candy ! [hoon harem]

Summary

๑ sunghoon era un omega tan dulce como un caramelo y todo alfa en el pueblo moría por probar aunque sea su envoltura.

Genre
Erotica
Author
ann
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

I

Todo comenzó cuando el omega fue llevado en pleno celo a la casa de un alfa viejo y poderoso.

Él no quería llamarse así mismo prostituta, pero es que realmente no le gustaba trabajar y necesitaba dinero.

Sabía todo lo que el pueblo decía de él, que nunca encontraría un alfa que quisiera algo serio con él.

Perdió la virginidad con un completo desconocido a sus ojos, ese alfa tenía un omega y una familia. Pero prefirió follarse a un omega virgen en celo esa noche.

Aún recordaba la sangre que salió de su coñito, el dolor, la excitación, el semen del alfa resbalando a través de sus pliegues recién extendidos. Había sido abusado múltiples veces. Por suerte, había hierbas que lograban evitar embarazos.

Ese día, la polla se un desconocido, la polla de un alfa que jamás en su vida habría pensando en salir con él de no ser porque estaba en celo, le enseñó lo que era el placer de la forma más idílica posible.

Desde ese día empezó a buscar a distintos alfas en sus periodos de celo para complacerse, sin embargo... Ninguno de ellos se habían sentido como ese viejo asqueroso que lo hizo tocar el cielo por primera vez.

Todos los alfas del pueblo se la pasaban diciendo que estar dentro de su coño era como ir al cielo, que su aroma era tan dulce y cremoso que te envolvía como una bomba de azúcar a la primera probada y rápidamente ganó la fama de la puta más sabrosa y dulce del pueblo.

En realidad no le importaba, los omegas mojigatos que se casaban y se mantenía con un solo alfa por toda su vida se le hacían estúpidos, él era superior por usar a los alfas como juguete personal para su placer y después sacarles dinero.

Nunca robó, bueno, solo unas cuantas veces robó uno que otro reloj caro pero desde que empezaron a salir rumores de que le robaba a los alfas borrachos con los que se acostaba, dejó de hacerlo, no quería perder sus exquisitas noches de sexo con desconocidos.

Amaba la idea de no saber quien podría estarlo follando, le gustaba embriagarse en feromonas que irradiaba virilidad y poder. Hacer orgías con muchos alfas para que todos lo usaran a su antojo, algunos ni siquiera eran del pueblo lo que hacía la situación aún más conveniente pues era incómodo a veces encontrarse con los alfas que se lo habían cogido.

A sus apenas 19 años, cuatro alfas ya habían pedido cortejarlo seriamente; le prometían la luna, sacarlo de ese lugar con tal de que se volviera su omega, pero Sunghoon siempre se negaba. El simple hecho de ser privado de su autonomía solo para volverse amo de casa y cuidar cachorros parecía una horrible historia de terror.

Muchas veces en la tienda que vendían las hierbas le reprimían y le decían que no debía tomar esas hierbas tan seguido, que lo dejarían estéril pero Sunghoon se pasaba esa información por dónde no le cabía. ¿Quedar estéril era un castigo o una bendición?

La gente a veces murmuraba que era un demonio, que la lujuria corría entre sus venas y no sangre. Que estaba maldito, que era un sucubo enviado por satanás y temían con todas sus "puritanas" almas que sus hijos alfas acabarán dentro suyo. Lo cual hacía todo más excitante pues una vez el hijo de una de esas señoras católicas lo estaba cogiendo en la repisa de su cocina mientras ella gritaba escandalizada y tiraba sus compras por el piso.

No era su culpa tener su líbido en el rincón más alto del cielo.

Sus padres y hermanos murieron en un accidente, él había quedado solo, desprotegido, en celo y un alfa se aprovechó de eso años antes. Ahora no tenía nada que perder. Había entendido a una edad tan precoz que la vida era demasiado corta y tenía que vivirla al máximo.

Y vivir al máximo significaba tener sexo con todos los alfas posibles porque simplemente tener un squirt era su pasatiempo favorito.

Organizó otra orgía en su humilde casa, que bueno... Ya no era tan humilde por el dinero que ganaba, pero esta vez simplemente fue diferente.

Había dos alfas, dos hombres que le hicieron llorar, rogar, anhelar, gritar. Deshacerse entre agonía y éxtasis.

Sus abusadas glándulas de amor liberaron una exuberante cantidad de su tan famoso "elíxir de caramelo", así era como lo llamaban los alfas pues decían que así sabían sus mejores corridas, sólo salía como un grifo de agua cuando era estimulado demasiado bien.

Sunghoon una vez lo probó y la verdad era que no estaban tan equivocados, el sabor era muy dulce y adictivo. Con tener una gota en la lengua, todo dejaba de importar. Las corridas de otros omegas se habían vuelto insuficientes y beber de las corridas de Sunghoon se habían vuelto indispensables como respirar para vivir.

Era la paradoja de cualquier ciudadano omega en el pueblo. Sunghoon estaba seguro de que todos los omegas lo odiaban pero no, resulta que algunos también querían criarlo con su pequeño pene.

Eventualmente, los alfas con los que había tenido su más reciente polvo favorito, como era de esperarse, pertenecían a otros pueblos y sólo iban ahí para comprar o pasar el rato. Aún recordaba la sensación de sus pollas ingresando a sus dos apretados agujeros, es que eran tan gruesitas y venuditas.

Sus glandes suavecitos y jugosos acariciaban su útero con gracia. Su bultito de nervios fue succionado y manipulado con pudor y vehemencia.

Recordaba que se había montado sobre la cara de ese alfa, que no sabía su nombre, pero sí recordaba que nariz era grande pues se había fundido en sus labios y había acariciado su clítoris haciéndolo gritar, su lengua se paseó en sus pliegues con soltura, lo penetró como si fuera una cereza hundiéndose en la crema de la punta de un postre buscando su punto estrella.

Metió su dedo índice a su lindo coñito como si quisiera tomar una probada del decorado de un pastel. El otro alfa hizo lo mismo, dos dedos habían entrado en su vagina mientras la exploraban a su antojo. Al que estaba montando, lo degustaba con su lengua mientras que el otro, que era más tímido sólo penetraba con sus dedos.

—Nunca estuve con un omega que no fuera mi esposa. — confesó el alfa tímido y escucharlo hizo a Sunghoon soltar un gemido, amaba meterse con alfas casados. Los alfas casados eran los que daban las mejores cogidas.

Su lubricación natural se derramaba en todo el rostro del alfa más alto que montaba. Se meneó y folló esa lengua con desesperación hasta correrse en un amplio squirt.

Los alfas no duraron mucho, sacaron sus pollas de sus pantalones y posicionaron al omega exhausto por el orgasmo en cuatro. Sunghoon ansioso mordía su labio inferior y meneaba las caderas tentando a los alfas para clavarse en él.

Asimismo sintió pulgada por pulgada de ambos alfas. El más alto se mantuvo debajo suyo, jugando con sus gordas tetas y el más tímido follaban su agujero trasero, que ya no era nada tímido pues parecía querer romper su culito con sus embestidas dándole uno de los mejores polvos. Acarició su próstata de una sola estocada y después ambos lo anudaron al mismo tiempo haciéndolo chorrear recíprocamente por segunda vez en apenas media hora de iniciar la orgía.

Después otros alfas no tardaron en follarlo aunque aún salieran líquidos de su coño y sus piernas temblaran como un terremoto.

Quedó desmayado, su cuerpito lleno de semen y cubierto de chupetones de al menos diez alfas diferentes, esa había sido sin duda la mejor noche de su vida y definitivamente esos dos alfas habían quedado en su salón de fama de mejores polvos. En primer lugar obviamente estaba el viejo que lo desvirgó y en segundo esos dos alfas extranjeros.

Pensó que no los volvería a ver pero ahí estaba sobre el piano de una lujosa casa, fuera de su pueblo siendo follado por quién ahora conocía como Lee Heeseung, así como decían que él tenía un coño mágico, ese alfa tenía una polla mágica y al igual que a él, le encantaba divertirse con omegas casados dejándolos a algunos incluso preñados y los alfas esposos se veían obligados a criar hijos que no eran suyos.

No imaginó que al alfa que montó como caballito de carrusel en feria fuera tan guapo, ese día ni siquiera pudo ver su cara pero ahora podía verlo en primer plano sosteniendo su pierna sobre uno de sus hombros mientras lo embestía duro y lo hacía empaparse con cada caricia que daba su polla entre sus estrechas paredes calientitas.

Se sentó en el sillón con la camisa abierta y la bragueta del pantalón abajo e hizo al omega subirse encima suyo para empalarlo en su gruesa polla.

El omega empezó a montarlo como si el mundo fuera a acabarse de no hacerlo. Sus tetas rebotaban sobre el alfa y sus braguitas que aún llevaba puestas hechas pedazos, el alfa se las rompió mientras las olfateaba apenas entró a la lujosa casa pues estaba en celo.

—Ahh umgh ¡Alfa! — Sunghoon movió su pelvis en un movimiento circular, se levantó, dejó sólo la puntita dentro de su rosado coño y después se dejó caer estrepitosamente haciendo ambos retorcerse en éxtasis.

Sólo podían escucharse gemidos desesperados, respiraciones entrecortadas y los sonidos chiclosos que provenían del chicloso coño al ser abierto y llenado con una polla de ese calibre.

Y así ambos se corrieron, Sunghoon jadeó abrazándose al pecho del alfa y Heeseung liberó sus pesadas bolas dentro del cálido útero de ese precioso omega.
















Recostados en la cama de la habitación del alfa, con las sábanas hechas un desastre, la cadera del omega estaba adherida a la pelvis a del alfa quien la empujaba despacio y anudaba a ese lindo omega de caramelo por séptima vez en menos de 24 horas.

El omega chorreo pues su coño estaba lleno de nudo y esperma de Heeseung y su culo apretado siendo invadido por tres largos dedos del alfa.

—Ahh siii, tan rico mi alfa— se acercó esperando a que el nudo desapareciera para besar los labios contrarios.

Normalmente no besaba a sus clientes pero Heeseung era... Especial.

Ambos habían conectado bastante bien, compartiendo los mismos ideales y ese era el problema que los dos eran tan independientes. Heeseung estaba pasando su celo con él pero seguro en unos días ya estaría follando con un omega diferente al igual que él, estaría siendo follado por otro alfa en unas horas.

—¿Ya te vas? — preguntó apoyando su cabeza sobre sus brazos en la cama, con el torso desnudo, se veía muy sensual. El omega asintió buscando su ropa, reclamando porque ahora tenía que comprar otras bragas.

—Tengo otro cliente, Heeseungie — terminó de vestirse caminando algo cojo por las duras estocadas que estuvo recibiendo, cuando estuvo a punto de salir Heeseung lo atrajó hacia él en la cama y no dudo en besar sus dulces y rosados labios una vez más.

—Ve con cuidado, entonces, no quiero que nada malo le pase a mi coño favorito — azotó su palma en el culo del omega quien gimió ante el gesto y simplemente se despidió con una sonrisa coqueta.

El dinero estaba en la mesa de la sala que se encontraba hecha un desastre, había un pago extra porque cuando un alfa estaba en celo era más costoso. No tardó en tomar la exhuberante cantidad de billetes con sus manos, Heeseung adoraba pagarle muchísimo, más del precio que él ponía porque le gustaba sentirse superior a otros alfas demostrando su riqueza para follar a un omega, o bueno, eso era lo que Sunghoon quería creer.

















Antes de llegar al lugar dudo un poco en si comprarse unas bragas nuevas, al final decidió hacerlo pero eran unas bragas que sólo cubrían la parte de su vulva, la parte de su coño quedaba al aire libre al igual que su trasero que solo había una fina línea de hilo rosadita, tenía un moñito blanco en el centro y encaje en los bordes lo que la hacía parecer descaradamente tierna.

Seguro la aburrida esposa de Jake jamás podría usar una prenda como esas y Park Sunghoon le iba a enseñar al retrógrado alfa Jakey lo que era un omega usando ropa interior de puta.

Llegó hacia el lugar donde había quedado con el alfa casado, realmente se había ganado la lotería con esos dos alfas que tenían las mejores pollas que había probado además de que eran guapos y adinerados.

Estaba cerca de su pueblo y eso lo agradecía,su esposa no podía enterarse de que su alfa perfecto se la pasaba follando coños de putas.

—Hola — Sunghoon lo saludo subiendo al asiento del copiloto, estaban en medio de lo que parecía ser un cerro, desolado, eran casi las nueve de la noche, nadie podría verlos allí.

—Gracias por venir, Sunghoon — Jake miraba hacia todas direcciones, parecía ansioso.

—Oye, alfa — le habló con su voz acaramelada y acarició una de sus mejillas —No estés nervioso, estoy aquí para complacerte.

Jake tuvo una petición que lo sacó un poco de sus casillas, ningún alfa le pidió eso antes pero como era de esperarse. Los alfas casados eran tan reprimidos que sacaban sus más bajos instintos en las prostitutas.

Acomodó sus piernas a cada lado de la palanca de velocidades que se encontraba en un ángulo de 90 grados. Era como una polla erecta, sólo que esta no tenía venas y no estaba suavecita y dura como solían ser las pollas.

Jake lo miraba atentamente sacando su larga verga desde su pantalón que había permanecido bien escondida, aún se encontraba ligeramente dormida y Sunghoon tenía que lograr que terminara de erectarse.

Levantó su faldita entablada hasta su vientre dejando a la vista las bonitas bragas. A Jake casi se le cae la mandíbula ante esa vista y las ventanas del automóvil comenzaron a empañarse del calor que se generaba.

Sunghoon sonrió victorioso, empezó a acariciar su coño soltando ruiditos de placer. Cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás esparciendo su lubricante a través de todos sus pliegues.

Después el líquido viscoso comenzó a caer sobre la palanca en la que se encontraba, Sunghoon simuló que era una polla y empezó a masturbarla con su propio lubricante.

Jake estaba hambriento, salivando por poder probar este elixir y se sentía jodidamente celoso de una puta palanca de cambios pero es que si Sunghoon se la metía, entonces jamás la volvería a lavar y cada que la tomara al conducir podría sentir el hermoso coño de Sunghoon en su mano por siempre, junto con sus exquisitos jugos.

Jake no podía evitar imaginar que la palanca era su polla y sin darse cuenta su propia polla ya derramaba líquido seminal por lo duro que la jalaba ante la hermosa vista de Sunghoon con el retrovisor detrás suyo abriéndose de piernas y gimiendo por la palanca de su propio automóvil.

El omega descendió sus caderas ligeramente empezó a dar vueltas sobre la puntita de la palanca, se aferró a ambos asientos delanteros gimiendo desesperado, su coño ya era un manejo de jugos y terminaban resbalando sobre el falo de plástico.

Aún llevaba su suéter blanco junto con su faldita puesta, su vientre palpitaba en anticipación y las bragas dejaban a la vista sus perfectos labios gorditos.

Finalmente decidió dejarse caer sobre la palanca, soltó un sonoro gemido a la par que Jake soltaba un gruñido derramando su esencia en el asiento donde se encontraba.

El omega jadeó de dolor, esa palanca ni siquiera era como un dildo, era demasiado dura pero aún así la estimulación que daba a su clítoris era mayor a su dolor por lo que empezó a montar el falo ante la vista hambrienta del alfa casado.

Los vidrios estaban completamente blancos, el sudor corría de la frente de años y el omega retiró su suéter quedando con las tetas al aire y empezó a brincotear con fuerza esperando ansioso conseguir su orgasmo.

Su vulva a la vista, cuidadosamente depilada, lampiña, pálida. Jake nunca pudo deleitarse la vista con un coño así pues la depilación genital era únicamente para las prostitutas.

Jake respiró pesado esperando a que su polla volviera a ponerse erecta, se acercó al omega para amasar y comer de sus sus pechos y así el pequeño se corrió entre las succiones a sus senos.

—A-alfa, ¿esta vez vas a ser tú el que use mi coñito?— preguntó en súplica y Jake gruñó poniéndolo de espalda para apreciar ese perfecto culo que no tardó en golpear repetidas veces al estar tan expuesto sólo con esa tanguita rosa.

Levantó más la faldita, recargó al omega hacia adelante y empezó a golpear su polla entre sus pliegues vaginales.

—A-alfa, p-por favor— gimió Sunghoon y sin esperarlo el alfa levantó sus caderas y su polla terminó dentro de su abusador coñito en un solo movimiento.

El omega gritó y aferrándose nuevamente a los asientos delanteros empezó a montar al alfa dándole la espalda, subió sus pies al asiento y el alfa lo tomó de la cintura gruñendo de placer.

—A-alfa, eres tan grande — jadeó al sentir un golpe en su culo —Más que la palanca, Jakey tu polla es tan buena — canturreó como un mantra sagrado mientras brincoteaba sobre Jake quien empezó a introducir un dedo en su culo.

—¡Ah! Alfa, n-no dijiste que jugaríamos por ahí, Ahh — dos dedos ya estaban en su agujero mientras su polla seguía llenado su coñito. Pero Sunghoon deliró y puso los ojos en blanco cuando el borde metálico del anillo de matrimonio de Jake rozaba contra la circunferencia de su orificio.

El alfa relamió sus labios, recargó al omega sobre la guantera entre los dos asientos delanteros. Retiró su polla del coño y se fundió en el agujero trasero.

Dio unas embestidas a su culo y después intercambió con su coñito, repitió lo mismo tres veces.

El omega chorreó esta vez apretándose contra el alfa quien se derramó entre las cálidas paredes vaginales y anudó en el mismo lugar tocando el mismísimo paraíso con la punta de su polla.













había subido esto a wattpad pero no duró ni un día y la borraron creo q le borraron a casi todas las sunghoonnas bottomeras otra vez :( porque hay otros shipps y veo q nunca les borran nada, pero bno ya lo subo aquí

esto va a ser basicamente sexo con trama hoon bttom con todos los enhypen

diganme si les gusto y si quieren 2da parte den laik subscribanse

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