INICIO.
─100... 300... 600... 700... Ni siquiera alcanza esto. ─dije despuĂ©s de maldecir al dinero en mis manos mientras lo volvĂa a colocar en el botellĂłn.
DespuĂ©s de estar vestida con el uniforme del bar salĂ de mi habitaciĂłn y bajĂ© al llegar solamente suspirĂ© neguĂ© cuando veo a mi padre tirado en el sillĂłn con una botella de cerveza y cigarros desparramados por la alfombra, la televisiĂłn encendida, realmente su actitud y su estado ya no me sorprende en lo absoluto y el sonido de los platos en la cocina me hizo recordar que Lina y mi madre estaban hablando nuevamente allĂ, solo ellas.
─Asà que ya te vas al trabajo. ─habló Lina, mi hermana mayor.
─Parece que si, no estás viendo mi uniforme. ─señale mi ropa con obviedad.
─Te queda mejor trabajar en ese bar de dudosa procedencia. ─responde con una leve sonrisa─. Van tan bien de la mano, digo es donde los sucios y los podridos van, tal y como tú.
─¿Ah si? ¿Entonces la única que tiene derecho aquà a estudiar eres tú? No digas idioteces si tanto quieres estudiar por qué no lo haces por ti misma, técnicamente estás entrando a la universidad por ese bar de dudosa procedencia ─dicho esto caminé hacia la puerta, no iba arruinar mi noche por esta desquiciada.
─¡Lisa no hables asà de tu hermana! Ella se esfuerza en sus estudios para que pueda sacarnos adelante. ─dijo con enojo mamá que está en la cocina, otra que no me importa ya su actitud.
Yo solamente rodĂ© los ojos y seguĂ mi camino hasta la puerta, dĂłnde descanse la mano en la perilla tratando de darme ánimos para seguir y no desviarme del camino al bar cuando escucho la voz de mi hermana detrás mĂo.
─Déjala mamá, ella no sabe los verdaderos sacrificios que hago. ─dijo.
Ante esto abrĂ la puerta y salĂ dejando que está se cierre con fuerza, saquĂ© mis auriculares del bolso y los conectĂ© al celular para escucharlos hasta llegar al bar. Algo que realmente me gusta, escuchar mĂşsica o bailar cuando sientes todo el peso y el estrĂ©s de cada dĂa cuando sientes que nadie te comprende y te sientes apartada de lo rutinario está la mĂşsica que alivia mucho y hablo enserio, de verdad lo recomiendo.
Mi familia, vamos a decir que no es lo que se espera, no es la familia más feliz pero ahĂ vamos, con mi familia llegamos a JapĂłn hace no más de 4 años, soy la hija menor de entre dos hermanos, recurse dos veces por los problemas en la casa y además habĂa empezado a trabajar por lo que a mis 20 seguĂa en el colegio en el Ăşltimo año. Mi padre un ex administrador de empresas que lo despidieron, por el mismĂsimo dueño al descubrir que el le estaba robando la mitad haciendo desvĂos de fondos y llevando sus mercaderĂas. Mi madre una mujer que decidiĂł no trabajar pasándose mayormente en la casa haciendo la limpieza y de vez en cuando echarme la culpa de sus desgracias o bien decirme varias veces sobre el accidente de mi hermano, el motivo por quĂ© no quiere salir de la casa es por una gran deuda con los prestamistas. Y por Ăşltimo Lina la mayor despuĂ©s de mi difunto hermano, es la consentida de mis padres teniendola en un pedestal, lo que no saben es que esa perra se coje al rector de la universidad.
¿Por qué creen que pasa con honores? Por esfuerzo y dedicación? ¡Ja!
Ni siquiera es tan inteligente como para valerse por si misma.
Una linda familia, si, de ensueños pero del diablo, normalmente yo soy la que lleva la plata para la casa, pago los estudios universitarios de Lina y con lo que resta los gastos de la casa y si es que sobra le pago a los prestamistas de mamá, que a veces pienso que debe una infinidad. El bar en el que trabajo de verdad me ha estado ayudando mucho, al menos no me preocupo sobre mis estudios voy a una nacional asà que no hay tanto gastos en comparación a la de Lina que fue a una privada.
Una vez que lleguĂ© al bar me encontrĂ© con Azumi, una chica buena y además trabaja en una de las sucursales del bar, suele hacer rotaciones algo que a mĂ me encantarĂa hacerlo un dĂa, estar en el mismo lugar hacer la misma rutina siempre, de verdad que era estresante.
─Buenos noches Lisa, te vez más amargada de lo normal. ─dijo con una gran sonrisa.
─¿Gracias? Supongo. ─dije con desconcierto.
─No me hagas caso estoy feliz, me llevarán hoy a la sucursal de Roppongi. ─dice festejando.
─Ya quisiera yo tu suerte. ─dije─. A estas alturas parece que el jefe ni siquiera sabe de mi existencia.
─El no lo sabe, en realidad no lo sabe literalmente, despuĂ©s de todo solamente viene cada vez, ni hasta el mĂo, pero si que sabe cĂłmo consentir a sus personales. ─dijo haciendo gestos con sus dedos simulando dinero.
─EscuchĂ© de algunas que el suele frecuentar el bar en Roppongi, aquĂ en Yokohama ni siquiera pasarĂa a por lo menos saludar. ─contestĂ©.
─El dueño tiene demasiado trabajo, creo que además no solo es el dueño de toda esta cadena de bar. ─dice.
Dejé de colocar las copas en el mármol y la miré, ella también me miró fijamente.
─Al menos lo conoces, ya sabes al "jefe" ─Le dije.
─No en persona, pero he oĂdo su voz unas cuantas veces cuando me tocĂł ir a Roppongi. ─responde.
─¿Cómo es?
Ella suspirĂł como enamorada, no puede ser tan solo escuchĂł su voz como puede atraerle una voz para que suspirĂ© asĂ, acaso es lindo o es un vejete, siempre pensĂ© que hasta ahora el dueño es un vejete pervertido, realmente todavĂa lo pienso hasta en la actualidad.
─La voz del dueño es muy grave, algo explosivo cuando discute, no preguntes cómo lo escuché ¡Ah! Y por sobre todo Lisa, su voz es muy pero muy sensual cuando quiere. ─describió.
Mierda.
Creo que ya me contagiĂł, como no si habla asĂ del sujeto que ni siquiera conozco, enserio a veces no me entiendo.
No pudimos hablar más por qué ella tomó sus cosas y se fue al coche negro que la esperaba, suspiré y seguà con mi trabajo, hasta que sentà la mirada del chófer de ese coche, no le tomé importancia tal vez pensó que era un personal nuevo.
─Buenas noches Li no te distraigas hoy parece que tendremos mucha gente importante. ─Habló Taz mi otro compañero además es extranjero igual que yo.
De hecho Taz fue quien me ayudĂł a hacer las bebidas como colocarlas con cuidado hasta como llevar una gran cantidad en una bandeja sin que llegue a estropear todo a mi camino.
─¿De que hablas? ─pregunté mientras le pasaba las bebidas para que el pudiera seleccionarlas.
─Las salas VIP se habilitaron, realmente deben ser personas importantes. ─dice pensativo.
─Seguramente son empresarios que vienen, después de todo es viernes merecido. ─contesté.
─Seguro, pero oye Lisa oà que Azumi se fue a Roppongi. ─dice.
─Asà es el año pasado también se fue en esta temporada, creo que es cuando más gente hay. ─dije.
─El dinero que hace en ese bar debe ser impresionante, oà que los turistas te dan dinero extra sin que los jefes se den cuenta. ─contesta.
─Más ventaja para que quiera ir a esa sucursal. ─respondĂ.
─Te dire las desventajas querida, a veces los personales feminino o masculino tienen que hacer ya sabes mmm eso o bueno es lo que llegue a escuchar, la sucursal en Roppongi ofrece ciertos servicios además del bar. ──dijo casi susurrando en mi oreja.
─Eso es imposible... O no..
─Nada es imposible nena, bueno ponte a trabajar que las bebidas no se van a servir solas, sonrisa amable como siempre no lo olvides. ─dicho esto fue a su puesto.
Lo que Taz me habĂa dicho no podĂa ser cierto, bueno de verdad me negaba a creerlo osea Azumi no harĂa eso, no lo creo es más ella jamás me habĂa contado sobre eso, conste que ella me decĂa hasta los chismes de las mesas que atendĂa.
Sin más que me puse a trabajar y vaya que mi compañero tenĂa razĂłn, una hora despuĂ©s de que bar entrara en ambiente, unos hombres entraron tanto por la puerta principal como en la de los personales lo que me dejĂł un poco fuera de mi, se supone que solo era área prohibida para clientes, Taz preparando las bebidas con otra compañera mientras uno estaba en caja, una compañera en la puerta principal recibiendo a los clientes y yo junto a un chico nuevo sirviendo las mesas.
─¿Ya estás cansado? Ni siquiera ha comenzado a llegar los verdaderos clientes. ─Le dije al chico que estaba a mi lado limpiando su rostro.
─Creo que sà sigue asà voy a renunciar. ─Murmuró.
─Vamos no digas tonterĂas, dĂłnde vas a encontrar un buen trabajo y que pague bien. ─Le dije.
─Pero...
─Mira yo tambiĂ©n fui asĂ en mi primera vez, pero luego le tome ritmo y mĂrame sirvo con rapidez, además si tienes problemas de equilibrio con las bandejas puedes pedirle a Taz que te lo enseñe, solamente debes venir unas horas ant-
─¿RodrĂguez? Está aquĂ la señorita RodrĂguez?
Era un hombre alto y de traje, tenĂa una especie de auricular en una de sus orejas, asentĂ y salĂ de mi puesto para hablar con el.
─Soy yo ¿Tiene alguna inquietud señor? ─le pregunté.
El tan solo me mirĂł mientras baja su vista por mi cuerpo pero no en mal sentido era más como analizandome si traĂa algo sospechoso.
─Por favor debe acompañarme a las sala VIP. ─dicho esto se puso en frente mĂo para caminar.
Mire a Taz que solamente alzĂł el pulgar diciendo un suerte en voz baja que ni siquiera se escuchĂł por la alta mĂşsica, nos alejamos lentamente del bullicio de la zona principal hasta llegar a unas escaleras que conocĂa perfectamente pero que nunca llegue a subirlas y inspeccionar.
Las luces rojas le daban ese toque de que realmente está zona ya era un tanto seria, a lo largo del pasillo en el que iba habĂas puertas de color negro, finalmente llegamos hasta la ultima que tenĂa doble puerta, en esta se escuchaba risas y unos leves gritos con la misa mĂşsica que sonaba en el recinto principal.
─Antes permĂtame verificar si no tiene algo punzante. ─dicho esto ingreso a la habitaciĂłn, no puede ver quienes eran por quĂ© rápidamente la cerrĂł.
─Que hombre... ─Susurré.
─Hola linda. ─dijo alguien detrás mĂo.
Taz tambiĂ©n estaba ahĂ al parecer lo habĂan llamado a el tambiĂ©n, antes de que pudiera decir algo más saliĂł el mismo hombre y una mujer vestida igual que el.
─Señorita por favor, me permite. ─dicho esto la chica comenzĂł a tocarme en ciertos lugares donde podrĂa llevar algo.
Le hombre hizo lo mismo con Taz, una vez que no encontraron nada en nosotros nos abrieron la puerta, un pasillo similar al que pase pero este no tenĂa puertas y a lo lejos se venĂa luces LED.
─¿A ti también te llamaron? ─Pregunté.
─Necesitaban un bartender. ─dijo.
─Supongo que serĂ© la mesera, me siento mal no querĂa dejar al nuevo solo allĂ abajo. ─dije.
─Tranquila está en buenas manos. ─dijo.
Una vez que llegamos a la zona, me sorprendiĂł bastante, la misma estructura que abajo pero habia menos gente, en el centro tres hombres rodeados de mujeres con vestidos y faldas cortas, la mĂşsica se escuchaba normal en comparaciĂłn allĂ abajo.
─Voy a mi puesto linda, tu también ve al tuyo. ─dijo Taz.
AsentĂ y camine hacia mi zona, miraba el lugar con curiosidad, la prĂłxima llegarĂ© más temprano y tomarĂ© una siesta aquĂ hasta que sea mi hora de entrada, de verdad se veĂa cĂłmodo, el ambiente fresco y las luces me ayudarĂan a dormir bien.
─Buenas noches. ─dijo alguien mientras se sentaba frente a la barra.
─Buenas noches ÂżPuedo tomar su orden? ─Pregunte amable mientras escribĂa en la tableta.
─Un whisky de preferencia Jhonnie Walker. ─dijo, realmente su voz me daba una sensibilidad en mi piel.
─¿Variedad?
─Red label. ─dijo.
─Bien su orden saldrá en un momento, puede aguardar en su mesa. ─contesté.
─No, prefiero esperar aquĂ. ─dijo mirándome fijamente.
─Por supuesto.
Que era está sensaciĂłn con este hombre, quiero decir desde cuando los hombres eran tan atractivos para mĂ, yo la hater nĂşmero 1 de estos, ahora estaba aquĂ admirando uno, tenĂa el cabello rosa en una especie de mullet, tenĂa un traje pĂşrpura y sus ojos, sus ojos eran tan llamativos al igual que esas dos cicatrices en los dos lados de la boca.
EscuchĂ© su risa lo que me hizo dejar de mirarle los labios, no me habĂa dado cuenta que pase mi lengua por mi labio inferior, alcĂ© la vista hasta sus ojos filosos que ya me estaban mirando.
─¿Eres nueva? ─Preguntó.
─No, trabajo aquĂ desde hace 3 años. ─respondĂ.
─Ya veo, normalmente no frecuento el bar en Yokohama, vivo en Roppongi. ─dijo alejando un poco a la mujer que estaba a su lado.
─Eh si, hay una sucursal allĂ, mi amiga fue hace unos momentos hacia esa ciudad. ─dije.
─¿Y tú por qué no vas? ─volvio a preguntar.
─Resulta que tienen que pedir mi rotación, pero parece que el jefe se olvidó de mi, ja~ ─dije con una sonrisa de burla.
─Yo digo que no, tengo entendido que Haruchiyo Akashi no se olvida de sus personales y menos de una chica tan linda. ─contesta.
─¿Conoces al jefe?
─Lo veo todo los dĂas. ─sonrió─. Tu no eres japonesa.
─Vine hace mucho de mi paĂs natal, soy de sudamĂ©rica. ─dije.
─Lo veo ahora~
Detrás de el vino un hombre de cabellos pĂşrpura, tenĂa casi el mismo corte y parece que estaba molesto con el hombre frente a mi.
─Sanzu estamos esperando la maldita bebida y tú estás aquà hablando. ─habló con molestia.
─¡Lo siento voy por sus bebidas! ─dije y corrà hacia Taz.
─¿Todo bien? ─Me dijo en voz baja.
─Si, todoo bien~
Tome las bebidas en la bandeja y salĂ de la barra para llevarlo hacia la mesa en dĂłnde estaban, al llegar estaba otro hombre compartĂa igual el color de cabello que el otro que fue por "Sanzu"
─Gracias, nunca và una personal tan hermosa. ─me dijo mientras la chica de a lado me miraba con enojo.
─Gracias supongo, volverĂ© a mi puesto. ─respondĂ, pero antes de irme sentĂ su mano en la mĂa, deteniendo asĂ mi caminar.
─Espera no te vayas tan prisa. ─dijo con burla, sacó un fajo de billetes, no tan mucho y me lo entregó─. Tu propina, te lo haz ganado por un buen servicio.
─G-Gracias. ─dije mirando los billetes en mi mano.
─Ve a trabajar ya no te molesto. ─dice.
Lo mire por unos minutos y nuevamente fui hacia la barra, dĂłnde Taz estaba hablando animadamente con algunas chicas que bebĂan, las mire a cada una y cada joya y zapato que tenĂa podĂa valer más de lo que ganaba, realmente estás eran mujeres de esos tres, que envidia las trata demasiado bien.
Para comprarles todo eso ellas deben de ser buenas en la...
Ahg que estás pensado Lisa, mire nuevamente hacia donde estaba Sanzu y este soltĂł el humo del cigarrillo, estaba mirándome mientras hacia eso, me di la vuelta con el rostro caliente, sentĂ mi celular vibrar en el bolsillo de mi traje. SuspirĂ© y caminĂ© hacia la entrada para atender en el pasillo, el guardia que estaba allĂ me diĂł paso y salĂ.
─No puedo hablar ahora ¿Por qué llamo?
─Si recuerdas nuestro acuerdo señorita RodrĂguez.
─Lo recuerdo más que perfecto pero le recuerdo también que en mi trabajo está prohibido el uso del teléfono, idiota.
─No me importa en lo absoluto, tu madre me debe dinero y lo tiene que pagar o se le olvidó que el casino no se paga solo.
─Lo sĂ© imbĂ©cil, pero espere a que sea el 12 todavĂa no estoy cobrando.
─Ni siquiera estás pagando la deuda real, solo es el interés.
─Lo haré solo espera un poco más mientras consigo un trabajo de medio tiempo.
─El tiempo corre, si no me pagas lo que tĂş mamá debe irĂ© por ti no importa dĂłnde estĂ©s, despuĂ©s de todo lo harĂ© como garantĂa.
ColgĂł.
─Maldito hijo de puta, maldita mamá ¿Dónde mierda fue a meterse con estos tipos? ─me dije a mi misma mientras guardaba mi celular en el bolsillo del traje.
Antes de que pudiera avanzar frente a mi saliĂł aquel hombre, Sanzu, se estaba subiendo el cierre del pantalĂłn, mire hacia las luces rojas de arriba menos mal que eran rojas asĂ no podĂa ver mi lo rojo de mis mejillas.
─Perdone. ─dije mientras seguĂa mirando hacia arriba.
─No te preocupes, ya puedes ver. ─dijo con burla.
Nuevamente lo mirĂ©, tenĂa una sonrisa mientras me analizaba.
─PensĂ© que aquĂ no se permitĂa el uso del telĂ©fono a los empleados. ─dijo, no puede ser este tipo será chismoso y le dirá al jefe.
─DebĂa hacerlo como Ăşltimo recurso, era de emergencia. ─ContestĂ©.
─Supongo.
─No lo escuché salir de la sala. ─dije.
─Fui al baño por la puerta de adentro. ─responde mientras señala el baño.
─Entiendo.
─Sabes está mal que maldigas a tu madre. ─Dicho esto ingresó nuevamente a la sala.
ÂżQue...? EscuchĂł todo...
─Ahg estoy acabado. ─dice Taz a mi lado mientras caminábamos alejándonos del bar.
Nuestro turno habĂa terminado, dando paso a otro, luego de esa extraña charla con Sanzu en el pasillo VIP no le quise mirar la cara durante la noche, habĂa algo en ese tipo que me atrajo o solamente es mi obsesiĂłn con los hombres de traje, definitivamente no tengo cabeza.
─Tu llevaste la mejor parte, las chicas en tu barra. ─dije fingiendo molestia.
─No te pongas celosa, es nuestro trabajo, en todo caso yo también tengo que objetar cuando ese hombre de traje te dió mucho dinero. ─responde.
─Es nuestro trabajo. ─le dije para despuĂ©s reĂrnos.
Llegamos hasta la parada de buses, Taz se subiĂł en otro y yo espere el mĂo, era siempre el bus que se tardaba más, mientras tanto veĂa mi bolso con el dinero que habĂa recaudado hoy a base de propinas, estoy pensando seriamente en solo servir a la clase VIP, pagan mucho más.
Una vez que subĂ al bus me apoye en la ventana despuĂ©s de todo a esta hora solamente somos 3 pasajeros que iban, tenĂa el asiento todo para mĂ, en ningĂşn momento deje de pensar en esos tres que habilitaron hoy la sala VIP, querĂa contarle de esto a Azumi pero me imagino la gente que habrá en bar de Roppongi.
Llegué al edificio donde estaba el departamento subà al segundo piso y busque las llaves, una vez abierto todo estaba apagado lo que era extraño, mi familia usaba la luz como si ellos pagan, caminé hasta mi habitación y prendà la luz.
─No hay satisfacciĂłn más grande que la casa este sola para mĂ. ─dije despuĂ©s de tirarme en la cama.
SaquĂ© de mi bolso el dinero que gane hoy y me levantĂ© para ponerlo en el botellĂłn, pero me congelĂ© al ver que este estaba abierto y con el interior vacĂo, cerrĂ© los ojos con fuerza, la ira estaba creciendo muchĂsimo, ahora tenĂa sentido por quĂ© la casa estaba sola.
Estos hijos de puta fueron a algĂşn lado con mi dinero, con rabia coloquĂ© la plata en el botellĂłn y lo puse debajo de la cama muy en el fondo para que ni siquiera quieran buscar ahĂ, con ese iba a pagar las cuentas de mamá y ahora tendrĂa que juntar un poco más.
AlgĂşn dĂa de esto los colgarĂ© del techo, mi paciencia estaba en juego.
La música estaba al tope la gente bailando y los tragos yendo de un lado a otro en las mesas, gente fumando otros pasando a los cuartos rojos unos pisos más arriba.
Mientras tanto tres personas miraban desde lo alto apoyados en el barandal donde tenĂan toda la vista del interior del bar, Sanzu dejĂł de beber y le diĂł el vaso a uno de los meseros que iban pasando por ahĂ.
─Ya me aburrĂ de aquĂ, necesito ir a otro lugares o no Rindou. ─dice el hombre a su hermano.
─El salón VIP de Yokohama ya está habilitado para irnos. ─habló Sanzu.
─CreĂ que nunca lo ibas a habilitar, hasta pensĂ© que el dinero que dimos por el lo gastaste en tus porquerĂas. ─hablĂł Rindou.
─De que te quejas imbécil tu y Ran hacen lo mismo. ─contesta Sanzu.
─Pero no en la magnitud que tú lo haces, ahora mismo estás en tus 5 sentidos pero si te metieras esas pastillas vas a creer que tienes alas. ─dijo señalando el barandal─. Y volarás.
Sanzu negĂł y fue hacia la escalera seguido por los hermanos, ya en el estacionamiento especial para ellos una camioneta con sus guardias los estaba esperando, ellos subieron y una vez listos partieron a Yokohama.
─Yokohama tiene un aire limpio aún asà que va ser más divertido y tranquilo. ─habló Sanzu.
─No me digas que llevaste a las vĂrgenes ahĂ. ─responde Ran.
─Claro que no, ellas están en Shibuya, para los ejecutivos más viejos como Mochi. ─dice luego de soltar una gran carcajada.
─Si te escuchara estarĂas muerto. ─le responde Rindou.
Una vez llegado en Yokohama los tres bajaron mientras sus guardias los acompañan hasta las escaleras que daban directamente al salĂłn VIP sin pasar primero por el interior principal, algunos empleados que sabĂan de la llegada de ellos ya tenĂan todo ambientado.
─Buenas noches señores, por aquĂ por favor. ─hablĂł el que los recibiĂł con una sonrisa, pero por dentro se morĂa al ver en la cintura de cada uno un arma.
─Esto es exelente huele a nuevo. ─dijo Rindou mirando el lugar.
─Me gusta, los aires acondicionados enfrĂan más. ─dice Ran.
─Enserio te preocupas más por eso. ─dice su hermano.
Tomaron asiento en uno de los sofás que miraban directo a la zona de barras, las luces rojas le daban un ambiente exquisito, el hombre que los llevo hasta los sofás le hizo señas a las chicas para que ingresen, estás con el mejor dote de seducción y su caminar llegaron hasta ellos.
─Vaya, estoy pensado en venir más seguido en Yokohama. ─habló Ran mientras acariciaba la cintura de una mujer de cabellos rojos.
Sandia rodĂł los ojos y con una seña de dedos llamĂł al hombre, este se acercĂł lentamente a el para escuchar lo que tenĂa que decirle.
─Señor.
─Consigue a los mejores personales que tenemos aquà en el bar y traelos de inmediato. ─ordenó.
─Si señor, son dos los traeré de inmediato. ─dicho esto camino con uno de seguridad hacia la zona de abajo.
─¿Que hay con las blancas que debĂan venir? ─PreguntĂł Rindou.
─No se de eso se encarga Kakucho no yo. ─dijo Sanzu prendiendo su cigarro.
─A parte de idiota, que no eres el nĂşmero 2 deberĂas saberlo. ─responde Ran.
─Yo solo quiero encargarme de los traidores, el resto le dejo a Kakucho, además ustedes ni siquiera querrán hacer lo que hago. ─dice.
─Depende, Ran dice que si es una chica policĂa lo hace de inmediato. ─contesta Rindou.
─Sigues con eso, tan solo es una mujer estupida, le daré un tiro si me sigue fastidiando. ─dijo Ran.
Las puertas se abrieron dejando ver a Taz y Lisa entrar, Sanzu mirĂł de reojo mirando otra vez a la mujer de enfrente pero rápidamente volviĂł a poner sus vista en ellos, especĂficamente en Lisa que estaba jodidamente sexy con ese traje además muy ajustado, su cabello negro en corte degradado le daba un aspecto muy elegante y con ese cuerpo que cargaba con ella, era de infarto.
SegĂşn Sanzu.
─No recuerdo haber contratado a una extranjera. ─dijo Sanzu aún embelesado por Lisa, que hablaba animadamente con Taz.
─Lo hizo Kokonoi, por qué tú te metiste de las fuertes viajaste a la cima del monte Fuji con a punto de ir al más allá. ─responde Ran
─De todas formas, se ve demasiado bien, de dónde es que tiene tan semejante cuerpo. ─contesta.
─No es europea. ─dice Rindou.
Entonces Sandia ignoró a sus socios y las chicas, solamente tomó a una y la llevo con el hasta la barra en dónde Lisa estaba preparando algunos tragos pero los dejo a cargo de Taz y rápidamente fue atenderlo cuando Sanzu y su acompañante se pusieron frente a la tableta.
─Buenas noches. ─saludó Sanzu mirándola.
─Buenas noches ÂżPuedo tomar su orden? ─PreguntĂł Lisa amable mientras escribĂa en la tableta.
─Un whisky de preferencia Jhonnie Walker. ─dijo.
─¿Variedad?
─Red label. ─responde pasando con disimulo su lengua por sus labios, de cerca era mucho más linda.
─Bien su orden saldrá en un momento, puede aguardar en su mesa. ─contestó.
─No, prefiero esperar aquĂ. ─dijo sin quitarle la mirada de encima.
─Por supuesto. ─Fue lo único que dijo.
Sanzu tenĂa pensamientos y para nada sanos, en cuanto vio a Lisa entrar a quella sala VIP quiso apoyarla sobre una mesa y tocarle el cuerpo, además los movimientos que realizaba ella al caminar no ayudaba mucho al miembro de Sanzu, sus caderas son fatales, se dijo Ă©l mentalmente.
Se diĂł cuenta que Lisa tambiĂ©n se quedĂł mirándolo, ella sin darse cuenta tenĂa sus ojos en los labios de el y para rematar se habĂa lamido el labio inferior, asĂ que Sanzu soltĂł una risa haciendo asĂ que ella salga de su trance, sabĂa que Lisa se habĂa avergonzado.
─¿Eres nueva? ─Preguntó él.
─No, trabajo aquà desde hace 3 años. ─responde un poco nerviosa.
─Ya veo, normalmente no frecuento el bar en Yokohama, vivo en Roppongi. ─dijo alejando un poco a la mujer que estaba a su lado.
─Eh si, hay una sucursal allĂ, mi amiga fue hace unos momentos hacia esa ciudad. ─dice moviendo los dedos sin parar en la barra.
─¿Y tú por qué no vas? ─Volvió a preguntar.
─Resulta que tienen que pedir mi rotaciĂłn, pero parece que el jefe se olvidĂł de mi, ja~ ─dijo ironĂa.
─Yo digo que no, tengo entendido que Haruchiyo Akashi no se olvida de sus personales y menos de una chica tan linda. ─contesta.
─¿Conoces al jefe? ─Preguntó con asombro.
─Lo veo todo los dĂas. ─sonrió─. Tu no eres japonesa.
─Vine hace mucho de mi paĂs natal, soy de sudamerica. ─dije.
─Lo veo ahora~
Iba hablar más con ella hasta que la mano de Rindou se posó en su hombro, ah este perro que no lo dejaba ligar tranquilo, más tarde se lo iba a cobrar.
─Sanzu estamos esperando la maldita bebida y tú estás aquà hablando. ─habló con molestia.
─¡Lo siento voy por sus bebidas! ─dijo y corrió hacia su compañero.
─¿Que haces idiota estuve a punto de...
─A punto de que imbécil si ni siquiera puedes con esto. ─dijo dándole un golpe a la erección de su socio.
─Ah puto te voy a matar, hijo de perra. ─dijo entre dientes mientras se tocaba esa zona.
Se levantó y fue rápidamente por una puerta a los baños, una vez que llegó ahà ingreso a uno y rápidamente se bajó el pantalón liberando asà su erección venosa, roja y punzante, sonrió levemente y todo era por esa empleada suya que vio está noche.
Llevo su mano derecha a su miembro y comenzĂł a deslizarlo de arriba hacĂa abajo, soltĂł un suspiro cuando en su mente vino la imágen de Lisa, sacándose el traje y superior y siendo ella quien tenĂa su mano deslizando por su miembro.
Lo empezó a hacer con más velocidad hasta el punto de correrse en el inodoro, manchando un poco su mano con su semen, tomó un poco de papel y limpio su mano, nuevamente abrochando su pantalón, salió hacia el lavado para después salir una vez que se limpio, iba nuevamente a ingresar al salón cuando escucho a la dueña de sus pensamientos siendo una boca sucia.
─
No puedo hablar ahora ¿Por qué llamo?
.
─
Lo recuerdo más que perfecto pero le recuerdo también que en mi trabajo está prohibido el uso del teléfono, idiota.
.
─
Lo sĂ© imbĂ©cil, pero espere a que sea el 12 todavĂa no estoy cobrando.
.
─
Lo haré solo espera un poco más mientras consigo un trabajo de medio tiempo.
.
ColgĂł.
─Maldito hijo de puta, maldita mamá ¿Dónde mierda fue a meterse con estos tipos? ─dijo al aire mientras guardaba su celular en el bolsillo de su traje.
Antes de que pudiera avanzar Sanzu se puso en su frente, se estaba subiendo el cierre del pantalĂłn, Lisa mirĂł hacia las luces rojas de arriba, pero Sanzu pudo ver sus mejillas rojas igualmente.
─Perdone. ─dijo ella mientras seguĂa mirando hacia arriba.
─No te preocupes, ya puedes ver. ─dijo con burla.
Nuevamente lo mirĂł, tenĂa una sonrisa mientras le analizaba.
─PensĂ© que aquĂ no se permitĂa el uso del telĂ©fono a los empleados. ─dijo, vio como ella cambiĂł de semblante a uno de preocupaciĂłn.
─DebĂa hacerlo como Ăşltimo recurso, era de emergencia. ─Contesta.
─Supongo. ─dijo.
─No lo escuché salir de la sala. ─dice ella confusa.
─Fui al baño por la puerta de adentro. ─responde mientras señala el baño.
─Entiendo.
─Sabes está mal que maldigas a tu madre. ─Dicho esto ingresó nuevamente a la sala.
Unos minutos después de que el ingreso ella también lo hizo, Ran paso su mirada en ambos, hasta tuvo la idea de algo.
─Le di buena propina a esa chica, por su buen trasero. ─Habló Ran.
─¿Que estás diciendo imbécil? ─preguntó Sanzu con furia.
─Ahg por quĂ© te pones asĂ, es mentira solamente le di por quĂ© se lo merece nada más. ─LevantĂł las manos en forma de rendiciĂłn.
Sanzu miró hacia Lisa una vez más, ella estaba lavando los vasos mientras hablaba con Taz.
─Mañana mismo trasladarĂ© mi oficina aquĂ, les dejo a ustedes Roppongi, yo administrare Yokohama de ahora en más. ─dijo.
»No sé por qué estoy escribiendo esto.
O sĂ. Porque si no lo escribo, creo que voy a terminar matándome.
O volviendo con él. Que es casi lo mismo.«








