Prologo:Lyon
“Dicen que el mundo fue hecho para los fuertes. Los débiles eran marginados, escupidos en la cara, olvidados. Y cuando aparecieron los ‘poderes’, pensamos que todo cambiaría. Pensamos que al fin habría equilibrio. Que la justicia tendría dientes. Que la humanidad aprendería. Pero estábamos equivocados.
Los poderosos se volvieron dioses. Los débiles... simplemente desaparecieron.
Y nosotros... solo sobrevivimos.”
Yo soy Lyon. O al menos, eso creía. Hace años tenía un nombre, una casa, una familia. Ahora solo tengo recuerdos... y una pregunta: ¿Quién soy realmente?
Hace unos siete años, todo se desquebrajó. La llegada de estos dones, de estos poderes, trajo consigo una nueva ideología... un nuevo mundo para el cual no estábamos preparados. No ocurrió de la noche a la mañana. Comenzó con unos pocos: Algunos despertaron fuegos en las venas, otros una energía incontrolable. Había quienes levantaban cosas sin tocarlas, curaban heridas, o lanzaban rayos desde sus manos. Y todo eso, en lugar de unirnos... nos hundió aún más en el abismo. El abismo de la codicia.
Los más fuertes tomaron ciudades y las reclamaron como suyas. Se nombraron gobernantes, jueces... verdugos.
La minoría, los que no teníamos poderes, fuimos desechados como basura. Vistos como fracasos humanos. Los que nacieron sin habilidades, murieron a manos de los que sí. O, como en mi caso, simplemente fueron ignorados.
Y los que sí tenían dones, pero se negaban a obedecer... eran eliminados. Unos pocos pelearon. Se atrevieron a enfrentar la tiranía. Pero no fueron lo bastante fuertes. Esos héroes... desaparecieron sin dejar rastro.
Así comenzó esta guerra. Una en la cual nadie peleaba con honor. Y yo... Yo fui capturado en medio de este caos. Aun no sabia lo que el destinado tenía preparado para mi.