La Masacre "Ciudad De México"

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Summary

Gretchen Dietrich buscará la manera de vengar la memoria de sus padres y desenmascarar al sistema corrupto.

Genre
Action
Author
Leonardo
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo I "Voy A Hacerlo"


(JALISCO, MÉXICO)

Estoy harta de escuchar todo en las noticias, en la radio y ver todo este desastre en los periódicos, nuestro país está en decadencia, cada hora hay muerte y violencia, soy mexicana y amo serlo, creo que como México no hay ningún país, por eso me da rabia que hoy esté el país como está, lleno de gobernantes incompetentes, con una sociedad que no entiende que en realidad nosotros tenemos el poder del cambio en nuestras manos.

Me llamo Gretchen Soo Dietrich Tam, si ya sé, mi nombre no suena tan mexicano como Juan Hernández o Luis López pero pues eso se debe a qué mis padres eran extranjeros, mi padre era alemán y mi madre era surcoreana, yo si soy mexicana, tuve la suerte de nacer aquí, en este bello país, mi padre Fredric Dietrich, era un empresario poderoso aquí en México, aquí conoció a mi madre que también se llama Soo, Soo Tam, mi padre era una persona influyente, incluso en diversas ocasiones llegó a tener invitaciones a fiestas privadas donde iban los patéticos e inservibles políticos de este país.

Mis padres murieron en un extraño accidente o así es como los medios lo llamaron, hace 17 años íbamos en la carretera, rumbo a casa y de pronto algo nos impactó, la camioneta rodó y lo último que recuerdo fue despertar y oír los gritos de mi madre "¡No, no nos mates por favor!" Recuerdo los zapatos de un hombre al que no le ví la cara ya que me encontraba del otro lado del camino, la camioneta quedó volcada y solamente veía llorar a mi mamá conforme esos zapatos amarillos se acercaban a ella lentamente, yo no podía gritar, ni siquiera sentía mi cuerpo, solamente ví que le pegaron dos tiros en la frente a mi madre mientras me veía, a los pocos instantes llegó Juan Carlos colocando su dedo índice en sus labios para que yo no hiciera ruido, Juan Carlos era amigo y socio de mi padre, también venía con nosotros pero en otra camioneta que nos seguía el paso, él se encontraba malherido de un hombro y del costado derecho, me abrazó hasta que el sujeto se montó a una camioneta y se fué, tres horas después llegó la ayuda, mis padres murieron, fueron asesinados y la camioneta que venía detrás de nosotros en dónde venían Juan Carlos, sus hijas, su esposa y su sobrina pues... Su esposa y las hijas de Juan Carlos murieron y su sobrina estuvo 10 años en silla de ruedas, yo tenía 13 años cuando eso ocurrió, me crié con la sobrina de Juan Carlos y bajo su tutela, ellos siempre me han protegido, a los 18 años tomé la presidencia de la empresa de mi padre pero al ir pasando el tiempo dí con personas involucradas en la muerte de mis padres y de aquel atentado, alguna vez le comenté a Juan Carlos y solamente me dijo que dejara eso y siguiera con mi vida pero la verdad no puedo, no puedo aceptar la idea de que las personas que mataron a mi familia estén ahí haciendo creer a la gente que son blancas palomitas cuando son unos hijos de la chingada, así que estos últimos años he creado un plan que llevaré a cabo para hacer pagar a todos los que pisaron a mi familia y que abusan de mi país.

Llegó y tocó la puerta mientras veía su reloj, cómo vió que no había respuesta volvió a tocar la puerta en esta ocasión un poco más fuerte hasta que por fin alguien abrió la puerta.

-¿Gretchen? ¿Qué haces aquí?

Gretchen sin contestarle entró a la casa y fue directamente a la sala de estar.

-¡Oye! Te hice una pregunta.

-Voy a hacerlo... -dijo Gretchen mientras sacaba una computadora y papeles que llevaba con ella.

-No es cierto -dijo el hombre en un suspiro de negación mientras se sentaba en el sillón de golpe y se tapaba la cara con ambas manos.

-El plan está listo, solamente necesito que me ayudes a afinar algunos detalles y... -fué interrumpida Gretchen.

-Es un maldito chiste ¿Verdad? -dijo fastidiado aquel hombre -¿No habías dejado esta tontería?

-Ya está todo básicamente listo para hacerlo, solo falta reclutar a la gente y prepararlos -decía Gretchen como si no hubiera escuchado la pregunta.

-¡Ya basta! -gritó aquel hombre mientras se levantó del sillón logrando obtener la atención de Gretchen -no puedes llegar así nada más y comenzar a decir estas estupideces, tenemos meses sin hablar, creí que ya habías dejado esto, te dije que por tu seguridad dejaras esto y me mentiste, ahora solamente crees que voy ayudarte a hacer una locura así, en serio que no sé que tipo de basura tienes en la cabeza.

-¿Estupideces? -preguntaba Gretchen mientras bajaba la mirada -¡No es estúpido querer mostrarle la verdad al mundo y su te refieres al método es porque no hay ninguna otra manera, a veces hay que romper las reglas para hacer lo correcto! -terminó de decir Gretchen mientras lo veía a los ojos de una forma exaltada.

Gretchen fue hacia la cantina y tomó dos vasos, un vodka y sirvió a ambos vasos.

-¿Tú no quieres honrar su memoria sacando la verdad a la luz? Sé que es demasiado arriesgado pero es posible, muy posible en realidad y no voy a hacerlo sin ti, porque a decir verdad eres la persona más inteligente y capaz para esto que conozco y también voy a buscarla a ella... -decía Gretchen mientras le daba un vaso a ese hombre y se sentaba en el sillón que estaba frente a él.

-¿Y crees que ella va a querer ayudarte? No se han hablado en años -dijo él ya calmado y dando un trago al vaso.

-Eso espero, no voy a hacer esto sin ella y tampoco sin ti ¿Me ayudarás?

-Todos estos años te he querido como si fueras mi hija y a ella también pero esto que quieres hacer es una locura, nada va a poder sacar la verdad de lo que pasó y ni siquiera sé con exactitud qué es lo que quieres hacer -decía el hombre mientras sostenía el vaso con sus dos manos y veía a Gretchen.

-Iré a hablar con ella igual que como lo estoy haciendo contigo, tú mientras puedes dar un vistazo al plan, te lo dejo todo aquí -dijo Gretchen dándole una memoria USB.

-¿Tu plan maestro viene en una USB?

-Y en los planos y hojas que tengo aquí en tu mesa.

-Ya hiciste un desmadre en mi mesa, ¿Irás a verla?

-Esa es mi idea, todavía es temprano, es medio día -dijo Gretchen mientras veía su reloj.

-Pero ya no vive dónde vivía antes y la verdad es que yo no voy a decirte dónde vive, más que nada por respeto.

-Ya lo sé, también sé que vive aquí en Jalisco, básicamente comí a media hora de tu casa... -dijo ella mientras sonreía y veía la cara de asombro de él.

-Bueno, no debería sorprenderme, siempre obtienes lo que quieres.

-Iré a verla ahora mismo, pero mientras tú puedes ir examinando lo que te dejé -dijo ella mientras sonreía y veía la cara de asombro de él.

-Ni siquiera he dicho que voy a hacer lo que sea que quieres hacer... -fué interrumpido por Gretchen.

-Ya lo hiciste, te conozco y sé que lo harás, seguirías alterado como cuando llegué -dijo ella mientras se dirigía a la puerta y se salía de la casa.

Gretchen se acercó a su camioneta donde una de sus escoltas le abriría la puerta para que pudiera entrar, siempre iba acompañada de dos escoltas y un chófer en su camioneta la cual también estaba blindada, normalmente ella va acompañada de otros cuatro escoltas y dos choferes los que se dividían en dos camionetas que van delante y detrás del vehículo donde ella se encuentre pero cuando son asuntos personales o simplemente eventos no oficiales de negocio o eventos privados ella viaja de esa manera.

-Señorita Dietrich, ¿Todo correcto en su visita? -preguntaba una de sus escoltas.

-Sí Luz, no te preocupes por eso, necesito ir a otro lado, Zarco por favor vé a las coordenadas que acabo de enviar -daba indicaciones a su chófer Zarco.

-Será un placer señorita -contestaba educadamente Zarco.

Después de aproximadamente media hora llegó a su destino para hablar con aquella mujer de la que estaba insegura en visitar.

-Hemos llegado señorita Dietrich -decía Zarco mientras la veía por su retrovisor.

-Gracias, yo abro la puerta no se preocupen, pueden quedarse aquí si quieren -dijo mientras se bajaba rápidamente de la camioneta.

Gretchen tocó aquel timbre y esperó respuesta mientras veía el interfón y la cámara que había en la parte superior de la puerta.

-¿Qué haces aquí? -dijo una voz de mujer en tono molesto por el interfón.

-¡Ábreme! Necesito hablar contigo -decía seria Gretchen.

-¡Vaya! ¿Después de tanto tiempo necesitas hablar? Hasta viniste a Jalisco y dejaste tu mundo de fortuna y negocios para venir ¿Quien se murió? Ah bueno no creo que sea por eso, al fin y al cabo no te importa nadie para venir por algo así, puedes quedarte ahí si quieres, no voy a abrirte y ninguno de tus putos pistoleros va a obligarme a hacerlo.

-Mi visita es para aclararte porqué he estado ausente, lo lamento, es importante que hablemos... Te extraño y necesito decirte qué está pasando.

-¿Estás enferma? ¿Tienes cáncer o algo así? -preguntaba esa mujer en tono preocupado.

-No...

-Entonces ¡Lárgate! -dijo decidida y colgó.

Gretchen veía la cámara mientras solo bajaba la mirada y se daba la vuelta rumbo a su camioneta. Entonces se escuchó como abrieron la puerta y Gretchen volteó para corroborarlo y al ver la puerta abierta ella simplemente sonrió y entró a la casa.

Ella entró y se dirigió a una pequeña mesa con tres sillas que había en el jardín de la casa, así que solamente se sentó a esperar.

Pasaron veinte minutos y Gretchen comenzaba a creer que tal vez abrió por accidente la reja.

-Me acaba de hablar y me dijo que realmente es importante que te abriera, lo escuché un poco alterado ¿Qué carajos está pasando? -decía ella con tono indiferente mientras se sentaba frente a Gretchen y encendía un cigarrillo.

-Tan vez está así porque ya vió lo que le dejé.

-Entonces fuiste a verlo... Ya veo, creo saber lo que está pasando, creí que habías dejado esas pendejadas a un lado, pero parece ser que no es así, estás demente -dijo mientras cerraba los ojos y sonreía.

-Te necesito, necesito que hagas esto conmigo, he esperado años para este momento, el momento de la verdad... -la interrumpió ella.

-Cállate, me están llamando, espera -decía la muchacha contestando su celular -¿Ya llegaste? Bueno, ahorita te abro -colgó la llamada y abrió su puerta desde su celular.

-¿Todo bien? Disculpa, no sabía que tendrías visitas, te dejo esto -decía Gretchen mientras le dejaba un USB en la mesa.

-En realidad yo creo que te quedas otro rato -dijo la voz de un hombre a sus espaldas.

-¿Juan Carlos? ¿Qué haces aquí? -preguntaba un poco asombrada Gretchen mientras veía a la muchacha frente a ella.

-María me llamó, le dije que te mantuviera aquí mientras llegaba -decía Juan Carlos mientras se acercaba a ellas para sentarse.

Gretchen solo observaba mientras no sabía que decir.

-Sí, acabo de ver todo tu "plan" y debo decir que estás loca, no puedo creer lo que quieres hacer, de verdad hija, tienes problemas -dijo Juan Carlos mientras veía a Gretchen preocupado.

-¿Qué planea esta idiota eh? -preguntó en tono de burla María.

-Algo realmente estúpido, ¿De verdad tienes tanto odio dentro de ti? -preguntaba Juan Carlos a Gretchen angustiado sin verla a los ojos.

-Hace mucho tiempo que no lo veía poner esa cara, ¿Qué estás tramando Gretchen? -dijo ya extrañada y seria María viendo fijamente a Gretchen.

Los tres cruzaban miradas en un silencio tenso y algo incómodo, comí si esperaran que cualquiera dijera algo.

-Estoy... Estoy buscando una manera de hacer que sus muertes no sean en vano, estoy buscando una manera de despegarme este dolor que he llevado desde que ví a ese sujeto de zapatos amarillos matar con un tiro en la frente a mi madre, estoy buscando castigar a los que mataron a nuestras familias -dijo Gretchen con una expresión que Juan Carlos y María jamás le habían visto.

-Aún así Gretchen, tu método y tu ideología es errónea, ¿Si entiendes la magnitud de lo que quieres hacer? ¿Entiendes las consecuencias que traería? -preguntó Juan Carlos mientras trataba de hacer entrar a razón a Gretchen.

-Pues la verdadera acción "errónea" fué venir a buscarlos, fué creer que ustedes también querían hacer algo -decía Gretchen mientras se levantaba con clara molestia y se dirigía a la puerta.

Juan Carlos y María solo se quedaron sentados, no intentaron detenerla, mientras agachaban la mirada y veían el plan sobre la mesa.

-¿Todo bien señorita Dietrich? -le preguntó Luz al percatarse que venía algo exaltada para después abrirle la puerta de la camioneta a Gretchen.

-Sí todo bien Luz, gracias, por favor a casa de Humberto... Necesito verlo -dijo Gretchen mientras veía por la ventana de su camioneta hacia el cielo.