Xandra

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Summary

Desde que tengo memoria siempre he sido diferente. Me llamo Alexandra y mi padre es un vampiro. Hace unos meses perdí a mi madre por culpa de la plaga. Termine vagando sin un propósito, en un almacén de comida. Todo estaba bien hasta que llegó Gabriel. Mi sed de sangre aumentó y casi termine asesinándolo.Y después apareció Ylönen, con el propósito de llevarme con alguien que me buscaba. Mis genes tienen algo que puede detener a la plaga.

Status
Complete
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
18+

1 Alexandra.

Comencé a llorar sobre el cuerpo de Gabriel. ¡Todo era mi culpa! Yo había dejado de comer de manera regular, como cualquier humano. Y luego él entró sin aviso alguno, buscando refugio y comida. El aroma de su sangre fue demasiado para mi, tanto que no pude resistirme y lo ataqué.

No era mi intención robar su sangre ...

Me comporté de una manera que no conocía, muy salvaje... Y casí lo asesiné.

Le dí unas gotas de mi sangre, esperando que pudiera sobrevivir, y tomé mis cosas para irme.

¿Qué cual es mi historia?

Mi madre me llamó igual que mi padre, Alexandra. Un padre que nunca pude conocer y del cual hablaba maravillas.

Porque a pesar de todo, mi madre estaba enamorada de él hasta el final. No puedo decir nada sobre él ya que nunca lo conocí.

Y sin embargo lo culpaba por todo lo malo que me pasaba,por las cosas que no comprendía al ser mitad como él.

- Tienes demasiada compasión por ese humano - dijo alguien en la oscuridad.

-¿Qué quieres? - dije recelosa mientras me alejaba del chico inconsciente.

- Te ayudaré con él, porque le debo un favor a tu padre.

-¿Qué?- dije a la defensiva.

- Me envío a protegerte - dijo el extraño.

Un chico extraño, yo estaba recelosa.

- ¿Y crees qué voy a creerte? - le pregunté con desconfianza.

- Deberías, Alexandra Blek.

- No me llamo así - mentí.

En realidad ése no era mi apellido.

-¿Piensas qué puedes engañarme? - preguntó de manera presuntuosa.

Levanté al chico. Tenía que llevarlo a otro lado.

Suspiré. Entonces el extraño se acercó a mi y sonrió.

Era demasiado rápido para mí gusto, lo que me hizo sospechar.

Tenía el cabello castaño corto, parecía un extranjero por el tipo de piel, más blanca de lo común.

Sus ojos eran verdes y entonces caí en la cuenta de que él tampoco era humano.

- Eres una chica muy observadora - dijo mientras me veía con descaro.

-¿Eres como mi padre?- pregunté con curiosidad.

- Tu y yo somos parecidos querida. Mi padre era un mortal como tú madre.

-¿Vas a decirme que tienes mi edad?- pregunté con un tono de burla.

- No. Tengo más de lo que aparento - dijo con calma.

- Sí vas a ayudar llévate ésa mochila - dije mientras señalaba una mochila cerca.

- Soy Lauri Ylönen - dijo tomando la mochila - y creo que es mejor que te alejes de él.

- Maldición, te gusta darme órdenes - dije con fastidio.

- Hazme caso - me dijo con calma- tengo más años que tú.

No dije nada, tenía ganas de golpearlo.

¿Era más viejo qué yo? Aparentaba unos veinte.

¡Ya sólo me faltaba que me revelará que yo debía casarme con él a mis 16!

- Lo que tú y yo seremos no debería ser un problema en éste momento - dijo el con descaro.

-¿Así qué si pienso cosas pervertidas sobre ti lo sabrás?

- De inmediato. Pero lo dudo,me odias, me detestas - afirmó con dolor.

Éso me ahorraría saliva. Y se alejaría de mi.

- No puedo alejarme de ti - confesó con fastidio - es una orden de tu padre.

- Ya veremos - dije con descaro.

Levanté a Gabriel cómo si fuera un muñeco de trapo.

Ylönen me siguió el paso sin problemas. Dejamos al chico en un lugar seguro.

Le dejé una nota,explicando que ése lugar era lo mejor para él. Qué no me buscará o de lo contrario terminaría lo que empecé.

- Ven conmigo - dijo Ylönen.

-¿Cómo sé que no mientes?

- Puedo demostrartelo.

Estaba cerca de darle un golpe. Cada sugerencia que daba era más atrevida que la anterior.

Había algo en él que me ponía en alerta.

- Vamos a tu casa - dijo Ylönen- tengo una foto de tu padre.

- Imbécil - dije molesta.

Salí de aquel lugar sin esperarlo, corrí lo más que pude. Todavía debía regresar por mis cosas.

Caminé distraída por la calle.

Entonces me salió de repente un hombre infectado que se lanzó hacía mí.

Me mordió el brazo antes de que pudiera alejarlo y algo lo alejó de mí.

- Malditos infectados - murmuré.

Cuándo cubrí mi herida noté que Ylönen se había hecho cargo, que él me había ayudado.

- No me gusta tu herida - dijo él.

- No moriré.

Sin darme una respuesta me cargó.

-¡Oye!

- Shh... Te llevaré a un lugar seguro.

- No te necesito.

- Eso no es lo que dice tu padre.

- Que tontería - dije enojada - me toman cómo a una niña indefensa.

Me dejé llevar mientras luchaba para no desangrarme.

No reconocí el lugar al que me llevó. Era un departamento preparado para nuestra llegada.

-¿Así que vives aquí?- pregunté sorprendida.

- Sí. Debía tener un lugar seguro - confirmo con tanta calma que me desesperó.

- Eres aburrido - me quejé.

Se alejó de mí y cuándo regresó traía lo necesario para curar mi herida.

Después de media hora de quejarme, terminé con la mordida vendada. El tipo me había arrancado un trozo de piel y su curación ardió los mil diablos.

- Te traeré de comer - dijo Lauri Ylönen mientras me recostaba para dormir.

Aún era de noche. Había sido imprudente salir de mi bodega.

Suspiré mientras me quedaba dormida.

Y mis sueños comenzaron a volverse algo muy extraño.