Autolesión
Tome el cúter y lo pase por mi muñeca, la sangre corría como lágrimas, aquellas que no deje salir ese día.
Algo lastimaba, ardía y gritaba; no, no era la herida, era algo llamado depresión.
Dicen que habita en mi mente todo el día, quiere destrozarme la vida, busca errores, situaciones y palabras para devaluarme, busca defectos que susurrarme.
No quería autolesionarme, quería amarme y comprenderme.
Ahora agradezco que solo fue un intento fallido.