Prólogo
-¿Otra vez faltando a tus clases, Mateo? -Ella exclamó, ¿Sabes que el profesor Alex te tiene en la lista de alumnos en riesgo por tu exceso de faltas en su clase por lo menos? -Ella pregunto.
-Por favor Ashley, no empieces a joderme otra vez con eso. -insistí con mal humor, Deberias de entender que el profesor explica de la manera más aburrida en el mundo -protesté mientras sacaba un cigarro de mi cajetilla.
-Deberías de por lo menos entrar una vez. -ella rogó con una mirada llena de súplicas, Aunque no es una opción que estés aquí arruinandote la vida fumando -Ella respondió enojada
-Si sigues así pronto caerás como un drogadicto. -respondió con una voz de decepción
-Deberias de irte a clases -respondí de mala gana.
-Esta bien, pero por favor por lo menos dale una oportunidad y entra ¿Si? -Ella respondió con una mirada de súplica.
-No prometo nada -respondí en voz baja.
Ella se fue por el pasillo y me acomode más en el rincón pensando en lo que me dijo me hice una pregunta, me pregunté a mi mismo -¿Si está bien que arruine mi vida de esta manera? - respondí a mi pregunta con algo de arrepentimiento, -No lo sé le, supongo que mi vida desde un comienzo estaba algo jodida.
Me levanté y me marche del rincón, en los pasillos camino hacia el salon de clases, tropecé con una estudiante.
-De mala gana pregunté, ¿Sabes por lo menos mirar a tu alrededor? -ella algo asustada respondió, perdoname no ví por dónde caminaba, -ella me preguntó preocupada -¡Por dios! ¿Dime qué no fui yo la que te hice esa herida? -respondí algo confuso y mire hacia mi mano, -Esa herida no fue hecha por ti, así que no te preocupes. -ella me preguntó algo curiosa, -¿Esa es una herida algo grande no? -respondí algo enojado -No te entrometas en dónde no te llaman. -ella hizo la cabeza hacia abajo y se fue corriendo. -Me pregunté, -¿Que chica más rara y tonta a la vez, aunque no lo puedo negar el tonto soy yo, no ella.