La paternidad que te quedó grande

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Summary

Este poema es un grito escrito desde la herida y la verdad de muchas mujeres que han criado solas. Habla de un hombre que prometió amor, familia y un “para siempre” que nunca pensaba cumplir. Dejó ilusiones rotas, abandonó cuando más lo necesitaban y trató de disfrazar su ego con la palabra “padre”, sin saber lo que significaba serlo. A través de versos directos, se enfrenta la traición, la humillación y el vacío que deja una paternidad no asumida. Sin embargo, en medio del dolor, surge la fuerza: la voz poética reconoce que la paternidad le quedó grande a él, pero que la maternidad se vive con dignidad, aunque duela. El poema no solo refleja rabia y desahogo, también muestra resiliencia: la certeza de que la hija crecerá sostenida en la fortaleza de su madre, no en la ausencia del padre. Es una reflexión íntima y cruda sobre el abandono, pero también un recordatorio de que un corazón roto no impide seguir criando con amor, coraje y luz.

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18+

La paternidad que te quedó grande

Si no querías ser padre,

solo debiste ser claro,

llegar a un acuerdo

y no jugar con mi vida ni con la de ella.

Si no querías ser padre,

¿para qué me ilusionaste con casarnos,

con hablar de familia,

con jurar un “para siempre” que jamás pensabas cumplir?

¿Por qué rompiste mi corazón

solo por tu ego,

por salir a decir que estuviste con ella,

y llenarte la boca diciendo que eres “padre”

cuando lo único que haces es desaparecer?

No te bastó con abandonarnos,

con humillarme,

con poner en duda la sangre que llevas en tus venas.

Me señalaste como infiel

mientras eras tú quien se revolcaba en mentiras,

cuando más te necesitábamos,

cuando éramos tu ancla y aún así nos tiraste al vacío.

Fuimos impulso para tu progreso,

y ahora que ya no nos necesitas

nos dejas como desecho,

nos llamas solo para aparentar,

y después vuelves a borrarte como si nada.

Me di cuenta:

la paternidad te quedó muy grande.

Y está bien…

nadie puede obligar a sentir lo que nunca nació.

Pero escucha bien:

que la vida nunca te dé la oportunidad

de negar lo que es tuyo otra vez.

Que nunca más te llenes la boca de “soy padre”

cuando jamás supiste serlo.

Porque yo, aunque dolida,

aunque rota a ratos,

sigo aquí, firme,

y tu hija no crecerá con tu vacío,

sino con mi fuerza.


Frase de reflexión:

A una madre pueden romperle el corazón, pero jamás podrán apagar la fuerza con la que cría a sus hijos.