El vínculo de media noche...(Mewgulf)

All Rights Reserved ©

Summary

Esta es la épica historia de Mew, un vampiro de siglos, y Gulf, el humano cuya luz rompió su solitaria eternidad. Su amor, prohibido por el clan de Mew, los obliga a convertir su antigua mansión en una fortaleza. Tras superar espías, amenazas y un desafío directo, sellan su unión con un Pacto de Sangre ancestral. Décadas después, Mew transforma a Gulf para que vivan juntos para siempre, pero su amor desata un milagro imposible: Gulf queda embarazado. Este niño, la "Singularidad", se convierte en el máximo desafío al clan, forzándolos a la aceptación. Finalmente, Mew y Gulf viven una vida plena y el Sello de Sangre perdura en su hijo, Tharn, garantizando que incluso después de la disolución compartida, su amor se convierte en una eterna y poderosa energía familiar. Aviso Historia propia Contenido maduro Lenguaje fuerte Portada realizada por kellyanahi23

Status
Complete
Chapters
8
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Cap 1

Mew

El sol se ha puesto. Puedo sentir la energía recorrer mis venas, la verdadera vida para mí. Me muevo por la biblioteca, revisando que los sellos de las ventanas estén bien cerrados. Un humano en mi casa es una bendición y una tortura. Aún después de un año, cada vez que Gulf respira cerca de mí, mi instinto aúlla. Es una sinfonía de calor y sangre dulce, lo más tentador que he conocido en mis cuatro siglos de existencia.

Ahora mismo, lo observo. Está sentado en el sofá antiguo, con su cabeza echada hacia atrás, concentrado en la pantalla de su teléfono. Es tan rápido, tan efímero. Lo sé. Lo recuerdo cada vez que veo la pequeña línea que se forma alrededor de sus ojos cuando se ríe. Él está viviendo, y yo solo existo.

Me acerco sigilosamente, como hago siempre. Él no se asusta.

—(Susurrando, tocando la nuca de Gulf con la punta de mis dedos fríos) ¿Demasiado concentrado para notar a tu anfitrión milenario?

(Ríe, un sonido cálido que desarma mi frialdad)

—Nunca demasiado, P'Mew. Te noto siempre. Eres como una nevera elegante que se mueve. No te preocupes, mis bocetos de arquitectura pueden esperar. ¿Quieres un poco de té de hierbas? Ya está hecho.

Me estremezco. Es tan mundano y tan perfecto.

—(Sonrío, una leve curva en mis labios que solo él provoca) Sabes que no puedo, mi sol. Pero me encanta que lo ofrezcas.

Gulf

Él está cerca de mí. Puedo sentir su frío, ese aura de moho y siglos que lo acompaña, pero también su seguridad. Solía asustarme su silencio, su perfección de estatua. Ahora me parece increíblemente tierno.

Le he dicho mil veces que no tiene que susurrar, que los vecinos están a un kilómetro de distancia, pero él sigue hablando con esa voz profunda, aterciopelada, como si estuviera contándome el secreto más importante del universo.

Dejo el teléfono y me giro para mirarlo. Sus ojos dorados brillan con una intensidad que me roba el aliento.

—No tengo miedo, sabes. No de ti. Me refiero a... a que estés aquí.

(Su mano sube a mi mejilla. Su tacto es siempre tan increíblemente suave)

—No deberías. Soy el protector de esta casa y, por extensión, el tuyo.

—(Me inclino en su toque, porque su frío me ancla) Lo sé. Pero aún así... (Mis ojos se encuentran con su boca). ¿Cómo lo hacemos, Mew? ¿Cómo funciona esto para ti? Llevas... ¿cuatrocientos años? Y yo... tengo que acabar mis tareas.

MewSuspira, su aliento no tiene calor

—No pienses en el tiempo, Gulf. Es un lujo que los humanos se dan. Para mí, el tiempo no significa nada hasta ahora. Ahora cada minuto contigo es... precioso.

Mew me atrae hacia él. Me siento seguro en sus brazos de piedra.

—¿Y si envejezco y tú no?

Mew Me abraza fuerte, con una fuerza que podría romperme, pero que solo me contiene

—Te amaré en cada fase, mi brillante y molesto humano. Mi amor por ti es lo que me mantiene anclado. Es lo que me impide caer en lo que era antes.

—¿Un depredador sin corazón?

Mew Me besa suavemente la frente, una advertencia de su proximidad peligrosa.

—Un ser solitario. Gracias a ti, ya no lo soy.

Me acurruco, sintiendo la diferencia de temperatura entre nuestros cuerpos. Es la prueba de lo que somos.

—Bien. Entonces, esta noche, mi parte del trato es hacerte ver esa tonta película romántica que no quieres admitir que te gusta.

Mew Suspira, un sonido dramático y exagerado

—Es la peor película que se ha hecho en el siglo XXI. Pero... si te hace sonreír...

Lo miro con todo el amor que un humano puede sentir. Tantos siglos, tanta historia, y ahora estamos aquí, peleando por una película tonta. Es perfecto.

(Le doy un beso rápido en la barbilla, sintiendo el frío de su piel)

—Ve a buscar la manta, anciano. Y trae palomitas de maíz sin sal para ti, por supuesto.

Mew Se ríe, y el sonido resuena, llenando el vacío de la biblioteca. Es el mejor sonido de mi vida.

—Como ordene, mi luz. Juntos.

—Juntos.

Me acuerdo perfectamente. Estaba lloviendo, pero no me importó. La Mansión Suppasit era mi proyecto de ensueño. Quería capturar la esencia de esa vieja piedra, la neblina que siempre la envolvía. Era pura historia, y yo, un estudiante de arquitectura, estaba obsesionado.

Me colé por la parte de atrás del jardín, con mi cámara en mano, sintiendo la adrenalina. Estaba tan absorto en buscar el ángulo perfecto de ese balcón decrépito que no vi la raíz expuesta.

Caí. Y en lugar de golpearme, mi muñeca fue atrapada.

El mundo se detuvo. Levanté la vista y ahí estaba él. No como la gente de los rumores lo describía: un fantasma, una sombra. Era... perfecto. Pálido, sí, con ropa de corte antiguo que desafiaba la moda actual, y unos ojos dorados que brillaban como luces en la oscuridad.

Gulf (Ahora): Recuerdo que mi primer pensamiento no fue "¡Un vampiro!", sino "¿Cómo puede alguien ser tan guapo y tan malhumorado a la vez?". Me sujetó tan fuerte que su frío me llegó hasta los huesos, pero yo no me moví. Sentí el olor, no de perfume, sino de tierra mojada, aire limpio y algo más... peligroso.

Mew (En ese momento): -Este es un terreno privado, joven. Vete a casa.

Gulf (Ahora): Su voz. Sonaba como si el terciopelo se estuviera rasgando. Me llamé a mí mismo Gulf. Y él no me devolvió el nombre. Simplemente me miró como si yo fuera un insecto molesto. Fui tan estúpido... le dije que la arquitectura era impresionante. Él solo me soltó y desapareció entre las sombras como si nunca hubiera estado allí. Pero sentí su frialdad en mi piel por horas. Y supe que tenía que volver. Supe que esa era mi historia.

Mew

Fue un shock eléctrico. Siglos de control, de vivir en las sombras, de tratar a los humanos como ganado, y de repente, él.

Yo estaba en el balcón, disfrutando de la quietud de mi dominio. Entonces oí el sonido de un intruso, un ruido torpe y juvenil. Fui a echarlo, como siempre. Pero cuando lo toqué, cuando mi mano rodeó su muñeca...

Mew (Ahora): El latido. No era solo el ritmo acelerado de la adrenalina. Era la vida. Un pulso cálido y vibrante que resonaba a través de mí como el golpe de un tambor. Su sangre olía a un campo de verano, a fruta madura bajo el sol. Fue la tentación más grande y la advertencia más clara que mi existencia había conocido.

Mew (En ese momento): -Vete a casa, Gulf. Y no vuelvas.

Mew (Ahora): Pronuncié su nombre. ¡Ni siquiera me lo había dicho todavía! Mi mente, esa máquina que almacena cada detalle de los últimos 400 años, lo registró instantáneamente. Quise morderlo. Quise absorberlo. Pero al mismo tiempo, quise... protegerlo. Su insolencia, su mirada deslumbrante y esa estúpida y brillante sonrisa que me ofreció mientras yo, el depredador, lo amenazaba.

Me fui antes de que mi instinto me traicionara. Me obligué a desaparecer, a recordar las reglas.

Pero no sirvió de nada. Él regresó. No con miedo, sino con curiosidad. Y no regresó con una estaca o ajo, sino con una sonrisa y un par de dulces que no podía comer. Fue ahí donde me di cuenta de que mi larga, fría existencia había encontrado, por fin, su propósito.

—Así que sí, P'Mew, te recordé la primera vez que me salvaste de caer.

—Y yo recuerdo la primera vez que tu pulso me salvó de mi propia oscuridad, Gulf. Ese fue nuestro verdadero encuentro.

.