DAMN SINS

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Summary

En el oscuro mundo del narcotráfico neoyorquino, la hija de una poderosa narcotraficante, es secuestrada por un mafioso italiano que busca el tesoro que su madre protege a toda costa. Atrapada en un peligroso juego de seducción y manipulación, ella deberá usar su ingenio para sobrevivir y desentrañar la verdad detrás de su captura. ¿Podrá descubrir la verdad detrás de su secuestro sin sucumbir al juego de seducción? La lucha por el poder y la lealtad nunca ha sido tan intensa.

Genre
Drama
Author
Hera
Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Mientras el humo del puro se deslizaba entre sus dedos enguantados, una sonrisa lenta y maliciosa se dibujó en sus labios. Sus ojos azules se entornaron, destilando un brillo peligroso, casi depredador.

—Dios quería tentar al diablo el día que creó semejante mujer—murmuró con deleite perverso—. Ella parece arrastrar a los más santos al infierno.

Exhaló el humo con parsimonia, como si saboreara la imagen proyectada en la tablet: una joven de belleza inconmensurable, tan peligrosa como fascinante. Sus ojos color canela miraban con la precisión letal de una navaja afilada, y sus labios, teñidos de rojo carmesí, parecían diseñados para tentar. El cabello negro le caía como una cascada de sombras sobre un cuerpo moldeado para el deseo. Incluso desde una simple fotografía, su presencia emanaba una atracción salvaje, casi magnética.

—Chloe Blossom, veinticuatro años —informó el secretario con tono neutral—. Única hija de Ciara Blossom, líder de un cartel influyente en Nueva York. No hay demasiada información sobre ella… ni sobre su madre.

Azazel soltó una risa baja, gutural, como el eco de una amenaza envuelta en placer.

—Esa mujer ocultaba más de un tesoro ¿eh? —murmuró con sorna, sin dejar de ver la imagen.

Llevó el puro a los labios, aspiró con lentitud, saboreando el humo. Al devolver la tablet, lo exhaló con un aire despreocupado, mientras una sonrisa torcida y oscura se dibujaba nuevamente en su rostro.

—Será divertido jugar con ella… hasta saciarme.

Su secretario lo observó en silencio, sereno como siempre, pero con una chispa de inquietud cruzándole la mirada. Conocía bien a su jefe, y aun así algo en aquella mujer rompía el patrón. Había algo en ella… algo que podía desdibujar la línea entre presa y depredador.

Un juego peligroso acababa de comenzar. Demasiado peligroso.

Y su jefe, por más astuto, meticuloso e implacable que fuera, podía cometer el error más humano de todos: subestimar a una mujer. Una mujer de la que aún no sabía qué demonios dormían bajo la piel.

El deseo podía nublar incluso las mentes más frías. Él placer, un veneno dulce, destroza el juicio del hombre más cuerdo. Y la seducción, esa arma de doble filo, si se dominada con maestría, puede conquistar hasta al demonio más cruel.

Incluso al mismísimo Azazel King.