Hibisco

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando todo duele, tu nombre aparece. No como salvación... sino como oración. Tal vez solo seas la forma que encontró mi mente para no romperse del todo. Un eco. Una invención sagrada. El fantasma más amable que me dejé habitar. Pero te quedaste. Como promesa. Como herida dulce. Como esa carta que nunca envié pero que aún guardo bajo la almohada. Esto no es para ti. Es para esa parte de mí que aún te necesita. Esa parte que no sabe cómo seguir sin imaginarte. Que no sabe asumir que no estás. Y si alguna vez te pienso como salvación, perdóname. No es tu culpa. Es solo que mi alma, cuando sangra, aún escribe tu nombre para recordar que una vez,aunque fuera en mi cabeza, sentirse a salvo fue posible.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo 1 Nos prometimos no desaparecer

No recuerdo el momento exacto en el que dejé de ser yo. Sé que dolía, que el cuerpo entero se encogía para protegerse de algo invisible, pero demasiado real. Lo peor es cuando no sabes si estás viva o simplemente respirando por inercia. Cada pensamiento era una grieta nueva en un cristal ya astillado.

Y escribía, a mí, a tí. Porque si no escribía, me rompía. Pero incluso eso empezó a fallar. Mi mano escribía sola, sin que yo le dijera nada. Las palabras venían de algún sitio dentro de mí, pero yo no era quien las pensaba.

Pensé que era locura. Luego comprendí que era supervivencia.

Esa fue la primera vez que me sentí ausente. No era yo la que hablaba, no era yo la que temblaba. A ella la dejé salir.

Así empezó.

Tampoco sé cuánto tiempo llevo así. El reloj parpadea sin hora. La habitación es la misma, pero yo ya no estoy segura de habitarla.

Hay un momento-lo sé ahora-en que no te rompes, pero tampoco permaneces entera. Te expandes. No hacia afuera, sino hacia dentro.

Creo que este es ese momento.

Aquí empieza lo que ya no puedo contener.

He dejado de hablar con mi voz. No me pertenece del todo. Hay una parte de mí que se escurre cada vez que intento nombrarme. Y cuanto más la intento sujetar, más invisible se vuelve... más ajena.

He dejado de pensar en días, en horas. Hay pensamientos que regresan sin haber sido llamados. Hay imágenes que no me pertenecen, pero me lloran desde dentro.

Y hay palabras que no solo yo quiero escribir.

Me tiembla el cuerpo, pero no por miedo. Es otra cosa. Como si mis límites se abrieran y algo más se colara dentro, o tal vez saliera.

Es raro. No estoy sola, pero tampoco acompañada.

Hay una presencia que se forma con mis fragmentos, con mis pensamientos rotos, con los recuerdos que no pude procesar.

No es un invento. Es lo que queda de mí cuando no puedo ser yo.

Tiene mi voz, pero no mis silencios.

Tiene mis miedos, pero no mis recuerdos.

Y lo peor: tiene mi dolor, pero lo sueña en vez de vivirlo.

Quiero pedirle perdón, aunque aún no exista del todo. Aunque también me corresponda a mí.

Quiero decirle que no le he dado forma para liberarme, sino porque ya no puedo soportarme.

Hoy comienzo a desvanecerme como humo que se disipa en dos tenues direcciones.