzar los ojos hacia el ataúd. No permitió que sus lágrimas cayeran. No podía.

Ese día, la familia quedó rota para siempre, aunque también los unió.

Años después

La herida nunca cerró. Solo aprendieron a cubrirla con capas de silencio, negocios y sangre.

Lyra creció marcada por la ausencia, y lo poco que quedaba en pie terminó de derrumbarse cuando Lior, su otra mitad, fue asesinado.

Esa noche él la llamó para cenar juntos en un restaurante, como hacían de vez en cuando. Era su refugio: un lugar donde podían hablar de tonterías y reír como si fueran niños, donde parecían una pareja a ojos de los demás, aunque eran hermanos.

Nada parecía diferente. Hasta que todo cambió.

Lyra vio una luz desde la calle, un destello fugaz. Su mente apenas tuvo tiempo de procesarlo cuando Lior ya estaba encima de ella, cubriéndola con su cuerpo. El disparo sonó como un trueno, y el mundo se detuvo. Cuando abrió los ojos, su hermano estaba desplomado sobre ella, sin vida.

El restaurante entero quedó paralizado. Algunos gritaron, otros llamaron a una ambulancia. Pero Lyra sabía qué debía hacer: no podía permitir que nadie descubriera quiénes eran. Con las manos temblorosas, marcó el número de su padre.

Minutos después, llegaron dos coches cargados de hombres. Actuaron como una máquina engrasada: unos distrajeron a los curiosos, otros obligaron a borrar fotos y vídeos, otro cargó con el cuerpo sin vida de Lior como si fuese un objeto cualquiera. El resto limpió cada rastro de sangre, borrando las huellas del crimen. Lyra seguía sentada en el suelo, inmóvil, con la mirada fija en el lugar donde su hermano había caído.

Fue Nilo, el mayor, quien tuvo que sacarla de allí, porque su cuerpo no respondía por el shock. La levantó del suelo y la llevó hasta el coche. Siempre había estado unida a sus hermanos, pero nada podía compararse con la relación que tenía con Lior. Nadie entendía esa conexión, cómo podían ser tan inseparables. Eran como uña y carne. Y esa noche, esa unión se rompió de un disparo.

Después de aquello, Lyra ya no fue la misma. El dolor la petrificó. La niña que había llorado en silencio por la muerte de su madre quedó enterrada. En su lugar nació una mujer de hielo, incapaz de mostrar una lágrima, incapaz de confiar. Cada sonrisa se apagó, y cada mirada se volvió un filo, no confiaba en nadie, ni en los más conocidos.

El negocio de la familia se redistribuyó tras la pérdida del segundo hijo. Nilo se hizo cargo de los movimientos en el extranjero, reforzando la alianza con otras familias, también era una excusa para estar lejos. Aven, el menor, quedó al frente de las tapaderas legales: bares, almacenes y empresas limpias para disfrazar la maquinaria de muertes.

Gary quiso poner a su hermano Aven frente al negocio oscuro y acabase con su enemigo. Pero Lyra se opuso. Ella no lo permitiría. Lior había muerto protegiéndola; no dejaría que Aven se perdiera en las garras de aquellos que ya les habían arrebatado demasiado.

Y así, con la sangre aún fresca en la memoria, Lyra aceptó su destino. Sería la máscara, el filo y la sombra. No le temblaría la mano al matar a cualquiera si con ello lograba que las muertes de su madre y de Lior no hubiesen sido en vano. Acabaría con cada miembro de aquella familia.

El mundo no estaba preparado para el monstruo en el que se había convertido una Vultrout.