Érase una vez, una Ashley

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Summary

Ashley Pawn, es una chica que tiene pesadillas de acontecimientos futuros o visiones, esto debido a que es la reencarnación de la hija de una bruja que maldijo a todo su pueblo.

Genre
Horror/Scifi
Author
Powder
Status
Complete
Chapters
24
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sesión 1: Pesadillas

Nuestra mente es un misterio que al igual que la caja de pandora todos quieren saber que hay dentro pero muy pocos son capaces de descubrir lo que hay dentro de ella. Uno de ellos fue capaz de sobrevivir a un aterrador suceso ocurrido en la mansión de los Butterfly

—Jackson, ¿Dónde estás? —Murmuró preocupada y asustada mientras caminaba por uno de los pasillos de la mansión—

A lo lejos escucharon ruidos provenientes de la habitación principal de la mansión. Era como si una bestia estuviera arañando la puerta de la habitación principal. Intrigada por los ruidos se acercó a la habitación principal para abrirla.

—Jackson, estas…

Quedó paralizada al ver a una especie de lobo humanoide comiéndose los intestinos de una persona viva.

—Ca… Camila… Corre…

Camila aterrada comenzó a correr hacia la puerta principal de la mansión, llamando la atención de la bestia. Persiguió a camila saltando de pared en pared hasta alcanzarla y derribarla con sus afiladas garras.

—¡¡No!! ¡¡No!! —Imploro tratando de quitarse a la bestia de encima—

Esa noche se reportó la muerte de una reportera, y la de un camarógrafo en la mansión de los butterfly. Alimentando más la leyenda que envolvia a esa mansión y a todo el pueblo. Solo que tranquilos, esta historia no va a comenzar con el evento traumático que pudrió todo en mi vida, iremos un poco al principio, a mi infancia, más específicamente.

—Señorita Butter… —dijo un joven, con una característica boina azul—

—¡¡No!!, ¡¡Yo no soy una Butterfly!!

—Esta bien, Señorita Pawn, tu madre me contó que has tenido muchas pesadillas de monstruos, fantasmas y en la mansión de tu abuelo, así que dime, cuéntame, como son esas pesadillas

—Mm…

—Oye, se que es difícil al principio, pero no puedes atormentarte, la terapia infantil, es más normal de lo que crees, así que… Ya se, que tal si me cuenta como ha sido tu vida hasta ahora, esa es una buena forma de comenzar

Desde que soy niña he tenido problemas para adaptarme con las demás personas, siendo sincera nunca entendí a las otras personas, ni supe cómo relacionarme con ellas, cuando entré a preescolar, trate de esforzarme por mamá, y hacer amigos, acercándome a un grupo de niñas.

“Bien, bien, tu puedes, tu puedes hacerlo” pensé nerviosa mientras caminaba con timidez hacia un grupo de niñas

—Ah… Eh… Mucho gusto, So-So-Soy A-A-Ashley —dije nerviosa mientras me salían de lágrimas de los ojos debido al terror que me daba hablar con otros—

Las niñas tan solo se rieron de mí, y se alejaron de mí, creía que podía intentarlo en el siguiente año del preescolar, pero por más que lo intentaba más esperanza perdía, gracias a que no pude unirme a ningún grupo de niños, me quede sola por años.

Creía que no haría ningún amigo nunca, hasta que un día mi madre y mi padrastro me forzaron a meterme en clases de artes marciales, en dichas clases pude hacer amigos, la mayoría eran hombres, pero ahora no estaba sola, tenía un grupo con el que sentirme cómoda.

Y en dicho grupo se encontraba una niña bastante callada que se volvió mi mejor amiga, era 4 años menor que yo, pero era la única chica del grupo, su nombre no lo recuerdo muy bien, aunque recuerdo que le decíamos Pauline. Según los otros niños, Pauline siempre había sido alguien muy callada, y nunca le contaba nada a nadie, al menos así fue hasta que llegué al Dojo.

Su compañía era todo lo que me hacía feliz en los días que tenía que ir a la escuela, Dino siempre estuvo a mi lado, ya sea en las buenas o en las malas, incluso estuvo conmigo en el día que me hicieron una cirugía láser en los ojos, lo que me dejo temporalmente ciega por unos meses enteros.

Durante esos meses, comencé a tener varias pesadillas, en las que era capaz de ver aun con mis ojos vendados, era casi como si tuviera un tercer ojo en mi frente que me permitía ver todo desde una perspectiva distinta. En dichas pesadillas, me despertaba de mi cama, a las 2 de la mañana, para buscar a Dino.

—Dino… Dino, ¿Dónde estás?, aún nos falta mucho para el amanecer —Dije adormilada mientras me levantaba de mi cama con mi pijama de dinosaurio puesta—

Camine por toda mi habitación en busca de mi peluche favorito, revise cada rincón en busca de una señal que me dijera, donde estaba mi peluche, pero no encontré nada, salí de la habitación en busca de mi amigo, los pasillos estaban oscuros, con gigantescos ojos observandome fijamente y siguiéndome con su fría mirada. Todo estaba cubierto por una neblina que cubría todo el alrededor en un ambiente sombrío. Dentro de toda esa niebla pude ver a un pequeño gato, él era michy, el cual sospechaba que era el novio de Dino, siempre están juntos. Él estaba comiendo, así que lo acaricie, él me ronroneó y me lamió la mano mientras me miraba con bastante afecto.

Eso me tranquilizo un poco y me seguir caminando por los pasillos hasta llegar a la sala de estar, una mujer cubierta por un velo negro estaba de pie frente a una vela negra, frente a ella estaba un impermeable blanco que resaltaba entre la oscuridad de la noche. Con una voz senil y gastada me preguntaba que estaba buscando.

—Mi pequeña Charlotte... ¿Qué estás buscando?, ¿Buscas a una persona en específico?

—A dino —Dije con una voz tan baja que parecía un susurro—

—Dino… Ah, ellos se llevaron a tu amigo, dijeron que no podían permitir que un monstruo como él estuviera vivo, ¿Quieres recuperarlo?

Asentí nerviosa, mi abuela con su mirada llena de tristeza sonrió, temblando de preocupación me entregó un vestido y 2 monedas, con sus manos esqueléticas.

—Por nada del mundo te quites el vestido, si lo haces, tu cuerpo físico y tu alma se quedaran atrapadas ahí abajo, respecto a esas monedas, Charon te cobrará una de ida y otra de vuelta, por lo que debes guardarlas, si es que quieres regresar al mundo de los vivos

—Si, abuelita muchas gracias, Pero… Por… ¿Por qué me ayudas?, abuelita, crei que no te gustaba que pasará al otro mundo, que era muy peligroso —pregunté de manera inocente—

—Charlotte, se lo peligroso que es, Pero también siento tu conexión con tu amigo, son muy unidos, se que no tengo de que preocuparme, Ma… Digo, Dino es una buena niña, ahora ve y recupera a tu amigo, antes de que sufra el mismo destino que sufrí yo

—De acuerdo, Abuelita

Antes de que pudiera seguir hablando con mi abuelita, ella se desvaneció, y aparecí completamente sola dentro de un ascensor, que necesitaba una moneda para funcionar.

Introduje la moneda que me dio mi abuela, el ascensor comenzó a bajar, no me había subido antes a un ascensor, pero era una sensación extraña, y la canción que sonaba era bastante alegre, me sentía un poco intranquila, ya que sentía que en cualquier momento saldría Sofia, mi hermana mayor, ella junto a Samantha, mi otra hermana mayor, solían hacerme bromas pesadas que me hacían sentir mal, mi mamá no ayudaba mucho, debido a que siempre estaba pendiente de todo lo que pasaba, menos en lo que le sucediera a sus hijos, así que casi nunca me defendía, respecto a Papá, él siempre estaba trabajando, y solo lo veía cuando se burlaba de mí por mi aspecto y por mi interés por las cosas masculinas, me llamaba lesbiana y se burlaba de que tenia un diente delantero roto, tenia un hermano menor, pero no le hablaba, él tenia a sus amigos, y yo no tenia a nadie, más que a mi peluche, Sofia lo había sacado de la basura y me lo había dado en mi cumpleaños.

Él al igual que yo, era un desperdicio que habían maltratado pero que había logrado encontrar a una persona que lo quisiera como se merecía, Dino era muy miedoso, así que debía protegerlo siempre, o… Realmente solo quería sentir que alguien podía protegerme de las burlas de mi familia.