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Kim Taehyung se despierta antes del amanecer, como todos los días. El aroma del café recién hecho llena el pequeño apartamento, mezclándose con el tenue olor a detergente de la ropa recién lavada. Su hijo, Jisoo, de cinco años, duerme plácidamente en su habitación decorada con estrellas fosforescentes y dibujos de animales.
Taehyung entra silenciosamente en la habitación de Jisoo. Observa con cariño al pequeño, que duerme abrazado a su peluche favorito, un conejo de orejas largas. Con suavidad, le acaricia el cabello.
-Jisoo, es hora de despertar, cariño- susurra. Jisoo abre lentamente los ojos, parpadeando ante la luz de la mañana.
El pequeño se levanta con cierta dificultad, pero sin quejarse. Taehyung ha aprendido que las mañanas son un momento crucial para establecer el tono del día. Con una sonrisa y una voz calmada, guía a Jisoo a la cocina.
Mientras preparan el desayuno juntos, el sonido del pan tostándose y los huevos friéndose llena la cocina. Jisoo disfruta de estas pequeñas rutinas; le dan un sentido de estabilidad y seguridad. Cada movimiento es meticuloso, desde colocar cuidadosamente los cubiertos hasta asegurarse de que su vaso de jugo esté lleno exactamente hasta la mitad.
-¿Qué quieres para desayunar hoy, Jisoo?- pregunta Taehyung, aunque ya sabe la respuesta.
-Pan con mermelada de fresa y un huevo frito, appa- responde Jisoo con voz tranquila.
El desayuno transcurre en silencio, pero es un silencio cómodo, lleno de amor y comprensión. Jisoo disfruta de cada bocado, masticando lentamente y saboreando la mermelada dulce.
Después del desayuno, Taehyung ayuda a Jisoo a vestirse. El niño elige su camiseta favorita con un dinosaurio estampado y sus jeans azules. Taehyung sonríe mientras le ayuda a ponerse los zapatos.
-Hoy tenemos un día importante, Jisoo. Vamos a la escuela y luego al trabajo- le dice, esperando que el tono positivo alivie cualquier ansiedad que Jisoo pudiera sentir.
En el camino hacia la escuela, Taehyung y Jisoo disfrutan de la brisa matutina. Jisoo lleva puestos sus audífonos con cancelación de ruido, lo que le permite sentirse más cómodo con los sonidos del entorno. Caminan de la mano, y Jisoo observa todo a su alrededor con curiosidad.
-Appa, mira los pájaros- dice Jisoo, señalando un grupo de aves que vuelan en formación.
-Sí, son hermosos, ¿verdad?- responde Taehyung, sonriendo.
Llegan a la escuela especial para niños con TEA, un lugar acogedor y lleno de colores vibrantes. La profesora de Jisoo, la señora Lee, los recibe con una cálida sonrisa.
-Hola, Jisoo. ¿Cómo estás hoy?- pregunta la señora Lee, inclinándose para estar a su altura.
-Bien, profesora- responde Jisoo con timidez.
-Hola, señora Lee- saluda Taehyung con una pequeña reverencia -¿Cómo ha estado Jisoo esta semana?-
-Ha estado haciendo muchos progresos- dice la señora Lee -Ha comenzado a participar más en las actividades grupales y muestra interés en los juegos interactivos-
Taehyung siente una oleada de orgullo -Eso es maravilloso. Gracias por todo su apoyo-
Mientras la señora Lee lleva a Jisoo al aula, Taehyung se queda unos momentos para hablar con otros padres y profesores. Comparte anécdotas y escucha consejos, sintiéndose parte de una comunidad que comprende los desafíos y triunfos de criar a un niño con TEA.
Una madre se le acerca -Taehyung-ssi, ¿cómo ha manejado Jisoo la sensibilidad al ruido últimamente?-
-Hemos estado usando audífonos con cancelación de ruido- responde Taehyung -Han sido de gran ayuda, especialmente en lugares ruidosos-
-Eso suena genial. Tal vez debería probarlos con mi hijo- dice la madre, sonriendo agradecida.
Mientras Taehyung continúa conversando, nota que algunos padres lo miran con desaprobación. Un padre se acerca con una expresión severa.
-Es inusual ver a un hombre soltero cuidando a un niño- comenta el padre con frialdad -Y más aún uno con... problemas-
Taehyung mantiene la calma, aunque siente un nudo en el estómago -Mi hijo no tiene problemas. Tiene TEA, y es un niño maravilloso- responde con firmeza.
El padre frunce el ceño y se aleja, dejando a Taehyung con una mezcla de frustración y tristeza. La señora Lee, que ha oído la conversación, se acerca.
-Lo siento por eso, Taehyung-ssi. Algunos todavía tienen muchos prejuicios- dice con simpatía.
-Gracias, señora Lee. Solo quiero lo mejor para Jisoo- responde Taehyung, sonriendo débilmente.
Después de dejar a Jisoo en la escuela, Taehyung se dirige a su trabajo. En su oficina, el ambiente es siempre ajetreado. Taehyung trabaja en marketing, un campo que demanda creatividad y dedicación. Su jefe, un hombre estricto pero justo, confía en sus habilidades.
-Taehyung, necesitamos esa campaña lista para el viernes- le recuerda su jefe.
-Lo tendré listo, Señor. Solo necesito ajustar algunos detalles- responde Taehyung con determinación.
Durante un breve descanso, Taehyung se encuentra con Jin en la sala de descanso. Jin, un actor de kdramas, siempre tiene una sonrisa lista y una historia divertida que contar.
-¡Tae! ¿Cómo va todo? ¿Cómo está Jisoo?- pregunta Jin, sirviéndose una taza de café.
-Estamos bien, hyung. Jisoo está haciendo progresos en la escuela- responde Taehyung.
-Eso es fantástico. Sabes, a veces me gustaría tener un hijo solo para poder contarle todas mis historias tontas- dice Jin, riendo.
-Estoy seguro de que serías un gran appa- dice Taehyung, sonriendo -Pero te advierto, no es tan fácil como parece-
El reloj marca las 5:00 PM y Taehyung sale corriendo de la oficina, sabiendo que debe llegar a tiempo para recoger a Jisoo de la escuela. La carrera contra el tiempo siempre es estresante, pero él intenta mantener el ánimo alto. En el camino, se topa con varios obstáculos cómicos: un perro que se cruza en su camino, un grupo de turistas que bloquea la acera, y un semáforo que parece nunca cambiar.
-Llego tarde otra vez- se dice a sí mismo, acelerando el paso.
Llega a la escuela justo a tiempo, respirando con dificultad pero aliviado. La señora Lee está esperando con Jisoo, quien le muestra un dibujo que hizo durante el día.
-Appa, hice un dibujo de nosotros en el parque- dice Jisoo, mostrando un dibujo colorido.
-Es precioso, Jisoo. Vamos a colgarlo en la nevera cuando lleguemos a casa- responde Taehyung, sintiendo una oleada de orgullo y amor.
De regreso en casa, Taehyung y Jisoo se instalan en la sala. Jisoo, aún con sus audífonos, se sienta en el suelo con un libro de dibujos mientras Taehyung prepara la cena. El aroma de la sopa de miso y el arroz llenan el apartamento, creando una atmósfera acogedora.
-Appa, quiero aprender a hacer sopa de miso- dice Jisoo de repente.
-Claro, Jisoo. Podemos cocinar juntos el fin de semana- responde Taehyung, sonriendo.
Después de la cena, Taehyung se sienta con Jisoo para revisar su progreso en las actividades escolares. Jisoo muestra entusiasmo por los juegos interactivos y ha comenzado a reconocer más palabras y sonidos, un avance significativo.
-Estás haciendo un gran trabajo, Jisoo. Estoy muy orgulloso de ti- dice Taehyung, abrazando a su hijo.
Esa noche, después de acostar a Jisoo, Taehyung se sienta en su pequeño balcón, mirando las estrellas. Piensa en cómo han cambiado las cosas desde que se convirtió en padre soltero. La vida es dura, pero también está llena de pequeños momentos de alegría y conexiones inesperadas. Se siente optimista sobre el futuro, especialmente con personas como Jin y su comunidad de apoyo en la escuela.
Mientras Taehyung reflexiona sobre el día, recibe un mensaje de uno de los vecinos del edificio.
El mensaje:
-Taehyung-ssi, algunos de nosotros estamos preocupados por el comportamiento de Jisoo en las áreas comunes. Quizás podrías mantenerlo más tranquilo-
Taehyung siente una mezcla de ira y tristeza. Respira hondo y decide ignorar el mensaje por el momento, enfocándose en su hijo y en las cosas positivas que han logrado.
-Quizás, solo quizás, las cosas están empezando a mejorar- se dice a sí mismo mientras cierra los ojos, dejándose llevar por la brisa nocturna.
El sol de la mañana se filtra por las persianas del apartamento en el octavo piso del edificio donde también vive Taehyung. La luz baña suavemente el rostro de Min Yoongi, quien se despierta lentamente, parpadeando ante la claridad del día.
Yoongi, un hombre de pocos amigos y con una inclinación natural a la reclusión, lleva una vida que muchos considerarían solitaria, pero que él encuentra confortable y ordenada.
Yoongi se levanta de la cama con un leve suspiro, estirando sus músculos adormecidos. Su apartamento es pequeño pero perfectamente organizado, con una mezcla de minimalismo y funcionalidad. La cocina, ubicada junto a la sala de estar, tiene el aroma constante del café, su compañero matutino invariable.
Se dirige al baño, donde el vapor del agua caliente llena rápidamente el espacio. El olor del gel de ducha con aroma a sándalo le envuelve, proporcionando un momento de calma antes de enfrentar el día.
Después de ducharse, Yoongi se prepara un café fuerte y un sencillo desayuno: tostadas con mantequilla y miel. El sonido del café goteando en la cafetera y el crujido del pan tostándose son casi meditativos. Mientras come, Yoongi revisa su agenda del día en su teléfono, donde tiene una lista detallada de tareas y reuniones.
Yoongi trabaja desde casa la mayor parte del tiempo. Su estudio está lleno de equipos de sonido, instrumentos musicales y una gran cantidad de cables organizados meticulosamente. Se sienta frente a su computadora, donde comienza a trabajar en la producción de una nueva canción.
El suave zumbido de los monitores y el sonido de la música llenan la habitación. Yoongi se pierde en su trabajo, ajustando niveles de sonido, probando diferentes acordes y ritmos. Su concentración es intensa, y el tiempo parece pasar volando.
A media mañana, Yoongi recibe un mensaje de Namjoon, su mejor amigo y colega productor musical. Namjoon es uno de los pocos que comprende completamente a Yoongi y respeta su necesidad de espacio y tranquilidad.
-Hyung, ¿puedes revisar las mezclas que te envié? Estoy un poco atascado- lee el mensaje.
Yoongi sonríe levemente y responde rápidamente -Claro, Nam. Dame unos minutos-
Namjoon vive en el mismo edificio, pero Yoongi prefiere comunicarse a través de mensajes o llamadas, evitando los encuentros cara a cara a menos que sea absolutamente necesario. Sin embargo, hoy Namjoon decide pasar por el apartamento de Yoongi para discutir en persona.
El timbre del apartamento suena, y Yoongi siente un leve aumento de ansiedad. Su cuerpo reacciona casi instantáneamente: empieza a sudar, su pulso se acelera, y un nudo de nerviosismo se forma en su estómago. Sus manos tiemblan ligeramente mientras camina hacia la puerta. Respira hondo varias veces, intentando calmarse, aunque la sensación de mareo y el sudor frío persisten.
-Hola, Yoongi-hyung. Traje café- dice Namjoon, levantando la bolsa en señal de saludo.
Yoongi siente una punzada de alivio al ver la cara familiar de Namjoon, pero aún así le cuesta hablar -Gracias, Nam. Pasa- dice, su voz un poco más tensa de lo normal. Se hace a un lado para dejarlo entrar, esforzándose por mantener la compostura.
Namjoon se acomoda en el sofá mientras Yoongi sirve el café -Estuve trabajando en unas mezclas y me encantaría tu opinión- dice Namjoon, sacando su laptop de la mochila.
Yoongi asiente, tomando un sorbo de café y sentándose junto a Namjoon. El aroma del café llena la sala, proporcionando un ambiente relajado para su discusión. Poco a poco, Yoongi siente cómo su cuerpo se va relajando, aunque la tensión residual aún persiste.
La relación entre Yoongi y Namjoon es una mezcla de camaradería y profundo entendimiento. Namjoon, siendo más extrovertido, equilibra la personalidad introvertida de Yoongi. Juntos, forman un equipo formidable en el estudio.
-¿Qué piensas de este beat?- pregunta Namjoon, reproduciendo una pista en su laptop.
Yoongi escucha atentamente, frunciendo el ceño ligeramente mientras se concentra -Está bien, pero creo que podrías darle más profundidad al bajo. También ajustaría los agudos aquí- sugiere, señalando la pantalla.
Namjoon asiente, anotando las observaciones de Yoongi -Gracias, hyung. Sabía que podrías ayudarme-
-Para eso están los amigos- responde Yoongi con una leve sonrisa.
Después de trabajar juntos por un par de horas, Namjoon se despide. Yoongi siente un alivio cuando se queda solo nuevamente. Aunque valora la amistad de Namjoon, su ansiedad social a menudo lo deja agotado después de las interacciones.
Yoongi decide salir a dar un paseo por el vecindario para despejar su mente. Evita los ascensores, prefiriendo las escaleras para evitar el confinamiento con otros residentes. En el vestíbulo del edificio, se encuentra con varios vecinos, a quienes saluda con una ligera inclinación de cabeza, evitando el contacto visual prolongado.
El vecindario alrededor del edificio es tranquilo y pintoresco. Yoongi camina por las calles, disfrutando del aire fresco y el sonido de las hojas susurrando con la brisa. Se detiene en una pequeña cafetería local, donde el barista ya lo conoce y le prepara su café habitual sin necesidad de preguntar.
El aroma del café recién hecho le reconforta mientras se sienta en una mesa junto a la ventana. Desde allí, observa a la gente pasar, permitiéndose un breve respiro antes de regresar a su rutina.
Mientras saborea su café, Yoongi reflexiona sobre su vida y sus elecciones. Ser un hombre bisexual en una sociedad que aún no acepta completamente la diversidad sexual es un desafío constante. Mantener su orientación oculta es una carga, pero siente que es la única manera de evitar los prejuicios y la discriminación. A menudo, la soledad y la ansiedad social se intensifican con el miedo constante de ser descubierto, una lucha interna que Yoongi enfrenta todos los días.
A pesar de su ansiedad social, Yoongi encuentra consuelo en su música. Es su forma de expresarse sin miedo al juicio. Cada nota y cada melodía son una parte de su alma, compartida de una manera que las palabras no pueden capturar.
De regreso en su apartamento, Yoongi se siente renovado y listo para sumergirse nuevamente en su trabajo. Pasa el resto del día en su estudio, trabajando en nuevas mezclas y perfeccionando sus composiciones. El suave zumbido de los equipos y la música en proceso llenan la habitación, creando un ambiente casi terapéutico.
A pesar de su naturaleza solitaria, Yoongi encuentra pequeños momentos de alegría en su día a día. Un mensaje divertido de Namjoon, un café perfectamente preparado, o una nueva idea musical que surge de la nada. Son estos momentos los que le recuerdan que, aunque su vida no sea convencional, tiene su propio valor y propósito.
En una ocasión, mientras Yoongi sale a tirar la basura, se encuentra con una vecina que siempre parece estar muy interesada en la vida de los demás -Hola, Yoongi-ssi- dice ella con una sonrisa exagerada -No te veo mucho por aquí. ¿Qué haces todo el día en tu apartamento?-
Yoongi, sintiéndose incómodo, responde con una ligera inclinación de cabeza -Trabajo desde casa, señora Park. Soy productor musical-
-Oh, qué interesante- responde ella, aunque su tono sugiere lo contrario -Debe ser difícil trabajar solo todo el tiempo. Deberías salir más-
Yoongi solo sonríe cortésmente y se despide, sintiendo el alivio de regresar a su espacio seguro.
Otro día, Namjoon invita a Yoongi a su estudio para una sesión de grabación. Yoongi, aunque reacio a salir, acepta por la insistencia de Namjoon. El estudio de Namjoon es más grande y está lleno de instrumentos y equipos de última tecnología. El aroma de incienso llena el aire, creando un ambiente relajante.
-Hyung, tengo algunas ideas nuevas que quiero mostrarte- dice Namjoon mientras prepara su equipo.
Yoongi asiente y se sienta en el sofá, observando cómo Namjoon se mueve con facilidad y confianza. A pesar de su naturaleza solitaria, Yoongi se siente cómodo en el estudio de Namjoon, donde las ideas fluyen libremente y la creatividad es la norma.
Durante una pausa, Namjoon intenta hacer un chiste para aliviar la tensión -Hyung, ¿sabes por qué el músico fue al banco? Porque quería su nota alta-
Yoongi lo mira con una expresión seria por un momento antes de que una pequeña sonrisa aparezca en su rostro -Ese es un mal chiste, Nam-
-Lo sé- responde Namjoon riendo -Pero al menos te hizo sonreír-
Al caer la noche, Yoongi regresa a su apartamento sintiéndose agotado pero satisfecho. Se prepara una cena sencilla, el aroma del kimchi y el arroz llenando el aire. Mientras come, reflexiona sobre su día, sobre sus interacciones y sobre cómo su vida, aunque solitaria, está llena de pequeños momentos que aprecia profundamente.
Después de la cena, Yoongi se sienta en su balcón con una taza de té caliente. El aire fresco de la noche y el sonido distante de la ciudad le proporcionan un momento de tranquilidad. Piensa en Namjoon y en cómo su amistad le ha dado un ancla en un mundo que a menudo le parece abrumador.
Al final del día, Yoongi se prepara para dormir. Su rutina nocturna es tan meticulosa como su día, terminando con una taza de té de manzanilla que le ayuda a relajarse. Mientras se acuesta, piensa en las interacciones del día y en su próxima sesión de estudio.
-Un día a la vez- se dice a sí mismo mientras cierra los ojos, permitiendo que la calma de la noche lo envuelva.
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