old lovers ♡ chanbaek

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Summary

“baekhyun ha pasado demasiado tiempo escribiendo y menos tiempo siendo feliz, lo cual es evidente para sehun, su joven asistente. un día, una llamada inesperada enciende todos sus sentidos, liberando de esa manera, los aún pausados latidos del corazón de ese par de almas. nunca dejaron de pensarse, ni tampoco de extrañarse. chanyeol lo sabe, no por nada esperó años para estar con el chico de sus sueños, a pesar de tener que elegir entre 2 caminos: el profundo respeto hacia sus padres, o la certeza de que un mundo sin baekhyun, no significaba nada.” 🖋️ (au! older chanbaek) — © wusjeol 2024.

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OLD LOVERS.

Baekhyun soltó el lápiz, miró al techo y un alarido escapó de sus labios.

Otro día que se dedicaba a contemplar el papel y por más que escribía, nada le convencía.

Supuso que era normal, porque vamos, él era un escritor importante de la época con muchas propuestas en pie, desde directores de teatro, hasta los más grandes cineastas. Aún así, creía que para ser... ¿Cuánto tiempo había transcurrido ya? ¿40, 50 años? La magia seguía brotando de sus palabras, de la conjunción de frases con versos, del modo en que era súbitamente reconocido: "un artista, la cúspide de la narración" pero en esta ocasión, no sabía por qué no terminaba de gustarle.

Tal vez, su edad no daba la misma pasión que en sus gloriosos 20 años, cuando era un soñador consciente y se sentía profundamente enamorado. Hace muchos años que no sabía nada de él, suponiendo que ahora posiblemente, estuviera en su hogar, tomando una taza de café humeante y sentado al lado de su maravillosa mujer o quién sabe, hasta con un par de nietos rodeándolos.

— ¿Y eso en qué me convierte...? Tonterías, debo empezar el guión, ese Do Kyungsoo es un gruñón. — tomó de nuevo el lápiz entre sus temblorosos dedos, tratando de no presionar mucho la punta en el papel.

Se rascó la nuca algo nervioso, como si el susodicho hombre fuese a llegar en cualquier momento.

— ¡Señor Byun! — y ahí iba, la punta rota por el inadvertido grito.

Era Sehun, su asistente. Aquel parlanchín jovencito que no hacía otra cosa que ordenar su vida, mientras él pensaba cómo su cabello se estaba volviendo canoso, su piel reseca y en cambio el rubio, lucía impecable.

Lo envidiaba un poco, pero nadie podía negar que cuando era joven, se veía radiante.

Como sea, le iba a dar un dolor de cabeza, porque al parecer tras sus últimos 5 años trabajando para él, no había aprendido nada sobre tocar puertas.

— ¡Al carajo, Sehun! ¿Qué sucede? No me digas, otra llamada... — ya se encontraba irritado, no tenía ganas de aguantar el humor del muchacho.

El chico entró de lleno al despacho, con un papel entre sus manos y una nórdica sonrisa.

— Pues sí y a la vez no. De ese tipo de "llamada" no, ¿quiere saber?

— Por algo te pago, ¡usa la cabeza! — suficiente por ese día, había tenido suficiente.

Sehun se acercó al espacio vacío de uno de los gabinetes, suspiró profundo antes de girar y contemplar a su jefe un tanto enojado.

Lo sabía por su ceja enarcada, sus brazos cruzados por el pecho y la forma en que podría intentar agarrar aquel instrumento de escritura, por no decir tortura, clavándoselo en un ojo.

O bien, sustituírlo por golpes con el bastón.

— Llamó un viejo amigo suyo, eso fue lo que me indicó en la llamada que dijera. No estoy seguro, ni quiero inmiscuírme en su vida, pero me pidió entregarle esto. — estiró la mano con el papel, con caligrafía elegante y legible en él, Baekhyun lo tomó dudoso.

Lo inspeccionó un par de minutos, ojeándolo de forma rápida.

« Hace 18 años que emprendí esta búsqueda y al fin, como si hubiera caído una estrella fugaz del cielo, te he encontrado. ¿Podemos vernos en "El Fonteau Rousset"? Te estaré esperando.

Que unas canas no nos impidan nada.P.C.Y »

¿Era posible una coincidencia tan grande como la de ese día? Casualmente lo recordó, justo cuando debe realizar el extracto de una nueva obra y este hombre, de quien reconoce perfectamente las siglas, aparece de la nada.

Debía estar volviéndose loco.

— ¿A qué hora dices que llamó? — soltó sorprendido, apilando los papeles sin utilizar del escritorio.

El rubio buscó su libreta de mano, revisando cada una de las horas registradas en el día.

— Hace como media hora, Señor Byun.

Buscó pronto su bastón, estirando los músculos de la espalda apenas tocó el piso, ya sin tanta dificultad para moverse.

Escaneó la puerta de salida secreta, la que lo llevaba a su habitación.

Dile a Do Kyungsoo que se vaya a la mierda. — abrió la compuerta con dos toquecitos, respirando el característico aroma a tabaco, desolación y libros viejos de su habitación. — Hazme el favor de pedirle al chófer que prepare el auto, voy a salir. — hacía tanto tiempo que no tenía tantas ganas de sonreír, que por primera vez lo hizo y sintió las comisuras de sus labios extenderse, al igual que algunas de sus arrugas.

Aunque no tenía idea de por qué el repentino aire de felicidad flotaba en el cuarto, Sehun asintió sin preguntar nada más.

Minutos después, un perfumado Baekhyun salió de casa, con una boina que acomodaba su cabello y le evitara peleas con el viento. Como siempre, su bastón acompañándolo, al igual que su pequeña guarnición (una botella de ron) bien oculta en la guantera.

Arrancó el auto una vez encendió el motor y se dejó guiar por el trayecto, las luces de la ciudad parecían brillar en torno a su animado humor, volviendo a sentirse aquel joven tan encaprichado con el mundo.

Por supuesto, no podía faltar la selección de música. Ya que la ocasión lo ameritaba, colocó una estación extranjera, tarareando canciones en inglés.


Cuando vió el lugar a lo lejos, su corazón repiqueteó ansioso.

Faltaban unos cuantos kilómetros para llegar.

— ¿Qué es lo que le dió por llamar a estas alturas de la vida? ¿Acaso es idiota, no sabe que lo esperé? De acuerdo Baekhyun, tú puedes. — murmuró para sí mismo al salir de su auto, encaminándose a la entrada de tan elegante sitio.

Ver las decoraciones le trajo recuerdos, era su lugar favorito para almorzar juntos.

Ya fuera porque el hombre se la pasaba ocupado, quería matar el tiempo y ahí eran sus reuniones, donde hablaban de cosas fuera de la intemperie. Se dejaban llevar por las lindas puestas de sol y justo en el momento culminante de la tarde, las estrellas resplandecían acompañándolos de camino a casa, en aquel muelle con dirección a la playa.

Visualizó muchas mesas, pero nadie se veía lo suficientemente familiar.

— ¿Señor Byun? ¡Al fin llega! — lo recibió una chica de porte adorable, con el cabello corto y ojos avellanas, no debía pasar de los 30 años.

— Pues sí, ese mismo soy. — la observó confuso. — Estaba buscando a alguien, pero me temo que va a llegar un poco tarde...

La muchacha soltó un par de risas.

— El tío Chanyeol lo citó aquí, ¿no me reconoce? Soy Yoomin, la hija de Yoora. También la dueña del restaurante, me han hablado mucho de usted. — se presentó sonriente, tomándolo del brazo y llevándolo a otro lugar. — Es por aquí, permítame.

Mucha información para procesar.

Al menos, había tenido el gusto de conocer a la hija de la hermana de su amor imposible, en quien encontró muchas similitudes faciales.

Y es que los Park, eran bien parecidos.

No por nada uno le robó el corazón.

Llegaron a una puerta distinta, muy rústica en diseño.

— Hemos llegado, seguro tienen mucho de qué hablar. Bien, yo me retiro, tengo una tripulación que atender allá afuera. — agradeció la guía con un asentimiento, la joven había desaparecido por el pasillo.

Tomó el pomo de la puerta.

"¿Qué pasaría ahí dentro?"

"¿De qué hablarían exactamente?"

Eran tantas sus preguntas, menos mal estaba él para responderlas. Sus nervios viajaban desde su cabeza hasta la punta de los dedos de los pies, pero ya era muy tarde para arrepentirse.

Al abrir la puerta, se quedó atónito con lo que encontró.

Vaya, no has cambiado nada. — su ronca voz seguía intacta, algunos tonos más grave por la edad.

Le iba como anillo al dedo ser cantante y aquella era la prueba para mantener a flote ese dato.

Lo miró como si hubiera estado perdido por siglos, sus ojos centellantes cobraron vida y lo que creía perdido, estaba ahí, a punto de salir.

Una lágrima se deslizó por su mejilla, conmovido por el reencuentro tan inesperado entre ambos, reviviendo lo que fueron para él sus mejores años.

Aún sentía los primeros latidos, la misma emoción al verlo y saber que estaba ahora de pie, frente a él, quitando restos de agua salada en sus ojos con el pulgar, lo volvía más íntimo.

— Eres un tonto. — habló entre sollozos, el más alto sonrió enternecido. — Tú no deberías... estar aquí... — declaró perdiéndose en el tacto del otro, aún con la mano en su rostro.

Chanyeol sólo ajustó el hueco entre sus brazos, soltó su cara y en cambio, lo acercó a su pecho, para mantenerlo abrazado por mucho más tiempo, compensando los años que llevaban sin verse o siquiera escuchar los suspiros del otro.

— A mí nadie me impide nada, menos por estar contigo. — el corazón de ambos tembló, a Baekhyun se le dibujó una sonrisa en los labios.

El de cabello beteado en tonos grises se inclinó hacia su sien, plantando un beso.

“Si ese momento se rompería pronto, entonces quería disfrutarlo al máximo.”

El más bajito alzó la mirada, ya menos lloroso. Se despegó un poco de aquel gesto cariñoso, pero sin soltar su mano.

Necesitaba ese pequeño acto para sentir que no se marcharía de nuevo.

— ¿Qué ocurrió? ¿Por qué te fuiste? Entiendo si te sentiste abrumado de estar conmigo, ya que nunca tenía tiempo y quizás ni lo tendría para ti, menos con un escritor famoso.

Soltó débil, aún pesarozo con aquel sentimiento.

Aún recuerda cuando debía sacrificar tardes que pudieron ser significativas a su lado, pero en aquel entonces, aún vivía con sus padres. No tenía del todo la vida encaminada, pero a veces se sentía encerrado, como los personajes de sus historias.

— No, no fue eso. — hizo una pausa, tragando duro. — Mi madre descubrió que salíamos, no le gustó la idea y no conforme a ello, se lo comunicó a mi padre. — le había costado mucho hablar de eso, pero ahí estaba junto a la única persona que había amado en su vida, contándole su infortuna. — Ambos me obligaron a irme un tiempo de aquí, viajé por muchas ciudades con la esperanza de verte, pero no tuve suerte.

Baekhyun enmudeció, su mano aún se encontraba tomada a la de Chanyeol.

Todo este tiempo creía que lo había abandonado a su suerte, cuando en realidad, ambos estaban viviendo el mismo tormento y en diferentes niveles.

— Por casualidades de la vida, conocí a Lee Donghae, un compañero de la universidad que me apoyó en tiempos difíciles. Él me ofreció trabajar para su recital ya que nos graduamos, pero las cosas dieron un giro distinto: el hombre se enamoró de la actriz que contrató para su obra, se casaron y tuvieron un hijo. — dirigió su mirada a sus ojos, con una vibra distinta, más bien juguetona. — Esto va sonar a imposible, pero después supe que él trabajaba para ti.

No era de extrañar que hubiera tanta gente a su cargo, después de todo, era un escritor y las editoriales siempre lo llamaban para realizar ajustes o concretar las novelas, su distribución, entre otros detalles.

Baekhyun no era un contable más, era el escritor más reconocido del mundo a pesar de hablar 3 idiomas y saber comunicarse con solamente uno, desde que tiene uso de razón.

— Hay cosas que necesito preguntar, pero empecemos por ahí. — Baekhyun abrió paso sin soltarle, guiándolos a ambos a la mesa ya servida. — ¿Sehun todo este tiempo sabía con quién estaba trabajando?

— Incluso su padre lo amenazó si pensaba renunciar. — rió imaginando la situación. — Sabía que sería complicado que lo aceptaras, previamente le hablé de ti. — encontró ideal acariciar el dorso de su mano, así que con elegancia, la alzó hasta tenerla algunos centímetros de sus labios. — Cuando se cumplió el año, Donghae se dió cuenta que no era normal extrañar tanto a alguien y me motivó a buscarte. — las mejillas de Baekhyun se colorearon levemente después de aquel beso, aún sentía el aire juvenil colarse entre los años.

Ciertamente estaba sorprendido, porque mientras sacaba novela tras novela y su teléfono sonaba imparable para una que otra colaboración, conferencia o festival de lectura, incluso para alguna premiación, tenía a un gigante empedernido y enamorado buscándolo por todos los medios posibles.

— Dejamos de vernos mucho tiempo. Te hacía incluso con nietos, no tomándome de la mano y hacerme sentir como un adolescente. — las palabras salieron firmes de su boca, detalle que no pasó desapercibido por el ajeno. —Quiero decir, yo nunca te olvidé y aunque muchas personas llegaron a mi vida, ninguna supo amarme. Nadie captaba lo suficiente mi corazón, ni tampoco me daban ganas de amarle, porque te has quedado y sigues aquí, Park Chanyeol, en los pensamientos de este viejo Baekhyun.

Lo que sucedió después, no se lo vió venir.

Pero a Baekhyun le hizo feliz, después de tanta espera, sintiendo que todo aquello pese al tiempo o el lugar, habían valido la pena.

Sólo quedaba el recuerdo de una sonrisa, un par de manos unidas y un pequeño aro adornando sus dedos.

Porque sí, aquel amor era para siempre y no quería desaprovechar más las horas o los días, era suficiente con saber que aún se encontraban bajo el mismo encanto a los ojos del otro.



— Bien, Señor Byun. Yo le comunico qué procede con el lanzamiento de su próximo libro, puede quedarse tranquilo. — anotó en su agenda, deslizando su bolígrafo con destreza. — Cerraré trato con el pintor que mandó para decorar su nueva casa, no se preocupe. Sí, sí, hasta luego. — y la llamada finalizó.

Últimamente, las cosas iban mejor: Baekhyun celebrando el éxito de su último libro, la continuación de uno nuevo y ahora, ¿quién lo diría? Disfrutando cada instante junto al amor de su vida, recientemente retirado de la música.

Aquella tarde, fue el botón de inicio para hermosos acontecimientos.

En esa misma semana, se encontraba llamando a sus familiares para que lo acompañaran en la ceremonia y aunque no tuvo el gusto de contar con su madre o su padre fallecidos hace años, la hija de Park Yoora tuvo el gusto de llevarlo hasta el oficiante, donde se encontraba su futuro esposo, esperándolo sonriente.

Sehun se encargó de organizar todo para la comodidad de ambos, recibiendo ayuda de su madre, quien desempeñaba como una importante decoradora en Italia y llevaba una franquicia en el lote surcoreano, además de actuar en obras de teatro.

Decir que fue precioso es poco, la editorial principal les dió regalos, como un viaje a las afueras del mundo, un hospedaje de un mes y medio en un hotel 5 estrellas, además de un tour recreativo como pareja. Baekhyun y Chanyeol estaban tan emocionados, que cada 3 días enviaban fotos o cartas contando sobre su viaje, lo bien que les hacía estar lejos de Corea y demás cosas, como la bienvenida próxima de una nueva colaboradora: Baek Yerin, su sobrina.

Señor Do, le hemos dicho que el Señor Byun no se encuentra en...

— No, no, ¡con permiso! — resonó un eco por todo el lugar, algunas zancadas fuertes y un humor hilarante cruzar la puerta.

El director de teatro en cuestión, tenía una expresión en el rostro digna de un poema.

Cosa que asustó a Sehun.

— ¿Se puede saber lo que lo trae hasta acá? — lanzó expectante a la reacción contraria.

Una chica de cabello oscuro apareció en el umbral de la oficina del rubio, con gesto preocupante.

— ¡Y-Yo le dije que el Señor Byun no estaba en el país! Pero insistió mucho y n-no pude detenerlo...

— Está bien, Joohyun. Yo me encargo de él, déjanos a solas. — la joven agradeció rápidamente, volviendo a su labor.

Sehun lo miró de pies a cabeza.

El otro sólo sabía pegar una y otra vez la suela del zapato contra el piso, los brazos cruzados frente al pecho y una ceja enarcada.

Ambos se miraron con repelús.

— Le pedí exclusivamente al Señor Byun Baekhyun escribir mi guión, lo esperé una semana, ¡una jodida semana! — gritó despavorido, casi sentía salirle humo por la orejas. — Y ahora resulta que ha salido del país, ¡¿quiere problemas legales por esto?! — golpeó el escritorio con la mano extendida, ocasionando que el estuche de lápices se volteara.

Sehun suspiró frotando las sientes de su cabeza, la gente gritona nunca le terminaba por agradar.

Aunque claro, había excepciones.

El Señor Byun sólo sabía hacer berrinches y frustrarse, aunque esperaba que aquello hubiera cambiado.

— Le voy a dar el mensaje que me ha dejado para usted, señor Kyungsoo. — buscó en su libreta aquellas palabras, las mismas con las que pensaba se trataba de una broma, pero iba muy en serio. — «Dile a Do Kyungsoo que se vaya a la mierda, que se escriba su propio guión. Y que ni se le ocurra buscarme guerra, ahora soy un hombre casado y plenamente feliz. »

Kyungsoo comenzó a caminar de un lado a otro, ¿por qué esto le pasaba a él? Por una parte, se sentía feliz de que el hombre haya encontrado el amor, a pesar de sus casi 60 años.

Si no hubiera rechazado a ese bailarín, estuviera en el mismo lugar, con esa misma felicidad, ¿y por qué tendría que pensar en esemoreno en momentos así, de todas maneras?

Tomó una inhalación profunda, tal vez no era tan malo comenzar un guión nuevo.

Pero necesitaba inspiración, algo que rara vez encontraba una persona de casi 65 años.

— Siendo así, creo que yo te debo una disculpa. — habló apenado, haciendo una reverencia y repitiéndola varias veces. — Supongo que el amor es sorpresivo. No sabes en qué tiempo te va a encontrar o más bien, volverá a tocar a tu puerta, ¿no?

El chico asintió más aliviado que afirmativo, por lo menos no lidiaría con algún problema mayor.

Se despidió, no sin antes ofrecer la misma disculpa a la chica de la recepción, dejando el lugar. Caminó a paso lento, pausado, de regreso a su auto, casi a nada de arrancarlo.

Tomó el volante dispuesto a manejar, pero un sonido lo sacó de su objetivo.

— ¿Número desconocido? Esto es extraño... — dubitativo y con cavilaciones, presionó el botón verde.

Una hipnótica voz que reconoció al instante habló, dejándolo en estado de shock.

Han pasado tantos años, director Do.

¿Jongin...?

Sin duda, el amor no terminaba nunca de sorprender.

Baekhyun entendía demasiado de ese tema, no por nada su nuevo libro contaba la historia entre él con la ex estrella Chanyeol, su viejo y (duradero) primer amor.