30 Days of sexual challenge

Summary

Amigos con derecho, la gente tiene este concepto para tener sexo con sus mejores amigos sin tener compromiso alguno, pueden tener aventuras con otras personas sin que afecte esa relación de amistad, al fin y al cabo es eso, amistad no hay algún sentimiento romántico de por medio solo es placer, eso es todo. Pero follar solo con tu mejor amigo por todo un mes completo hace que te des cuenta de algunas cosas, o al menos él se dio cuenta de esas cosas que su corazón enterró descaradamente sin su permiso, al parecer solo nesecitó 30 días completos de polvo para darse cuenta de lo que sentía.

Genre
Lgbtq
Author
Sara :)
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Día 000

Nueve de la mañana. Sí, era algo temprano. Un grupo de amigos se encontraba esperando en la gran sala de estar a dos chicos faltantes los cuales no se molestaban por despertar temprano.

Escucharon unos pasos en la parte superior de la casa, al menos uno de ellos ya se había dignado a levantarse de la cama. Voltearon a ver quien era el que había bajado, se encontraron con un chico de cabellos castaños claros, con unos ojos miel que se notaban cansados y con algunas ojeras, traía su pijama azul con una imagen de cactus, una de sus cosas favoritas y por último unos pantalones holgados negros.

— Hasta que despiertas dormilón, ¿ya viste que hora es? — Un azabache de ojos zafiro saludó al que había bajado en un tono sarcástico.

— Primero, buenos días a para ti también vinagre. — Dio una sonrisa leve al estar medio dormido, se escucharon unas risas captando su atención algo confuso.

— Ese es mi muchacho, no deja que alguien lo intimide. — Fingió llorar orgulloso de a quien nombraba hijo. Se acercó hasta el menor de todos colocando su mano derecha en el hombro izquierdo del chico.

— Estoy orgulloso de ti y por eso quiero darte esta noticia. — Llevó su mano libre a su pecho intentando no mostrar sus tan inquietantes nervios.

— ¿Rius esta esperando un hijo tuyo? ¿Tendré un hermano? — Dijo fingiendo felicidad solo para molestar a su Padre, quien sintió un ardor leve recorrer sus mejillas.

Se oyeron un par de risas a tras de ellos, a sus amigos realmente les gustaba molestar a ambos chicos con eso.

— Retiro lo que dije, Me decepciomas jovencito. — Dio le media vuelta actuando indignado volviendo a donde estaba inicialmente.— Estas castigado por ofender a tu único y genial padre. — Dijo dándole la espalda.

— Timba, no puedes asegurar que cumplirá su castigo si no estaremos un mes. — Un castaño de ojos Lima confesó la noticia por error. Llevó su mano a su boca a la vez que se golpeaba mentalmente y sentía las miradas fulminantes de sus amigos.

— ¡¿Cómo que se van a ir un mes?!, ¡¿Me van a dejar solo?!, ¡¿Qué voy a comer mientras Rius no está?! - Preguntó histérico al escuchar a uno de sus mayores, esa noticia había despertado completamente al ojimiel.

— ¡¿Me van a dejar de niñero?! — Al escuchar una voz agena y reconocida, voltearon a ver a un chico de ojos bicolor y cabellera rojiza oscura el cual había escuchado y procesado la conversación.

Y al ver cómo reaccionó el castaño y sabiendo que tampoco a él le dijeron que se irían saco una conclusión de que: él era completamente ajeno al viaje.

— ¡Hombre Raptor! — Exclamó con nervios un Rubio de ojos negros cual carbón.— ¿Cómo amaneciste bro?

— A cabrón... ¿Cómo sabes?, ¿Quién te dijo-? — Preguntó irónicamente confuso el segundo azabache con puntas moradas, de ojos Ruby quien usaba lentes de descanso.

— Les dije que era algo inteligente, solo que pone cara de idiota por qué quiere. — Respondió el Rubio mirando al de ojos bicolor recibiendo la mirada fulminante de parte del mismo.

— Bueno aclarando todo, ya que están los dos juntos y que Víctor la cago. — Dijo resaltando la última parte.— Aclaremos. — Habló por primera vez el Albino de la casa.

— Sparta. Sí, nos iremos un mes. No, Te quedaras con Raptor que sí, te quedarás como niñero y creo que ambos tienen el dinero suficiente como para mantenerse vivos. — Con una sonrisa miro a los dos más jóvenes del grupo quienes se miraron un segundo y volvieron a mirar a sus amigos.

— Y antes de que alguno de los dos pregunte, nos vamos un mes por qué tenemos unos asuntos pendientes en otro país. — Dijo antes de que el pelirrojo lograse interrumpirlo.

—Y Sparta tú no tienes vacaciones de un mes en la escuela y Raptor eres el segundo más joven así que te quedas a cuidarlo. — Tomó un sorbo de su café ignorando las quejas a decir de aquellos dos chicos.

— ¡¿Pero por qué yo?! Esta Timba. — Excusó.

— Te recuerdo que la última vez que dejamos a Timba cuidándo de él se durmió y en un intento de cocina de Sparta casi quema la casa. — Contestó él de puntas moradas cruzándose de brazos.

— Tambien esta Víctor. — Señaló al chico que había mencionado. Este solo desvío la mirada con nerviosismo.

— Ah no, Cuando Victor se quedó a cuidarlo, Sparta le desobedeció y casi termina en prisión. — Miro al de apariencia de reptil de forma sería zafiro.

— En mi defensa ese imbécil se lo merecía. Además, ya paso un año hay que aprender a superar las cosas. — Trató de defenderse sabiendo que terminaría totalmente ignorado.

— Si claro. — Dijo mirando al menor sarcástico y cruzado de brazos.— Aun así ¿Qué te hace pensar que a mí me hará caso durante un mes? — Preguntó algo molesto.

Él de orbes miel no le hacía caso a nadie ni si quiera a su padre. Según él, era un alma libre que hacía lo que se le salga del orto.

— Tiene un muy buen punto. — Apoyó al reptil dándole la razón.

— Por qué sois mejores amigos y por si no te has dado cuenta, te hace caso hasta en las ideas más estúpidas. — Respondió, los dos chicos lo miraron confundidos, no hacían eso ¿Cierto?

— Como cuando le hicieron la broma a Mike o en los videos, cada cosa que le pides a Sparta lo hace como un cachorro obediente. — Al escuchar esa referencia, él menor lo miro con el seño fruncido y con un ligero tono carmesí en sus mejillas, quería matar a su propio hermano.

— Escucha Raptor, te estoy confiando a mi hijo al igual que Rius y Trolli confían en ti para que la mansión este tal y como la estamos dejando. — El pelirojo suspiró y miro a sus amigos, le estaban dejando toda la responsabilidad. Que remedio.

— De acuerdo, cuidare de Sparta y de la casa. — Dijo rendido, eran seis personas contra él, no tenía otra opción.

— Me tratan como un niño y tengo 17 años. — dijo sabiendo que lo iban a ignorar como la primera vez.

— Aun así siempre vas a ser el bebe de la familia. — Con un tono de burla él Rubio se levantó de su asiento para luego dirigirse a la cocina.

— Os odio. — Los presentes rieron por lo infantil que había sonado. Era cierto era el menor del grupo, normal que lo quisieran cuidar.

— Nosotros también te queremos pequeño. — Lo miro con una sonrisa burlesca, el menor solo intercambio miradas con el de forma infantil siguiéndole él juego.

— Bueno ya que se quedarán, Sparta no hagas desastre, Raptor confiamos en ti cuida de la casa. — Se levantó de su asiento para poder dirigirse a su habitación.

— Un momento ¿Ya se van? — Preguntó al ver cómo los chicos buscaban sus maletas.

— Sí, debimos haberles dicho hace una semana pero no sabíamos cómo. — Respondió colgando su mochila en su hombro mientras tomaba una maleta con su mano restante.

— ¿Van a dejar que el inútil cocine el desayuno de hoy? — Preguntó en forma de broma, sin embargo el pelirrojo lo tomo un poco mal.

— No te quejes a mí me van a dejar a cargo de un niño, es peor — Dijo recibiendo un golpe algo fuerte del menor.

— Raptor no tiene que cocinar nada, el desayuno está hecho solo sírvanse por hoy, mañana Raptor sí tendrás que cocinar. — Contestó ignorando la mini pelea que ambos tenían.

— Raptor puedes castigar a Sparta si no te ayuda en a casa o si te desobedece y sí Sparta, se que no eres un niño pero de vez en cuando te comportas como uno. — Dijo al ver qué el menor iba a reclamar que no era un niño mientras se dirigía a la puerta.

— Así que ¿lo puedo castigar? — Miro al menor con una sonrisa algo coqueta, el menor sabía que estaba bromeando pero esa mirada lo ponía un poco nervioso de alguna manera.

Desvió la mirada con ligero sonrojo, el de orbes bicolor al verlo río por lo tierno que se veía.

— Sí, pero no abuses conejo. — Miro a los dos chicos serio un par de segundos y luego sonrió.

A los tres les gustaba jugar ese roleplay de un padre celoso por el "novio" de su hijo. Era divertido ver qué así los representaban cuando era todo lo contrario.

— Timba, ya vamonos, perderemos el vuelo. — Interrumpió el azabache mirando la hora en su teléfono.

El de cabello azul asintió, se despidió de su hijo y de aquel reptil, ambos jóvenes se despidieron y miraron como el su mayor entraba a la camioneta, para segundos después arrancara y se alejara del lugar.

— No sé tú pero yo voy a comer lo que dejó Rius antes de que se enfríe. — Entró a la casa para irse directamente a la cocina.

— Okey... Un segundo. — Pausó pensando lo que el menor había dicho.— ¡Sparta déjame algo! — Exclamó para entrar a la mansión y cerrar la puerta al instante.

Solo eran dos chicos jóvenes. No podían hacer nada malo... ¿Cierto?

Solo serían 30 días...

⚠︎ ; El juego esta por comenzarHola, aquí la autora. Este Fic ya fue publicado en la plaraforma naranja (para los que tenían alguna duda) El problema fue que esa plataforma eliminó el Fic así que quería intentar publicarlo por aquí haber que tal.

Así que eso, espero disfruten su lectura y cualquier duda pueden preguntar en comentarios. Chaooo

Fecha ; 30 - Dic. - 20

Edit ; 28 - Mar. - 22

Edit ² : 08 - Sep. - 25

— Sara ᥫ᭡

ʚ Palabras ; 1650

Pd Autora: a la madre no sabía que ya habían pasado 2 años, que rapido-☁︎ ; Past

Palabras: 1257

– [Edit: 1375]

Día: OOO/O31

Reto: Inició...

Fecha: 30/11/2020

– [Edit: 15/Feb/2021]

Editado: yep -w-❀ ; Bonus

Un castaño se encontraba desayunando del todo tranquilo analizando la situación y un pequeño dato en común.

Era diciembre, y aquel azabache había dicho que tenía clase.

— Hijo de puta, ¡Javier-!

El ya no asistía a clases, estaba en vacaciones por el mes de diciembre. Que ingenuo fue.

— ¿Ya te diste cuenta? — El pelirrojo lo miro con una expresión de diversión burlándose del menor.

— ¡¿Lo sabías?!

— Cuando lo dijo no, pero luego recordé que ayer dijiste que no tenías clases por diciembre y aquí estamos-

— Voy a matar a Trolli cuando vuelva-

— Técnicamente le creíste apesar de que tu mismo dijiste que no habían clases

— Cállate puta-

— Sucia-

- 110