El Viaje de Regreso

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Summary

Elegir entre el conocimiento propio o la aceptación común parece una decisión sencilla, todos diríamos que ser uno mismo es mejor. ¿Aun así cuando una opción es asesina de la otra?

Genre
Young Adult
Author
Palim
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

"Volver, algo mejor que irse"

La nieve amortiguaba sus pasos apresurados. Su oído se habia acostumbrado a los sonidos fuertes, solo al observar su alrededor podía darse cuenta de los destellos invasivos que rondaban de aquí para allá notándolos por la chispa que producían, ya que la noche carecía de la luz necesaria. Pero poco podía importarle; el ruido, la oscuridad, o que compañero intentó detenerlo. Quién sabrá lo que le habrá dicho, pero seguramente nada que le sirviera de ayuda. Volvió a mirar al frente, no sabía cuanto había caminado. Se despojó de su equipamiento en cuanto logró abrir la vieja puerta de su habitación de recluta que estaba cubierta de nieve.

Había pasado mas tiempo del que creía, o eso le demostraban las gruesas capas de polvo sobre los muebles. Al volver en sí, solo pudo dirigirse a un lugar; la pequeña mesa con dos cajones. Descartó la idea de abrir el primero, jamás lo habia utilizado; el segundo era el valioso para él, especialmente por lo que guardaba allí.

Una simple foto de la graduación de secundaria.

Y luego de verla ,quizás, por última vez, decidió que no tenía más nada de que arrepentirse, que no tenía ningún deseo pendiente. Suspiró tratando de convencerse de que así era, y que no era tan malo después de todo. El sentimiento que quería evitar desde que se unió el ejército finalmente lo había invadido, pero solo él era culpable.

Con la foto aún en mano, se acercó a la ventana apoyándose en el marco, el cielo era una obra de arte. Casi no parecía que cientos de cuerpos sin vida yacían abajo de él.

Y allí estaba, la nostalgia, lo que tratan de hacer morir al instante que se pisa un lugar así. Pero él sabía bien lo poco que servía reprimirlo. Sentir añoranza era una espada de doble filo -también lo sabía- pero qué bien que se sentía, qué bueno era volver. Era completamente mejor que irse, pero trató de convencerse de que ambas opciones eran el retorno. Quizá así sea más fácil.

Pensando en la infancia, el frío y la oscuridad eran casi amigables, hasta sentía que lo acompañaban.

Pensando en la infancia, le hubiese gustado disfrutarla; sin actuar como adulto a corta edad; queriendo parecer interesante, ya que ahora seguía siendo un niño aunque no debía. Ahora debía aparentar lo que no era, como lo había hecho siempre, Entonces ¿qué es lo que había cambiado?

Pensando en la infancia, hubiera preferido que esté más lejana, le hubiera gustado ser un anciano, o un hombre de cuarenta. Si lo fuera, sería comprensible su nostalgia. Le dolía sertirla en la adolescencia.

Suspiró con una sonrisa, las cosas no eran tan malas, no lo eran, para nada. En absoluto. Había aprendido mucho en este lugar. Ahora podía ser fuerte, podía ser hábil en la lucha. El solo ser 'capaz' le llenaba de orgullo, sabía que podía defender a su familia del enemigo, a costa de sus sentimientos; de su moral. Pero lo importante era ganar. Al menos antes lo era.

Al entender esto, reía con felicidad. Pensaba: "¿Quién habrá sido la razón por la que soy tan fuerte ahora? ¿Es por el enemigo? ¿Es por el teniente? ¿Seré yo que me esforcé cuando nadie más lo hizo?"

Su identidad nueva era un orgullo para el país, eso le habían dicho, y eso pensaba. Estaba contento de haber dejado su personalidad sensible, amable, empática... Débil.

Ahora era otra persona, era de los mejores allí, y los mejores tienen derecho a recordar un poco. Sólo un poco.

Cuando gane la guerra el teniente seguro le dejará recordar por completo..."Falta poco", pensaba. Se sentía esperanzado.

Imaginó lo que diría el teniente cuando sepa a cuántos enemigos les había dado su merecido, sabía que le esperaba una medalla de honor en su hogar. Su mamá lloraría de felicidad, su hermana podría presumir con sus amigas, su papá le diría una palabra cariñosa, no era común en él, pero sabía que lo haría. Y su amigo... ¿Qué pensaría él?

Se mantuvo en silencio, volvió a ver la foto en sus manos y se dió cuenta de que no había dejado de mirarla.

¿A quién quería engañar?

De un golpe volvió a la tierra, o quizá por unas palabras.

"Vos no sos así".

Sí, eso le diría, estaba seguro. Sabía que la primera frase que su amigo pronunciaría sería esa. Cuánto le hacía enojar, cuánto le decepcionaba la realidad, y cuánto le dolía la garganta por ser consciente.

Se dió vuelta, dejó de apreciar el cielo; ahora lo odiaba, sabía que era falso. Sabía que su orgullo era falso. Estaba apenado por dejar que él mismo se perdiera, le avergonzaba el decir "Yo no soy así", siempre lo hizo ¿Cómo es que creyó la mentira? Había despertado ahora, se daba cuenta de la crueldad a la que había sido sometido, pero más cruel habia sido él mismo; quién había apostado lo que lo hacía ser él a cambio de una medalla, a cambio de ganar una batalla. Una guerra: una guerra donde no solo perdió lo que le pertenecía a su país, también perdió lo que le pertenecía él. El lugar al que él pertenecía tampoco existía ya. No podía volver a casa, no así.

Morir acá dolía, A diferencia de lo que le dijeron; no era un orgullo morir como un "héroe", No quería ser un héroe; no uno como ellos. Quería escapar y volver, no quería irse, pero no quedaba otra opción ahora.

Aún dentro de la vieja barraca, caminó en busca de algo que lo hiciera feliz por lo menos al final. Se perdió en el lugar que solía conocer de memoria, la habitación era nueva. Cuando detuvo sus pasos había un espejo frente a él.

No supo quién era. Pensó y trató de reunir las facciones, pero no podía reconocerlo.

Si su amigo lo viera ahora, diría que estaba serio, que no tenía emociones. Quería llorar y su cuerpo rechazaba la idea. "¿Por qué he de llorar? No soy débil" la carne actuaba por costumbre, se dió cuenta de esto en ese segundo.

Pensándolo bien, su amigo sabría la verdad; siempre pudo ver a través de su rostro. Esperaba que pudiera hacerlo ahora, pero parecía imposible.

Abandonó su deseo inútil de reconocerse, caminó hacia afuera.

Cerró la puerta de su vieja-nueva habitación, no miró atras cuando avanzaba. Tampoco soltó la foto, ni se molestó en agarrar su armamento, de nada servía ahora. De nada había servido nunca.

Caminó por la nieve, a contra paso del viento; sintiendo la escarcha helada caer sobre sus hombros. Era la costumbre, pero era nuevo, era inexperto. Cayó varias veces, se quejó del frío otras tantas, pensaba en cómo había podido soportar esto por todos esos meses.

Su paso era lento, observaba con atención su alrededor, la luz era escasa; pero la vista abundante. Habían tantas cosas que le habría gustado ver de niño; que le gustaría ver ahora. Un gran avión, camiones en los que podian entrar decenas de personas, barcos gigantes... Un mar. Él siempre había querido conocer el mar, y se acordó de esto al volver.

Caminó y llegó a su destino. Era la primera vez que lo veía, y sonaba familiar. Era un desierto carente de vida. Subió por la colina, y al llegar a la cima notó de qué estaba compuesta, más bien; de quienes.

El cielo estaba rojo, parecía que una tormenta llegaría al desierto.

...

Perdió el equilibrio, cayó con confusión. Tardó en tocar el suelo y se preguntó la causa de esto, se llevó la mano al cuello y vió sangre. Era eso, su falta de oído le había jugado una mala pasada, pero más le dolía no sentir dolor; no haberlo notado hasta caer.

Soltó una risa con ironía, solo a él se le ocurría pensar una frase así de ilógica, pero tenía sentido para él. ¿Será que tenía sentido para su amigo? Seguro que sí.

La fuerte lluvia le molesto en sus ojos, le hizo sentir aún mas frio y le ardió en la herida; hasta que ya no lo hizo.

Reía por la incapacidad de sentir y por el anhelo de hacerlo, ya no estaba seguro de quién era realmente, pero sabía que estaba más cerca que nunca de volver.

FIN