Entre la luz y la fé.

All Rights Reserved ©

Summary

Pequeñas reflexiones que comparten mis pensamientos, dudas y momentos de mi conexión con Dios.

Genre
Poetry
Author
Andy
Status
Ongoing
Chapters
19
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

1

Hay días en los que el corazón parece cargar con todo el peso del mundo, y sin embargo, sigue latiendo. Hay momentos en que los silencios se sienten más pesados que las palabras, y las miradas que cruzamos con otros parecen decir cosas que no alcanzamos a comprender. En esos instantes, uno se siente pequeño, perdido entre la angustia y la necesidad de resguardar el alma.

Mi camino con Dios ha sido así: lleno de luces y de sombras, de certezas y de dudas, de bendiciones que se sienten tan claras y de momentos en que parece que Su voz se oculta. He tropezado con emociones que me desbordan, con personas que me hieren y con situaciones que no entiendo, y aun así, Él me recuerda que no estoy sola. Su presencia llega como un murmullo en la tormenta, como una calma inesperada en medio del caos, susurrándome: “Esfuérzate y sé valiente”.

A veces, las pruebas no vienen disfrazadas; se presentan como conflictos que duelen, como palabras que hieren, como decisiones de otros que sacuden lo que creíamos firme. Hay heridas que aparecen en la familia, en quienes deberían ser refugio, y hay despedidas que estremecen el corazón, dejando un vacío que no se llena con explicaciones ni con la razón. Sin embargo, incluso en el dolor, Dios habla. Incluso en la confusión y la decepción, Su voz se siente clara si uno aprende a escuchar: “Sé fuerte, porque no estás sola”.

He aprendido que no siempre puedo controlar lo que otros hacen, lo que dicen o cómo se comportan; pero sí puedo sostener mi alma, puedo elegir mis pasos, puedo mirar hacia adelante con fe. Cada lágrima, cada momento de angustia, cada desilusión, se convierte en un aprendizaje que me acerca más a Su luz, que me hace más consciente de mi fuerza y de Su amor constante.

En mi corazón hoy hay gratitud. Gratitud por la resiliencia que Él me ha dado, por la capacidad de sobreponerme a lo que duele, por la paciencia que me permite seguir caminando cuando quisiera rendirme. Y hay paz, porque siento Su presencia más que nunca, como un abrazo que me sostiene y me recuerda que todo tiene un propósito. Incluso los golpes del corazón, incluso las dudas que me atravesaron, tienen sentido dentro de Su plan.

Mi fe se ha tejido en la fragilidad y en la fortaleza; en lo difícil y en lo hermoso; en lo que hiere y en lo que sana. Me ha enseñado que ser valiente no significa no temer, sino seguir adelante a pesar del miedo, con la certeza de que no estoy sola, de que cada paso, aunque incierto, es guiado por Su amor. Cada conflicto, cada prueba, cada desilusión que parecía desbordarme, ahora se convierte en motivo de gratitud: porque me enseñó a confiar más profundamente, a sostenerme con mis propias fuerzas y a escuchar la voz de Dios en el silencio más absoluto.

Hoy sé que nada de lo que atravesé ni nadie que haya cruzado mi camino define mi valor. Todo lo que sentí, todo lo que lloré y todo lo que enfrenté ha sido parte de un proceso que me hace más fuerte, más consciente, más cercana a Su luz. Y así, entre sombras y luces, entre lágrimas y susurros, sigo caminando, agradeciendo, confiando y siendo valiente, sabiendo que Su presencia me acompaña siempre, y que, aunque el mundo parezca incierto, mi corazón puede hallar paz en Él.