El día que nos conocimos
Era un día soleado y alegre. El tipo de día en el que el colegio parece menos pesado y todo huele a cuadernos nuevos, a ilusiones frescas y a un poco de nervios. Era el inicio de año en 3ero de secundaria, yo estaba en mi salón, sentada en la tercera fila, tratando de ignorar el ruido de los demás mientras dibujaba tranquilamente en mi cuaderno.
Entre líneas y bocetos perdía la noción del tiempo. Me gustaba empezar mis días así: en silencio, con mis animes favoritos inspirándome y sin necesidad de hablar con nadie.
Hasta que, de la nada, alguien arrastró una silla y se sentó a mi lado.
Levanté la mirada, un poco sorprendida. Era un chico alto, con el uniforme arrugado como si recién hubiera decidido ponerse serio para venir al colegio. Sonreía con una confianza tan natural que por un momento pensé que se había equivocado de asiento.
Pero no. Se quedó allí y me habló.
Luck: Hola, ¿cómo te llamas?
Parpadeé, intentando salir de mi mundo de dibujos.
Shayl: Hola… me llamo Shayl. ¿Y tú?
Luck: Luck. —Su sonrisa se hizo más amplia—. Bonito dibujo, ¿tú lo hiciste?
Sentí un calor extraño en las mejillas. No estaba acostumbrada a que alguien, se fijara en lo que hacía. y mucho menos un chico
Shayl: Sí… solo estaba practicando.
Luck apoyó los codos en la mesa, mirándome como si de verdad le interesara.
Luck: Dibujas muy bien. ¿Te gustan los animes?
Mi corazón dio un pequeño salto. ¿Acaso estaba leyendo mi mente?
Shayl: Mucho. Siempre dibujo personajes… me hace sentir más tranquila.
Él soltó una risa suave, una que parecía contagiar un poco de luz.
Luck: Entonces seguro nos vamos a llevar bien. Yo no dibujo, pero veo anime a cada rato. Y también juego un montón… aunque mi mamá dice que debería estudiar más.
Me reí sin querer. No sabía por qué, pero su presencia era… cómoda.
En ese momento entró la profesora y el salón se silenció. Aun así, Luck seguía mirándome de reojo, como si ya hubiera decidido algo por su cuenta.
Y quizá fue en ese instante cuando todo cambió.
Ese día soleado, ese día cualquiera… se convirtió en el día que nos conocimos.
Sin saberlo, estábamos dando el primer paso hacia algo que nos acercaría tanto…
y que luego nos separaría para siempre.
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Nota de la autora:
Esta historia está inspirada en algo que viví.
Algunos detalles cambiaron, pero los sentimientos son reales.