Crystal: La nueva artista.

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Summary

Crystal, una joven soñadora de secundaria, y su hermano de preparatoria descubren un secreto que cambiará su vida. Mientras intentan desentrañar lo que ocurre en Aperture Innovations, Crystal lucha por cumplir su sueño de convertirse en una gran artista, contando con la ayuda de sus amigos y su familia. ¿Podrá Crystal enfrentarse al secreto familiar y alcanzar lo que tanto desea?

Status
Ongoing
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: La pasión de Crystal.

El ático de la casa de los Bennett no era un simple espacio para guardar objetos viejos; era el universo de Crystal. La luz del sol se filtraba por un tragaluz ovalado, cayendo en haces dorados que iluminaban la danza de las partículas de polvo en el aire. Cada rincón olía a una mezcla embriagadora de óleo, trementina y el ligero dulzor de la madera quemada por el sol. Lienzos a medio terminar se apoyaban contra la pared, sus bordes manchados de colores que se resistían a ser domados. Los caballetes, algunos de pie, otros plegados en las esquinas, parecían centinelas silenciosos de un sueño en constante construcción.

Crystal se encontraba en medio de ese desorden creativo, con una blusa salpicada de pintura y el cabello castaño largo y lacio recogido en una coleta alta, aunque unos mechones rebeldes se escapaban para enmarcar sus ojos cafés. Su estatura era pequeña, pero su presencia en el ático era inmensa. Tenía la habilidad de perderse en un lienzo por horas, su única compañía era el murmullo de los pájaros afuera y la música que salía a bajo volumen de un viejo altavoz. Hoy trabajaba en algo diferente: un mural que cubría una de las paredes, una explosión de color que parecía contar la historia de una ciudad imaginaria, vibrante y llena de vida.

—¿Te estás convirtiendo en una con la pared? —Una voz cálida la sacó de su trance.

Crystal se giró con una sonrisa que iluminó la habitación y el rostro de su hermano. Noah Bennett se apoyaba en el marco de la puerta, un joven alto y de porte firme. Su cabello castaño siempre estaba un poco rebelde, como si se negara a mantenerse perfectamente peinado, y sus ojos azules brillaban con una calma serena, capaces de transmitir confianza y, al mismo tiempo, una chispa juguetona cuando bromeaba con su hermana. Aunque su uniforme escolar no siempre estaba del todo ordenado, no hacía más que resaltar su natural atractivo. Era guapo, amable y con una sonrisa cálida que convertía cualquier espacio en un lugar más ligero. Su presencia, para Crystal, era un faro de apoyo constante.

—Casi —respondió ella, limpiándose las manos manchadas en un trapo viejo—. Solo necesito un poco más de verde esmeralda aquí.

Noah se acercó, sus pasos suaves y respetuosos con el espacio. Pasó una mano por la superficie del lienzo, notando la textura de la pintura. —Mamá y papá me pidieron que viera si ya habías bajado a comer. Te han estado llamando por veinte minutos.

Crystal hizo una mueca de disculpa. La vida en la casa Bennett era un equilibrio perfecto entre la dedicación al trabajo y la importancia de la familia. Sus padres, Adeline y Dylan, eran científicos de datos enAperture Innovations, una empresa tecnológica que siempre estaba en las noticias. A pesar de que sus trabajos eran rigurosos, nunca dejaban de encontrar tiempo para sus hijos y, sobre todo, para el arte de Crystal. Su apoyo era incondicional, incluso si a veces les costaba entender por completo la pasión que consumía a su hija. Mientras ellos trabajaban con líneas de código y algoritmos complejos para resolver problemas del futuro, Crystal pintaba ese futuro con paletas de colores.

De niña, sus amigos solían visitar su casa y pasar horas en el ático, viéndola pintar, dibujar junto a ella o simplemente sentados, escuchando las historias que Crystal inventaba sobre cada personaje que salía de su imaginación. Su vida, en su visión, era una acuarela de felicidad y arte, coloreada por el apoyo incondicional de su familia y la lealtad de sus amigos. Era una vida normal en una casa que parecía normal, pero para ella, era extraordinaria.

Noah, con su habitual pragmatismo, la devolvió a la realidad. —¿Tienes pensado terminar este mural antes de que la pared se caiga? Te hace falta un poco más de blanco aquí —dijo señalando un espacio en el lienzo.

—No seas tan duro, el artista siempre tiene razón —dijo Crystal riéndose y tomó un pincel nuevo. —Siempre con la misma respuesta. A ver, mamá y papá tienen una cena importante hoy, no quieren que falte su “artista genio”. —le dijo Noah a Crystal con un poco de sarcasmo. —Noah, me haces sonar como si fuera un bicho raro. —No eres rara, solo eres la más talentosa de la familia —dijo Noah sonriéndole y dándole un abrazo. —Ahora baja, te espero en el comedor.

Cuando Noah bajó, Crystal se sintió de nuevo sola en su paraíso. La casa de los Bennett siempre se sentía viva. Las risas de Noah y las voces de sus padres se escuchaban hasta el ático, creando una melodía familiar que la hacía sentir segura y amada. Mientras se arreglaba el cabello en el pequeño espejo del ático, se colocó sus pequeños aretes con forma de corazón, que un amigo le había regalado, adornando su rostro. Bajó a la planta principal de la casa y vio a sus padres, vestidos con trajes formales y elegantes.

—Crystal, qué bueno que bajas, mi amor —dijo Adeline sonriendo. —Hola, mami. Hola, papi —dijo Crystal dándoles un abrazo. —Hija, nos tenemos que ir, pero el postre ya está en la nevera para ti y Noah —dijo Dylan con una sonrisa. —Adeline y yo tenemos una cena con el director de nuestra compañía, el Sr. Hawthorne, no podemos llegar tarde. —Tengan mucho cuidado —dijo Crystal. —No te preocupes, mi amor, volveremos lo antes posible —dijo Adeline dándole un beso a su hija.

Crystal los vio irse con un nudo en la garganta, pero al mismo tiempo con un sentimiento de orgullo. Sus padres eran personas importantes en una compañía que a su parecer era demasiado complicada, llena de cosas que ella no entendía. Ella siempre había estado lejos de ese mundo, inmersa en su arte, sus sueños, sus lienzos y sus pinceles. Para Crystal, el arte era la forma de expresarse, de vivir y de soñar.

Después de cenar con Noah, Crystal se fue a su habitación, se cepilló el cabello, se puso su pijama y se recostó en la cama. Se quedó pensando en sus padres, en su trabajo, en la empresaAperture Innovations, en el Sr. Hawthorne. ¿Quién sería ese señor? ¿Qué tan importante sería para que sus padres no quisieran llegar tarde? ¿Qué tan importante serían las cosas que discutían en esa cena?

Ella se quedó dormida, mientras las preguntas le daban vueltas en la cabeza, y sin saber que el mundo de la compañía de sus padres estaba a punto de cambiar su vida, y no para bien.

Esa noche , Crystal se durmió pensando en pinceles y colores...... sin imaginar que el nombre Hawthorne pronto la ayudaría. Esta noche supieron que el verdadero reto no era descubrir la verdad, si no decidir que hacer con ella.