Introducción
-Introducción-
Hace un par de años, había trabajado de mercenario, recaudando con malas maneras y amenazas a funcionarios de un gobierno que empezaba a tirar malos olores, como la peste de perro mojado. No estaba mal pero no era una gran vida, algunos tenían hijos, otros habían tirado su matrimonio por la borda tras irse con una joven fulana. Nuevo México no era el mejor país pero comparado a otros países, era un buen hogar. Había buena música, buenas mujeres y buen alcohol, como el tequila.
Echaré de menos esa vida, aunque la que tengo debo admitir que es mejor. Vivo tranquilo, cuidando de mi caballo y tres gallinas que doy de comer a plena luz de la mañana. Mi mujer siempre despierta a las primeras horas, ella es mi mundo y si ella se va, siendo honesto y sincero, no sé qué será de mí. Nací con un don que muchos aprovecharon como un arma, otros buscaron ganar dinero a través de él y durante un tiempo, me gané un buen nombre, “El Maldito”.
Tiempo después, escuché que el nuevo gobierno esclavizó al pueblo entero, más de medio millón de personas trabajando en las minas, extrayendo oro y con un sueldo lamentable. Muchos pidieron que volviera, pero tengo clara una cosa, todo lo que un día fui, se quedó en el pasado y no pienso volver.