Mine | JJK

Summary

Ella parece tan inocente, pero sé que puede arruinarme con una mirada, un toque. Y ya lo ha hecho. Estoy en mi primera cita, pero no puedo dejar de pensar en lo que me espera en casa. Una niñera joven e inocente llamada Brooklyn. Soy un padre soltero y ella está cuidando a mi hijo. Pero cuando llegue a casa, ella cuidará de mí. No puedo sacar esos dulces labios de cereza de mi mente, estoy casi obsesionado. Cuando llegue a casa, se dará cuenta de que es mi casa y yo estoy a cargo. Puedo hacer que haga lo que quiera mientras esté bajo mi techo. Y cuando ponga mis manos en ella... Esa dulce cereza será mía.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

O1

Jungkook.

—Esa botella se ve bien. —dice Linda mientras mira el menú de vinos—. Se conserva desde hace dieciocho años.

—Justo como me gusta. —Murmuro bajo mi aliento.

—¿Disculpa? —Se inclina con una sonrisa y muevo la cabeza.

—Nada.

Miro hacia el menú, pero sólo veo una cosa y no es el Duck pâté en Croûte de cincuenta y seis dólares, sea lo que sea.

No consigo dejar de pensar en el hermoso ángel que está en mi casa ahora. ¿Por qué diablos estoy aquí cuando todo lo que quería era estar en casa?

—Creo que voy a querer el Salmon En Papillot. —Dice Linda mientras cierra su menú.

Se ve nerviosa mientras toma un sorbo de agua.

Me pregunto si se pondría menos nerviosa si supiera que no hay ninguna posibilidad de que algo pase entre nosotros.

Es la primera cita que mi mejor amigo Jacob me preparó. Dijo que debería salir más y conocer mujeres.

Bueno, conocí a alguien esta noche, pero no es la mujer sentada al otro lado de la mesa. Es la nueva niñera que dejé en casa.

Sentí como si me hubiera alcanzado un rayo cuando abrí la puerta y la vi parada allí. Estaba masticando un chicle y mirándome con los ojos azules más brillantes que he visto.

Mi corazón comenzó a martillar en mi pecho mientras estaba allí, incapaz de moverme en su presencia angelical.

En ese momento supe que tenía que tenerla. Nunca he deseado algo tan fuertemente.

El sol estaba a su espalda, iluminando su cabello rubio dorado alrededor de su cabeza como un ángel. Unas gafas

de aviador encajaban en la parte superior de su cabeza como una tiara, haciéndola parecer una princesa.

Ella me estaba mirando, sólo masticando su chicle y haciendo que esos perfectos labios rojos cereza golpearan de un lado a otro. Una breve imagen de mí deslizando mi polla dura a través de ellos casi me puso de rodillas. Tuve que sostener el marco de la puerta para que no se derrumbara.

Parecía tan inocente de pie, como si acabara de salir de una de las casas de la cuadra. Mis ojos vagaron por su cuerpo, tratando de memorizar cada detalle para que pudiera desentrañar su imagen a la primera oportunidad que tuviera. Sus pequeños pechos firmes hicieron que mi boca se llenara de agua mientras se destacaban orgullosamente bajo su chaqueta de cuero negro y camisa blanca.

Llevaba vaqueros ajustados y descoloridos que colgaban de sus caderas jóvenes. Sus rodillas aparecían a través de grandes agujeros, dándome un vistazo de su piel lisa perfecta por debajo. Quería arrancarlos y ver qué más había escondido ahí abajo.

Se me humedeció la boca cuando vi sus pies perfectos y sus dedos sensuales en las zapatillas. No sé por qué el pensamiento de ella descalza en mi casa me excita más, pero sucedió. Todo sobre esa chica me excitaba.

Estaba celoso de JungIn. Celoso de un niño de cinco años.

¿Cómo no iba a estarlo? Pasó la noche con ella.

Consiguiendo abrazos y besos. Era el chico más afortunado del mundo por poder pasar la noche en su presencia.

—¿Te encuentras bien?

Ah, cierto Mi cita.

—¿Eh?

—Pareces muy distraído. –Dijo Linda—. ¿Estás preocupado por tu hijo con la nueva niñera?

—Sí. —Respondo tratando de deshacerme de mi letargo—. Lo siento, mi mente está en la niñera. —No puedo dejar de pensar en ella.

—También me pongo nerviosa cuando tengo que contratar a una nueva niñera para mi pequeña Luna. —Empieza a hablar de su hija y mi mente vuelve a Brooklyn.

El servicio de niñera de Brooklyn.

Que se joda eso. Me siento como si hubiera tomado un paquete completo de doce bebidas energéticas. No puedo seguir sentado aquí.

Saldría ahora y volvería a casa, pero esta es una amiga muy querida de Jacob y no quiero ser un completo idiota con ella. Además, mi hijo JungIn aún debe estar despierto y necesito que esté durmiendo, para lo que planeo hacer cuando llegue a casa.

Brooklyn aún no lo sabe, pero ella será mía.

Una chica así necesita a un hombre como yo para protegerla, cuidarla, mimarla, poseerla.

El pensamiento de ella en la escuela rodeada de chicos excitados, con sus ojos paseándose por todo su cuerpo maleable hace que mis manos empiecen a temblar de rabia.

El pensamiento de ellos rozando sus cuerpos en los pasillos, oyendo su dulce voz, oliendo su perfume embriagador... mierda, no puedo soportarlo.

—Perdón. —Digo cuando salto tan rápido que mi silla casi se cae. Los ojos de Linda se agrandan cuando me mira.

—¿Te encuentras bien? —Pregunta—. Pareces realmente pálido.

—Sólo voy a usar el baño.

—Ok. —Dice mientras voy a la parte trasera del restaurante.

He perdido mi apetito.

Mi mente está corriendo mientras entro en el baño de hombres. El pánico llena cada centímetro de mi cuerpo.

No creo que pueda liberarlo hasta que ella sea mía. Hasta que sienta el néctar de sus orgasmos cubrir mi polla. Hasta que mi semilla esté creciendo en su vientre. Hasta que la posea completamente.

—¡Sal! —Le gruño al tipo del baño que se lava las manos.

Me mira y sale corriendo sin secarse las manos.

Normalmente no soy un idiota de cabeza caliente, pero esta chica me pone al límite.

Brooklyn Bennett.

La niñera que va a ganar mucho más que solo $40 cuando llegue a casa.