Capítulo 1
🍒🍒🍒
Cherry Spa muy conocido en la ciudad, demasiado concurrido por hombres y mujeres también, ya que los servicios proporcionados en el lugar jamás habían sido superados.
Un lugar qué … Chanyeol amaba visitar.
Desde un simple tratamiento de belleza, hasta una acalorada sesión de masaje con final feliz. La variedad de servicios con los que contaba el Spa no cualquier lugar los ofrecía. Por ello, la gran demanda de clientes.
Chanyeol era uno de los clientes que disfrutaba de las maravillas del Spa, cada viernes al salir del trabajo se dirigía al Cherry en busca de uno de esos lindos chicos en el área de masajes. Su cuerpo se estaba volviendo adicto a las sensaciones que el contacto de las manos de su masajista le proporcionaba.
Tan suave y placenteras.
Además, él era uno de los tantos clientes que no se retiraba del lugar sin antes haber recibido su final feliz.
Se lo merecía, se decía en cada una de sus visitas al Spa, luego de una semana estresante en la empresa que su padre le había heredado y de la cual le exigía hacerse cargo.
Y ahí estaba, ese viernes por la noche entrando a través de la puerta corrediza de cristal del Cherry Spa en busca de la liberación del estrés acumulado en su cuerpo a lo largo de la semana. Sus fosas nasales se inundaron rápidamente del aroma a cereza que rodeaba el ambiente, causando un ligero escalofrío en su piel.
– ¡Bienvenido sea usted señor Park! – dijo el recepcionista, recibiendolo con una amplia sonrisa en su rostro, una leve reverencia y luciendo su bonito uniforme que constaba de un kimono negro bordado con pequeñas cerezas en la orilla de las mangas y unos pantalones flojos en el mismo tono al igual que un par de zapatos deportivos en color blanco – ¿Desea su servicio de siempre?
– Buenas noches, Junmyeon– saludó al recepcionista con algo de fastidio, no por él chico sino por su día tan pesado – Sí, ya sabes, servicio completo – pidió, tirando del nudo en su corbata para aflojarlo un poco – Y ya sabes con quien lo prefiero.
El recepcionista asintió y comenzó a teclear en la computadora buscando la sala solicitada por Chanyeol, sin embargo, una mueca de duda se dibujó en su rostro y continuó tecleando.
– Lo siento señor Park – por fin dijo el recepcionista– Creo que hoy no estará disponible esa sala, bueno ni hoy ni en un buen tiempo.
– ¿Porqué? – preguntó con el ceño fruncido, sólo eso le faltaba – ¿Le ha sucedido algo?
El recepcionista asintió viendo el monitor.
– Sí, Luhan se ha reportado enfermo – guió su mirada a Chanyeol– Bueno, se ha lesionado un brazo y se ha ido de incapacidad por un buen tiempo.
Chanyeol necesitaba más que otros días de las divinas manos de Luhan, su masajista casi personal. Había sido así ya por un año, tiempo que llevaba Chanyeol visitando el lugar por recomendación de su amigo y colega de trabajo, Oh Sehun. Su amigo tenía más tiempo visitando el Spa y al haber comprobado las maravillas que había escuchado de aquel lugar, no dudó en recomendarlo a Chanyeol.
En un principio Chanyeol se mostró reticente a recibir un servicio con “final feliz” no era algo que al él le atrajera, para eso tenía un par de amantes por ahí. No obstante, la curiosidad lo llamó y cuando su cuerpo sintió ser recorrido por las suaves manos de Luhan la primera vez y probar las delicias de su cuerpo, su opinión sobre un final feliz cambió. De ahí hasta ese día, Chanyeol disfrutaba cada una de sus visitas al lugar y saber en ese momento que no podría recibir las sensaciones que Luhan le causaba era frustrante, más que ni su mismo empleo.
– ¡Mierda! Lo necesito – dijo Chanyeol con frustración– No podré esperar demasiado.
– Bueno, verá… – el recepcionista tecleo una vez más llegando justo al punto de su idea en mente, aunque no estaba seguro si Chanyeol aceptaría– Hay una sala disponible, solo qué…
– ¿Qué sala? – preguntó curioso. Ya a ese día, sabía que masajista ocupaba cada sala.
– Es la sala cuatro – respondió, expectante a la respuesta de Chanyeol – La sala de Baekhyun.
– ¿Baekhyun? – susurro, pensando en las palabras del recepcionista, había escuchado de esa sala y había visto al masajista sólo que no había puesto suficiente atención– ¿Él podría atenderme?
– S-si, sólo que… – sonrió tímidamente– Baekhyun es el único que no presta servicio completo… no como el que usted desea.
En el Cherry Spa, cada uno de los servicios estaban separados por áreas. En el primer piso se encontraba la recepción, la sala de espera y el área de los saunas, además de unas escaleras que llevaban al siguiente piso. En el segundo se podían encontrar los tratamientos de belleza facial y corporal. En el tercero los masajes relajantes y para finalizar en el cuarto piso se ubicaban las salas de masajes eróticos, esos que se manejaban de una manera… más clandestina y sólo para clientes exclusivos, dónde se encontraba Byun Baekhyun y siendo el piso que visitaba Chanyeol.
El masajista llevaba ya cuatro años trabajando en el Spa aunque se ausentó un tiempo. Al principio comenzó como un masajista “Simple” por así llamarlo, en el piso tres. Su jefe, Yixing fue quien instruyó al chico sin experiencia al percatarse de su necesidad por trabajar, descubriendo que Baekhyun tenía talento, poco después el chico pidió ser trasladado al área de masajes eróticos donde supuso, la paga era mucho mejor. Sin embargo, hace unos meses, antes de ausentarse por un tiempo, solicitó a su jefe volver a dar sólo masajes relajantes pero sin ser movido de su sala. Sólo proporcionar placer a sus clientes por medio de sus manos. Claro, continuaría luciendo la bonita y sexy lencería que requería usar en cada sesión estando en esa área. Yixing no se pudo negar pues él sabía perfectamente los motivos de Baekhyun para trabajar de esa manera, aunque sí tenía sus dudas sobre si los clientes del chico accederían a seguir visitandolo. Sin embargo, Baekhyun era uno de los más hermosos masajistas que tenía en el lugar y también uno de los que más ganancias le dejaba, así que no perdían nada con intentarlo.
Bueno, volviendo al caso de Chanyeol…
Él necesitaba su final feliz y esa noche no se iría sin él.
– Pero sabes que yo quiero servicio completo– dijo con una leve muestra de molestia en sus palabras – Y él no me lo puede dar.
– Lo sé, señor Park pero… – Junmyeon era un gran amigo del masajista y sabía las dificultades con los clientes para acceder a ser atendidos por el chico desde que decidió cambiar su forma de trabajar, aún así, Junmyeon se las arreglaba para convencerlos de entrar a la sala cuatro – Le aseguro que a pesar de no dar un servicio completo como el que usted desea, saldrá cien por ciento convencido del buen trabajo de Baekhyun – le sonrió una vez más– Las manos de Baekhyun son… mágicas.
Chanyeol lo pensó un momento, aunque nunca había sido atendido por Baekhyun, escuchó buenas referencias de él, algunos de los hombres que recibieron sus servicios salían con una gran sonrisa de su sala, de eso si estaba seguro e incluso escuchó buenos comentarios saliendo de sus bocas.
No perdía nada con intentarlo, quizás estando dentro, envueltos en el calor del momento, Baekhyun podría cambiar de opinión y hacer de Chanyeol una excepción, y si no, pues mínimo sacaría un poco de su estrés, aunque fuera sólo un poco.
– Bien – suspiró cansado – Quiero el servicio con él.
Junmyeon sonrió, en esos días no había muchos clientes que quisieran solo el servicio que proporcionaba la sala cuatro, así que los ingresos para el masajista eran bajos, o bueno, no tan buenos como en el pasado.
– Muy bien señor Park – tecleo el recepcionista en su computadora– Ahora puede subir – lo miró con su enorme sonrisa – Qué pase un buen rato.
Chanyeol sólo asintió y se encaminó por las escaleras hacia el cuarto piso, conocía perfectamente el camino, la sala de Luhan estaba sólo a un par de puertas antes que la sala cuatro. Su cuerpo se sentía exhausto, sus músculos estaban tensos y todo le dolía, claro que necesitaba estar en el Cherry Spa.
Una vez estuvo frente a la puerta de la sala se quedó ahí de pié, él no era un hombre que dudará de sus decisiones, no, era un hombre seguro de sí mismo pero en ese momento dudaba si entrar era lo correcto.
Volvió a suspirar y negó con su cabeza para tomar el pomo de la puerta, girarlo y al fin entrar.
Al igual que en la recepción el aroma a cerezas lo invadió, pero este aroma se combinaba con otro aroma especial.
– ¿Fresas? – susurró, pasando su mirada por toda la habitación una vez cerró la puerta.
Las luces eran tenues y en un tono rojizo como en las demás salas, lo que daba un ambiente más erótico e íntimo, algo que a Chanyeol le fascinaba de ese lugar. Todo estaba donde debía, la camilla al centro de la habitación, un sofá frente a ella y los debidos estantes con las esencias y toallas qué se utilizaban, a los lados.
Una suave voz proveniente de una pequeña habitación dentro de la sala llamó su atención, aunque ya sabía de quién se trataba.
– En un momento salgo – dijo el masajista – Por favor, ya sabe el proceso.
Claro, Chanyeol sabía de pies a cabeza que debía hacer. Sólo consistía en desvestirse por completo, subir a la camilla y cubrir sus partes íntimas con una toalla limpia. Justo lo que hizo en ese momento. Retiró cada prenda del traje negro qué portaba, al igual que su bóxer, quedando en completa desnudez, tomó la toalla y subió a la camilla acostándose boca abajo y cubriendo solamente sus nalgas para esperar al masajista qué dentro de la pequeña habitación se alistaba para comenzar con su trabajo.
Baekhyun siempre trataba de lucir lo más lindo posible, pese a no dar un servicio completo, no se rehusó a seguir usando los conjuntos de lencería sexy para recibir a los clientes. Pensó que era lo mínimo que podía hacer si no prestaría más que los mágicos servicios de sus manos y no de su cuerpo entero.
Más de una vez ya algún cliente había tratado de pasarse de listo, tocando su pomposo trasero y sus bonitos y redondos pechos. No obstante, eso no le impidió a Baekhyun seguir con su trabajo. Lo que tenía que soportar con tal de recibir su paga, aunque no soportaría más que aquellos simples toques. Nada más.
Cuando terminó de colocarse el bonito conjunto en color negro que eligió para ese día, esparció sobre la piel de su cuello y sus pechos un poco de su perfume de fresas. Se miró al espejo, revisando que su maquillaje estuviera perfecto, se puso un poco de brillo en los labios y por último, una delgada cadena en su cuello qué bajaba por la línea entre sus prechos.
– Ahora sí – sonrió complacido ante lo que miraba frente al espejo – A trabajar se ha dicho.
Salió de la habitación, encontrando ya a su cliente listo sobre la camilla. Nunca sabía quién sería su cliente hasta que entraba a la sala y lo tenía frente a él. Sus clientes eran pocos pero eran hombres seguros cada semana. Se paró a un costado de la camilla para tomar un pequeño frasco con uno de los aceites que utilizaba, sin embargo, cuando miró la espalda ancha y el cabello rubio platinado de ese hombre se quedó quieto, simplemente tratando de adivinar qué cliente era ese.
Pasó su mirada por toda la piel descubierta de su cliente y tragó grueso. No era uno de sus habituales, era alguien nuevo en su sala.
Los hombres que entraban en su sala eran de buen físico, bueno la mayoría, altos o al menos más que él, musculosos, y bueno, en pocas palabras sexys, aunque no se escapaba de uno que otro hombre que… Bueno, no era de su agrado.
Al pasar una vez más su mirada por el cuerpo de ese hombre no pudo evitar sentir…cosas. Un ligero cosquilleo en su entrepierna lo atacó, para ser más precisos.
La espalda del hombre era increíble, los músculos se notaban en sus brazos, la línea en medio de su espalda se hundía hasta llegar al borde de la toalla que cubría su culo. Más abajo unas piernas torneadas y largas, pero qué decir del tono bronceado de su piel qué era tan sexy. En efecto era el cliente más caliente que pudo tener hasta ese día. Se percató además, de un par de tatuajes que adornaban el brazo derecho del hombre pese a no distinguirlos muy bien por la posicion pero fue un detalle que le pareció sumamente llamativo.
Se encontraba concentrado en recorrer con su mirada cada rincón del cuerpo de su cliente, aún sosteniendo el pequeño frasco de aceite y mordiendo su labio inferior, hasta que la voz del hombre terminó por rematar todo lo que estaba sintiendo en ese momento y que no tenía del todo claro.
– ¿Y bien? – preguntó Chanyeol, comenzando a desesperarse – ¿Vas a dar inicio o te quedarás toda la sesión ahí de pié sin hacer tu trabajo?
Baekhyun sacudió su cabeza, la voz grave del hombre era tan sexy que todo en su ser podría explotar en cualquier momento. Puso un poco de aceite en sus manos y se colocó al pie de la camilla justo frente a la cabeza de su cliente.
– Eh, si, yo… yo voy a comenzar.
Baekhyun no entendía porque se sentía tan nervioso y ansioso a su vez, la piel de su cliente lo llamaba, incitándolo a tocarla y eso era lo que haría. Frotó sus manos con el aceite en ellas y una vez ambas manos se cubrieron comenzó con su labor.
La piel de ese hombre era suave, tan suave que podría perderse en ella. Se sentía tibia y no por él aceite y la fricción de sus manos, esa era la temperatura natural del hombre quien se removió un poco sobre su lugar mientras disfrutaba de las sensaciones que las delicadas manos de Baekhyun le provocaban.
“Joder, esto se siente tan bien” pensó Chanyeol, conforme las manos del masajista cubrían su piel. Luhan era un experto en masajes, eso se lo había demostrado en todo ese tiempo, pero ahora, que se deleitaba con las manos de Baekhyun, todo era tan… tan ¿Irreal?.
Baekhyun recorría con sus manos desde la nuca de Chanyeol, bajando por su espalda y volviendo a subir, de vez en cuando, dibujaba pequeños círculos con ambos pulgares deshaciendo los nudos en los musculos. Trató de concentrarse lo más que podía en su trabajo y dejar sus pensamientos sobre lo sexy y caliente que parecía su cliente. Tanto se concentró que no se percató de la mirada de Chanyeol sobre sus pechos. El alto, en la curiosidad por ver a su masajista ladeo se cabeza y abrió un poco sus ojos, topándose con una vista qué… lo hizo temblar.
El par de redondos pechos de Baekhyun estaban sobre su cabeza gracias a la inclinación de su cuerpo al subir y bajar sus manos por su espalda. No podía dejar de mirarlos, de ver cómo esa cadena que adornaba su cuello, bajaba entre el medio de ellos y los hacía lucir tan malditamente ardientes y antojosos. Al igual que las correas del conjunto que adornaban parte de ellos.
Subió un poco más su mirada, encontrándose el fino cuello del masajista y su delicada barbilla. Continuó subiendo, los labios del chico se veían tan jugosos que Chanyeol sólo pudo relamer sus propios labios y continuar mirando el bello rostro de Baekhyun. Si en ese momento se ponía a comprar entre la belleza de Luhan y ese chico que por primera vez lo tocaba, no tendría problema alguno en responder, Baekhyun era mucho más bello que Luhan, más fino y delicado pero era algo que no diría en voz alta o por lo menos, no se lo diría a Luhan para no ofenderle.
Baekhyun era una obra de arte y eso que apenas y pudo ver un poco de él. Chanyeol bajó su mirada y prefirió cerrar sus ojos, concentrarse en su relajación y no en el cosquilleo qué sentía en su entrepierna.
Su miembro comenzaba a ponerse duro.
Las manos del masajista continuaron su camino por el cuerpo de Chanyeol, ahora se encontraba de pie al costado derecho, pasando sus manos por los muslos de su cliente. Cada centímetro de piel qué recorría era cómo dar un paso por el paraíso, no entendía por qué ¿porqué Baekhyun sentía eso sí era él quien lo tocaba y no a quien tocaban? Chanyeol era quien debía sentirse maravillado y no él.
Baekhyun pudo notar lo tenso que estaba el cuerpo de Chanyeol, supuso que era por el estrés causado por su vida. Así que se dedicó a suavizar cada uno de sus músculos. A pasar sus manos por la suave y caliente piel. Chanyeol con sus ojos cerrados seguía disfrutando de todo, sin embargo, parecía que los simples toques en su piel no serían suficiente.
Su cuerpo pedía más.
El masajista bajó un poco la toalla descubriendo el culo de su cliente, aunque dudó en hacerlo porque sentía que si miraba las partes íntimas de ese hombre, su cuerpo enloquecería por completo. Quizás ¿todo era producto de sus casi dos años de abstinencia? Sí, eso podría ser. Aunque no estaba seguro, ese hombre de verdad era algo irreal para Baekhyun y sin más, se dedicó a atenderle.
– Ya puede dar la vuelta, señor – pidió el masajista, una vez terminó con las nalgas de su cliente. Sintiéndose nervioso por ver el rostro de ese hombre.
Chanyeol escuchó la indicación del masajista, se levantó un poco apoyándose sobre sus codos para poder girar. Sin importarle qué el masajista se percatara de la erección entre sus piernas, se acomodó boca arriba. A Baekhyun casi se le corta la respiración, su cliente quedó en completa desnudez frente a él, la toalla que cubría sus partes íntimas resbaló por accidente con el movimiento del hombre dejando TODO a la intemperie.
No es que fuera algo nuevo ver a un cliente desnudo, pero si era nuevo ver un cuerpo como ese.
El abdomen marcado y bien trabajado, sus piernas torneadas y el enorme miembro que colgaba entre sus piernas. Bueno, en ese momento el miembro de su cliente estaba duro, completamente duro y chocaba con su abdomen. Las venas se marcaban a lo largo del falo y… Baekhyun una vez más tragó grueso. Prefirió mirar hacia otro lado cuando se percató que el hombre lo miraba.
– ¿Sucede algo? – preguntó con esa voz gruesa que se cargaba y que al parecer derretiría a Baekhyun cada que la escuchara. Su ceja levantada y mirándolo de una manera tan… lasciva de pies a cabeza. Evidentemente, Baekhyun era un encanto – ¿Continuamos?
Baekhyun lo miró directo a los ojos, esos ojos que había visto antes y que ahora sabía de quién se trataba. Con una mirada profunda pentrando hasta su interior.
– S-si… – volvió a tragar grueso – Señor Park.
Sí, Baekhyun conocía a Park Chanyeol, un cliente frecuente del Cherry Spa, ese hombre que en muchas ocasiones se cruzó por el pasillo del cuarto piso y que sabía bien, era el cliente preferido de su compañero Luhan. Aunque sabía lo que sucedía con él otro masajista y supuso que por ese motivo era que Park se encontraba en la sala con él, pero lo extraño era qué, Baekhyun sabía que Chanyeol era un cliente que siempre pedía un final feliz.
Cosa qué él no podría darle esa noche.
Comenzó con los toques indicados para continuar con el masaje. Se sentía bastante nervioso cuando pasaba sus manos por el pecho de Chanyeol y más porque él no dejaba de mirarlo. Se percató de cómo se mordía el labio inferior cada que recorría su cuerpo, como si con la mirada se deshiciera de la poca ropa que llevaba puesta. A través de la tela del conjunto, se podía apreciar un poco de su piel, la tela era negra transparente, solo cubría bien la parte de sus pechos y su intimidad era cubierta por una diminuta tanga negra.
Chanyeol no podía dejar de admirar la belleza de ese chico, la blanca piel y las curvas perfectas que poseía. Su cabello rojozo le daba un toque más atractivo a sus ojos delineados en negro. Todo en Baekhyun parecía perfecto y tenía que ser así.
Baekhyun cubrió nuevamente el pene de Chanyeol, sentía que si eso seguía a su vista, le sería imposible concentrarse. Ya de por sí, se sentía en otro mundo.
Chanyeol sólo sonrió ladino, se daba cuenta de los efectos que estaba causando en el chico. En verdad sus manos eran mágicas, cada parte que recorrían se sentía tan bien. La excitación comenzó a cubrir cada parte de su cuerpo, dejándose envolver con la suavidad de los toques de Baekhyun. Su respiración se tornó acelerada, producto de la adrenalina, el masajista se percató de ello pero él debía terminar con su trabajo. Sabía perfectamente que Chanyeol estaba excitado, a un nivel máximo tal vez. No hacía falta que se lo dijera, sabía distinguir cuando un cliente pasaba por esa situación y ese era el caso de Chanyeol.
Aunque Baekhyun también se sentía caliente, mucho, pero eso debía terminar y tenía que ocultarlo de Chanyeol.
– Eso es todo, señor Park – le anunció después de un rato, retirando sus manos del cuerpo de Chanyeol para limpiarlas con una toalla – Espero que haya disfrutado mis servicios.
No obstante, para Chanyeol eso no terminaba ahí.
– Quiero servicio completo – le dijo, mas en tono de orden que de una petición. Aún seguía acostado sobre la camilla, mirando el esponjoso culo de Baekhyun qué ahora le daba la espalda – Esto no ha terminado.
– Lo siento señor, eso es todo de mi parte – dijo sin mirarlo y seguro de sus palabras, aunque por dentro estuviera ardiendo y considerando la idea de terminar todo ahí – Se le informó en la recepción la clase de servicios que presto yo.
El rechinido de la camilla le informó a Baekhyun que Chanyeol se levantaba, seguro para vestirse y retirarse de su sala. Sin embargo, el agarre en su muñeca le alertó que era todo lo contrario y más porque el cuerpo de su cliente lo presionaba por detrás dejándole sentir la dura erección contra su espalda y el calor de su piel.
– Dije, quiero servicio completo – su voz se escuchó más gruesa de lo normal y su mirada, esa que no podía ver Baekhyun pero imaginaba, estaba cubierta por el deseo que ardía en todo su cuerpo – Y no me iré de aquí hasta obtenerlo.
Baekhyun se giró y lo miró con sus ojos abiertos, sorprendido por la actitud de Chanyeol. No sentía miedo, sabía que nadie podía lastimarlo en ese lugar y si se atrevían a hacerlo la seguridad del Spa le daría su merecido. Nunca había sabido que Chanyeol hiciera algo indebido con el otro masajista, así que por ese lado estaba tranquilo.
Lentamente se soltó del agarre en su mano y aunque el deseo en su interior le decía que complaciera a su cliente, que le entregara su cuerpo y satisfaciera tambien su propio deseo, la voz de su razón le decía que no, que su trabajo había terminado.
– L-lo siento señor, usted sabe que esa clase de servicio no es lo mío – vio como Chanyeol trató de protestar ante sus palabras pero lo detuvo antes de que pudiera decir algo más, llevando su dedo a los labios de Chanyeol – Y no está a discusión. Hágame favor de retirarse y pagar en recepción.
Baekhyun se dio la vuelta y entró en la otra habitación, Chanyeol sólo pudo ver el esbelto cuerpo perderse por la puerta. Confundido se quedó ahí parado, no se explicaba cómo es que Baekhyun con tan hermoso cuerpo se negaba a dar un servicio como los demás.
Se colocó su traje nuevamente muy a su pesar, no negaba que su cuerpo se sentía bien, a excepción de la erección que lo molestaba y de la cual se tendría que hacer cargo por sí solo. Se acercó a la puerta una vez estuvo vestido y miró hacia la otra habitación, recordando la hermosa figura de Baekhyun y sus suaves toques en su cuerpo.
– Me iré, pero volveré – susurró sin dejar de mirar la puerta – Y no descansaré hasta obtener mi final feliz… Baekhyun.









♡