ONE SHOT
Narra Babe
Estaba en el bar totalmente disfrazado de bailarín.
Tenía una misión y debía hacerlo si o si esta noche.
No debía haber errores en la misma.
Es por eso razón que siempre trabajo solo.
No me gusta depender de otros.
Porque no trabajan a mi mismo ritmo.
Y también suelen pasarse de lanzados conmigo.
Cosa que a veces odio, porque en el trabajo no me gusta distraerme.
Además si voy a follar con alguien, debe ser alguien que me guste y me atraiga.
No cualquier inepto.
No cualquiera es digno de tenerme en su cama.
Estaba entre la multitud bailando en la bara.
Los ojos de las personas estaban en cada movimiento que hacía.
Bailaba de una manera tan sensual y atrevida para el público.
Especialmente para cierto individuo.
Que obviamente es mi objetivo esta noche.
Sentía su mirada en mi.
A decir verdad esta guapo, es una lástima que tenga que matarlo.
Pero un polvo no le hace mal a nadie ¿o si?
Escuchaba el grito de las personas ante mi baile.
Me tiraban dinero también.
Entonces cuando termine mi baile, el personal se acerco a mi y me dijo que un cliente quería verme.
Me dijo quien era.
BINGO.
El cliente era mi objetivo.
Asentí a sus palabras y me acerque al hombre sentado con algunos de sus hombres a lado suyo.
—¿En qué puedo ayudarle?— pregunto hacia él.
A lo que él sonríe con perversidad al detallar mi cuerpo.
—A ti en una habitación.— suelta directo.
Entonces me acerco a él y me siento en sus piernas.
—Como usted quiera.— digo en su oído.
Llevo mi boca a la suya y devoró la misma.
Siento como apreta mi trasero al sentir mis labios en su cuello.
Estaba en la habitación siendo follado por él.
No lo hace nada mal.
Pero no lo suficiente para volverme loco.
Así que toca fingir un poco y exagerar.
Dejaba que usará mi cuerpo a su antojo.
Después de todo seria la última vez que lo haría.
Sonrió ante ese pensamiento.
Observaba como fumaba en la habitación, luego de follarme.
Mientras yo me estaba preparando para darle el golpe final.
Me acerque a él con una sonrisa e hice que se sentará en la silla.
Posa sus manos en mi cintura cuando me subí ahorcadas en él.
—¿Otra ronda?— lo seduzco con mis ojos.
A lo que él se queda hipnotizado ante ellos.
—Las que quieras.— sonrió ante sus palabras.
Y siento como besa mi cuello.
Mientras se entretiene con eso, yo saco la jeringa con la droga opioides.
Tenía bastante en ella, así que eso le provocaría la muerte.
—Esto es un regalo de Tony, cariño.— confieso e inyecto la droga en su cuello.
Directamente en su vena.
Me salgo de él rápidamente cuando quiere agarrarme.
—¿Quién eres?— pregunta hacia mi con dificultad.
Mientras sufre de la droga.
—Solo un asesino que le dan ciertos trabajos y tú eras mi presa esta noche.— digo mientras me visto en frente suyo.
Disfruto como se retuerce de dolor ante mi.
Intenta decirme algo, pero no podía debido a que la droga lo estaba matando por dentro.
Me despido una vez observo con satisfacción mi trabajo hecho.
Fue más fácil de lo que pensé.
Es mejor si ellos vienen a mi.
Me facilitan bastante el trabajo.
Me fui rápidamente de la habitación.
Debía hacerlo rápido, antes de que se den cuenta de que yo estaba con él por última vez.
Esquivaba totalmente a las personas a mi alrededor.
Escuchaba las palabras sucias que me decían al mirarme.
Estaba perdido en mis pensamientos que no me di cuenta que alguien estaba viniendo hacia mi.
Alguien más me empujó y termine chocando con un pecho duro.
Me agarro de la cintura antes de que cayera.
Rojo intenso y azúl grisáceo hicieron contacto visual.
Era la primera vez que mis colores de ojos de Alfa se activan por voluntad propia.
CARAJO.
¿Y este hombre de dónde demonios salio?
Era putamente atractivo.
Sus ojos eran filosos.
Como si fueran la de una sirena.
Sus labios rosados claros.
Tenía un cuerpo bien trabajado, sin exagerar.
Tenia una mirada de no romper nada, pero podría destruirte si asi lo requería.
Sentí un fuego abrasador en mi cuerpo.
Mi corazón latía con fuerza.
—Lo siento, no fue mi intención.— me disculpe y me alejó de él.
Entonces uno de sus hombres me agarro con fuerza.
A lo que yo por instinto aplique una llave en su mano para que me suelte.
—¿Qué carajo crees que haces?— suelto con la mirada filosa.
Mis sentidos se activaron de repente.
Estaba totalmente en alerta.
Lo aniquilo con la mirada.
Cuando estaba por responderme, el grito de la gente lo interrumpió.
Ya se dieron cuenta.
Aproveche eso para poder escabullirme de esas personas.
A excepción de uno.
Y era de ese hombre.
Sus ojos color rojo intenso seguían mis movimientos.
Sentía su mirada penetrante en mi espalda.
Mis ojos se fijaron en él por unos segundos.
Y me causó escalofríos del bueno al hacer contacto visual con él.
Niego con la cabeza.
Me despabilo totalmente.
No era momento para esto.
Era la primera vez que me pasaba esto.
Especialmente, mis ojos azules grisáceo se activaron por voluntad propia al conectar con sus ojos rojos intensos.
Como si fuera el puto infierno.
Lava ardiendo en él.
Y eso solo pasa cuando das con tu destinado.
Con tu pareja.
Cosa que no creía.
Y ahora me esta pasando esto.
NO, NO Y NO.
No puede ser verdad.
Me niego a creer está mierda.
Yo no estoy para esas estúpidas relaciones de amor.
No creo en esa mierda.
Había llegado a la organización.
Me adentro a la misma.
Recibo saludos de ellos.
Entonces Way mi mejor amigo se acerca a mi.
¿Qué tal todo?- pregunta hacia mi.
A lo que yo lo miro con calma.
—Fue fácil.— digo sobrado.— Hasta deje que me follara.— suelto con diversión.
A lo que él me empuja de manera juguetona.
—No cambias. ¿Y qué tal estuvo?— pregunta curioso.
Me encojo de hombros.
—No estuvo nada mal, pero no lo suficiente para volverme loco. Sabes que me encanta el sexo rudo. Hasta ahora no he encontrado a alguien que sepa darme lo que quiero.— admito con sinceridad.
A lo que él niega con la mirada.
—Tú y tus gustos.— se sujeta de mi brazo y nos dirigimos hacia la oficina de Tony.
Se despide de mi con un beso en la mejilla.
A lo que yo bromeo diciendo.
—¿Cuándo me darás uno en los labios?— me empuja mientras me río.
Golpea mi frente y me quejo de esa acción suya.
—En tus sueños, así que lleva ese trasero hacia Tony y da tu reporte.— me dice como si fuera una madre.
Entonces pongo mi mano en su hombro y le digo.
—Bueno, mamá.— mi voz sonó totalmente divertida.
A lo que él se ríe.
—Vamos, hijo anda.— me sigue el juego y los dos nos reímos.
Me alejo de él.
Y me adentro al despacho de Tony.
Estaba revisando papeles.
Alza la vista hacia mi cuando siente mi presencia.
—Y bien ¿qué tal estuvo?— pregunta dándome su atención.
Sonrió ante su pregunta.
—Hice el trabajo tal como me lo pediste. Fue bastante fácil.— contesto con tranquilidad.
Él sonríe con orgullo.
—Te felicito entonces. Era de esperarse, nunca me decepcionas.— se acerca a mi y deja unas palmadas en mi espalda.
Asiento a sus palabras.
—Sabes que no lo haré, siempre podrás contar conmigo.— afirmó con honestidad.
A lo que él sonríe.
—¿Hubo algún problema cuando venias para acá?— suelta preocupado por mi.
Tony siempre me tuvo más cariño y estima que a los demás.
Me ve con un hijo y aunque yo no lo diga, yo lo veo como un padre.
Después de todo, él me salvo y me trajo aquí para cuidarme.
Como también para preparme, es decir, entrenarme.
Que tarde o temprano debía saber cuidarme por mi mismo, que no siempre iba estar para mi.
Convirtiendome en el asesino más peligroso y buscado del país.
—Si, bien. Excepto una cosa, choque con alguien. Por lo visto era alguien importante, ya que estaba rodeado de hombres. Obviamente, no vio nada. Solo que casi me agarraron uno de sus hombres. Pero logre safarme.— informo ante él.
Aún me dejo pensando ese acontecimiento con ese hombre.
Lo admito, me llamo la atención.
Pero a la vez sentía peligro a su lado.
Y no sentía miedo.
Al contrario me atraía ese peligro y ese misterio que enmanaba su presencia.
—Esta bien, pero debes tener cuidado.— me advierte él.
A lo que yo lo miro extrañado.
—¿Por qué debería? No es como si fuera a encontrarme y matarme.— contesto desinteresado.
A lo que él suspira.
—Tal vez, pero puedes ser una obsesión para los demás. Así que cuídate.— a lo que yo lo miro expectante.
Me encojo de hombros.
—Puede ser, pero yo también puedo ser una pesadilla. Tú sabes perfectamente que no me dejo de nadie.— aclaro hacia él con seriedad.
Golpea mi frente de manera juguetona.
A lo que yo lo miro enojado.
Él solo sonríe ante ello.
—Lo sé, pero solo quiero que te cuides. Sabes que te quiero como un hijo.— sonrió sin poder evitarlo.
Siempre tan sentimental él.
—Lo haré, no te preocupes papá.— lo admito con burla.
Me sonríe de manera paternal.
—No te burles de mi y ve a descansar.— se queja y se va hacia su escritorio.
A lo que yo me río ante su actuar.
Antes de mi irme, le digo.
—Sabes que te quiero como un padre y te agradezco lo que has hecho por mi.— confieso con gratitud.
Y me voy luego de ver una sonrisa de orgullo en su mirada.
Voy en busca de Way.
Quería tomar un poco.
Lo necesitaba.
Necesitaba sacarme de la cabeza a ese hombre.
Maldita sea.
Sigo sin entender porqué mi mente tiene grabado su rostro y me lo recuerda al cada rato.
Conversaba tranquilamente con Way.
Me decía sobre su extraña relación con Pete.
—Ya no se que hacer. No se qué tipo de relación tenemos.— se queja.
Y yo lo miro.
Parezco un psicólogo y él mi paciente.
Solo me faltaba un cuaderno y el bolígrafo para anotar lo que dice.
—¿Se lo has preguntado?— pregunto extrañado.
Él niega con la mirada.
—Si, pero me esquiva la conversación.— confiesa con molestia.
Alzó una ceja ante ello.
—Capaz algo lo tiene inseguro.— trato de ayudarlo en buscar una respuesta ante la actitud de Pete.
A lo que él me mira impaciente.
—De seguro no me quiere.— se queja cuando le tiro una almohada.
Maldito exagerado.
—A ese hombre le brillan los ojos cuando te ve o habla de ti. Así que no me vengas con esa mierda.— respondo con molestia.
Se cruza de brazos.
—Pero Babe....— lo interrumpo.
Le lanzó otra almohada para que se calle.
—Pero nada. Habla con él de una puta vez. Busca la manera de hacerlo y enfrentalo. Sino lo haces tú, lo haré yo y tú sabes que no será agradable. No me gusta verte así.— admito con pesadez.
Él me mira con una sonrisa.
Se acerca a mi y me abraza.
—Vaya que me amas.— dice burlonamente.
Se queja cuando pellizco su brazo.
—Si, te amo pero tampoco abuses.— digo con fastidio.
Y se cruza de brazos.
—Eres un malhumorado de lo peor.— se hecha a correr cuando me golpea el rostro con la almohada.
Me quejo ante ello.
—WAY, IDIOTA. YA VERÁS.— lo correteo por la habitación.
La misma se llena de sus risas.
Me gusta más verlo así.
No me gusta verlo triste o inseguro.
Es por eso que a veces no quiero saber sobre ese maldito sentimiento.
Se perfectamente que yo si llego a sentir eso, sentiré cosas buenas y a la vez malas.
Y no estoy para esa mierda.
Lo detesto totalmente.
Y si llegará aguantar algo así, seria porque realmente amo a esa persona.
Por eso me encerraba totalmente a tener una relación con alguien.
Por eso prefería solo follar y ya.
Nada de sentimientos envueltos.
Estaba en el bar tomando.
Había pasado unas semanas luego de mi trabajo y ese pequeño incidente.
Últimamente estoy más alerta de lo normal.
Como si mi cuerpo me dijera que algo podría pasarme.
No se si es bueno o malo.
Pero me provoca vértigo esa sensación.
Me desespera hasta cierto punto.
Es fastidioso.
Me sentía hasta observado y perseguido.
Pero no veía a nadie a mi alrededor.
Lo que era molesto.
Porqué no sabia si era imaginación mía o no.
Me levanto del asiento y pago por las bebidas que tome.
Cuando avanzo unos cuantos pasos.
Varios hombres me rodean.
Mi instinto de supervivencia se alerta.
¿Son los mismos hombres de aquella vez?
—¿Necesitan algo?— pregunto tranquilamente.
Pero observaba con atención a las personas ante mi.
Estaba estudiando sus movimientos.
—Nuestro Jefe quiere hablar con usted.— informa con seriedad uno de esos hombres.
Alzó una ceja ante sus palabras.
—¿Por qué debería hacerles caso? No recuerdo tener algún problema con ustedes.— contesto con calma.
Ellos se acercan más a mí.
—Vendrá a voluntad propia o a la fuerza.— aclara ante mi.
Río sin poder evitarlo.
¿Quién se crees que es?
Imbécil.
—¿Acaso es el Rey de Inglaterra o qué carajos?— suelto con sarcasmo.
Uno de ellos se me vienen encima y lo esquivo con facilidad.
Golpeó un punto débil en su cuello, logrando que caiga ante mi.
Otro más se me acerca con una manopla.
Hago todo lo posible en esquivarlo, un golpe con eso y se que sería doloroso.
Tony.
¿Manifestaste esto o solo diste en el blanco?
Maldita sea.
Varios se me aventan y los derrotó a todos con facilidad.
Había recibido un golpe en mi labio.
Lo que provocó que sacará mi cuchillo y atraviese el ojo de esa persona.
Escuchando su grito de dolor y disfrutaba ante esos sonidos.
Fui hacia los demás y acababa con cada uno de ellos.
Hasta que de repente siento mi cuerpo débil.
Unas feromonas me envuelven totalmente.
Nota de la Escritora
Miro hacia la dirección de donde vienen.
Un latido resuena en mi corazón.
Era él.
Ese hombre.
Azúl grisáceo y rojo intenso hicieron contacto.
Empecé a sentirme cansado de repente.
Luchaba ante esas feromonas suyas.
¿Acaso ese hijo de puta es un Enigma?
Joder.
Entonces caigo en mis rodillas y lo único que logro ver por última vez antes de perder el conocimiento.
Es su puta sonrisa.
Esa sonrisa de satisfacción.
Narra Charlie
Ese encuentro con él era lo que tanto esperaba.
Tenía meses observándolo.
Al menos en ese bar.
Jamás pude dar con su ubicación fuera de ello.
Sabía escabullirse muy bien.
Lo investigué también.
Es el asesino más buscado y peligroso del país.
Tenía a la policía y milicia detrás de él.
Pero jamás lo llegaron atrapar.
El trabajo que suele hacer es impresionante.
Podía matar a sus víctimas de manera rápida o dolorosamente lenta.
Sabía exactamente como jugar con ellas.
Tanto física como psicológicamente.
Sus torturas no eran normales.
Eran totalmente desagradables.
Tenía la apariencia de un ángel, pero es un demonio en persona.
Lo había visto bailar en ese mismo bar la primera vez.
Llamo totalmente mi atención.
Es por eso que decidí investigarlo y las sorpresas que supe de él, solo me encantaron más.
Me obsesionaba más con su persona.
Llegue a matar a varios hombres que tuvieron contacto con él.
Pensé que se alteraria, pero no.
Solo lo dejaba pasar y no le daba importancia.
Cosa que me encantaba más.
No le importaba en lo más mínimo esas personas con quien tenía encuentros.
Hasta que choque con él en ese momento.
Esos ojos de color azúl grisáceo me cautivaron en ese momento.
La belleza que desprende era fuera de este mundo.
Nunca había visto algo igual.
Sentía el calor de su cuerpo debido a mi.
El sonido de los latidos de su corazón.
Me encantaba la mirada que me daba cómo preguntándose de donde había salido.
Hasta que uno de mis hombres lo quiso agarrar y él logró aplicar una llave con facilidad.
Me encantó y encendió esa mirada en sus ojos.
El enojo y el fuego en ellas.
No era cualquier Alfa.
Era uno con carácter y de los más letales.
Se notaba perfectamente que no era el tipo que se dejaba fácilmente.
Sin importarle la situación en la que se encuentre.
Si esta o no en desventaja.
Es por eso que decidí dejarlo ir.
Sus ojos me encontraron cuando se iba.
Pude ver la curiosidad en la misma.
Se perfectamente bien que lo atraje en ese momento.
Solo debía esperar hasta llevarlo conmigo.
A la fuerza si era necesario.
Tan solo viéndolo me doy cuenta que no es del tipo que se deje sin más.
Hasta que lo encontré en el bar bebiendo.
Se notaba que estaba más alerta de lo normal.
Sonreí ante ello.
Me encanta como disimuladamente miraba hacia su alrededor.
Como si esperara que alguien atacara.
Muy inteligente de su parte.
No se le escapaba nada.
Mis hombres lo rodearon.
La cara de Babe había cambiado totalmente.
Me encantaba esa fiera que sacaba.
Me atraía más esa personalidad suya.
Mis hombres se le van encima y ellos eran derrotados con facilidad.
Incluso si le iban entre muchos.
Lograba safarse de ellos.
Hasta que uno le dio un golpe en la boca.
Lo que provocó su ira y saco un cuchillo para darle en el ojo.
Observe con orgullo y satisfacción como disfrutaba el dolor en sus víctimas.
Hasta que empezó a fastidiarme porque ninguno de mis hombres podía con él.
Se nota que la información sobre él no eran solo palabras.
Realmente era un asesino profesional letal y capacitado para su trabajo.
Después de todo desde niño lo habían entrenado.
No me quedo de otra que usar mis feromonas para poder dominarlo.
Para debilitarlo.
Miraba hacia alrededor buscando al causante de su estado.
Hasta que sus ojos dieron con los míos.
Sus ojos se volvieron azúl grisáceo y los míos de rojo intenso.
Se activaron a voluntad propia.
Cosa que me encantaba.
Pude observar la ira en sus ojos.
Sonrió cuando cae inconsciente en el suelo.
Era la primera vez que alguien luchaba ante mis feromonas.
Es el indicado.
Es una caja de sorpresas esta fiera.
Estaba en mi despacho viendo unos papeles.
Estaba revisando ciertos papeleos.
Hasta que uno de mis hombres se acerca.
—Jefe, él acaba de despertar y esta haciendo un desastre en la habitación.— informa.
Sonrió al escuchar lo último.
Prendo las cámaras de la habitación en donde lo puse.
Y estaba destrozando el dormitorio.
—Déjalo, ya me encargaré de él.— contesto con seriedad y asiente con la cabeza.
Se retira y dejo lo que estaba haciendo.
Tengo una fiera que domar.
O más bien intentarlo.
Porque se nota que no es el tipo que se deja tan fácilmente.
Y me encanta.
Me encaminó hacia la habitación y les ordenó a mis hombres que se retiren.
Y que también no me molesten.
Entonces abro la puerta de la habitación y detengo con facilidad el puño que iba impactar en mi rostro.
Babe se sorprende al verme y se safa de mi agarre con dificultad.
—¿Qué carajo quieres? No recuerdo haber tenido algún problema contigo.— dice hacia mi con seriedad.
Me acerco a él y no retrocede.
Al contrario se queda en su posición y me tiene ante él.
Cara a cara.
No había miedo o inseguridad en sus ojos.
Al contrario, solo veía en las mismas enojo y a la vez curiosidad.
—Fácil, te quiero a ti. De preferencia en mi cama.— confieso con honestidad.
A lo que él alza una ceja.
—¿Y para eso tuviste qué secuestrarme? Como tus hombres no pudieron conmigo, tuviste que usar tus feromonas.— inquiere hacia mi con burla.
Entonces acaricio con suavidad su labio inferior.
—Con la personalidad que te cargas dudo mucho que con palabras hubieras aceptado.— afirmó ante él.
Una sonrisa se forma en sus labios.
—No me interesa en lo más mínimo si eres el Jefe de la Mafia más poderoso e hijo de puta del país. No quiero nada contigo.— contesta con seriedad.
Tomo con fuerza su cuello.
Sus ojos brillan de curiosidad ante mi accionar.
—¿Y crees qué te dejaré ir como si nada? Me encantaría probarte.— digo con la voz ronca.
Se acerca lo suficiente y su aliento golpea mi boca.
—Me interesa follar más con alguno de tus hombres que contigo. Vi a uno que era totalmente mi tipo.— suelta con descaro.
Apretó con fuerza su cuello y lo llevo contra la pared.
Él sonríe con satisfacción al ver mi reacción.
—Tal vez sea cierto, pero se perfectamente bien que tu cuerpo reacciona al mio. He visto como me miras y más el calor que enmana la misma ante mi cercanía.— dictamino hacia él.
Y acerco mis labios a su cuello.
Su cuerpo se estremece al sentir mi boca en ese lugar.
Me empuja y me golpea en el rostro.
Se nota la fuerza abismal y brutal en la misma.
En otras personas harían efectos.
Pero desgraciadamente no resultará conmigo.
La diferencia de rangos entre nosotros era totalmente abrumadora.
Yo soy un Enigma y él un Alfa especial.
Había mucha diferencia.
Intenta golpearme otra vez y lo esquivo con facilidad.
Lo llevo contra la pared nuevamente y forcejea conmigo para safarse de mi.
Sin éxito alguno.
No hay manera que me gane en una pelea.
Evito cada punto débil que quiere tocarme en mi cuerpo.
Observo y disfruto la frustración en su mirada.
Suelta un quejido cuando su espalda golpea la pared.
Su boca quedaba cerca de la mia.
Su respiración golpeaba en mi rostro.
El calor en su cuerpo me envolvía.
Escuchaba la rapidez en la que su corazón latía.
Y solo debido a mi presencia.
—¿Seguirás resistiéndote?— pregunto con diversión.
Sus ojos bajaron por unos segundos a mi boca.
—Sos un hijo de re mil puta.— contesta con fastidio.
Sonrió al escuchar su insulto hacia mi persona.
—Dime algo que no sepa.— acerco mi boca a la suya.
Uno nuestros labios y trata de empujarme.
Muerde mi labio inferior y suelto un gruñido ante ello.
—Suéltame, carajo.— pide en mi boca.
Lo agarro entre mi brazos y lo llevo hacia la cama.
Lo tiro a la misma con brusquedad.
A lo que él me mira impaciente.
Pude ver en sus ojos deseo con frustración.
Cuando estaba por huir, agarro sus piernas y lo acerco a mi cuerpo.
Pongo sus manos por encima de mi cabeza.
—Eres mio desde el primer momento que puse mis ojos en ti.— afirmó con autoridad.
Su cuerpo se arquea ante mis palabras por voluntad propia.
—No lo soy. No te pertenezco a ti y a nadie. Deja de soñar y vive la puta realidad.— contesta con brusquedad.
Con una mano sujeto las suyas y con la otra su cuello.
—Eso lo veremos, Babe. Yo siempre obtengo lo que quiero.— digo en sus labios.
Devoro la misma.
Hace todo lo posible por empujarme.
Trata de sacarme encima suyo.
Pero no puede.
Fracasa totalmente.
Hasta que su cuerpo se entrega por completo a mi.
Él deja de luchar y sigue mi beso.
Lo despojo de su ropa y hago exactamente lo mismo con la mia.
Sus ojos se habían dilatado debido al deseo y la lujuria que nos envolvía.
Paso mis labios por su cuello y devoró la misma, dejando marcas de chupones.
Mis besos bajan hasta sus pectorales donde con mi boca agarro uno de sus pezones.
Chupo la misma con fuerza y Babe jadea ante ello.
Siento como rasguña la piel de mi espalda y siento ardor en la misma.
Sujeta mi cabello con fuerza y lleva mi boca a la suya.
Devora la misma con hambre.
Tanto su entrada y lo preparo para poder follarmelo.
Luego de unos minutos con eso, agarro mi miembro y lo llevo a su entrada.
Y me adentro totalmente en el con brusquedad.
—Carajo...— sisea Babe bajo mío debido a ese movimiento.
Paso mi lengua por su cuello y llevo la misma hasta su oreja.
—Con esto te quedará claro que me perteneces.— susurro con voz ronca.
Su piel se estremece ante mi aliento.
Sus ojos me observan con deseo.
Entonces comienzo a moverme rápidamente en su interior, sin darle chance acostumbrarse.
La habitación se había llenado de sus gemidos y mis jadeos roncos.
Admiraba la belleza de su cuerpo desnudo.
Nunca en mi jodida vida había visto algo igual.
La belleza que desprende es fuera de este mundo.
Posee una belleza eterea.
La piel tan blanca y bien cuidada.
Esos ojos que podían llevarte a un mundo en sueños.
La manera tan única de mirar con ellos era tan hipnotizante.
Esa sonrisa tan coqueta y atractiva que formaba en sus labios.
Todo de él era digno de admiración.
Babe merecía que lo veneren y que se arrodillen ante él.
—Charlie.— suelta mi nombre en un gemido agudo.
Devoro su cuello.
Dejo marcas en la misma.
—Es una delicia para mi oído escucharte gemir mi nombre.— confieso con voz ronca.
Me observa con una sonrisa coqueta.
Me incita a que lo siga jodiendo.
Sus gritos resuenan en la habitación.
Y a mi eso me pone como un puto animal.
Sus gemidos se vuelven sollozos de placer al sentir como abuso de su próstata sin parar.
Arremetia con violencia en su interior.
Y yo disfrutaba al máximo el placer de poder poseer como siempre he querido su cuerpo.
Me envolvía totalmente su aroma.
Las lágrimas en sus mejillas me daban satisfacción total.
Se sujetaba de mi con fuerza al sentir mis movimientos más rápidos y brutales de lo normal.
Lo que le esperaba.
Lo iba joder bien duro.
Me divertiré bastante con su cuerpo.
Lo follare de todas las maneras posibles.
Como siempre he querido hacerlo.
Por fin lo tenia e iba probarlo como se me plazca.
Lo follare tan duro que solo me recordará a mi y sabrá que solo me pertenece únicamente a mi.
Solo yo tengo la dicha de joder su cuerpo y nadie más.
Cualquiera que intente tocarlo, será hombre muerto.
Nadie más puede tocar lo que es mio.
Y él me pertenece totalmente.
Por más que se niegue a ello.
Es una pena.
Porque no lo dejaré ir tan fácilmente.
Me estaba removiendo en la cama.
Sentía mi cuerpo cansado.
Estire mi mano para tocar el cuerpo de Babe, pero solo sentí el vacío de la misma.
Abro mis ojos y volteo hacia mi costado.
No había nadie a mi lado.
Babe se había ido.
Tampoco me sorprende que lo haya logrado.
Es un asesino profesional y capacitado para ello.
Me siento en la cama y había una nota en la mesita de luz.
La misma decía.
"Me encantó todo, excepto lo del secuestro. Lo admito, me encantó lo que hicimos. Una lástima que no pude quedarme más, te hubiera despertado con un mañanero. Pero tengo cosas que hacer. Adiós, Charlie."
Sonrio ante sus palabras.
Ese "Adios" esta lejos de hacerlo.
Solo me recosté en la cama nuevamente.
Lo lamento por él, porque yo lo tengo en la mira.
Realmente lo quiero para mi, exclusivamente para mi.
No lo dejaré ir.
Lo encontraré y lo traeré conmigo nuevamente.
Le guste o no.
Será así.
Su existencia es totalmente mía.
Puse los ojos en él y ahora me pertenece totalmente.
No habrá manera en la que pueda escaparse de mi.
Ni en esta vida y en la otra.
Solo espera un poco más y te tendré conmigo nuevamente.
Babe me encanta, me atrae y me gusta.
Y ese sentimiento solo crece cada vez más.
Hasta el punto de ser algo posesivo.
Sin ser nada.
Pero con esto es diferente.
Ya lo hice mio y no hay manera que lo deje irse libremente.
Lo hice mio una y otra vez, que solo me reafirma más que debo tenerlo conmigo.
Ve mientras puedas, Babe.
Cuando menos te lo esperes, estaré ante ti otra vez.
Y créeme no habrá manera de que escapes de mi.
Ya tengo la manera de dar contigo.
Siempre voy a un paso adelante, especialmente cuando se trata de tener lo que me pertenece.
Y tú, Babe eres mio.
Lo seras tarde o temprano.
Solo es cuestión de tiempo para que te tenga en mis manos.
Continuará....?
Dedicado a @PanditaPooh41 me lo habías pedido, gracias por darme ganas de escribirlo, cuando no estaba segura de hacerlo o no....Espero te guste y gracias por el apoyo....Wattpad me elimino este ONE SHOT, entonces lo publico aquí....