Acto 1
La noche tibia de Miami envolvía el apartamento, la humedad pegándose a las ventanas. Las calles desiertas brillaban bajo las luces de neón, silenciosas salvo por el zumbido de un aire acondicionado y los grillos lejanos. En este calor tropical, Lisa, una latina de diecinueve años nacida en la Ciudad Mágica, vibraba al ritmo de la ciudad, un eco de la fiebre que la consumía.
Arriba, sus padres dormían, ignorantes de su mundo en línea. Se había arreglado para su live de TikTok, cuidando cada detalle: un maquillaje halo oscuro subrayaba sus ojos negros, dándoles una intensidad felina, mientras que un lápiz labial carmín acentuaba sus labios carnosos. Un collar plateado adornado con un colgante en forma de cruz reposaba en su pecho, brillando a la luz, y aretes colgantes, decorados con finas perlas, bailaban con cada uno de sus movimientos.
Desplazando sus notificaciones antes del live, Lisa vio pasar un post en X: “BioSynth Labs en tormenta: rumores de experimentos ilegales en Miami”. Lo pasó sin detenerse, su mente en otro lugar, ya enfocada en su actuación.
Encendió su ring light, ahuyentando la sombra, y reprodujo “Titi Me Preguntó” de Bad Bunny. Twerkeando en crop top negro y falda ajustada, dejó que la falda subiera, revelando por un instante su tanga roja, su piercing en el ombligo brillando con cada movimiento. Su piel caramelo relucía, su cabello negro cayendo en cascada hasta su cintura.
Los comentarios explotaron en su live de TikTok: “¡Estás demasiado caliente!” “¡Muéstrame más!” Los corazones inundaban la pantalla, y Lisa saboreaba su poder, su pulso acelerándose.
Estudiante de medios digitales en la Universidad de Miami, Lisa equilibraba deberes y redes sociales, pero esa noche, una exposición pendiente se arrastraba, olvidada. Su mente huía de la rutina.
Diego, su novio, un metro ochenta y cinco de músculos, le envió: “Estás cañón, bebé.”
Ella respondió “Eres dulce, mi corazón (emoji de beso)“, rodando los ojos de aburrimiento.
Guapo, pero insípido. Sus encuentros, mecánicos, no satisfacían su deseo de intensidad. Ya lo había engañado dos veces (ligues en discotecas), pero esas aventuras de una noche también la habían dejado insatisfecha, anhelando algo salvaje, prohibido.
En TikTok, sus videos en shorts ajustados con “Envolver” de Anitta alcanzaban 10.000 vistas en una noche. En Instagram, sus selfies en bikini provocaban a sus seguidores, sus DM desbordando propuestas osadas.
Pero bajo el seudónimo de “DarkRose69", compartía reseñas apasionadas en Goodreads y Amazon sobre obras de “monster erotica”, un refugio desconocido para Diego o sus amigas.
Tumbada en su cama, Lisa cerró su Kindle, sin aliento después de Ganged by the Dogmen. Las bestias dominantes la habían encendido, sus muslos apretándose. Ravished by the Werewolf la había hecho temblar, sus hombres lobo desgarrando todo. Taken by the Tentacle Beast aceleraba su pulso, tentáculos envolviendo cuerpos consentidores. Mated by the Yeti la dejaba jadeante, su cuerpo reclamando lo indecible.
Un ping rompió el silencio. Un mensaje en Goodreads, de “MoonBeastReader”. Lisa frunció el ceño, desconfiada pero intrigada. ¿Una lectora?
El mensaje decía: “DarkRose69, tu reseña de Ravished by the Werewolf me dio escalofríos. Soy como tú, lo he vivido... una noche con criptidos, una iniciación salvaje. Esta noche, te han elegido, sienten tu deseo desde lejos. Una sorpresa te espera afuera, como en tus libros. Atrévete a mirar por la ventana.”
Su corazón se aceleró, mezclando excitación y duda. ¿Cómo sabía su dirección? Revisó el perfil: algunas reseñas sobre Taken by the Tentacle Beast (“palpitante, visceral”) y Mated by the Yeti (“salvajemente intenso”), en un estilo de fan, adornado con una luna creciente.
Lisa escribió: “¿Quién eres? ¿Cómo sabes dónde vivo? ¿Qué es esta locura?”
Respuesta rápida: “Una hermana en la sombra, iniciada por los criptidos. Tienen un sexto sentido, detectan mujeres como nosotras, las que arden por ellos. Mis hermanas y yo rastreamos almas listas en Goodreads, y me han guiado hasta ti. Saben dónde vives, sienten tu pasión. Ve a mirar por la ventana, verás.”
Lisa, sin aliento, apartó las persianas. Seis ojos rojo brillante brillaban en el parque, fijos en ella, como salidos de Ganged by the Dogmen. Un calor traicionero la invadió.
Escribió, vacilante: “¿Es real? ¿Por qué yo?”
“MoonBeastReader” respondió: “Es real, mi bella. Me eligieron antes, ahora es tu turno. Actúo por ellos, un pacto antiguo. Si rechazas, se irán a buscar otra, más audaz. Es ahora o nunca, Lisa. Te daré todas las explicaciones después, pero por ahora, el tiempo apremia: las criaturas podrían irse, debes ir a encontrarlas ahora mismo.”
El tono cómplice, casi sororal, desarmó su desconfianza. Lisa sintió su pulso acelerarse, sus lecturas aún frescas en su mente, la imagen de los ojos rojos confirmando las palabras.
Una última vacilación: “¿Y si es una trampa?”
Respuesta inmediata: “Ninguna trampa, solo una oportunidad única. Los criptidos no esperan, ya sienten a otra mujer a kilómetros. ¿Realmente quieres perdértelo?”Seducida por esta mezcla de misticismo y promesas, Lisa sintió sus dudas derretirse. Las criaturas de sus libros bailaban en su mente, y el miedo a perder una experiencia digna de sus fantasías prevaleció. Se puso sus botines blancos de tacón alto, listos para seducir a las criaturas, y se escabulló afuera, su corazón latiendo al ritmo de lo desconocido.