La fantasía de Vanessa

All Rights Reserved ©

Summary

Una adolescente cansada de vivir a diario las limitaciones de la realidad, descubre un mundo secreto dónde habitan animales antropormorficos gracias a su curiosidad, pero, detrás de toda esta perfección, se esconden secretos que rodean a Ville fantastique y tendrá que resolverlos. Un rey poderoso y tirano que atormenta a los habitantes de Ville fantastique volverá para acabar con los animales antropormorficos y Villa fantástica de una vez por todas al enterarse que luego de la llegada de Vanessa hay planes en su contra.

Status
Complete
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
13+

Comienzo y un descubrimiento inesperado

Vanessa Dubois, una adolescente de 17 años, vivía en un pequeño pueblo francés con su madre. Su cabello negro caía sobre sus hombros, y la rutina diaria le parecía aburrida. Siempre había soñado con mundos fantásticos donde ella destacara, creando historias de aventuras desde pequeña, desde que estaba en la primaria.

Aquella tarde, mientras el sol se ocultaba, Vanessa se recostó en el patio trasero. Los atardeceres eran lo único que lograba interesarla.

—¡Wow, qué hermoso! —susurró Vanessa, disfrutando la luz cálida.

Al cabo de unos minutos, entró a su casa.

—Vanessa, ven a cenar, ya anochece —la llamó su madre.

—Ya voy, mamá —respondió Vanessa, caminando hacia la mesa.

Durante la cena:

—¿Cómo te fue en la preparatoria? —preguntó su madre, Jolie.

—Bien —dijo Vanessa, sintiendo el afecto de su madre.

Tras cenar, Vanessa se acostó. Miró el techo y se preguntó en silencio:

“¿Y si pudiera escapar de la realidad?”

El sueño llegó lentamente, pero de repente se despertó de golpe. Todo estaba oscuro. Se levantó y revisó su ventana: ya era de noche. Extrañada, escuchó un ruido detrás del ropero. Moviéndolo con cuidado, encontró una pequeña puerta que antes no había visto. Nerviosa, rió y con una sonrisa dijo:

—¿Qué? ¿Una puertita?

Reuniendo valor, abrió la puerta. Una luz blanca iluminó la habitación y, al cruzarla, comenzó a caer lentamente. La luz se cubrió sobre su rostro, y pronto aterrizó suavemente en una habitación desconocida.

Había un sofá, una alfombra roja oscura… y un ventanal que daba a una ciudad sorprendente. Al mirar con más atención, Vanessa vio animales antropomórficos: gatos, perros, hámsters, conejos… todos actuando como humanos.

Vanessa recorrió la ciudad, maravillada: había un cine, casas, tiendas, supermercados, un parque al fondo y luces iluminando los caminos. Un perro la observó fijamente, pero ella continuó caminando. Pronto, más animales notaron su presencia, y la rodearon, levantándola. Vanessa, asustada, gritó:

—¡No, bajenme! —como si la fueran a castigar.

—¡Habló! —exclamó un gato negro policía —. ¡Bájenla! — dijo aquel gato negro

Los animales la soltaron. Un gato gris de ojos verdes y un gato cálico de ojos azules salieron de la multitud, y se acercaron hacia Vanessa

—¿De verdad te llamas Vanessa? —preguntó el gato cálico.

—Sí —respondió ella—, soy una humana y vengo en son de paz, dijo Vanessa

Los gatos se miraron entre sí y comenzaron a celebrar su llegada. Vanessa, algo aliviada, fue acompañada a Villa Fantástica, la ciudad de aquellos animales antropomórficos.

—Hola de nuevo —dijo Vanessa a los gatos.

—Hola Vanessa, nos atrapaste —respondió el gato gris, con una sonrisa.

—Me alegra que no me hayan ejecutado —rió nerviosa Vanessa.

—No te preocupes —dijo el gato cálico—. ¿Y cómo viniste aquí? preguntó Ceniza, el gato gris

—Vengo de un mundo real —respondió Vanessa.

—¿Mundo real? —preguntó el gato gris—. Es diferente de aquí —aclaró Vanessa.

Los gatos, llamados Miles (cálico) y Ceniza (gris), la invitaron a dormir en su departamento. Al despertar, Vanessa vio a Miles preparando desayuno:

—Buenos días —saludó él.

—Gracias —dijo Vanessa, sorprendida—.

—Un invitado nuevo siempre causa curiosidad —respondió Miles.

Esa tarde, mientras paseaban por la ciudad, Vanessa preguntó:

—¿Por qué preguntaron si venía de un reino?

—Esa historia marcó nuestro legado —explicó Ceniza—. Antes, éramos esclavos del tirano Rey Dalton. Nos sometía cruelmente, y quien fallaba, pagaba con su vida, dijo Ceniza

Vanessa quedó en shock: nunca imaginó que la ciudad tenía un pasado tan oscuro.

—¿Y este rey podría.. volver? —preguntó, determinada.

—Podría —respondió Ceniza—. Por eso debemos estar preparados por si algún día aparece aquí.

Ese mismo día, Vanessa decidió buscar armas y armaduras, lista para defender Villa Fantástica. Cuando Miles lo notó:

—¿Por qué eso? —preguntó.

—Por si Dalton regresa —dijo Vanessa—. No puedo permitir que gane, porque este mundo de fantasía es mi sueño más anhelado, y tampoco lo perderé nada más por un rey brujo malvado, dijo Vanessa.

Miles quedó helado: jamás había escuchado tanta valentía de un humano.

—Bien… Miles, cuéntame cómo era Dalton cuando vosotros erais esclavos —dijo Vanessa, ansiosa por entender cómo fue el pasado de los animales antropomórficos.

Miles narró con detalle: los abusos constantes, el control, incluso cómo Dalton mostraba su verdadero rostro, viejo y carnoso, aterrador. Vanessa escuchó con horror y determinación: sabía que algún día tendría que enfrentarlo.

—¿Cómo qué vieja y carnosa? —preguntó Vanessa, —verás, un día, uno de nosotros se fijó que la puerta del baño estaba entreabierta, al fijarse discretamente, en el baño de oro, Dalton estaba ahí, pero, vió a Dalton quitándose su rostro, y, vió su verdadera cara en el espejo, la cara carnosa de Dalton le dió nauseas a aquel gato rayado, Dalton al descubrirlo, lo desintegró, y, los destellos de aquel gato rayado que creo que se llamaba Tabby, y, ya no supimos nada de él, —dijo Miles, —Guau, eso es, inquietante, —dijo Vanessa, —Sí, poco tiempo descubrimos que Dalton podía matar mentalmente, nos paralizaba, —dijo Miles