Abigail — Año nuevo
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Abigail
—No irás conmigo entonces —negué mientras empujaba a Paula para que saliera de la casa. —¿Estarás bien?
—Descuida, ya te dije que me quedaré con tus amigas y bien sabes que ellas cuidarán de mí.
—Pero dime algo, ¿no te molesta que esté con Emma?
—¿Por qué me molestaría?
—Por los códigos que teníamos, o sea, es tu mejor amiga, aunque si tienes que enojarte con alguien, hazlo con ella, porque tienes que pensar que tu mejor amiga se metió con tu hermana.
—Aja, sí —qué descaro el de ella—. ¿Y se aprovechó de tu inocencia, verdad?
Logré sacar a mi hermana para no seguir escuchando tanta desfachatez; inocencia dice. Aunque la verdad, no puedo comprender cómo Emma terminó enamorada de Paula. Ella siempre tuvo una curiosidad por el sexo entre mujeres, pero no pensé que cuando lo experimentara, quedaría idiotizada por eso.
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Podía sentir la mirada intensa de Elisa, pero tendrá que soportar porque realmente yo estaba dispuesta a sacar mi banderita blanca para divertirnos juntas, pero ella solo se ha dedicado a ignorarme por estar con otra chica.
—¿Quieres que te traiga otra cerveza? —Me negué ante el ofrecimiento de mi nuevo amigo.
—No, gracias, yo lo hago. —Regla número uno que Pau me impuso: no aceptar nada de nadie y peor si tú no ves de dónde lo traen.
Fui hasta la cocina para buscar agua; pese a que nadie podía ingresar aquí, Adriana me dio la autorización, así que de algún modo tenía ciertos privilegios. Me di mi tiempo hasta que sentí un par de pasos acercándose, pero me tranquilicé cuando reconocí a Elisa.
—¿Y la correa? Por fin te liberaron —quise llamar su atención, pero estaba siendo ignorada —Ya veo que no eres una mujer de palabra.
—¿Disculpa?
—Mejor me hubiese ido con mi hermana y Em. —le quité su cerveza para tomármela de una —dijiste que te concentrarías en mí, pero ni siquiera me has saludado.
—Mi amor, solo estoy calentando motores, pero... —me tomó del mentón —¿ya ves que sí necesitas mi atención?
—Idiota —empujé su mano con brusquedad —la verdad no me interesa tu existencia, pero fuiste tú quien me invitó dándome tu palabra de estar conmigo, pero no importa, de todos modos la estoy pasando muy bien... sin ti.
Volví con Gustavo para seguir bailando, aunque no sé si era agradable por naturaleza o solo porque busca algo específico de mí y, cuando lo obtenga, su lado caballeroso desaparecerá.
—¿Me das tu número? Me gustaría seguir conociéndote. —No podía pasar desapercibida su linda sonrisa.
—¿Cómo sé que no tienes novia o novio? —bromeé.
—¿Y yo cómo sé que tú no lo tienes o la tienes?
Sonreímos juntos, pero me sorprendió que sacara su celular para enseñarme sus contactos y los chats de sus redes sociales.
—Estoy limpio —comentó antes de guardar su celular —¿Y tú?
—Yo no pienso enseñarte mi teléfono, pero sí estoy soltera.
Su sonrisa se ensanchó y seguimos bailando, aunque sin darme cuenta ya estaba tomando de más, tanto así que sentía que ya no podía seguir de pie y todo me daba vueltas, por lo que me senté un momento, pero eso hizo que me dieran ganas de ir al baño.
Me lamenté de haber bebido como una alcohólica empedernida; si Paula me viera, se decepcionaría de mí y Emma solo se burlaría. Acabo de embriagarme en un sitio con muchas personas y lo peor de todo es que tuve que sujetarme de la pared para llegar porque no le permití a Gus acompañarme.
Ya no soportaba más y, para mi mala suerte, la persona que estaba adentro no daba señales de vida y yo necesitaba vomitar. Volví a tocar la puerta, pero no escuchaba respuesta, hasta que alguien se puso a mi lado.
—¿Qué... me miras? —dije cubriendo mi boca.
—Si ensu..cias mi pisoo, tú lo limpi...as te lo advierto...
Yo estaba más concentrada esperando que abrieran la puerta que en Elisa, pero de un momento a otro sujetó mi mano para llevarme con ella.
Por más que me quise resistir, no me quedó de otra que aceptar. Yo no sé si está aprovechando para tocarme a su gusto con la excusa de ayudarme a subir las escaleras o tal vez ella tampoco puede hacerlo.
—Ábreme la pu..erta —le ordené —tienes que ser aten..ta como lo es mi her..mana con Emma.
—Ellas es..tán a punto de ser no..vias, pero si tú quieres... Podríamos...
No pude escucharla más porque nuevamente regresaron las ganas de vomitar y, cuando Elisa abrió la puerta, corrí hacia lo que supuse era su baño.
Creo que estoy a punto de morir; es la primera que tomo de esta manera y no la estoy pasando nada bien en estos momentos. No entiendo cómo Emma resistía.
—Mi... amor... ¿toda..vía vives, o ya tengo que darle las ma..las noticias a Pau?
Me vi en el espejo y ni echándome agua cambiaba mi apariencia. Empecé a buscar un perfume o algo para no oler a vómito, pero lo que encontré fue el cepillo de Elisa, que no dudé en utilizar.
—Uti..licé tu.. cepillo...
—Des..cui..da —me ayudó a sentarme sobre la cama —todo lo... mío es tu..yo.
—Me voy... me... están esperando... —Recordé a Gustavo.
—Abigail, no saldrás así...
No pensaba hacerle caso, pero la muy tonta fue a sentarse en la puerta bloqueando la salida. Por más que quise quitarla de mi camino, no contaba con las fuerzas suficientes y, al parecer, ella tampoco, porque caímos rendidas sobre el piso.
—Eli... ¿te drogas?
—Si lo ha..go me sacan del equipo... ¿por qué? ¿Tú lo haces?
—Si.. —se apoyó de sus brazos para levantarse y mirarme notablemente sorprendida —si... yo..lo hago.. Pau me mata.
—¿Y por..qué preguntas?
—Porque quería... moles..tarte y decirte adicta.
—Entonces dímelo... porque... soy adicta a tus ojos... —me pregunto si eso le funcionará con las demás.
Giré hacia su lado para mirarla fijamente. Ella no era fea; ahora que la veo bien, tiene bonitos ojos, su nariz y labios son perfectos, sus rasgos son tan femeninos que a primera vista nadie sospecharía que le gustan las mujeres, o tal vez solo es un prejuicio mío, porque si pongo a Emma como ejemplo, nadie creería que se volvió lesbiana.
—Eres tan mentirosa... —acuné sus mejillas —y si fuese otra, caería en tu labia... pero... yo no voy a caer como mi amiga la hizo con Pau.
—¿No lo quieres comprobar? —susurró mientras me atraía hacia su cuerpo.
—No ne..cesito es..tar contigo para saberlo... Además... Eres una mujeriega.. —No mentía, solo le he conocido una relación y luego la he visto con amigos y amigos cariñosos.
Nos quedamos en esa posición hasta que empezamos a escuchar el conteo regresivo para recibir el año nuevo.
¡10... 9... 8... 7...!
Elisa hizo más fuerte su agarre en mi cintura y, por alguna razón, no me apartaba de ella.
¡5... 4... 3... 2... 1!
—¡Feliz año! —musitamos al mismo tiempo.
Mi cuerpo y mi mente entraron en un conflicto interno porque por más que me repitiera que ya debería alejarme, mi cuerpo actuó por sí solo y terminé dándole un beso en su mejilla.
—Eli... —sus ojos hicieron contacto con los míos —tu deseo... pide tu deseo...
—Yo... —su mirada fue directamente a mis labios —deseo...
—¿Q..qué cosa? —Mis ojos también se posaron en sus labios que se lamían provocativamente.
—Esto...
Elisa me sorprendió acortando toda distancia entre nosotras, apoderándose de mis labios, lo cual hizo que entrara nuevamente en un conflicto interno; sin embargo, no era un conflicto de contradicción, sino uno donde me reprendía porque mi cuerpo y mi mente se pusieron de acuerdo en querer corresponderle.
Después de un largo y apasionado beso, nos separamos por falta de aire, pero yo necesitaba más, así que me incliné para volver a besarla, aunque por un momento me detuvo.
—Si te beso otra vez... no podré parar.
—Dijiste que... te ofrecerías como tributo para que yo experimentara; ahora... quiero tomarte la palabra.
—Esta..mos ebrias, luego no recordarás nada.
—Yo soy consciente... de lo que quiero y hago y... deseo besarte.
Elisa pareció dudarlo, pero volvió a besarme con intensidad, y aunque dije que solo quería besarla, mi cuerpo estaba reaccionando, específicamente la parte de mi entrepierna.
—No deberíamos estar haciendo esto —jadeó con voz ronca —estoy... traicionando a mi amiga.
—Elisa, ¿puedes ca..llarte y llevarme a la cama? El piso está duro.
Pensé que me llevaría cargada o me ayudaría a levantarme, pero en vez de eso solo me arrastró de los brazos por el piso hasta llegar al borde de la cama.
—Estás... pesada, Abi...
—Creo que Emma tu..vo más suerte que yo. —me quejé.
—Deja de com..pararme con Pau...
—Entonces trátame bien.
—Ya no quiero nada, mejor... duerme.
Me molestó que me rechazara después de los años que me estuvo fastidiando por un poco de atención, y ahora que la tiene, al menos en este momento, ¿no quiere estar conmigo?
—Ok... me voy. Tal vez... Gustavo sí quiere mi compañía.
Quise levantarme, pero ella se me tiró encima haciéndonos caer de la cama. Podría decir que fue doloroso, pero mi cuerpo adormecido producto del alcohol hace que no sienta nada, solo el hormigueo en mi vientre que se produce por los besos de Elisa.
—Déjame decirte que... si empiezo, no voy a detenerme.
—Ade..lante...
Quisiera decir que fuimos sutiles con los besos o que al menos fuimos cuidadosas mientras seguíamos en el piso, pero no, fuimos todo lo contrario y, debido a la emoción de Elisa, se golpeó la cabeza con la parte baja de su cama al querer moverse.
Yo no sé si era el alcohol, pero sus besos no me desagradaban; de hecho, podría decir que besa mejor que cualquier chico con los que he estado. No obstante, no puedo evitar pensar en estos momentos en Emma: «¿Soy como ella? ¿Soy bisexual? ¿Soy lesbiana? ¿Soy heterocuriosa? Aunque la diferencia entre nosotras es que ella lo hizo sobria y yo... ya no sé qué pensar».
—No pue..do sacar... tu blusa.
—¿Y si la desabro..chas mejor?
—Mmm... tienes razón.
Le ayudé a desvestirse completamente, pero ver el cuerpo desnudo de otra mujer fue raro, no un raro de asco, sino un raro que me generó una necesidad descomunal de querer tocar todo lo que veía.
—¿Te gusta lo que ves? —levantaba y bajaba sus cejas con orgullo.
—No, pero dé..jame tocarte.
—Si no te gusta... entonces no me tocarás.
—Elisa...
—Ya te dije... yo no voy a en..tregarme a alguien que no le gus..ta mi cuerpo.
—Tienes un cuerpo bonito...
—Eso ya lo sé... pero no pre..gunté eso.
—Elisa... a mí no me gus..tan las mujeres.
—¿Y qué... hacemos entonces? —jaló su sábana para cubrirse —mejor vete... y déjame con mi dignidad.
Asentí y quise pararme, pero al primer intento caí sobre ella. Su mirada volvió a mis labios y, cuando quiso besarlos, me separé.
—Dijiste que no...
—Pero...
Traté de levantarme nuevamente y, cuando lo logré, mis piernas temblaban, pero aun así me mantuve firme.
Elisa seguía sentada en el piso sin dejar de mirarme. Me di la vuelta girando el pomo de la puerta para salir lentamente, hasta que volví a escucharla.
—No... no te vayas con él... —hizo una pausa antes de continuar con su voz ligeramente dudosa —yo no quiero que... te gus..ten las mujeres... quiero gustarte yo...
Cerré la puerta nuevamente poniéndole seguro y, cuando giré, se quitó la sábana dejándome verla. Ya mencioné que fea no es, pero es que su cuerpo deportista bien tonificado le da un plus espectacular.
Desde mi lugar me quité el pantalón, quedando solo en ropa interior; quise deshacerme de mi blusa, pero mis brazos quedaron atrapados.
—¿Q..qué haces ahí? Levántate a ayudarme.
—Sí, sí —Al llegar a mí, el roce de su pierna con la mía me hizo erizar la piel —Listo...
Ella estaba completamente desnuda y a mí lo único que me cubría era mi ropa interior. Sentí recorrer una corriente por todo mi cuerpo cuando deslizó sus manos desde mis hombros hasta mi cintura.
—¿De verdad... quieres hacerlo? —asentí ante su duda. —¿No te vas a arrepentir? —negué rápidamente.
La besé en modo respuesta porque quiero hacerlo, quiero saber si es posible estar con alguien sin involucrar sentimientos de por medio y que solo quede ahí.
—Solo te pi..do algo... —tenía que dejar en claro este punto —Que sea nuestro secreto, ¿de acuerdo?
—No te preo..cupes, yo quiero se..guir con vida... —respondió con alivio.
Volvió a besarme mientras me llevaba lentamente a la cama, dejando caer mi brasier. No sentía vergüenza; por el contrario, quería que se fijara en mi cuerpo. Llevé su mano hasta el borde de mi ropa interior y no demoró nada en deshacerse de mi última prenda.
—Mmm... —me mordí los labios cuando empecé a gemir.
—Mi cuarto tie..ne aislamiento de sonido, mamá es psicóloca... y le gusta el silencio, así que decidieron encerrarme con mi pro...pio ruido.
Sonreí porque entonces no tendría que reprimir nada; además, con la bulla de abajo, tampoco nos escucharían.
—Espera... —la detuve al ser consciente de algo. —¿Y por.. qué escucha..mos el conteo? ¿Me es..tás engañando?
—Es un... filtro... —sonrió tranquilamente —lo activé de casualidad, pero ya está apagado, mira...
En su puerta estaba una luz roja prendida; supongo que se refiere a eso. Sin embargo, no estaba convencida del todo, hasta que se dispuso a gritar durante unos segundos. Esperé que alguien se acercara, pero por lo visto no mintió.
Elisa sonrió antes de adueñarse de mi cuello, luego abrió un camino de besos hasta llegar a mis pechos y ese contacto entre mis pezones con su lengua me estaba haciendo perder la razón.
—Ahhh.... —presioné con fuerza sus cabellos y su respuesta fue llevar su mano libre a mi otro pecho —¡AHH!
—¿Puedo... hacer algo más? —asentí con los ojos cerrados—voy a bajar...
Pensé que bajaría de la cama, pero no, más bien descendió en medio de besos húmedos desde mis pechos hasta mi zona íntima, abriendo ligeramente mis piernas.
—¿Q... qué harás... —su lengua caliente recorrió todo mi centro —Ahh...
—Re..laja tu cuerpo... para que lo puedas disfrutar...
Siempre encontré inapropiado que me hicieran este tipo de cosas cuando intentaron hacerlo, pero a ella me nace decirle que sí sin dudar y solo me dejaba llevar.
Puso una almohada debajo de mi cadera y volvió a acomodarse en mi entrepierna, dejando una de sus manos en mis senos.
Creo que está de más decir que Elisa me estaba haciendo estremecer de placer, pero cuando llevó su otra mano a mi zona íntima fue una completa locura.
—Ahhh... No pares... —mi cuerpo se movía a la par de los movimientos que ella realizaba con su lengua y sus dedos.
Ya sentía que estaba a punto de terminar, pero no quería hacerlo en su boca; quise hacerme a un lado; sin embargo, ella sujetó con fuerza mi cadera, haciéndome paralizar por completo, acelerando sus movimientos y logrando su objetivo de hacerme perder en el orgasmo.
—Abi... —Elisa no se apartó hasta que terminó de degustar todo de mí. —Sabes tan... bien.
Caí rendida con mi cuerpo totalmente exhausto; Elisa volvió a subir para besarme con todos mis fluidos en su boca; aunque no fue malo, fue raro.
—Quiero hacer lo mis..mo que tú —propuse en apenas un susurro y se inclinó para mirarme sorprendida —¿No..no quieres?
—No es eso, pero no creo que...
—¿No confías en mí? —seguía mirándome con incredulidad —lo haré bien.
De un movimiento giré nuestros cuerpos quedando sobre ella, puse sus manos por encima de su cabeza, luego volví a besar esos labios carnosos dejando una leve mordida antes de empezar a descender.
—Abi...
A pesar de no tener experiencia con chicas, lo bueno de ser mujer es que sé lo que me gustaría que me hicieran, así que me apoderé de sus pechos y los gemidos que emitía me indicaban que lo estaba haciendo bien.
No perdí el tiempo y seguí descendiendo hasta llegar a su centro, lamiendo y mordiendo ligeramente su punto sensible. Nunca pensé que estuviera haciendo algo como esto, pero escucharla estremecerse me llenaba de confianza para que prosiguiera e hiciera algo más allá de lo que ella se atrevió.
—Ahhh —metí dos dedos en ella —Abi...
No sé lo que estoy haciendo, solo me estoy dejando llevar y quiero hacerlo bien para que ella también lo pueda disfrutar.
—¿Me de..tengo? ¿Está mal?
—No, pero lo harías mejor si pu..dieras arquear ligeramente tus dedos hacia arriba. —Obedecí al instante y sentí cómo se removió en su posición.
Empecé a moverme frenéticamente durante unos minutos sin apartar mi boca de su clítoris.
—Ahh... Carajo, Abi... No pareces novata...
Sonreí por lo bajo mientras hacía mi trabajo; me di cuenta de que ya estaba a punto de terminar cuando levantó ligeramente su cadera para envolver mi cuello y presionarlo con algo de fuerza.
—Sigue... Sigue... Ahh... Ahhhhh...
Sentí cómo se estremeció por completo y, después de unos segundos, me liberó de sus piernas que aún seguían temblando. Me puse a un lado con mi respiración a mil como la de ella.
—¿Estás... bien? —quedamos con las miradas perdidas fijas en el techo —Abi...
—Ahora entiendo a Emma... —giró medio cuerpo apoyándose sobre su codo —es verdad que las mujeres no tene..mos ningún límite.
—¿Quieres seguir? —pidió con emoción.
—Elisa, tenemos que vivir el ahora, el ya, porque después de esto, no se volverá a repetir y todo esto será nuestro secreto.
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Nota: El POV de Elisa está como un extra de la historia 'Que Se Haga Realidad' como Abi y Eli.
Bienvenid@s a esta nueva aventura con esta parejita.
Solo les pido lo siguiente: No exigir, no presionar, respetar la historia tal cual se irá desarrollando. Se aceptarán sugerencias o críticas para mejorar, pero sin faltar el respeto.
Eso sería todo. Saludos y gracias por leer :)